Ley de las mediumnidades en general.

Artículo 1º– Son facultades medianímicas todas las demostraciones psíquicas; ya procedan de posesión del médium, ya se manifiesten por cualquier concepto en la materia humana, aún inerte, porque ésta es regida por su ley y esta ley, es desempeñada por los espíritus naturales y elementales y aún muchas veces por el espíritu que ocupó la materia y obedece a una ley, que en todo caso y con ayuda del médium (si la ciencia es impotente) el Padre, no ocultará lo que con ello nos quiere enseñar, porque a eso tienden todos los fenómenos que se nos han mostrado.

Art.2º– Ningún efecto medianímico puede ser estudiado ni aclarado por la simple ciencia; pero ésta ayuda a la comprensión de los menos sabios que aún no pueden comprender la potencia y facultad del espíritu: pero es de necesidad que en las comprobaciones, no se prescinda de la acción del espíritu, en cuyo conocimiento de facultades debe ser competente el maestro o director de una sesión porque, de no serlo por ciencia y conciencia, no podrá comprobar el por qué y para qué se les ha concedido el fenómeno o comunicación. Pero nunca podrá comprobar nada fundadamente, un sistemático, ni un fanático: el uno, porque sólo busca los defectos y no sabe por que puede ser el fenómeno defectuoso: el otro, por qué el fanatismo conduce por el camino de la equivocación. Por lo que se manda, que dentro del buen juicio, sin ideas sistemáticas, ni prejuicios, ni fanatismo, se empleen los medios materiales, (pero como secundarios) al conocimiento de la sabiduría espiritista.

Art. 3º– La sabiduría espiritista, no es una hipótesis; es un axioma como su causa espíritu y no es transitoria, aunque sea progresiva: y no es progresiva porque la sabiduría ascienda; ésta, fué, es y será la misma, pero parece cambiar cuando los hombres la comprenden y no es la sabiduría la que cambió, sino el hombre, que progresó al comprenderla porque el espiritismo es la sabiduría de Eloí y ésta es eterna y única como El.

Art. 4º– Es ciencia espiritista, todo lo que es ciencia y filosofía racional; ya sea del ser humano espiritual, de los tres reinos de la naturaleza, ciencias, artes, industrias y todo lo que no se oponga a la razón por dogma o sistema y encamine al mayor progreso espiritual y material y al descubrimiento de la verdad eterna y causa única, subiendo a ésta, por los efectos de todas las índoles que presenciamos en la vida.

Art. 5º– La sabiduría espiritista, no reconoce límites; no admite lo sobrenatural, porque no existe; define (hasta donde su progreso alcanza) toda la sabiduría del Creador; conoce todas las leyes de la creación de los mundos y de las humanidades en el infinito y aclara las leyes que rigen al Universo y las cifra en una sola ley, que se llama Amor.

Art. 6º– Los medios de aclaración del espiritismo, son las mediumnidades. Estas, sólo las poseen los espíritus sabios que por el trabajo se han elevado al progreso en continuadas existencias y tremendas luchas, con las que se han pulimentado y adquirido todas las cualidades necesarias a la impresión, la fortaleza y el poder dinámico, constituyendo el conjunto de las fuerzas de la naturaleza, en la facultad que, se les autoriza o les niega su uso conforme a la justicia, por el consejo del Padre, único depositario de ellas. Pero el médium adquiere una grandísima responsabilidad ante el creador y no se pertenece el médium a sí mismo, porque es un misionero y está por su ley a disposición de los hermanos de luz y para el bien y progreso de los hombres.

Art.7º– El solo hecho de manifestar un ser una facultad medianímimica, acusa elevación de espíritu: esto, unido a su abnegación en bien de la humanidad, impone a los demás hombres respeto y benevolencia para su trato; y como son instrumentos muy delicados e impresionables, los maestros de éstos, deben extremar la educación, para que puedan defenderse en toda emergencia contra el ambiente contrario, hasta saber rechazar la mala influencia y aceptar la buena con voluntad y conocimiento de causa.

Art.8º– Mientras dura el tiempo de la transición, deben los médiums y los maestros velar mucho para no ser burlados por los encarnados, que ciegos en su obcecación, atropellan a los espíritus de amor y progreso para estorbar las sesiones y muchas veces se aprovechan del ambiente e imperan por falta de cohesión y unión de los asistentes; pero los podéis conocer pronto en su peroración y lenguaje y sobre todo si hablan y recomiendan la caridad; en cuyo momento debéis expulsarlo en nombre de la justicia, sin admitirle excusas: ningún espíritu de los acogidos en la ley el día del Juicio no puede recomendar caridad, sino amor; esto, aparte de otras mil causas, como defender la religión, la cruz, el Cristo y las tendencias supremáticas; porque tampoco los espíritus de amor, pueden hablar más que de la unidad universal en la Comuna, que es la ley decretada para la tierra por el consejo de Eloí y proclamada por su representante el Espíritu de Verdad.

Art. 9º– Los médiums deben ser humildes, sin rebajamiento en su materia; pues como hombres, tienen las mismas atribuciones, derechos y obligaciones y están sujetos en su cuerpo a las necesidades todas de la materia; por lo que, no se ha de pretender ver en el médium al humilde servil, sino al humilde de espíritu y corazón, cuya humildad, eleva y engrandece.

Art. 10º– Los médiums, para conservar su investidura y ser dignos instrumentos de nuestros mayores y mediadores entre los hijos y el Padre, observarán en conciencia lo siguiente:

A.– Ser ajenos a cuantas imperfecciones les rodean, procurando con su ejemplo la corrección de sus semejantes.

B.–Ser buen conocedor de la influencia que le rodea y revestirse de la coraza fluídica de los guías.

C.–Ser ajeno a la vanidad que los ignorantes o los aduladores y aun los envidiosos, quieran participarle por las comunicaciones obtenidas por su medio, o de cualquier otro hecho medianímico, porque sabéis, que solo sois el instrumento operador de un maestro, pero sirvaos de estímulo para proseguir y con humildad, dad gracias y bendecid a Eloí porque os eligió por su instrumento.

D.–Ser bondadosos con todos los que os rodean, siendo el último en hablar, para dar solución a una discusión científica, poniéndoos siempre (aún sin posesión) a la voluntad e inspiración del guía.

E.–Al poneros a la posesión, dirigir la humilde plegaria al Padre, para que no seáis un obstáculo a la posesión de un hermano espiritual.

F.–Observar la presión fluídica que os rodea en el momento de la posesión: si ésta es rechazada por vuestro espíritu, no os entreguéis sin oír la voz del guía y obrar en consecuencia, rechazando o admitiendo con valor, pues para eso tenéis el dinamismo que debéis poner en comunicación con el éter vivificante.

G.–Vuestro espíritu debe estar fuera de vosotros mismos (pero velando con el guía) cuando el comunicante no sea conocido o sea inferior en progreso, para suplir su flaqueza o desecharlo en caso de necesidad para vuestra materia.

H.–Tendréis siempre por norma el bien por el bien mismo, sin esperar de vuestros semejantes recompensa alguna: el Padre se cuida de vosotros y es de El de quien esperáis el galardón.

I.–No podéis dar cabida a la envidia entre los otros médiums por si fuera preferido por un espíritu más elevado, porque sabéis que obedece a la afinidad y no es menor el mérito de todos; pero os debe servir de estímulo para perfeccionaros más cada día, porque si menor fuéseis en progreso y la envidia os dominara, os hacéis menores aún y os exponéis a que os sean retiradas las facultades; porque aunque es cierto que las poseéis por derecho propio, está la Justicia de por medio que no puede ya permitir el mal uso de esta potencia: cuando se ocasiona daño a un segundo vuestra responsabilidad será grande.

J.–El despecho y la ficción, son dos males muy graves en el médium, hasta para él mismo. Muchas veces, os puede ser negada la posesión; pero esto, os debería servir de amoroso aviso para examinar la causa y reconciliaros en el momento. Si se os niega la posesión, retiráos del recinto, advirtiendo al maestro o director que no recibísteis influencia y pronto, consultad en secreto por otro médium y oír humildemente la recomendación.

K.–Es conveniente, que luego de una comunicación o hecho físico, oigáis al maestro director el resultado de la sesión, pues debéis saber el fruto que se debe recoger de vuestra facultad y en pro de vuestro progreso.

L.–Los médiums deben oír al maestro con respeto, porque representa directamente al guía espiritual y éste al Espíritu de Verdad, éste al Padre y por lo tanto, el maestro (si es tal) representa en delegación al Padre.

M.–Los médiums deben estudiar constantemente los principios de la eterna verdad en el universo, pues los espíritus son tan justicieros, que sus vibraciones las amoldan al conocimiento e ilustración y educación dicente de los médiums; por lo que debéis estar en posesión de la dicción correcta del idioma y les dáis con esto gran facilidad a los comunicantes.

N.–Por fin; vuestras acciones, todas deben respirar amor, aun las propias de la materia, porque solo no sois excluídos de esta ley, sino que tenéis deber ineludible de cumplir con todos sus requisitos y aun servir de ejemplo a toda la Comuna, ya que estáis preparados para sentir la inspiración mejor que los que no poseen facultades.

Art. 11.–Las mediumnidades, en la comuna, serán más numerosas y cada vez más y mejor desarrolladas por el progreso común, el particular y el ambiente por lo que los médiums, no son excluídos del trabajo ordinario en sus oficios, salvo los que sean designados para el consejo de Higiene, educacionistas y conferencistas, que el maestro sabrá a ciencia cierta, que esa misión trajeron.

Art. 12. –Los médiums, en familia, harán uso de su facultad en las horas del estudio, siempre que sean autorizados por el maestro y tendrán muy buen cuidado de aprovechar las instrucciones que los hermanos les comunican y observarlas para sí; pero si se refiriese a la comunidad, tomarán nota por escrito firmándola los asistentes y la remitirán al maestro de la ciudad. (Hoy se entiende de la Cátedra).

Art. 13.–Como al principio de la Comuna no puede haber médiums parlantes en todas las familias, pueden reunirse varios en la casa donde habite el médium, dirigiendo el más anciano o el individuo más versado o de mayores conocimientos del espiritismo. (Conforme al artículo 12).

Art.14.–Ningún fenómeno debe provocarse en una reunión de familia; porque si es necesidad esa demostración os la regalarán; pero tener presente que solo los médiums que tienen esa facultad lo deben intentar y cuando está el ambiente y la fuerza unida; pero los hechos de aporte, que son los más significativos, instructivos y amorosos, se pueden intentar en la reunión familiar, si hay un médium a propósito y el amor reina entre todos.

Art. 15 –Como el fin que los hermanos mayores se propusieran al ofrecernos hechos físicos (que hemos llamado fenómenos) era llamar la atención a la ciencia en general y en la comuna no hay ciencia llamada materialista, no es necesario la provocación de estos hechos para convicción, sino para un estudio de progreso; y así, no se provocarán más que los de aporte, en amor como queda dicho en el artículo anterior: pero no se descuidarán los hechos que espontáneamente se produzcan y no se dejarán de la vista, hasta explicarse la causa, quién la produjo y sobre todo para qué la han producido.

Art. 16. –La escritura mecánica, la intuitiva y la comunicación hablada, son las tres facultades ordinarias más inteligentes de los espíritus, las que por medio de una buena preparación del médium y del ambiente, se pueden ejercer en todo momento y están autorizados todos los médiums que posean esas facultades, para posesionarse, después que hayan sido educados convenientemente; y entran en esas facultades, la planimetría, dibujo, pintura y cuanto se refiere a la pluma, lápiz o hablar. (Siempre conforme al art. 12.)

Art. 17 –Las facultades curativas, son el producto del amor de nuestros mayores; y son tales las de posesión, el magnetismo y el hipnotismo; y como en todos obra la fuerza fluídica, no reconoce distancias y en amor, puédese ejercer; pero sujeto al artículo 18 y 19 de la ley de higiene inflexiblemente porque en aquel cuerpo estarán los médicos maestros de esas facultades.

Art. 18 –La videncia y el desdoblamiento, son las dos facultades mayores que el ser humano puede conquistar: pero la videncia, no siempre va unida al desdoblamiento y los hermanos suplen esta falta, presentándole al médium, delante, lo que necesita examinar. Esta facultad, plenamente desarrollada, no reconoce opacidad en los cuerpos; penetra a través del cuerpo opaco; ve la enfermedad y los remedios de curación: más cuando la videncia va unida al desdoblamiento consciente, no puede ir más allá el ser humano en poder y facultades, porque representan toda la elevación posible del espíritu en el grado del mundo en que habita y registra a voluntad y con conciencia los pensamientos, que los ve: la naturaleza, en sus funciones; las entrañas de la tierra: los fondos de los mares: los mundos todos hasta donde su progreso alcanza: y en fin, domina la materia en alto grado, porque a su voluntad deja el cuerpo en la tierra en sus funciones y el espíritu va por todas partes registrando y estudiando, mientras su materia habla sonambúlicamente, pero natural y sin sueño; y aun está manejando las herramientas de su trabajo, escribe o dicta lo que ve y palpa y deja su pensamiento indeleble donde debe: y aun en caso de necesidad, se materializa y puede ser visto por su influenciado. En una palabra: el hombre que posee la facultad del desdoblamiento consciente con la videncia, puede transformar con solo su voluntad un mundo, si está dentro de la justicia: por lo que, estos hermanos, son del más alto respeto, pero dentro del mayor amor, porque son los representantes de la potencia del Padre, siendo misiones especialísimas las que tienen que desempeñar, porque son el telégrafo secreto e invisible del Espíritu de Verdad y así del gran Eloí.

Art. 19 –Hay la facultad sonambúlica consciente; pero entra en el grado del artículo anterior, pues necesita el desdoblamiento; pero la codificó aparte, porque es un caso único y una misión y la posee y ejerce un alto espíritu encarnado, que está en comunicación con el tribunal del Padre en la tierra para esa misión única en su naturaleza, que es la notificación a un ser de la tierra de los actos que se realizan; pero sólo diré que el que la desempeña, fué el hermano Felipe, apóstol de Jesús y que el Espíritu de Verdad la proveyó para sus fines de la implantación de la Comuna y quedará ya de posesión de la tierra; pero repito, entra en la categoría del artículo 18 y solo se codifica, para conocimiento en la historia(1).

Art. 20 – Los maestros deben inculcar todos los conocimientos de que ellos son depositarios, en el uso de las facultades en desarrollo y discernir cuáles son las facultades desarrolladas en el medium, para el presente, o si solo son iniciativas de la facultad; porque observamos el deseo del espíritu que se dispone a adquirir las facultades, pero puede ser que ese desarrollo no será en la presente existencia y sí, discípulos de provecho, que serán médiums maestros en otra existencia y se les debe tener como ayuda en las reuniones y prepararlos para recoger de ellos lo que como aprendices puedan dar, ejercitándolos en las cualidades que debe reunir el medium; esta es una buena siembra.

Art. 21 – La fuerza Psíquica, da como resultado la transmisión del pensamiento, o la telepatía inconsciente; pero en la bondad de un ser, esto origina el dinamismo, o poder magnético que en su mal uso éste, ha causado grandes trastornos por el desconocimiento de la facultad, porque se le ha querido separar de su tronco y porque ha servido de fuente de explotación, dando lugar a infamias y crímenes; por lo que no es permitido en la ley del Padre, su uso, sin los conocimientos de la ciencia espiritista, bajo la gran responsabilidad de malversores. Al efecto, la educación magnética será por nuestras "lecciones de magnetismo" del "Método supremo”(1).

Art. 22 – Los Maestros deben hacer comprender a los Psíquicos declarados, que el magnetismo y el Hipnotismo es la espada de dos filos y que su uso en la ignorancia es peligroso para ellos mismos, porque lo mismo se puede hacer el mal que el bien y recibir ellos el mal por ejecutar el bien; por lo que el Magnetismo y el Hipnotismo no se pueden practicar, si no por individuos sabios en las doctrinas de amor y en la comunión espiritista porque los que lo ejercen sin estos conocimientos son los hijos de las tinieblas, que pueden poseer esos poderes por su trabajo y sabiduría, aún en el mal y tendremos aún estas plagas durante el tiempo de la transición, pero cada día en menor grado y escala. Pero tienen los maestros el deber de desenmascarar a estos enemigos de la verdad, que hoy se conocen con el nombre de charlatanes, adivinos, agoreros, y aún curanderos espiritistas y todos son sólo supercheros: bastará el hecho de que se anuncien y comercien con las facultades viviendo de ellas, para conocer y asegurarles a ellos mismos, que son malversores de lo que no les pertenece y enemigos declarados de la verdad y defensores desenmascarados de la patraña religión: por lo que, usando de las armas de nobleza que se han puesto en nuestras manos; y en nombre de la justicia y la verdad, se les formará un juicio espiritual, primero, para convencer al espíritu: y si este no quisiera ver la luz, se le someterá por la Justicia de la ley, declarando ficción y superchería sus posesiones y embustero en sus hechos y al fin, fuera de la ley común; llegando, (si es necesario), hasta poner su nombre en carteles que denuncien al individuo usurpador, para prevenir a los incautos.

Art.23– No es contrario a la ley de amor ni a la libertad, lo mandado en el artículo anterior: porque estamos en el período de la batalla y son armas que debemos blandir, en el mayor amor, pero sin miramientos más que al fin de la justicia, persiguiendo que esos individuos empleen sus aptitudes conforme al progreso del séptimo día y trabajen para ganar el sustento, que en la comuna es la ley.

Art. 24 – A los efectos de los artículos anteriores constitúyese una comisión investigadora, de la que formen parte en cada ciudad, un maestro de mediumnidades, un parlante, un vidente y un psíquico de gran poder, los que le formarán juicio a cada uno de los malversores; que en caso de incorrección los desposeerán de las facultades, previa consulta al Consejo Superior.

Art. 25 –Los artículos 22, 27, y 24, no tienen aplicación después del establecimiento de la Comuna; pero estarán en vigencia hasta después del paso de las tres generaciones sentenciadas en el juicio, porque son el arma defensiva que nos manda oponer a los detractores de la verdad y está apoyada en la sentencia de "juicio sin misericordia será hecho, al que no usare de misericordia" y esta sentencia es de justicia y la justicia es amor.

Art.26– En las reuniones deben observar la mayor unión de pensamientos y nadie debe hacer una evocación particular; ni el médium. Todos deben ponerse sobre la intención y evocación del maestro o director, el que sabrá las necesidades más apremiantes para poder pedir; pero los hermanos espirituales, ven mejor que los encarnados y autorizados por el maestro de los maestros, darán las instrucciones según las necesidades comunes o particulares, obedeciendo a la justicia.

Art.27– El pedido se hace, conforme a la inspiración y sentimientos. No se debe tener una fórmula de oración, porque ésta se hace rutinaria y se hace sin sentimiento. Al Padre, nos debemos dirigir siempre, con el sentimiento del momento, el que expresa nuestra necesidad: en el pedir bien, está el conseguir el pedido si éste está en la justicia; y al terminar las comunicaciones, se dará gracias en la misma forma mental y sin fórmula.

Art. 28 –Entre los médiums parlantes, los hay moralistas y científicos o de temas y se debe dar a cada uno lo que le pertenece porque, una conferencia moral, no es lo mismo que otra donde se debe desarrollar un tema científico, del que ha de venir un progreso; y todas las manifestaciones de puntos morales, filosóficos y ciencias, (de la que ha de resultar una nueva ley o conocimiento científico), han de ser taquigrafiadas y entregadas al cuerpo científico correspondiente, después de visada (en los primeros tiempos de la Comuna) por el maestro de la ciudad o región, o según su importancia, por el maestro nato.

Art.29– Son muy grandes los descubrimientos que hemos de conseguir para el bien de la Comuna, y los médiums del desdoblamiento consciente y videncia, son los que están destinados a traer esos secretos de los mundos mayores: por lo que se manda a todos que: obteniendo un descubrimiento, lo manifieste en secreto al maestro de la ciudad, el que lo remitirá escrito con el mismo médium, al regional y éste al maestro Nato, para llevarlo a la práctica: porque son tan grandes las promesas hechas al maestro por la ley del Padre, que al llegar su hora, cada una y una especialmente, renovará todas las fuentes de riqueza de la Comuna. (El Electro Magno).

Art.30– Los médiums son misioneros. Como tales, no se pertenecen a sí mismos, sino a sus hermanos: son seres de sacrificio y por esto se manda a toda la Comuna mirar con gran amor a sus hermanos abnegados y ante ellos, no promover disturbios, ni violencias, ni contrariarlos por lo que dijesen en posesión. Tengan presente, que los médiums son un pararrayos de efectos positivos, que recogen todas las impresiones de los que les rodean y se hace culpable el que ocasione a sabiendas el mal.

Art.31 – Las mediumnidades, no son efectos de histerismo como la ciencia médica materialista ha querido sostener Y no son, ni pueden ser ciencias esas dos ramas del saber, en tanto no acaten el principio espiritual y anulen por sí mismos el dogma que se han creado. Y se les acusa de daño intencional con abuso de poder, por todos sus errores sobre enfermedades ocasionadas por las mediumnidades sin desarrollar, que ellos no pueden comprender, porque son sistemáticos.

Art. 32 –Jamás un medium desarrollado ha perdido su razón o facultades mentales, por el hecho del uso de la facultad: pero sí pierden la razón la generalidad de los que han tenido la facultad y no la desarrollan por insidia, maldad, prejuicio, pusilanimidad y otras causas. Son responsables de ello la ciencia médica, que tiene obligación de conocer ante todo la fisiología del espíritu, único modo de curar a ese espíritu enfermo, al que ninguna medicina material más que el desarrollo de su facultad puede curar. Son también responsables los maestros de los centros, si allí llegó el individuo y no lo encaminaron bien a su desarrollo: y el mismo médium que no atendió por cualquier razón a la inclinación de su espíritu y éste (en cualquiera de los casos) ve que pierde esa prueba y ocasiona la enfermedad, ya de enajenación, ya de histerismo, que son los dos casos más frecuentes, pero también de otras mil clases de enfermedades que llaman incurables y algunas por el suicidio: porque, lo que tratan esos espíritus es, de dejar la materia que mal les sirve, para tomar otra pronto y adelantar el tiempo perdido. Por lo que, curad al espíritu y curaréis la materia.

Art.33– Quedan prohibidas las evocaciones de curiosidad y puramente materiales. Y se manda a todos los espíritus de luz, no acudir al llamado que no tenga por base el amor, porque sobre él recae la Justicia y se carga con la falta de que fué cómplice. Si creyese conveniente manifestarse, será para darles una severa lección por jugadores con lo más santo del Padre.

Art. 34 –Todo asistente a una sesión no hará pregunta alguna al hermano comunicante sin antes exponerla al maestro, el que, según las circunstancias y el espíritu que se comunica., lo autorizará, pero si no lo autorizase, sepa el hermano, que así corresponderá a la justicia: mas como esa pregunta sea por consejo o consuelo, siempre tendrá contestación.

Art.35 – Estamos en la "Era de la Verdad”. Y todo comunicante, debe firmar su comunicación con su nombre conocido más popular; pues desde que obtiene el permiso para comunicarse, debe sostener su consejo y sabiduría con su nombre durante el tiempo de la transición, pues hombres y espíritus libramos la batalla; así, los hombres tienen una garantía más de la veracidad de lo afirmado. El comunicante atenderá a las observaciones que le fueran hechas de disconformidad o de aclaración, si ellas fueran puntos concluyentes y no fuesen dadas esas instrucciones como puntos de estudio. Esto encuadra en la solidaridad firmada y tiene el gran fin de matar la mistificación.

Art.36 – En todas las reuniones, la alegría es el mejor síntoma del conocimiento del acto, por lo que no se debe dar predominio a la tristeza; pues los hermanos de amor, padecen demasiado con nuestras desgracias y la tristeza los coarta. Pero no quiere decir, que la alegría haya de ser ficticia o demostrada en carcajadas de risas, sino en la alegría sensata hija de la conformidad de las situaciones, porque esto implica, conocimiento de la justicia.

Art.37 – En las reuniones familiares y después de oír el consejo que siempre tienen que dar los afines, deben explayarse en la más franca hermandad con el comunicante, afín o familiar, porque como buenos hermanos, gustan de que les participemos nuestras cuitas, pesares y alegrías. Es entonces donde ellos dan el verdadero consejo o reprensión y gozan del ambiente de la familia en asueto amoroso, porque el engrandecimiento y la familiaridad los atrae. La misantropía, no debe tener cabida desde el día de la santa Comuna.

Art.38 – Cúmplanse todos los artículos precedentes, para el buen régimen de las mediumnidades y el buen resultado práctico de las comunicaciones, con más las observaciones que el buen juicio sugiera, dando lectura al principiar la sesión, al artículo 33 y sea ante todo vuestra norma, el amor. Y en su nombre, por el Espíritu de Verdad, de orden del Padre, os bendice.