EPÍLOGO

Resumen de los hechos. La salida del Sol de Justicia. ¡Hombre hermano mío! Tan dura ha sido la tarea, tan horrible la batalla desde que empezaron estas cátedras de tu profilaxis, que en verdad de verdades, ha merecido todas las persecuciones, todas las iras, todas las venganzas; y han puesto en práctica todo el odio de que son capaces los detractores contra mí pobre y solitario instrumento de la Verdad y la Justicia. Y ¿qué les he hecho yo de malo para merecer tales tratos? ¿ Acaso me extralimité de la justicia y la verdad? Esta es la causa justamente, porque ellos sólo pudieron reinar con la injusticia y la mentira.

¿Mas creéis, hermanos míos, que ignoraba que sería acometido ferozmente? No lo ignoraba; y lo extraño hubiera sido no haber sido así, y lo hubiera deseado, no tanto porque mis sufrimientos fueran menos, sino porque sería señal de que aprovechan estas lecciones, que en espíritu oyeron todos los seres de la tierra porque, al dar lectura a los secretarios, todos eran traídos por la justicia a oír, aunque las blasfemias eran horribles y las represalias feroces, cuanto bajas.

Llegué al extremo que os relata el Anciano 23 y triunfé en toda ley, y por más, valiéndome sólo del instrumento causante; porque prestaba su materia a los detractores para mi aniquilamiento, y no han conseguido más que hacer sufrir más el hombre, pero no sufrió detrimento la obra que se le encomendó, lo cual es su más grande e irremediable derrota,

Su maldad es tan refinada, que al acusar a esos terribles detractores encarnados, directamente, en autoridad de juez responsable y por vindicación de la augusta majestad de la justicia que representa este tribunal, con estudiada falsedad, ponen por delante de la ofensa, la debilidad del causante, que en justicia había sido retirado del tribunal.

Entendían que, como tantas veces se le perdonara, se le perdonaría ahora también, en consideración a que sirvió a la causa. Y sí, como siempre, perdonó el hombre, las ofensas al hombre; pero que nunca transigió con una ofensa a la causa que el Padre le entregó y ahora la ofensa era a la causa.

Y en efecto, ahora perdonó también el hombre las ofensas hechas al hombre; pero como acusó el Juez la ofensa hecha a la Justicia; aquí ha sido el rechinar de dientes, al aplicarles la pena del Talión y ser juzgados; acusados y sentenciados de blasfemia y falsedad por él mismo Espíritu de Verdad en funciones de Juez Supremo.

Lo horrible de esta falta queda escrito en la tercera etapa y es el ultimo juicio que en la tierra se celebró y el único en el que opuso el acta sagrada de la sentencia del juicio final, y no lo olvidarán esos espíritus detractores; cuyas almas son negros carbones y sus cuerpos que ahora dejan, inmundos lodazales donde se revolcó el Dios religioso, ya cadáver apestado que obliga a la divina justicia a la purificación de toda la tierra e higienizar esa cama, que la dejaron como inmunda lechonera; pues no otra cosa era que una majada de puercos inmundos.

Sí no fueran así, después de ser vencidos por última y definitiva vez deberían haber convenido en que, luchar contra la ley, es machacar un hierro frío, que no se consigue más que el cansancio y la pérdida de tiempo y de material; pero esto sería razonar y los puercos no pueden razonar; y la justicia procedió a encerrarlos para llevarlos a mundos en donde puedan hartarse de bellotas, y al fin se darán cuenta de su impotencia y clamarán al Juez que ofendieron y él les oirá y les curará la lepra. Pero( )¡ Espanta los terribles sufrimientos a que se someten por su estulticia!.

Desde ese día del último juicio, la tierra empezó a higienizarse y los fenómenos sísmicos, los volcanes, los terremotos, los temblores, los cambios atmosféricos y hasta raros fenómenos astronómicos, pregonan el gran desinfectante de la cama del muerto leproso apestante, y todos esos preparativos, hechos tangibles y sensibles para muchos, nada les ha dicho; son escépticos; es mayor su enfermedad que esos paños calientes por lo que, el maestro anunció que va a sonar una trompeta colosal que se hará oír en todos los ámbitos de la tierra y despertará a todos y hará pensar a los escépticos en lo que nunca creyeron ni pensaron, y es aquel terrible terremoto que en el Apocalipsis se señaló, tan grande como no lo hubo desde que están los hombres sobre la Tierra.

No pueden culpar los hombres a la ley de imprevisora, puesto que hace ya 28 siglos por Isaías y 20 siglos por Juan en el Apocalipsis, se les previno; y Juan el degollado y Jesús el crucificado les dijeron que el juicio llegaba y que el juez llegaría criando no lo esperasen, «Como ladrón de sorpresa»

Al verse sorprendidos los detractores, las imprecaciones han sido espantosas como el rugido del dragón, y no sabían que el Juez Supremo había prometido al juez de la tierra su enviado representativo, «Que lo guardaría como a la niña de sus ojos». Y sólo con tal preservativo ha podido el hombre llegar al triunfo de su causa, presenciando impávido la quema de tantas basuras en el tremendo cataclismo de estas horas, tras del cual se presenta y dice: «Heme aquí; la paz sea con vosotros y la alegría de Eloí, en la Comuna Universal ».

Hermanos míos, todo se ha cumplido; pero aun la Justicia está en acción por un poco de tiempo y caerá en el acto sobre, todos los que intenten resistir a la suprema voluntad, que se os la dice corno la podéis entender sin ninguna otra interpretación: «Hasta hoy, cada uno tuvisteis cosas propias; desde hoy, todo es de todos, porque ésta es la orden que traigo, y no hay más voluntad que la mía», porque es la voluntad del padre de todos.

Esto os lo han dicho en espíritu y todos lo sabéis en vuestros espíritus; pero hoy se os dice a vuestros cuerpos, porque no le debéis ignorar corno hombres: pero que tenéis la prueba de esta verdad, materializada en todos los hechos profetizados y cumplidos.

La derrota sufrida en el juicio final, no les era tan sensible como ésta que había de tocar a las materias de los encarnados, con las acusaciones de los 24 Ancianos ; por esto pensaron en aniquilar al hombre que les sirvió de secretario.

Queda pues, así justificado, el por qué no podía ser vencido, y triunfó el hombre en ley y justicia y en él triunfa la causa de la Verdad y los hechos quedan consumados cuando alborea el sol de la Justicia.

II

Después de una terrible e insólita tempestad de insoportable fragor, que duró 57 siglos desde Adán, se han descorrido los densos nubarrones y aparece el bello Sol, bañando todo en su alegre luz y templando a los ateridos cuerpos con su tenue y vivificante calor.

A esa luz, las lágrimas de ayer amargas y quemantes, el fuego del amor las purificó y se limpiaron en el rescoldo que enterraban del odio; la pasión perdió el fuego negativo y la regularidad del positivo se graduó. Hoy esas lágrimas, parecen y son perlas divinas, que desean y buscan para su plácida vida, el rayo de sol del AMOR en la JUSTICIA de las cosas.

La justicia de las cosas, está en las conciencias da los seres. Y no puede haber justicia, mientras el hombre conoce propiedad individual, porque esta es forzoso que desequilibre la armonía de la unidad; pero no puede el hombre alcanzar esa conciencia, en tanto es religioso; porque, como sentó el anciano 24, «para ser religioso, es preciso ser fanático e ignorante ».

Hoy, que aun en vuestros corazones están los recuerdos de vuestras religiones, con la potente voz del cataclismo que renovará la faz de la tierra, que ya no conocéis, aunque la pisáis y os mantiene y es la( ) misma, podéis y debéis comprobar, que, siendo religiosos, erais esas dos cosas: fanáticos e ignorantes; deducid ahora en conciencia y sentimiento, si con esos dos baldones podía alumbrar el Sol de justicia.

Cuando empecé mi obra en el estudio de las religiones para buscar a Dios, al Dios que presentía, que lo encontré en el único, asiento posible, en el espiritismo, senté en aquel libro el escándalo mayor para los religiosos, aunque fueran los llamados espiritualistas, pues dije: «Que el espiritismo no quiere santos; quiere sabios, porque los sabios pueden ser santos; pero no son, ni pueden ser sabios los santos». Me refería y me refiero a los santos religiosos y veis que el Anciano 24 dice que para ser religioso es necesario ser fanático e ignorante.

No podía, pues, salir a la faz de la tierra el Sol de la justicia, mientras se hacían santos, imágenes positivas del fanatismo y, de la ignorancia; y si hoy se descubre ése plácido y refulgente Sol, es porque se condenó; quemó y espolvoreó las cenizas de esos santos, cumpliendo lo profetizado en Isaías para los dioses de palo, piedra, oro, barro y otros metales y aun los de carne y hueso; porque la ley no mira que sean los ídolos; son ídolos y basta para destruirlos; y sólo así se podía descubrir el Sol de la justicia.

Ideaban los hombres cuantos medios puede proponer la concupiscencia para oponerse a la salida de este Sol; que no es otra cosa que el descubrimiento del espíritu; pero si pensaron que tolerar era consentir, se equivocaron por su ignorancia y fanatismo (eran santos, ídolos de carne y hueso manchados de concupiscencia); pero el espíritu seguía su obra impertérrito e impávido, sin temor de mancharse sus vestidos con las forzosas salpicaduras del lodo y del carbón, hasta que la balanza marcaría fuerza suficiente para el triunfo de la ley de mayoría y aquí fue Troya.

La balanza marcaba esa mayoría absoluta en el siglo XV de Jesús y se descubre la tierra de promisión y la toma el que fue mandado por Moisés, y ahora Moisés también era hombre y guerrero y batía, y: vencía al bestia Borgia; al propio tiempo Galileo, con su péndulo, les descubre a los hombres que la tierra se movía y el Dragón rugió, porque le había tocado la cadena al cuello y levantó la inquisición para hacer pagar caro al pueblo de Israel, congregado, reconcentrado y fuerte como nunca en la Raza Hispan, que toma estas «islas apartadas que aun no habían oído al profeta,” para lo cual Moisés se había, vestido de guerrero y se entretenía capeando al Dragón, sin importarle que luego una traición lo levantara del cuello con una soga, allá en Sinigalia.

Ya estaba la balanza de la ley con mayoría; pero la fuerza bruta, que tenía la furiosa minoría que hacía santos era terrible, y era preciso comerles esa fuerza, a la par que se escarmentaban muchos y abandonaban a la Ramera los 10 cuernos o los 10 reyes que sostenían la tiara o corona de la bestia; y ya veis que ningún rey le queda al Pontífice, que es el falso profeta.

Mas habían puesto una afrenta terrible al mártir de los sacerdotes Jesús llamándolo Cristo, y era preciso y de ley que se presentara el Anticristo para quitar esa carga nefanda e ese misionero, porque el Cristo es el Dragón que cabalgó en la Bestia 666.

Tomada, pues, la tierra de promisión, o sea la América del Sur, y descubierta al mundo, que entonces se creía que fuera sólo las tierras conocidas de Europa, y a la par mostrándoles que el mundo sé movía, quedaba, desmentida y quebrada toda la patraña religiosa; y aunque levantara el Dragón polvo en el agua y llenara la atmósfera de humo y cenizas de hombres quemados, la ley no cedía y el espíritu se abría brecha por todas las murallas dogmáticas y había de reducir a la anemia y la tisis incurable al dragón, y se ideó en los consejos de Sión, ponerle al Dragón una solitaria en su organismo, que le comiese las entrañas, con tiempo preciso para la consunción, y esta solitaria sería el brazo fuerte y secreto del Anticristo.

Una vez que España, que era entonces y lo es hoy, el pueblo de Israel, transformado, progresado en la sabiduría, tenacidad hidalguía y fortaleza, había tomado la tierra prometida para poblarla con su raíz vital, y el que había sido Moisés, había sido a traición ahorcado por sus vencidos Borgias; vuelve a Sión un momento de descanso, mientras prepararía las cosas para empezar a traer los progresos de la mecánica y las fuerzas. Allá en Sión, en los consejos del Padre, se creó la solitaria para hacerla entrar en el organismo Católico y Cristiano y desciende a la tierra y se hace hombre el Espíritu de Verdad, estando otros también preparados para formar los nudos de esa solitaria, de la que Xavier sería la fuerza toda, Ignacio, Capitán Español y Vasco también, aparece fundando una compañía Anticristiana, llamada Compañía de Jesús, dedicada a la instrucción y dentro de las ( )entrañas de la bestia 666, le ha comido el alimento y la fuerza, imponiéndose el Papa Negro al Papa Blanco y el Anticristo hecho hombre, ha vivido varias veces en la tierra, siendo Jesuita, y dejando savia para destruir al Cristo Lentamente, reduciéndolo a la impotencia por la tisis que le ocasionó el continuo comer de la solitaria éste era el fin del Cisma Jesuítico, que lo ha practicado sin darse cuenta que era el brazo oculto del Anticristo, y aun se da el caso sarcástico de que el Papa Blanco Pío IX, que anuncia el nacimiento del Anticristo como hombre, encargó a la Compañía de Jesús su persecución y aniquilamiento y, lo encontraron y lo tuvieron con ellos 18 meses, amamantándolo y sacándole el raquitismo originado por el trabajo; pues ese hombre, desde los siete años trabajaba en las duras tareas del campo, cumpliéndose la visión del Apocalipsis, cuando el Dragón persiguió a la mujer de parto, que no pudiéndole matar el hijo, le soltó tremendo chorro de agua para inundarlo, y esa agua es el Sillabus de Pío IX que condena hasta alentar por la libertad.

Hay otro dato más sugerente y más sarcástico aún. El Anticristo traería como credo único el espiritismo, y aparecen los espíritus moviendo objetos, dando sorpresas en sus Misiones, escribiendo y hablando, y el mundo no puede ni de propio intento hacerse sordo y los escucha y los oye a los espíritus y la imprenta imprime en sus moldes la nueva doctrina en el momento que el Anticristo asomaba como hombre y el Dragón daba rugidos furibundos de excomuniones por el Silla bus y aun echa el resto de su blasfemia haciendo parcial e irracional al Creador, en la declaración del misterio de la inmaculada Concepción de María; pero corona esa blasfemia declarándose infalible el más falible y criminal de los hombres, no como tal, sino en lo que representa al Dragón-Cristo y la bestia 666 o religión católica; y es éste el momento cuando los espíritus de luz se manifiestan para desmentir tales blasfemias.

El Pontífice sabe que ése es el credo traído por el Anticristo y quiere desmentirlo; para ello quiere contar con los sabios de la Compañía de Jesús y aquí está el poder de la ley inflexible de hacer servir en todas formas lo que ha preparado a su fin.

El Pontífice, pues, encarga a los Jesuitas el estudio del espiritismo, para negarlo; los Jesuitas lo estudiaron y en un opúsculo declaran: «Que el espiritismo es tan verdad, que sólo pueden negarlo aquellos que se atreven, a negar la verdad histórica». Y aunque todo esto era del más riguroso silencio, como todos los crímenes del Cristianismo y del Catolicismo, esa luz era demasiado fuerte para que la pudiera obscurecer los gruesos y negros muros del Vaticano, «Inmenso buzón de crímenes», como lo llaman los espíritus, y aun, con todo ese secreto, un periódico, y por cierto, órgano católico, se descuidó y publicó las palabras arriba dichas: «Que el espiritismo es tan verdad que sólo pueden negarlo los que se atreven a negar la verdad histórica». Y es que, como le dijo Jehová a Moisés: «Yo tengo el poder de endurecer el corazón de Faraón para que solo libertes al pueblo por mi fuerza»; es decir, que el Creador no quiere favores de los dioses, y aun lo confirma en Isaías, cuando éste se maravilla de que le dice: «Antes de estar de parto, parió hijo»; e Isaías exclama: ¿Cómo puede ser esto? Y la contestación es rotunda, aunque enigmática, pues recibe: «¿Yo que hago parir, seré coartado?». Ya veis, nadie ha podido coartar los decretos del Creador y se cumplen matemáticamente al centímetro, al gramo y el segundo.

Hoy quedan todas las cosas cumplidas; el juicio hecho y desterrados los detractores y malversores; la tierra se renueva en su faz y se higieniza; y es cuando únicamente estaba mareada, la salida del Sol de Justicia y estaba predicho por Hellí, en Abrahán así: «Los hijos de Abrahán guardarán la palabra de Hellí hasta el día que escribiré mi ley y será mi luz entre todos; y contarán los tiempos por siglos de cien arios; y los siglos serán treinta y seis, desde que escribiré mi ley hasta que la tierra la sabrá; y de este siglo mis hijos serán de Luz, porque verán la Luz de su Padre, que les darán mis espíritus».

Ya lo veis: ni aun los Israelitas tienen este secreto, porque era riguroso guardarlo y sólo lo podía poseer el Jefe del pueblo y se guardó en absoluto secreto hasta hoy, porque era el arma más preciada que el Padre entregaba a su representante investigador, Legislador y Juez.

Hoy, pues, alumbra refulgente el Sol de la Justicia, que calienta por el sentimiento el corazón de los hombres, después de la epopeica y horrorosa tempestad que, si fue tremenda hasta Jesús, desde entonces ha sido agónica para todos, porque los hombres han querido vivir de la muerte; pero no pudieron hacer vivir a sus Dioses quimeras, y era natural que, no pudiendo dar vida bajo cuerpos tangibles a sus pasiones, los hombres vivieran muriendo y la muerte sentara su reinado de fría agonía inacabable. Así, no podía alumbrar el Sol de justicia, en tanto que los religiosos se empeñaran en vivir bajo el influjo de los dioses; que nunca han vivido, como nos lo ha demostrado el Anciano 24.

III

Ahora ya, renovada la faz de la tierra y borradas las manchas que dejó el cadáver del dios religioso y se da esta profilaxis tan completa para el bienestar de los cuerpos y de tanta luz para las almas higienizadas, puede el espíritu del hombre descubrirse y entregarse al estudio de la ley de la Creación y por ella ser el Sol de la justicia en su misma alma, archivo de todas sus acciones, desde que fue iniciada en la vida humana, por obra de la potencia, de su propio espíritu aquí se debería, hacer una síntesis de lo que es el cuerpo, el alma y el espíritu del hombre; pero como todo esto está hecho con análisis atómico en el estudio de la Creación en el libro titulado «Conócete a ti mismo», que el hombre va a recibir, allí lo sabrá en todos sus detalles con sólo leer; por lo que aquí sólo se hacen algunas recomendaciones epilogando las 24 grandes cátedras de los 24 Ancianos, que con tanta sabiduría regalan a sus hermanos recién nacidos a la verdadera vida de trinos, y es con el fin obligado de derribar el trono de la ignorancia y hacernos comprender desde el primer momento, que necesitáis tener materia sana, para tener mente sana.

Al efecto, en el prefacio y prólogo, yo, cumpliendo mis deberes, hice una reseña, recopilando la realidad de la vida y de la Creación, y os queda explicado claro y conciso allí la gran ley de los afines, por la que sabéis en su esencia la causa de las familias, y no os escandalizaréis al saber que, el amor sagrado de la familia, es una de las mas grandes imperfecciones, que no puede existir en la Comuna para lo cual, os expuse también en esencia la aparición del hombre y aun lo hice en el gran Poema del Arca de Noé, porque no merecíais menos mis hermanos; que si habéis sido ingratos, era culpa del muerto Dios religioso; pero en ello os hicisteis responsables; por lo que ahora es forzoso pagar a la ley lo que debéis, haciéndoos sabios en la Creación, sin lo cual, no podéis llegar a la auscultación de nuestro Padre Eloí pero también os queda marcado el camino de la casa Paterna, de donde todo y todos procedemos.

Hecha aquella presentación, que tenía que ser la digna representación de los 24 Ancianos tan sabios como viejos y de tanto amor como justicia, evoqué a Eloí en su trono; para pedirle venia y llamar por su orden a sus 24 fieles servidores y adoradores, de los que me puse a su disposición, y aparece el Anciano 1º con su hermosa cuanto atrayente cátedra «La concepción de los seres», explicando su trascendencia y su extrema sabiduría, que es nada menos que la causa y fin de la Creación, donde aprendéis que, en la concepción de un ser, se mueve todo el Universo, estando presentes, una asamblea de espíritus, y el que actúa de secretario, apunta aquella vida en el registro de la creación y ya no puede ser que no sea.

El Anciano 2º entra a contemplar la madre, enseñándola su deber y lo que representa, que es nada menos que la madre Naturaleza, y le da la profilaxis de cómo ha de llegar a feliz término en su obra, dándole los medios profilácticos científicos, que la aseguran un feliz alumbramiento.

El Anciano 3º considera, el acto del alumbramiento y explica cómo se ha de ayudar a preservar a la madre de peligros y deformidades asegurando la vida del niño; dando también los remedios y medios profilácticos, científicos y racionales.

El Anciano 4º estudia concienzudamente la alimentación y lactancia y las madres verán inequívocamente sus ventajas y la seguridad de esa profilaxis, y ya la muerte, dejará de cernirse sobre los indefensos infantes.

El Anciano 5º os entera de la educación desde la más tierna edad y explica el por qué de la infancia, que no tiene otro fin que el sometimiento de la voluntad del encarnado para corregirse de defectos, o para hacerse querer de un enemigo que puede serlo su padre o su madre y entra en consideraciones tan bellas en los ojitos del infante, que el corazón más duro no puede menos que hacerse de cera modulable ante la sonrisa y ojillos del niño, que representa el universo y la armonía.

El Anciano 6º se hace cargo de la educación moral del niño hasta la edad de la( )razón y allí bajó a ejemplos prácticos que no pueden menos que corregir las inclinaciones que habrá demostrado el infante.

El Anciano 7º aprovecha para su cátedra la educación en general hasta, la edad de provecho y allí se ve redactado todo el error de la educación hasta hoy enseñando castas, clases, propiedad, patria y tantos otros prejuicios que no dejaron ser hombres a los hombres, porque la educación era de esclavitud.

El Anciano 8º pone en claro los deberes de los hijos y de las padre; hasta su mayoría de edad y llega a una conclusión racional, por la que, sólo por la formación del hogar, es decir, por su unión con la mujer con quien constituye familia, es mayor de edad el hijo, para emanciparse de la patria potestad, y lo hace, porque es obligación de todas los seres, hombres y mujeres, unirse para continuar la Creación.

El Anciano 9º se ocupa del reparto de los bienes de los padres y aquí descubre una serie de crímenes horrendos cometidos por la herencia, y declara que no cabe el despojo de nada, por ningún concepto a la madre viuda, la que jamás pierde la potestad sobre sus hijos; y aunque ya no tiene aplicación en la Comuna, es una página bellísima y de gran valor, porque hará temblar a los hombres el haber cometido tantas injurias en su madre. Pero es una página imborrable y sublime, cuando estudia la verdadera herencia, que debe ser sólo en espíritu y el espíritu hereda del Padre Creador.

El Anciano 10º ya entra en otro orden y estudia las causas de la ignorancia, los prejuicios, las supersticiones y la tradición, poniendo al descubierto los causantes de la ignorancia, que son los parásitos mixtificadores; y es un látigo tan duro para los religiosos, capaz de alcanzar hasta los dioses e imágenes religiosas, si no fueran insensibles como los describe y anatematiza Isaías.

El Anciano 11 tiene un estudio analítico de lo errado del concepto de las familias y naciones y expone en toda verdad, cómo la familia se constituye por la afinidad espiritual; y las naciones, por la necesidad de la afinidad universal, para llegar al amor común y la civilización.

El Anciano 12 toma para su cátedra la explicación de los principios comunales y registra el progreso de sociedad en sociedad, que han ido ideando la Comuna sin parcelas, que es la verdadera Comuna decretada por el Creador para todos los mundos, después del juicio de mayoría.

El Anciano 13 tiene un chiste para los prejuiciados y amonestaciones y quiere ser el 13 fatal a los causantes del mal mundial, a los religiosos y los feudos de ellos y es una cátedra amena, a pesar de ser una espada, de dos filos y punta, con la que asesta a los causantes terrible estocada de muerte.

Sigue el Anciano 14 con dardos acerados, buscando la raíz de las causas del mal mundial y no deja títere derecho y dice que: si los religiosos pudieran tener vergüenza, los hechos de los hombres educados por ellos y dominados, les debía dar tales mareos que arrojarían vómito negro y rojo, hasta la raíz de su ser; y tiene otro concepto grandilocuente sobre los niños, condensándolos en una placa fotográfica y un disco fonográfico, que siempre reproducirá la imagen y las costumbres y principios que aprendió.

El Anciano 15 estudia que sólo con una buena profilaxis pueden los hombres tener el bienestar y explica, cómo han trabajado 29 titanes durante 57 siglos, para elevarnos al progreso actual desde el estado bruto y salvaje que la humanidad se encontraba en la aparición de Adán y Eva y descubre una historia que la humanidad ignoraba, no porque no se haya escrito mucho de ella, sino porque los dioses religiosos la mixtificación y la enlodaron para hacer sus misterios y milagros.

Entra el Anciano 16 a estudiar profundamente cuestiones sociales y confirma que, los hombres, por el escarmiento rompen las rutinas y las tradiciones traidoras, y de este escarmiento deducen y hacen profilaxis de aquello que los escarmentó y se han callado los escarmentados hasta que constituyen una mayoría real y de ley, con la cual piden Justicia.

Recoge el Anciano 17 el hilo de esta cátedra, para sentar en la suya la necesidad de una liquidación de la sociedad humana y arriba de escalón en escalón al estrado da la justicia, para, sentar allí un nuevo régimen que sólo puede ser La Comuna sin parcelas, y los funda en las leyes de la Creación incontrarrestables, desde que el juicio o liquidación fué hecho y está sentado que hay un depósito común de progreso en el que, todos los trabajadores han participado.

El Anciano 18 recogiendo la mecha de su anterior, demuestra y confirma la Comuna, porque el progreso máximo que la tierra posee, es producto de la profilaxis de los misioneros, que, bajo la dirección del investigador y legislador, fueron dando a los hombres, poniéndoles jalones en cada tiempo, adecuados al momento; sin importarles a esos ingenieros que miles de veces los sacrificaran los dioses religiosos, única rémora que han tenido los hombres.

El Anciano 19 da su lección preguntando si puede el mundo gozar del progreso sin una profilaxis verdadera desde la concepción de los seres y desmenuza las costumbres y leyes de los pueblos, para llegar a calificarlos de «Códigos de ciegos». Acomete contra los castigos corporales y dice que el cilicio y la disciplina, sólo debió ser el trabajo hecho ley.

El Anciano 20 considera todo lo tratado por sus antecesores y por su cátedra, expone y confirma que, la falta de una verdadera profilaxis, originó todas las guerras, almacenando odios y venganzas para el estallido de la tragedia final, con todos los horrores que el mundo presentía, desmintiendo la civilización cantada a bombo y platillos para llegar a esta lucha de fieras, insólita en la historia de los mundos.

El Anciano 21 se ocupa en su cátedra, en registrar las leyes, profecías y promesas del Creador y comprueba, que todas se han cumplido con precisión matemática; pero no entra él a los hechos de la naturaleza, sino que registra por los progresos las oposiciones de los que son rémora de éste; y ellos mismos, con esa oposición, confirman que los hechos se cumplen y trae a colación la obra de Juan Meslier, «La Religión Natural», que es una blasfemia escrita por su negación puramente material, y por su estado de religioso, el autor, acomete contra los dogmas de la religión sectaria y aun contra la suya, haciéndose un ovillo en el que él mismo se envuelve sin poder salir; y esto comprueba que, tan pronto el hombre cree en un hecho religioso no es el hombre, porque obra por la pasión y no puede ver el cumplimiento de las leyes generales; porque cada religión, secta o cisma, quiere para sí sola la primacía.

El Anciano 22 tiene el mismo terna que su predecesor; pero muestra los hechos más transcendentales prometidos, como la ley escrita, la venida del Espíritu de Verdad, y por lo tanto el que lo podía recibir para la celebración del juicio final hecho a su tiempo, y que otra vez no será en la tierra, y dice sin enfado: «Que los hombres nieguen o afirmen, nada dan ni quitan a la ley, que impávida e impertérrita, llega y cumple en el minuto matemático. Los únicos que pierden son los negadores, porque desaprovechan un precioso tiempo dado de transición».

El Anciano 23 ya puede cantar la profilaxis para el espíritu en el porvenir; es decir, de ahora en adelante que es el séptimo día de la humanidad; y después de escanciar una lágrima de dolor por hechos acaecidos al que les sirve de secretario, hechos fraguados por «Los Negros de Hollín», enemigos de la verdad sostenida por su victoria en la materia, pero su dominador en ley y justicia; este Anciano explica lo que Moisés quiere decir en «el séptimo día descanso», que es la vida comunal sin parcelas, codificada bajo LA LEY DE AMOR.

El Anciano 24 cae como una bomba que volatiza y reduce a la nada los dioses religiosos y se ve precisado a pararse en su cátedra, porque en ese momento se cumple un artículo de la ley y el que le sirve de secretario es llamado a consejo con el Tribunal, en el que suena la Voz del Maestro superior Espíritu de Verdad, a recomendar calma y mucha calma, porque «va a sonar, dice, una trompeta colosal, que hará pensar a los incrédulos y excépticos en lo que nunca creyeron ni ignoraron etc., etc.

Reanuda la cátedra estudiando como es necesario higienizar la tierra y los medios que la ley preparó a tiempo para profilaxis de los cuerpos y las almas, porque el Sol de justicia se descubría en el descubrimiento del espíritu del hombre en su reinado; y acomete con tan honda sabiduría a las causas del mal, que mata todos los dioses religiosos, que nunca han vivido, porque no son cosa, y lo que no es cosa no es de la vida: en este punto llama en la mayor solemnidad a ELOÍ y grita: «CAÍDA, CAÍDA ES BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS FORNICACIONES», y repite y termina : ¡ ELOÍ ! Los 24 ­Ancianos que salimos de tu trono con tu voz y el escudo de tu enviado, con los 7 ángeles que derramaron sus ánforas y sus redomas y los cuatro animales que ya se les dió libertad, ite esperamos!

Aquí tienen los hombres la profilaxis del séptimo día; en que la humanidad y la tierra entró, sin que el hombre, por su excepticismo unos y por su fanatismo otros, se hayan dado cuenta de los hechos pero es por lo que el Anciano 24 dice : «que para ser religioso, es necesario ser fanático e ignorante».

Al terminar estas cátedras profilácticas y arribado a un juicio definitivo, la Justicia Divina ha entrado en acción, porque ya no dudamos de la incorregibilidad de los hombres, y yo les digo que el cataclismo que todo lo renueva, está ya sobre nuestras cabezas, y no será culpa nuestra, ni del Padre, que sorprenda a los hombres en su insensatez; porque él avisó en Ley y Justicia. Se ha puesto en acción y no en secreto.

JOAQUIN TRINCADO