CAPÍTULO VEINTITRÉS
LA PROFILAXIS DE LOS HOMBRES EN EL SÉPTIMO DIA BAJO EL RÉGIMEN DE LA COMUNA

Cátedra nueva viene a sentar el Anciano 23 y os saluda con el ósculo de paz.

Ha pasado la tempestad. El sol de la justicia se anuncia en espléndida y bella aurora; llenémonos de alegría en los arreboles tónicos y armónicos que dan tan bellos cambiantes a las gotas del rocío divino, que refrescó las conciencias después del bochorno ardiente de las pasiones y las luchas que parecían interminables; pero que al fin, la ley, triunfando en ley, sentó la paz en su trono de blanco-azul. Hosanna a Eloí.

El Anciano 18 me dejó el camino señalado para explicarle al hombre mi hermano, el enigmático aserto de Moisés:  <Y el séptimo descansó>. Lo que procuraré demostrar y se verá que, descansar no es parar.

Mas hay una lágrima contenida en mi espíritu, que quiero escanciar aquí y aun es de dolor acerbo; y ha causado tan hondas huellas que necesitó el juez del Padre echar mano del extremo menos de la ley y detuvo el curso de estas cátedras durante un largo período de cuatro meses, que parecían no pasar; pero lo trágico del drama ha terminado felizmente, bajo la augusta majestad de la justicia.

Ha sido el hombre despojado del producto de su trabajo y la maldad de los detractores se había cebado en el sabroso bocado, en el momento que el Anciano 23 saludaba en su cátedra.

Se ha dado cuenta el hombre y ha jurado que han de hacer sus enemigos lo contrario de sus proyectos de vencer la Ley.

Esto era tan bello cuanto justo; tan audaz, corno temerario; pero se imponía por el triunfo de la causa, porque la reparación debe ser igual a la ofensa; y el hombre, con la fuerza de la verdad y el filo de la espada de su: justicia, hace que el causante revuelva y no pare hasta caer rendido y vencido obrando la ley, las mismas armas con que, quiso matarlo y, en 18 días redujo a la maldad y es justificado el hombre y servido por su más grande enemigo. Es que Jehová había dicho: «Tus pleitos, yo los defenderé»(  )

Los enemigos habían quedado tan maltrechos, que necesitaron meses para conformarse con su derrota.

Pero el veneno del Áspid trastorna los organismos; es mortal de necesidad; y esos enfermos caen en la debilidad más tremenda, y son incurables.

Este estado en estos enemigos del hombre y de la causa mayor que tiene a su cargo, con la insaciable maldad y el deseo de venganza, por la derrota, acumuló toda su saña para jugar el todo por el todo; y aun hicieron llegar la amenaza y juramento de fulminación y lo demostraron en hechos escandalosos, dentro de los lares del tribunal en autos. Pero al tener el juez visión real que delataba partes causantes, se elevó en juicio advirtiendo al Padre, y dando fin a la batalla, en la que quedaron todos los detractores sentenciados a la pena del talión, y el juez y su tribunal quedaron libres por el Padre; en cuyo auto de ejecución, los 24 Ancíanos custodiábamos el trono de la justicia, mostrándonos los dos últimos, como recordando que había pasado la tempestad y la calma renacía ya imperturbable.

Sí, ¡hijos del trabajo! ha pasado la tempestad, aunque en la tierra se ven los barrancos y aguallevados por la inundación de las pasiones, en esa terrible y ya espirante guerra que finiquita las basuras dejadas por los sentenciados ayer, y yo paso por esos charcos, que ya se van a disecar por el grande y terrible movimiento de la madre tierra, como también se le ha demostrado al juez y lo ha entendido; desde cuyo momento mi cuerno se vaciará y llevará a todos los hijos de la tierra, lo que les baste a saciarse en sus materias y en estas cátedras, encontrarán como profilaxis, lo que les baste a hacer servir lo material a lo espiritual. Este es mi terna, que sólo puede ser practicado y aplicado desde hoy por el maestro y el tribunal, tan pronto como el gran trueno diga en su terrible voz, lo que el cuarto ha dicho ya en su visión: «Hasta hoy tuvisteis cosas propias; desde hoy todo es de todos, porque ésta es la orden que traigo, y no hay más voluntad que la mía". Y es así y lo dice en justicia, porque él es el representante en persona del Padre de todos, por mandato del «Gobierno del Espiritismo".

Sí, hacer servir lo material a lo espiritual es la sabiduría y es lo que representa el escrito de Moisés al decir: «Y el séptimo descansó."

Y es que, en tanto la materia se ha servido a sí misma, el espíritu, único y todo que es y tiene en sí la vida, no podía descansar, porque sabe que la materia por pura que sea, tiene gérmenes de putrefacción; éstos envenenan el alma y la enferman, y el espíritu ha de trabajar más; mucho más en resguardar y prevenir a las puras almas, del infeccioso virus de los negros detractores; y esto es un trabajo de titanes, hasta que, como ahora; se libró la última y definitiva batalla, presentándose el general o juez desgarrado y hecho jirones en su cuerpo y alma; pero impávido e impertérrito, aunque haya tenido que hacer como aquel Guzmán el Bueno, dar su puñal para el sacrificio de su propio hijo, entreviendo que, la comunidad vale más que un solo individuo.

Cuando estáis en la Paz; cuando os cobija el sol de la Justicia; cuando esperáis disfrutar al calor de la unidad de la Santa Comuna bajo la ley de Amor, podéis comprender estos puntos tan grandes de la Profilaxis del espíritu y os queremos ayudar con nuestra experiencia de viejos luchadores y vencedores.

Hubiera sido tiempo perdido y predicar en el desierto dar estas cátedras, ni aun en los días de Juan y Jesús; y no desentrañó por esto, que «El séptimo descansó» sentado por Mosiés que encerraba el gran secreto de La Comuna sin parcelas, cono ahora la presentamos. Y nada hay más real que su ejecución ni más santo, porque es decreto infalible; pero la humanidad de la tierra, tan fuerte como recalcitrante, dio el triste espectáculo de tener que auxiliarse el juez de todos los atributos de la justicia y echar mano de las demostraciones de la naturaleza que, si es de ley que así sea, se podría evitar el terror, si las conciencias se hubieran limpiado de errores, teniendo profilaxis adecuada para que el progreso hubiera servido al espíritu en luz. Pero porque los depravados usurpaban el progreso para servir sólo a sus concupiscencias, se usa el terror, al que sólo temen como gallinas sin gallo; son cobardes asesinos, a los que sólo el castigo los retiene y los somete mas no pueden prevalecer y caen en el lazo preparado por la ley.

Está el mundo de nuestros sacrificios sufriendo el mayor cataclismo que los hombres detractores supieron preparar en esta enconada y fratricida guerra, que no acabará hasta que se consuma todo el fárrago que las religiones y la supremacía autócrata dejó en las conciencias por el odio sembrado.

Los que podéis leer estas cátedras, habéis pasado ese terrible cataclismo que marca la entrada del imperio del séptimo día; día de descanso, sin parar de trabajar; pero que todos sois iguales en derechos y obligaciones y todo lo tenéis cubierto para las necesidades de la vida y el gran archivo profiláctico para el descanso del espíritu; pero que consiste este descanso en el estudio de la creación, cosa que no podíais hacer en el reinado de la materia, siempre opuesta a dejar su reinarlo, no por sí misma, sino por los «Negros de Hollín», hijos de la carne, que enseñaban a sus hermanos en la carne, los deleites sólo de la carne y los males de matar, dándoles en pago, la lucha, las enfermedades y un infierno o un cielo irracionales; lo que advirtió Hellí en el testamento al anciano Abrahán.

Hoy, bajo los arreboles de la bella aurora que ha sucedido a la tempestad, el espíritu descansa; porque la unidad se sentó y la materia ve cuanto ha ganado en libertad matando el libertinaje y puede y disfruta de los deleites de ley de la materia y de los goces del descanso del espíritu en su estudio de la Creación, descubriendo secretos que no encontraba, comprendiendo hechos que no entendía; y en la armónica ley comunal, crece y se expande el amor y nadie piensa ya en poner trabas a la procreación, fin único de la vida y lazo único que da derecho a la vida; sin cuyo engaste, nadie tiene derecho a la vida. Este principio fue el irrebatible argumento que el juez presentó al Creador para pedir la ejecución final y hoy ya lo sabéis: el fin de la vida en los mundos es la procreación porque es ésa la obra interminable del espíritu: «En él estaba la vida y la vida es la luz de los hombres.

¿A qué entretenerme en cantar las maravillas de la vida en común? Muchos de mis predecesores han cantado muy alto ya este punto y aun han bajado; a cosas prácticas en la repartición de una hijuela, en la que todos los hijos eran ricos en la riqueza de su progenitor y al dividirla eran medio ricos y aun pobres; la unidad consume mucho menos para una verdadera grandeza, que en la individualidad para una hipocresía de grandeza y esto lo veréis en la realidad de la Comuna.

Mas si se quiere objetar que en cierto modo el hombre hiere su libertad individual, no cuesta mucho rebatir y reducir ese error se mata, sí, el libertinaje, que es lo que entendisteis por libertad individual, que fue causa de toda lucha, y desconcierto, porque cada uno podía contar más que con su sola fuerza; y el hacer, por ejemplo, un esfuerzo de 100 kilos, lo había de hacer sudar y retrasar el disfrute del beneficio, lo equivalente a cien veces uno. Hoy para ese esfuerzo os juntáis 100, trabajáis 100 veces menos y disfrutáis del beneficio 100 veces antes y lo disfrutáis en verdad, porque no os habéis cansado; antes, cuando llegabais a disfrutar del trabajo individual, estabais fatigados, deshechos; y el que se encuentra en esas condiciones, consume el producto pero no lo disfruta. Esta es la verdad matemática en que se asienta el régimen comunal y ved por vosotros mismos, si no es bueno.

¿Que tenéis que obedecer una(  ) sola orden en todo el mundo? ¿Y no recibís todos el mismo sol? ¿A(  ) quién le hastía? ¿Quién reniega de ello? Pues si sabéis que el maestro es representativo directo del Maestro que ordena todo el universo, no podéis menos, de comprender que, no habiendo en el más que la misma ley del Creador, no puede haber tampoco mas que el mismo querer: vuestro mejoramiento progresivo, vuestro bienestar mayor y el más grande amor y esto no puede ser malo, ni puede equivocarse.

La libertad consiste en cumplir la Ley; el no cumplir la ley porque al hombre le venga en gana, es libertinaje porque ocasiona retardos en la armonía del progreso y porque desequilibra la balanza. De ahí habéis tenido las tremendas luchas, el incesable malestar, el fruído antagonismo, las fratricidas guerras y todo, esto es lo que mata el régimen comunal. Esto es de la ley de amor y no puede ser malo porque es fruto de árbol bueno.

Mas en el «Código» veréis realmente que, en la Comuna únicamente es el pueblo soberano y libre en la verdadera libertad y hasta ese «Código» desaparecerá; es decir, será innecesario cuando estéis fruídos del amor verdadero y tengáis el gran talismán de una verdadera, educación en la juventud, en la que seréis hombres verdaderos, trinos, sabios maestros en vuestro oficio; y el que es maestro, no se cansa en el trabajo, que, además, éste será racional. Estaréis aún en fresca vida a los 60 años, cuando os retiréis del trabajo manual para convertiros en maestro y consejero de las juventudes, entre cuyas alegrías esta vuestra alegría, y decidme, si puede haber cielo, ni paraíso que iguale a tanto gozo.

Entonces los espíritus estarán en su reinado y estarán más encarnados que desencarnados, porque encarnados tienen que saber la creación; pero ese estado no les prohíbe vivir en mundos de más progreso por el desdoblamiento consciente, a lo que sólo se puede llegar en el régimen de la Comuna solidarizada con el Universo, en cuyos mundos mayores, los maestros acarician a los visitantes Benjamines; y los hijos de la tierra son deseados en todos los mundos del Universo, porque todos saben que han luchado en este terrón mas que en ningún otro mundo, debido a un error insólito que ha tenido la tierra en el Dragón-Crísto, que no ha tenido ni tendrá mundo alguno, porque el Anticristo lo ha desenmascarado y lo ha reducido a lo que era; a una Falacia; mostrándolo rey de la maldad y de las pasiones originadas del antagonismo de los instintos y desconocedor de los derechos de media humanidad.

Hasta hoy, la mujer madre del hombre, sufrió la más espantosa esclavitud; desde hoy, la mujer es libre en la elección de su afín no puede equivocarse y el hogar será el verdadero edén.

Hasta hoy la mujer, daba vida por vida y exprimía en pocos años su existencia, porque le faltaba el alimento sano y aun la bazofia la tenía escasa y aun ninguna; por lo que, apenas podía dar y hijos en regla general; desde hoy, el sano alimento, los medios profilácticos; las esencias puras y su verdadera consideración como madre, como consejera y maestra por su educación, será siempre joven y bella, tierna y amorosa; y sin ella, no querrá el hombre vivir, porque sabrá que la mujer es realmente la mitad de su vida como compañera y la vida entera como madre.

¿Dónde encontraréis ya la mujer que vaya vendiendo su cuerpo por necesidad? ¿Dónde se verá a la mujer prostituida? ¿Pero dónde estará el parásito corruptor? Este era el secreto de los detractores; por esto esclavizaba a la mujer manteniéndola en la terrible ignorancia de la verdad suprema, para lo que llegó la religión al escándalo imperdonable de declarar impura a la mujer, por el hecho de concebir en sus entrañas al hombre, que luego había de rebajarla a un nivel mucho más inferior que las bestias.

¡Mujer! canta tú, sí, canta amores a la Comuna, que te pone en tu trono de madre del hombre, que ahora se dignifica dignificándote a ti. El maestro ya te cantó y el Anciano 23 sólo puede cantarte las mismas palabras del Juez: , «eres el arca santa que encierra los motas de la Creación»; y yo te digo: cuando abres tu matriz, se abre la naturaleza y se abre el libro de la vida y el Creador apunta, un nuevo ser que comprueba la eterna creación, la vida eterna y continuada; y esto te baste mujer y madre, para llorar una lágrima, de alegría, por haber acabado tu esclavitud y quedas reconocida como arca de la vida, demostrada en hombres.

Hasta hoy los hombres, por este trato a su madre, no eran mas que animales, con desventaja a las bestias; y hoy, en ese reconocimiento, se elevan al grado de civilizados y creo que no dudaréis en escoger.

No es que ahora se tema que hayáis de volver a lo que ya pasó porque no está en lo posible, por haberse quitado la causa del mal; lo que hacemos con estas cátedras es, daros la lección que nos corresponde para orientaros en los comienzos de la nueva vida del descanso, porque sabemos que estáis muy cansados y, más que cansados, destrozados de la titánica, lucha sostenida, y esto os sea el consuelo y el jalón que se les da a todos los hombres en el primer momento y es a todos igual, sin que sea permitido que se les de otros principios, que no caben ya(  ), y esto unifica el pensamiento en un solo pensamiento, en el amor único, en el respeto sin temor, en la verdadera fraternidad, por la que entraréis en la firme solidaridad única, como sucede en las familias bien organizadas que, cada hijo trabaja según su edad y facultades, y todos tienden al mismo y único fin: al mejor bienestar de todos, regidos por su progenitor, que si lo es en ley, no tiene diferencias con ninguno, aunque uno produzca más que los otros, ya que todos ejecutan su parte, y esto es lo que exige la Comuna, haciendo un solo depósito para todo el mundo.

Entonces la tierra producirá con más ganas que lo hizo hasta hoy, porque el hombre se muestra digno de la tierra, que, hasta hoy la habías creído insensible, y es que erais vosotros los insensibles, no ella, que sólo porque tenía que cumplir la ley de darle al hombre de comer, le daba; pero lo hacía con la severidad del que sabe que no será, agradecido. Hoy lo hará, con amor de madre, que se gloria y se ensancha en regalar al hijo que le paga con un beso en su bella frente la golosina que le enseña en su mano, palpitándole su pecho de satisfacción de verse correspondida en su sacrificio de haber dado la vida a aquel alegre juguetón.

Yo os dejo con alegría suma estas enseñanzas de mi experiencia y cumplo el deber de preceptor sereno y amoroso en vuestra primera hora de paz(  ) y libertad, por los que entraréis en la fraternidad y ascenderéis al amor que os iniciamos, el que como a niños queridos os traemos del depósito común, de la casa del Padre Común, a cuyo umbral os espero; y será mayor mi alegría cuanto antes lleguéis y le pueda decir al Padre: ¡Estos son los bellos hijos de la Tierra. Bendícenos!...