VI

Lo que anota la ciencia y lo que anotamos sobre ella.

Átomos

Primero, pediré a Demócrito que se quede serio. Ya es hora. Átomos: su estructura. "Decir que se calcula que estas partículas tienen un diámetro de media millonésima de milímetro, no nos da la idea de su pequeñez; pero es la vista que nos ofrece al potentísimo ojo del microscopio más perfecto. Pero es interesante ver, que lo que nos parece una simple mota de polvo, en el microscopio se nos muestra en la forma perfecta de una concha. No podemos aún formamos una idea aproximada de lo que son esos minúsculos ladrillos con que la naturaleza ha levantado el edificio del Universo. Contentémosnos con representarnos la materia como compuesta de partículas extremadamente pequeñas, que se llaman Átomos".

¿Y por qué os habéis de contentar con representaros la materia en esos que llamáis "ladrillos", que sin embargo, son montañas más gigantescos que los Andes, los Pirineos y los Urales juntos, comparados con la división de la subdivisión del corpúsculo?... Sin embargo, esa última división, aún no es invisible para vuestro espíritu en su luz, ni incomprensible en su Esciencia; y por fin, tiene vida propia en el matrimonio Espiritismo y Electricidad que la demuestra en su propio magnetismo remanente, de su fusión con otros cuerpos como él electrizados en el Éter, que es su materia porque es la única substancia que todo la llena, sin dejar vacío una mil millonésima de milímetro. Es decir, no deja vacío; y sin embargo, los Átomos, se mueven con velocidades mayores a la de la luz y no se chocan ni estorban la marcha de los otros, aunque por sus leyes de creación, se juntan unos a otros y se amontonan para constituir las esferas que llamamos mundos.

Estos también, los mundos, son átomos, comparados con el Universo, también poblado de mundos, cuyas marchas ya percibimos, vertiginosas también, para sus grandes dimensiones; pero la historia del Universo, no anota ningún choque. Es que, sea de la materia que sea, todo átomo forma su órbita en cada una de las etapas de su eterna vida transmutada. Lo mismo es para la vida del Espíritu humano; transformarse cada existencia y trazar para cada una la órbita que seguirá como destino, dentro de su eterno destino. "La Ley es una: La Substancia una" ,"Uno es el principio: Uno es el fin". Sentamos en la proclama máxima y se confirma.