QUINTA. QUERER ES PODER

Esto es empírico, pero para cada uno en su grado; mas es erróneo, si con ello se afirma, que basta decir quiero, para poder y vencer.

Yo, en mi vida de hombre, dura misión y cargos espirituales, he sufrido más que todas las generaciones presentes de la tierra juntas y en mis obras, algo habéis de ver, pues ha sido forzoso dejar algo escrito; pero también es verdad, que en ley, hube de querer regenerar a todos los espíritus pertenecientes a esta familia terrena; y menos unos pocos, que por incurables la ley los mandó a otro hospital, regenerados y escritos en el libro de la vida, los recibió el Padre.

Los desterrados a mundos inferiores (donde se curaran) en venganza, me han hecho todos los horrores que la maldad puede imaginar; pero yo estoy en la Justicia y la ley está en mí; y solo, entre dos billones y tres mil quinientos millones de seres espirituales, quise y pude juzgar y sentenciar (por orden es cierto de la ley invencible) y, hecho queda y confirmado y por ello, solidarizada esta familia con la cosmogonía universal, por lo que la tierra se renueva en su faz, para quitar todas las manchas y cuanto estorba a la verdad que ya reclama su puesto y ante los hechos, nadie negará.

Este caso, es único en cada mundo y el Padre confirma el cargo, a quien la ley señala y le da el derecho de las fuerzas universales en la ley de Justicia y, poco importa que los hombres nieguen o afirmen; los hechos son los mismos por negar como por afirmar y otra vez no se repetirá. Pero había que querer y poder.

Pero hablando de las cosas individuales, siempre que queráis, podéis; ¿pero creéis que es tan fácil querer? ¡Oh, qué error más grande discípulo amado! Querer cuesta mucho; para querer, es necesario el todo a lo absoluto de tus fuerzas y que estén en ese querer, tus facultades, todos tus instintos y aún, que estén en concordancia, la mayoría de tus obras realizadas, no sólo de la presente existencia, sino las de toda tu historia, desde que te hiciste conciencia de hombre en este pobre mundo donde luchas. Ya ves, si será difícil querer, tan fácil como se dice.

Ahora sí, tratándose de las cosas de uno mismo y de un solo objeto, sí se puede querer algunas veces y ésto, sólo un momento, que puede durar segundos nada más; pero habrás quedado como vaciado en tu cerebelo y esto te dará lecciones de las pocas veces que un hombre puede querer como hombre, en la verdad empírica del aserto "Querer es poder".

Pero, en cambio, la constancia, la perseverancia y la justicia en obrar, suple en el Psíquico, esta poquedad humana; esto es lo que han de tener mis discípulos: constancia, perseverancia y justicia.

Querer constante del bien, querer servir de ejemplo de virtud y conseguiréis siempre todo aquello que bien hayáis preparado y estudiado dentro de la justicia.

Pero nunca prometáis temerariamente una cosa dada; a lo más decir: hay más probabilidades de triunfo, que de fracaso.