LECCIÓN CUARTA GRADO CUARTO. SONAMBULISMO VERBAL

Cuando habéis agotado y triunfado en el grado 3°, os encontráis ya en vuestro triunfo completo; es decir, en el estudio de la carrera en la que habéis de seguir educando al discípulo.

Una vez que entró en trance y suelto en la palabra, es hora de ponerlo en luz con pláticas breves, sentencias y ejemplos de la primera parte y hacerles comprender la misión que trae, por lo que tiene esas facultades en justicia.

Entonces ha llegado el tiempo de las pruebas de fidelidad, y al efecto en trayectos cortos y conocidos, pero abstrayéndose el operador del todo, (para lo cual puedes tener un entretenimiento de lectura, u otra cosa en que tu mente se fije) mientras el discípulo, en estado sonambúlico, acude a donde es mandado, para lo cual decís: "Necesito que me digas lo que hay en tal casa, de tal calle, número tantos, decímelo"; o en su misma casa en una pieza donde a propósito se hayan cambiado las cosas, o puesto algo que no pertenecía, sin que el discípulo sepa ese cambio.

Tomad bien nota y comprobad la verdad, velando siempre, que influencias extrañas no se interpongan, para lo cual, ponedlo en relación con las fuerzas solidarias de la cosmogonía, que no es, lo que llaman luz astral, sino la luz misma y por lo tanto la fuerza de la solidaridad; y obraran con él, los que están en relación a su grado; pero lo defenderá vuestra fuerza y la de tus aliados mayores.

Seguir estos ejercicios alargando distancias metódicamente, a la par que lo acostumbráis a leer los pensamientos que le rodean y de las personas que le mandáis visitar y hacerle leer cartas cerradas y encerradas en muebles, de las que vosotros no debéis tener conocimiento de su contenido; y luego de unas cuantas experiencias positivas, tendréis la seguridad de las revelaciones de vuestro sonámbulo, cuando debáis saber de cualquier cosa, hombre u objeto, para el bien común y así ascenderéis a los grados inmediatos.

En este grado, debéis ejercitarlo mucho en la busca de objetos fáciles y personas, requiriendo perfecta lucidez para describirlo todo y anotarlo; mas no le permitáis al sonámbulo recordarlo, pero sí, los paisajes, puntos y según conveniencia las personas que visitó y mantenerlo muy fiel a vuestra obediencia, sólo en la facultad.

Hacer del discípulo, un perfecto modelo de corrección y cordura, dándole una entereza firme, sin orgullo y un gran amor, sin sentimentalismos grotescos y matar en él todos los prejuicios, sobre todo de religión, científicos y de sociedad, pero sin faltar a las constituciones en lo que se refiere al régimen; es decir, no conspirar, pero sí corregir las mismas instituciones, en favor de vuestra carrera y cargo de maestro, para lo cual, ya que contáis con instrumentos buenos, tenéis los dos grados superiores siguientes y aún un séptimo, pero que no es del tratado del magnetismo, sino donde empiezan de lleno las funciones del puro y verdadero espiritismo.