LECCIÓN OCTAVA LA RAZÓN DE LA DOMINACIÓN

No puedo menos que rebatir una teoría funesta; no porque no sea verdad, sino porque pone en un cuarto oscuro a los discípulos que se inician en el Magnetismo: Esta teoría es, la de que "todos los individuos son magnetizables fácilmente el 95%; difíciles 3%; y dos refractarios"; que aún siendo verdad, repito, no se debió excitar con ello a los jóvenes, sin antes haberlos puesto en el verdadero camino que los pone este "Método Supremo" de conocerse a sí mismos y amar al hombre como hermano.

Yo aseguro aún más; aseguro que no hay (por que es ley que no lo haya) ninguno refractario, ni aún difícil.

Lo que hay es sí, que cada pie, para andar bien, necesita el zapato de su medida; es decir, a ese que creéis difícil o refractario, ponerle su dominador y veréis que es dominado, cuando ello está en la ley de la Justicia; porque no estando, ni el grado mil dominará al uno, porque la ley no se casa con nadie, ni con nada.

La Ley que rige los actos de la vida, es Como un ser sin entrañas ni sentimientos. Es la ley y nada más que la ley; y no oye lamentos, imprecaciones, ni alabanzas, ni conoce dignidades, ni clases, ni cargos, ni dioses, ni religiones. No conoce más que la justicia, demostrada en el fiel de la balanza de cada hombre, porque es lo único que tiene en cuenta y a quien pide cuentas, al hombre; desconociendo si es rey, presidente, pontífice, doctor o ignorante, poderoso o mendigo, porque todo eso es fantasía y ficción y sólo el hombre es realidad, y a la realidad hombre, la ley pide y sobre él obra, cobrando el producto que todo hombre tiene que dar a la creación; esa es la ley y mi Escudo.

En conciencia pues, de la ley; y sabiendo que los grados son infinitos, mis discípulos, tienen todos los motivos y medios para triunfar en su carrera, porque viven en la armonía de la ley y saben que el más domina el menos, rigurosamente. Pero no seáis tercos y sí estoicos con voluntad razonada y por lo tanto invencible, aún cediendo a la razón, que por esto mismo es invencible y no cabe la derrota.

Más aún llegará en ley a dominar uno solo a todo el mundo, porque es necesario a la armonía que así sea, como domina un solo ser a todo un sistema solar, o planetario; otro domina a éste y su constelación, compuesta de sistemas; otro domina la constelación, con su nebula compuesta de constelaciones; otro, domina las nebulosas, porque rige y gobierna desde su centro, todo el plano, compuesto de todos los sistemas, constelaciones, nebulas y nebulosas y es su dominador, porque en él está toda la sabiduría, toda la potencia, toda la luz y todo el amor de los hombres, espíritus, soles y mundos de todo ese plano; a cuyo ser (que puede ser un hombre oscuro encarnado aún en la tierra mínima porque tiene algo que cumplir) es a quien se le conoce como Espíritu de Verdad.

Quiero (ya que estamos en esta altura de la sabiduría) decir, lo que compone al plano de lo que llamaremos PRIMERO, porque a él pertenecemos en este terrón, ínfimo átomo, pero no perdido, en el infinito Universo; porque mentado el espíritu de verdad, que es el maestro superior de nuestro plano, debéis saber cuál es su rango y que empezó como todos, en el embrión de la vida.

Pues bien (y no os asombréis porque luego lo habéis de comprobar vosotros por el sexto grado de desarrollo), este plano, lo componen siete y media nebulosas, de las que, a la más pequeña, es la que llamamos vía láctea, o camino de Santiago, que según las medidas astronómicas (bien aproximadas por cierto), tarda la luz en recorrerlo 15.000 años.

Ya en la vía láctea, son demasiados mundos, sistemas, constelaciones y nebulas, para componer esta nebulosa (en la que nosotros conocemos el universo) para poder contarlas por nuestros números ¡cuánto más será imposible contar los de las siete y media! Pues sentarlo bien en vuestra conciencia, amados discípulos.

Ese Maestro, (a quien llamamos para distinguirlo en justicia "Espíritu de Verdad") tiene en sí, toda esa vida, toda esa luz y toda esa potencia…!! ¡…y ha sido hombre en la tierra, por nuestra dicha, más de tres veces y lo habéis de conocer; no tengáis prisa, conocerlo primero como Maestro superior, sin cuyo conocimiento, nada ejecutamos y hasta El os remito: de allí adelante hasta el estrado del creador, sólo El, os puede autorizar, por vuestra luz y sabiduría.

No os arredréis, estáis en el camino y habéis de llegar todos; y para eso, sabed que ese maestro, empezó su vida como todos los espíritus, en el embrión de la Vida del hombre, porque una sola es la ley: subir, progresar eternamente.

¿Qué os parece la razón de dominación? ¿Quién podrá deshacer esta armonía?

¿Veis cómo no puede haber ningún refractario? Cierro pues esta lección diciendo:

Para llegar allá, no seáis santos; es decir, no seáis religiosos; más claro no seáis fanáticos.

Pero como el tiempo no se mide y por lo tanto no acaba, y la vida es eterna y continuada, llegaréis, porque el mandato es llegar al Creador, de donde todo Espíritu procede; y al creador, nadie lo burla ni lo birla. Aquel es el Eterno, dominador y único. Rindámosle homenaje de reconocimiento y caminemos sus caminos, bajo la dirección del Espíritu de Verdad que no desmentirá este "Método Supremo", pues ya os lo entrego visado por El, como rector que es de la universidad de su plano, del que tiene que responder al Padre Creador de todo el Universo.