LECCION TERCERA

I
DEMOSTRACIÓN DEL MAGNETISMO

Todas las obras del hombre, a lo absoluto, son Magnéticas. Pero en todas las cosas que el hombre encuentra, hay un remanente Magnético, sin el cual no le sería posible al hombre obrar ni producir nada.

La demostración de un efecto obedece a su causa y sólo por la afinidad puede demostrarse: donde no hay afinidad, no es posible la demostración, porque la Ley es sólo una para todas las cosas; y esta Ley inexorable es que, el más domina al menos; y es porque el más, es Sabiduría, y el menos, Ignorancia; y esto es una balanza tan delicada, que no consiente un error de un mil millonésimo de corpúsculo. Esto ha de ocupar todo el conocimiento del Maestro, para inculcarlo al discípulo y con ello, se explicarán las causas de los fenómenos que hasta hoy creyeron insondables, con los que ya, en verdad, no hay ciencias ocultas, sino ignorancia.

Vemos cómo se amalgaman los metales y los líquidos, por la dominación del hombre; pero vemos también que el hombre que opera, lo hace con voluntad regida por la Sabiduría; es decir, con Leyes que la experiencia le dió en sus errores anteriores cuando ignoraba la ley, del por qué se amalgama ésta con la otra materia; y ahora lo hace con tanta sencillez, porque de su potencia, de su voluntad, de su sabiduría sacó los medios, las fuerzas y los fundentes; y es que encontró la ley y vió por ella que con un solo polo, nada podía demostrar y encontró el medio de unir el polo positivo y negativo, por un neutral que evitara la irrupción, la catástrofe; y ese neutral, en el hombre, es la Razón.