PROLOGO A LA TERCERA EDICION

A la TERCERA has llegado con gloria HUMILDE MISIONERO MUDO para no poder mentir. Mas tu estridencia se ha hecho oír de todos. Has hecho como el sol, iluminar los rincones de las conciencias; y como la madre naturaleza, que sin boca ni lengua, habla a todos. Este es el Himno que te canta tu Autor, al requerirle, que por TERCERA VEZ te moldee y te dé la fortaleza y la estridencia de la lengua de acero, que sin hablar, de todos se hace oír y entender y las ATANASIAS claras e inmortales para tu TERCER RENACIMIENTO y te voy a complacer. Te quiero sacar también de la humildad en que te engendré por que te concebí para los humildes a los que les fue prohibido ilustrarse y tú, LIBRILLO TODO LUZ, ya los hiciste grandes, sabiendo apenas leerte; pero que en tu claridad, te hiciste entender.

Como violeta entre la hierba, atraíste a los hombres a tu desinfectante aroma; y no sólo te recogieron los humildes hijos del trabajo, sino que también los hombres de ciencia bien intencionados, te hicieron suyo; pero como eras pequeñito en volumen, te ocultaban de las miradas de otros científicos prejuiciados por los grandes volúmenes y la pobreza de tu traje, no podía formar entre el lujo de vanas encuadernaciones con que visten más vanos conceptos.

Mas, has hecho dos admirables y bellas campañas y me obligas a mandarte a la TERCERA y te quiero llevar a las mesas de los estudiosos, con digna presencia, adornado por tus propios laureles de dos campañas y estoy seguro que tendrás tan buena acogida, como la tuviste en las manos de los progresados trabajadores.

Para ello hemos de agrandar tu presencia y hemos de ponerte la cúpula de la "Proclama" por entero, pues el CUARTO VERSO "Todo es magnetismo espiritual" lo compone todo tu texto que lo llevabas como misterioso secreto de tu fuerza.

Esta será la cúpula que nos dará margen para un buen Apéndice, donde tratemos de las funciones Magnéticas de los átomos, en lo que tanto dices en tus lacónicas lecciones y que en estos últimos años, esta ciencia de las ciencias naturales quiere ahondar, pero se paran sus hombres, creyendo ver un abismo y no lo hay, sino los prejuicios ocasionados en un error, nacido de muchos errores; el dogma religioso, científico y social.

Ataviado, pues, así, hijo mío muy querido, llamarás con la misma amabilidad y dulzura que lo hiciste a los progresados trabajadores, a los otros trabajadores de las ciencias, para que te hagan la anatomía atómica y les borrarás el abismo de lo que creen abstracto y harás ver científicamente, con fundamento filosófico, que lo abstracto es una cosa sin sentido, pues no hay nada excluido de "sujeto" y "objeto". No concebir al sujeto, es por no haber llegado a presentirlo, por falta de desarrollo inteligente.

Mas con las sencillas lecciones de tu texto, los hombres progresados trabajadores han anulado el abstruso y todo les es fácil comprender, porque aprendieron a filosofar. ¿Cuánto más fácil les será a los preparados al estudio?

¿Discusiones? No puede haberlas. Habrá sí, razonamientos, y éstos, acaban con lo abstracto.

Claro está, que exigirás (como exige nuestra "Filosofía Austera Racional") la dosis necesaria de moral para el estudio, sin cuya moral, nadie te puede estudiar.

Con estas nuevas armas, te mando a la tercera campaña y la victoria, nuevamente te coronará.

Marcha pues y me encontrarás.

"Siempre más allá."

TU AUTOR