LOS EXTREMOS SE TOCAN

JUICIO SUPREMO

ANTECEDENTES

Todo el libro está preñado de motivos de guerra; y en cuanto se analiza un motivo, para buscar su causa y su raíz, caemos, como por ley de gravedad caen los cuerpos, en las religiones.

En cualquier religión que examinamos, aun sin microscopio, al tentón, encontramos la concupiscencia que las creó y las sostiene.

Pero la causa originaria de las concupiscencias la encontramos en el antagonismo de los instintos, que todo hombre debe corregir y hacerlos conciencia propia, según es la ley del progreso.

Mas el progreso, sólo puede ser por el trabajo.

El trabajo es sacrificio y la materia, por el dolor que lleva consigo el sacrificio, huye por natural instinto, del dolor y por lo tanto del trabajo que lo ocasiona; pero sin ese dolor, sin ese sacrificio, sin ese trabajo, no puede llegar el progreso, por el que el hombre ha de demostrar ser superior inteligentemente, a los otros animales irracionales, que sólo tienen un instinto; el de conservación, que para ellos, es el progreso de su especie.

El hombre es el conjunto en cuerpo y alma del reino animal, del reino vegetal y del reino mineral y es el índice de todos los instintos de esos tres reinos y la suma igual de su fuerza, de su belleza y de su vida y con más el espíritu (causa única de su inteligencia) cada hombre, viviendo en sus tres entidades de cuerpo, alma y espíritu, es el universo en pequeño pero completo y entero, sin que en él falte el Creador. Y no falta el Creador dentro de cada hombre, porque su espíritu, (por el que únicamente puede ser hombre) es una partícula del Creador su Padre y lleva en sí la omnipotencia sobre todo lo del mundo en que ejerce su oficio de creador secundario para demostrar la vida en formas, en las que imprime las maravillas que en su espíritu lleva impresas cuando es desprendido del todo su padre y va regido, sólo por la Ley de Amor.

El amor es el polo positivo de la vida y tiene el espíritu, con ese polo, que vitalizar todo lo que la materia de los mundos tiene de negativo, para lo que, lo primero que fabrica el espíritu y por sí mismo es su traje, su periespíritu, su alma, la que tiene la misión de una resistencia, para evitar la segura irrupción, el cataclismo que originaría el choque del positivo y negativo.

Al ser lanzado el espíritu al trabajo, en cualquier mundo, encuentra, a todos los tres reinos viviendo su ley natural y no hay desequilibrio en la creación, porque cada ser, sólo tiene su instinto. El sol, el viento y la lluvia bañan por igual todo el planeta y no se encuentra una línea divisoria que deslinde una parcela de tierra, ni marque una propiedad: es todo común, pero es vida animal; es vida natural y no lleva en sí esa vida, el progreso del espíritu, porque aun no es más que un mundo en formación, hasta que el hombre entra; y para dominarlo todo, toma los instintos de todos, con lo que ha de fabricar su alma y cuerpos.

Los instintos, cada uno es diferente y por lo tanto, unidos, son antagónicos; pero está el espíritu que tiene mandato y dada potencia para dominarlos todos y sacarlos de la inconsciencia y hacer con ellos su conciencia. Sabe el espíritu la ley que rige al espíritu, que es dominar esos instintos y señala la guerra, es decir, la oposición entre los que vivían en libertad y ahora han de vivir cautivos en el alma y cuerpo del hombre, pero sin que les falte a cada uno el cumplimiento de su instinto y de esta unión, dar principio a la vida racional, la belleza y el progreso, hasta llegar a la civilización, que sólo puede ser, cuando el espíritu ha dominado todos los instintos; porque entonces, el espíritu se muestra para establecer su reinado, que es aquel reinado que encontró al entrar en su mundo, con el más relativo al trabajo y perfección realizados; este es el progreso universal.

La ley, no niega a cada instinto su ley; lo suyo; lo que le pertenece; pero el instinto más fiero, por su inconsciencia, estorba muchas veces el saciamiento del instinto más dócil dentro del mismo cuerpo del individuo y nace el antagonismo, que es guerra: Pero como el instinto del mono, no es el mismo por ejemplo, que el del león, o del reptil: si el reptil, el mono o el león quieren saciarse con el instinto que no es el suyo, como no pueden disfrutar porque no les encuadra, no les llena, porque no es de su ley, en su empeño insaciable nace la concupiscencia.

Todo se corresponde en ley de las armonías: pero esos antagonismos convertidos en concupiscencias, se atraen por su similitud y cada hombre, (de los que en ellos ya reina una concupiscencia) está en afinidad con los que tienen la misma concupiscencia: no importa el grado en que cada uno la tenga, pues lo mismo obra la misma ley, con los que han dominado sus instintos y se han puesto en el camino del progreso. Aquí ya tenemos dos, o más bandos que son antagónicos y cada uno establece una supremacía, ley o religión, contraria por su natural, a la del otro y queda la guerra también establecida. La guerra, lleva consigo todos los errores y horrores que conocemos, siendo el peor de todos los errores, el parasitismo, creado para el culto de la deidad elegida, porque precisa para su estabilidad, otra clase parásita que lleve la represión para su respeto entre los mismos del mismo bando, para cuando les convendrá, o cuando su Dios lo pedirá, o sean empujados por el otro bando que adelantó más que ellos, defiendan con las armas, sus concupiscencias, si son del bando retardado; o sus virtudes, si son del bando progresado y son atacados por los retardados, que no quieren seguir al progreso que los fuerza a seguir infaliblemente.

En todos los casos, los hombres llegaron a las luchas, aun en la tribu; pero cuando el progreso se ha señalado para la tierra en la familia Adámica, con la primera ley que tal puede llamarse, la Shética o Sánscrita, había llegado ya la familia terrena, a una metamórfosis evolutiva, con la cual y con las leyes que se empezaban a dar, debía llegar y llegó la humanidad, a una absoluta mayoría de dominadores de sus instintos y por lo tanto conscientes trabajadores, que deben imponer la ley del trabajo. Como esta es la ley universal, esa mayoría, se atrajo la mirada y la ayuda de sus afines símiles del universo y dice: “Es la ley el trabajo y el usufructo común. Se impone un solo credo, una sola familia y un solo adorado: el que acate, diga y obre paz y cante amor”. Y así es decretado.

El parasitismo contestó, como bruto, con una coz y con bramidos y reunió a los suyos, quiere defenderse y se armó lo que anunciado estaba; de lo que son responsables, culpables y cómplices, todos los que tienen las armas en la mano: los que desde los templos y fuera de ellos imploran al dios de las venganzas, de las iras y de las victorias; los que no observan la perfecta neutralidad; los que sin estar en guerra, dan elementos de guerra a uno u otro bando; los que siembran la calumnia y coartan la libertad del pensamiento por la censura, apropiándose del derecho individual de cada hombre; los que en cualquier país, hacen partidos en favor de uno u otro bando beligerante y todos ellos son un estorbo a la divina ley que se proclama y todos serán quitados y raídos de la faz de la tierra.

Pero hay hipócritas, farsantes, falsos que quieran pasar por lo que no son, y socarronamente quieren engañar al mundo, engañado ya, por la censura, desde Londres u otro lugar y ese hipócrita y farsante mayor, es hoy, N. A. a la que se le puede aplicar el consabido proverbio: “El que a los suyos parece honra merece”. Inglaterra (no la Albión) surgió de la intriga y la historia lo anota. N. A., su hija, heredó sus mañas y que lo digan México, Santo Domingo, Panamá, todo Centro América, Cuba, Puerto Rico y Filipinas, recordándole su gran crimen del Maine, con cuya voladura, se sentenció ella misma a volar en pedazos por los aires y quedar sepultada en las aguas, como el caso de aquel barco y la ley justificará muy pronto esta sentencia.

Ahora llególe el primer chispazo y tendría razón en esta ocasión, según las leyes escritas por los hombres; pero ya es tarde para tener razón; todo es ya obra de la ley inflexible de justicia; y como se lee en todo el cartapacio telegráfico, todo es amenazas vanas, disculpas de hipócrita y farsantes: y aunque digo que tendría razón, según las leyes internacionales, entre los barcos hundidos, hay uno con la acusación de “Mercaderes de la guerra”; pues dice el telegrama que “llevaba 10 mil toneladas de municiones”; lo que le quita toda razón.

Aun más se confirma esto, en un lamento de Inglaterra, que ufanamente dice que, “esas pérdidas serán pronto sustituídas, por otros cargamentos”.

En cambio, a Alemania no le dan ni el derecho de alentar; la calumnian, la vituperan, la presentan como “pordioseando la Paz”, con toda clase de patrañas; “están consumidos”; “mueren de hambre”; “hay sublevaciones”; “pierden batallas todos los días y se acerca el fin de Alemania, por que la aplasta Inglaterra”; y, sin embargo, Alemania ocupa lo que ocupó en sus primeros días de batalla: tiene Bélgica, desmembró a Francia, ocupa Servia y Montenegro, y llegó al minuto justo, para tirar al mar a escobazos a los que habían ocupado Gallípoli y hoy domina Rumania.

Alemania, había terminado la guerra en los seis primeros meses, porque del empuje que dió, deshizo toda organización de Francia e Inglaterra y no tenían otro remedio que negociar la paz, que habría sido provechosa. Que es cierto esto, lo confirma que el gobierno de Francia, hubo de trasladarse a Burdeos, dejando París, hasta que por la ayuda de N. A. mandando material bélico, nació el compromiso de “no hacer la paz por separado”, dando así lugar a que Rusia, recibiera también ayuda de todas partes, hasta de su reciente enemigo y vencedor de Port Arthur: el Japón, Italia se repondría un tanto de la guerra de Libia y con prédicas, Francia e Inglaterra, harían despertar en el pueblo italiano, sus últimos odios con Austria su aliada y lo lanzarían a la guerra, faltando a sus deberes morales de aliado con Austria y Alemania, con cuya alianza había podido llevar la guerra a Trípoli, sin protestas de Francia, aunque era ponerle una valla entre Túnez y Turquía.

Todo esto es debido a la incorrecta conducta de N. A. que vió oro en la sangre derramada en la guerra y el oro la cegó, recibiéndolo en cambio de pertrechos y municiones de guerra, de lo que no tiene atenuante en su culpabilidad, ante la ley divina de justicia, que muy pronto se le mostrará en todas formas.

La acción de Alemania, está justificada en el círculo opresor comercial que le pusieron Francia e Inglaterra, que puede decirse en verdad y claramente, que no era noble: porque Alemania, llenaba el mundo de sus productos industriales, químicos, científicos, y profilácticos, abaratando la vida económico-industrial y dando facilidades al desenvolvimiento comercial y científico; y como esto, está probado con sólo pasar la vista por las universidades, centros industriales, agrícolas y de todos los ramos del saber, no es necesario argumentar, pues lo demuestran los enemigos de Alemania en sus calumnias; pero digo, si el día antes de la guerra, para todo el mundo era Alemania civilizada, no puede ser que al siguiente día, fueran “bárbaros”. Austria, es el punto de partida de la conflagración; no les ha ocurrido a los tres causantes de que la guerra exista hoy, zaherirla, como lo hacen con Alemania; y es que, Austria, no les hacía competencia comercial y Alemania les restaba cada día un mercado, e indiscutiblemente, por una competencia honrada, en pocos años más, ellos mismos tendrían que comprar a Alemania, porque producía mucho más barato que ellos.

En cuanto a los enredos políticos, ninguno hay limpio, porque la política es hipocresía y ninguno que no sea hipócrita puede ser político y con esto, todos quedan culpados de ese mal; pero se comprenderá quien sea el más marrullero político, en que estará más alejado del pueblo; cuyo pueblo, sólo irá a la guerra, forzado; será necesario llamarlo marcialmente y todo el mundo sabe algo, de cómo ha tenido que valerse Inglaterra para reclutar algunos miles de hombres de todos los colores y razas heterogéneas; pero, en cambio, calumnia por todos.

Declarada la guerra por Austria, a Servia, a raíz del asesinato de Sarajevo, Francia, por sus préstamos a Servia, protesta y ayuda a Servia. Austria llama a sus aliados y Alemania, que tenía los secretos de las intenciones y negociaciones de Francia, ve llegado el momento preparado y a cumplir sus compromisos de aliado se dispone, mostrándose con resolución firme, pero no exenta de caballerosidad y le dice a Bélgica: “Déjame paso y te respetaré”. Bélgica se niega, con lo que se descubre el secreto de compromisos con Francia; y como Francia los tiene con Rusia e Inglaterra, deja Alemania al descubierto, el terrible círculo de muerte que le han puesto y por su vida, debe querer romperlo, por lo que, Bélgica que está en su puerta, es invadida por su propia culpa. Bélgica es un suicida; y ante la verdad histórica, el rey Alberto, lejos de ser un mártir, será el asesino de la familia Belga, por sus pactos secretos con los enemigos de Alemania.

Grecia, está en estos momentos haciendo esfuerzos supremos para no dejarse arrastrar. El rey Constantino es el mártir de la época y no cabe más en el hombre, para justificarlo ante la historia (si es traidor ya lo veremos luego) y sin deshonrar a la nación, cede hasta a los ultimátums de los berridos en Gallípoli, que tienen por corona al fracaso de los Dardanelos, cuya Puerta Sublime, no será abierta por el Cristo.

Si Grecia es arrastrada por la fuerza brutal, es un acto inquisitorial que la ley tendrá muy en cuenta, como otra agravante sin remedio.

A España la agitan por algunos hombres mediocres; pero allí hay algo que el mundo sabrá luego; a España le es deudor todo el mundo tierra; y aunque tiene manchas en su suelo, son manchas que limpian, porque no son de su idiosincracia, de su etnicismo; y Francia, Inglaterra, Austria, Rusia, Prusia y N. A., tienen que bajar avergonzados la cabeza de su séxtuple secreto, de atentar contra su grandeza, contra su vida, que no pudieron matar, porque no vivió del peligro Cristo; y aunque el Cristo, por la inquisición y otros absurdos le absorbió mucha sangre, aun vive. ¿Cuál será su misión en estos momentos? Sólo diré: que los comuneros de Castilla, viven hoy encarnados: que no prevaricó en su misión y que resistió las más furiosas tempestades; cuando el León vela, no lo hostiguéis.

Pedro de Servia; éste está en las mismas condiciones que Alberto; pero tiene una terrible agravante, que es, el haber pactado con el Vaticano y 8 días más tarde de la firma, súbditos servios asesinan al príncipe heredero de Austria. ¿Habría esa condición en su contrato? Bastará saber la historia política de los papas y el tratado de la Santa Alianza contra España, para convertir la presunción en verdad histórica; pues las verdades, (cuando son ocultados los comprobantes firmados) se prueban por los hechos.

Aquí los hechos son claros y por lo tanto, el Vaticano, es por definitiva y última vez, el promotor de la conflagración mundial y es, por lo que se dijo en el Apocalipsis: “Y movió la cabeza la bestia y se le cayó el último cuerno al mar y agitó todas las aguas”. Sí. El emperador de Austria, se había rebelado; el heredero, desoyó las amonestaciones del papado y se casó morganáticamente, con la mujer que amaba: y, si no siendo aun emperador se burlaba del papado, ¿qué podía esperar cuando sería emperador? “A la fosa con él”, es la política de los papas y sobre todo, dejó escrito Pío IX: “Conservad la Iglesia aunque sea a costa de la sangre de toda la humanidad”. Pero ya es tarde y se vuelve la pelota por rebote. La humanidad será salva a costa de la muerte de todas las religiones; pero la católica responde por todas las otras.

¡Emperadores, reyes y capitanes! Oído a la sentencia: “Aunque queráis, la paz no será hasta que se haya quitado todo lo que estorba a la implantación de la ley única de amor con el Régimen Comunal sin fronteras, sin parcelas, sin propiedad y sin dinero”.

Todo lo que se oponga, individual o colectivamente, es reo de lesa humanidad y sobre él está pendiente la espada de la justicia divina que sustituye a la espada de la guerra.

Ninguno de los beligerantes de esa conflagración vencerá ni cantará el triunfo sobre un vencido, porque sólo la ley anunciada triunfará porque es del verdadero pueblo. Quien se oponga, es populacho que no cabe con el pueblo. Que quiere ser y se le ha concedido ser y vivir en una sola familia en perfecta comuna, bajo un sólo credo que no es político ni religioso: es racional, es espiritual, elevando a la materia por el trabajo, a su máximum de perfección.

Hay una tregua señalada, que no alcanza a lustros. Si queréis seguir en la guerra, seguir; mayor será el sufrimiento del pueblo; pero al llegar al último minuto, con guerra y sin guerra, el cataclismo llevará o envolverá todos los cetros y coronas religiosas y civiles, cuyos espíritus saldrán a mundos que el Dante describió.

Podéis llegar, sí, a un armisticio que os dé lugar a pensar en los hechos y salvar vuestros espíritus de la expulsión decretada. Si dáis la voz de armisticio, habrá un hombre que hace tiempo tiene las bases para él y os las presentará (1) . Si no lo hacéis, no culpéis a la justicia divina de lo que os espera, pues seréis efecto de la causa que os empeñáis en sostener y esa causa no cabe en la tierra ya y se decretó quitarla y nadie ha vencido aún al Creador, en cuyo nombre os pide cordura el hombre.

No preguntéis quién es, porque podéis oír de nuevo: “Yo soy el que soy” tenéis pruebas a millones de que; “los tiempo están cumplidos” y por lo tanto, esta voz que se da, es la del Angel del Apocalipsis que grita: “Caída, caída es la Babilonia la Grande, la madre de las fornicaciones”, y ya sabéis o debéis saber, que a esa voz responde la fuerza universal y “hace el gran terremoto cual nunca vieron los hombres desde que están sobre la tierra”, el cual “arrastrará la tercera parte de la tierra y las dos terceras partes de la humanidad”, y esto se cumple.

Joaquín Trincado.

Buenos Aires, 15 de Octubre de 1916 era vulgar, corresponde al 27 del mes 1º. Del año VI nueva era.


Fecha en que pasa este libro con este juicio al examen del consejo y tribunal superior de nuestro plano. Espero su resolución.


Noviembre 19 de 1916. Día 31 del 2 del año 6 N.E.

“El Consejo Superior”: y vistos Autos y Sentencias del presente libro “Los Extremos se tocan”, confesados como lo han hecho el culpable y los responsables, previa copia de la confesión que hace testimonio y dice así:

“La Prensa”, 12 de Noviembre de 1916.


LA AMISTAD DE LA SANTA SEDE


París, Noviembre 11.—Refiriéndose al nombramiento de tres cardenales franceses, “L´Echo de París”, dice:

“Esta resolución, en las circunstancias actuales, constituye una ruidosa manifestación de la Santa Sede en favor de Francia, y tendrá gran resonancia en el mundo entero.

“Le Fígaro” hace resaltar también la importancia del favor con que ha sido honrada Francia.

“Le Gaulois” ve en ello una prueba patente de la constante e inalterable amistad del Papa con respecto a Francia.

“Ocho grandes prelados franceses, dice, tendrán asiento en el Consejo Supremo de la iglesia romana”,

“Este testimonio de la augusta amistad del pontífice por la hija mayor de la iglesia, alcanzará en el mundo entero su completo significado”.

Por tanto, se tienen los Autos como justo fundamento de las sentencias y se ordena a los ejecutores de la ley de justicia cumplirlas.

Guárdese en archivo el texto de “Los Extremos se Tocan” hasta luego de haberse hecho sentir la acción de la justicia: por ella y el tribunal del Padre. Fecha ut supra.

E.V.

En su nombre por la solidaridad y los trabajadores del mundo tierra.

Joaquín Trincado.



14 años tuvieron que pasar para que “LOS EXTREMOS SE TOCAN” saliera a la luz pública.

El Maestro Joaquín Trincado lo escribió entre los años 1914-1916 y fué hasta 1930 en que venciendo todas las trampas y obstáculos que los representantes del DIOS ORO le tendieron, que pudo llegar a las manos de los hermanos que urgían de su contenido.

En Septiembre de 1999 (Era Vulgar) justo cuando nuestra Escuela cumple 88 años, surge otra vez este colosal guerrero, parte importantísima de la Biblioteca de nuestra doctrina.

Nuevamente las fuerzas oscurantistas obstaculizaron su impresión, logrando únicamente retrasarla por un espacio muy breve, hasta que finalmente se impuso la Justicia y ...

Aquí está, impecable, con su vestido nuevo y su moderna letra, fiel a su Autor.