LOS EXTREMOS SE TOCAN

E P Í L O G O

Este libro no debía tener por remate un epílogo, pero después de escribirlo y mientras se ha esperado inútilmente que llegara el hombre que tenía deber de dar medios, se ha escrito otro libro titulado “Profilaxis de la Vida” y en él actúan 24 ancianos que cada uno hace su cátedra de sabiduría y el anciano 16, en su cátedra, bajo el título “Los hombres sólo por el escarmiento ven la falta de profilaxis y rompen la tradición” ha tocado su punto tan bello y real sobre la guerra, que no se debe negar al hombre la lección preponderante y provechosa en este libro y así se le da aquí haciendo este epílogo en el que recogeremos a la vez las impresiones mundiales desde el principio de la conflagración hasta este momento, en que recién va a empezar la conflagración mundial.

1º de febrero de 1917 contado por el bloqueo submarino por Alemania.

Voy a trasladar íntegra la cátedra de este anciano por su gran valor científico y metafísico y dice:

El anciano 16 hereda de su predecesor y hace suya la sentencia sentándola como base de su Cátedra “De los escarmentados salen los acordados”.

¿Mas quién puede sufrir escarmiento, el cuerpo, el alma o el espíritu? Está sentado que ni el cuerpo ni el alma son responsables de sus actos: luego no pueden sufrir escarmiento aunque sufran la corrección, porque ésta sólo cabe en el saciamiento de los instintos y por lo tanto sólo el espíritu es el que podría sufrir escarmiento.

Sin embargo es rigurosa esa palabra escarmiento para el hombre y queremos que se entienda en su verdadero significado; porque el escarmiento se demuestra por el cuerpo y por el alma, huyendo de lo que antes le hizo sufrir, pero que no podría hacer con mérito si no estuviera dirigiendo ese mismo escarmiento el espíritu; lo que nos dice que en el espíritu no es escarmiento; es una mayor precaución, una nueva profilaxis, porque el escarmentado no repite la acción y el espíritu la repite una y mil veces hasta que llega a la perfección de la cosa y eso no es escarmiento es hacer conciencia, es purificar lo imperfecto por lo que es del más alto mérito y valor por que sabe, que todo aquello es sufrimiento y no se arredra y acomete la acción con la mayor precaución sí, pero se entrega al sacrificio porque sabe que es su deber.

La palabra escarmiento encierra, todo lo referente a corrección; como la advertencia, el aviso, el castigo y esas cosas la que puede hacer sólo el mayor al menor y entonces, como los menores son el cuerpo y el alma, quiere decir, que el escarmiento lo da el espíritu a sus dos inferiores; pero él toma la parte de sacrificio mayor, porque ama y sabe; y la sabiduría y el amor, hace sufrir más al corregidor que al corrigendo; pero en el hombre, no puede sufrir un cabello, sin que lo sientan en toda su intensidad las tres entidades.

No es en verdad al espíritu, al que se le puede aplicar la palabra escarmiento; pero como sólo él es el responsable de los hechos de su cuerpo y más éste no podría ser hombre, sin el alma y el espíritu, diremos escarmiento del hombre y cada una de las tres entidades recibe su parte correspondiente, pero indivisible.

El espíritu, una vez encarnado, pierde su libertad por todo el tiempo de la existencia del cuerpo que él mismo se creó, para realizar una parte o partes, de la obra que cada uno tiene encomendada en la creación y es a causa de la ley única y suprema amor, que lo rige y lo domina. Por esta ley sabe el espíritu, que a costa de su sacrificio no puede romper la armonía del universo; y ésta consiste en que cada individualidad cumpla según su grado de progreso, la ley natural que rige a cada uno de los infinitos instintos que viven en el cuerpo y el alma; y ya sabéis, que cada hombre tiene en sí tantos instintos como seres hay en el universo; por lo que, es la realidad del Arca famosa de Noé, ideada por Moisés, para que hoy se explicara al hombre, porqué es llegado el tiempo de rasgar su crepúsculo.

En esta sabiduría y sacrificio de vivir el espíritu cautivo de su amor encerrado en el cuerpo, ocultando su luz para no hacer irrupción con la tiniebla de la materia, deja, que el alma, su intermediario entre él y el cuerpo, sea por todo el tiempo necesario reconocida como el mayor, porque es de la misma naturaleza material que el rústico cuerpo; y todo ese largo tiempo, (que alcanza a muchos millones de siglos) el mismo espíritu tiene que parangonarse con sus dos entidades menores y es muy natural, que él se embarre en los lodos de sus dos servidores, para que no se escandalicen de su diferencia.

Como el aprendiz no puede hacer obras de maestro, así es natural que esta dualidad de cuerpo y alma tenga diferencias en todas sus obras, porque falta la decoración de la obra, la arquitectura, la belleza en fin; por esto, en todo el largo período del reinado del alma, los idiomas son pobres en letras, sonidos y significados y no puede haber más que rudimentos de ciencias; no puede haber matemática. Y como hay poquísimos maestros, son pocos también los que aprenden letras y de aquí la necesidad de la enseñanza oral, para que por tradición, los padres enseñen las costumbres a los hijos; y, (ya podemos comprender, que de la infidelidad de la memoria, la obtusa inteligencia, la inclinación natural a lo agradable y por todo, la inconsistencia de las mismas religiones que cedían y ceden a cada concupiscencia de su pontífice, que por el dogma se hace adorar Dios visible, ya que al invisible no le es dado alcanzar y conocer, porque lo creen al Creador, muy alto, muy severo, muy vengativo y lleno siempre de iras), ya podemos comprender, repito, que la tradición, ha traicionado a la verdad escrita, en lengua pobre

El espíritu, por ciego que sea, por aberrado que esté, sabe que la tradición traicionó a la verdad escrita y legislada. Pero sabe también (y aquí quiero mucha atención de mis hermanos): sabe también, digo, el espíritu, que no puede dejar de ser: que fué, es y será hijo de Eloí universal y padre común y que su padre siempre lo espera: en muchos, esto les causa un gran prejuicio, porque se entretienen demasiado en la placidez y beatitud del valle; es decir, de los goces de la materia y no rompen la cáscara dura de su alma, hasta el momento extremo en que se ven que se marca el último segundo del tiempo marcado a la evolución y todo lo que han hecho para el progreso, en la parte que cada uno tenía encomendada, desequilibra la balanza y aquí el “rechinar de dientes” contra los que hicieron llegar la evolución por el progreso y es natural que se originen luchas y guerras, porque los progresistas tiran siempre para adelante y cuanto más tiran, más descubren las faltas de los otros y se averguenzan, porque la creación los acusa inflexiblemente, porque la creación está desequilibrada y a ésta no se le puede decir: “Tío yo no he sido”, porque la Ley de Justicia tiene apuntado con los nombres de cada uno: Fulano hará 10, Zutano hará 10, Mengano hará 10, al ir a recoger ese tributo, encuentra: Fulano hizo 10, Zutano hizo 8, debe 2, y Mengano hizo 6 y debe 4.

Así exactamente se lleva la cuenta rigurosa de cada individuo hombre y la suma de todos (si hay mayoría de hechos de ley) marca el tiempo de la evolución en años o siglos, dando el tiempo matemático en que todos pueden cumplir su mandato y se les da entonces la profilaxis necesaria como ahora hacemos y se despliegan grandes huestes de los que ya cumplieron, como instructores, regidos por maestros ingenieros, que ya conocéis: estos instructores, deseosos de ser maestros, aprietan y fustigan a los morosos y perezosos, sentando principios, rompiendo tradiciones y haciendo nuevas leyes humanas; ciencias matemáticas e idiomas ricos, que maten la tradición que traicionaba al progreso.

Esa transición que marcaría esta última evolución en la que entraría el espíritu en su reinado, empezó en Abraham hasta cuyo tiempo, (desde Seth que dió el principio general de la regeneración del mundo tierra) la empleó el Investigador en sumar y restar las vidas y obras habidas en la tierra, en los 44.999.250 siglos próximamente, que los hombres contaban en este mundo; y matemáticamente pesado todo, pudo prometer que: “Con tales leyes, con cuales atribuciones y con tantas existencias, el hombre sería regenerado en su inmensa mayoría en tantos siglos”, siendo entonces el momento ese tan feliz de esta declaración en el tiempo de la familia de Noé, en la que se encontraban hechos hombres los 28 misioneros que conocéis que acompañaron al Investigador. Y si a eso se debiera, que Noé, celebrando el acontecimiento tomara un trago más; del zumo de la vid plantada por él, que cada hijo de la comuna le brinde en su obsequio una copita, en el día marcado en el código en recuerdo a los patriarcas y profetas.

Sí, en aquel tiempo acaeció esa declaración hecha al Padre por el que había sido Shet y entonces era hijo de Noé y precisamente, el hijo que lo descubrió como diciendo; “Nada desde hoy ha de quedar oculto”; y así ha sido y es por lo que hoy se descubren los últimos secretos.

Era hora de romper tradiciones, leyendas y falsas religiones y luego aparece Abraham, de cuyo tronco debía nacer Israel y ya en Abraham, corresponde Eloí a la promesa del Investigador, dando su alianza y marcando el tiempo fijo, (por lo que prometiera su enviado) por lo que Hellí, dijo a Abraham; “Y contarán los tiempos por siglos de cien años, y los siglos serán 36 desde que escribiré mi ley hasta que la tierra la sabrá”, de modo que Hellí confirma y admite como buena y matemática la promesa de su enviado el Investigador, porque declara en siglos fijos y precisos, el tiempo que marcaba el rol de la tierra; tal aprobación y el señalar el tiempo, es romper tradiciones, leyendas, hipótesis y suposiciones; y debió estar conforme y sería así, porque a continuación afirma Hellí: “Y de este siglo mis hijos serán de luz, porque verán la luz de su Padre que les darán mis espíritus”. ¿Se cumple esto? ¿Quién es capaz de desmentir el espiritismo? ¿Quién no ha oído hablar a uno o muchos espíritus? ¿O quién no oyó a un amigo o pariente que haya oído hablar al espíritu y aun verlo?. . .

Por sistema aun hay algunos locos que niegan; pero cuando se niega por sistema, la negativa es afirmación; y para asentar la verdad espiritismo trajimos la fotografía a la que no se le puede desmentir, porque el objetivo no se ilusiona y no puede impresionar una placa más que con lo que ve. Y como hay millones de fotografías de espíritus fotografiados en cuyo trabajo han tomado parte hombres que negaban, es que el espíritu se manifiesta, habla, escribe, mueve objetos, transporta y se materializa para dejarse ver y fotografiar. Y si esto sucede, ¿cómo negar nadie que la promesa de Hellí y el tiempo de los 36 siglos se ha cumplido puesto que dice: “Y de este siglo mis hijos serán de luz, porque verán la luz de su Padre que les darán mis espíritus”?

Por los pocos que aun lo niegan lo afirma el anciano 16 y con él todo el Universo y el mismo Eloí.

Quiero decir, que queda rota la tradición para convertirse en historia única y verídica que aun no tuvo la tierra hasta este día, porque sólo tiene historia basada en la tradición, por lo que los hombres no pueden saber la verdad metafísica y ni aun la física y natural, porque aun por la verdad aparente de estudios tradicionales, el hombre estuvo en peligro de creer, que descendía del mono. ¡Pobres monos! No podrían perdonar la injusticia de que el hombre, (si fuera su hijo) se engolfe en mullidas camas y blancas sábanas; se dé el corte de elegante y señor y él, su padre, esté encerrado en jaulas y viviendo en cuevas y siendo su juguete. Tales injusticias, caben en las religiones que pudieron reinar por la ignorancia, hasta cumplirse los 36 siglos; pero no cabe en el Espiritismo, que es el único credo universal y de la tierra, por ley de la Creación, desde el día preciso que se cumplieron los 36 siglos (5 de abril de 1912 de la era mal llamada cristiana).

Toda la historia la encontraréis en el “Conócete a tí mismo” por lo que dejo este punto remitiéndoos a aquel gran libro, que es verdadera historia sin tradición.

Comprenderéis, que a pesar de la peroración anterior, no hemos dejado el hilo de mi cátedra y veréis sin velo, cuando y únicamente puede escarmentar y porque escarmienta el hombre, rompiendo la tradición, que es sólo por marcarse una evolución progresiva, que sólo puede ser, cuando las mayorías han cumplido su cometido y van a pasar a otro escalón, para lo que, el Maestro de siempre, clava otro estacón que servirá de mira, por otro período; es decir, más claro; que la tradición se rompe, cuando la mayoría detesta por escarmiento el error que descubrió. ¿Queréis una prueba inequívoca? La tenemos hoy latente.

Hoy, todo el mundo está en guerra y sin embargo, todo el mundo detesta la guerra y pide la paz. ¿Qué anormalidad es ésta? En la anormalidad misma está la explicación.

Cuando los hombres, en su mayoría, aun no odiaban la guerra, es decir no se habían escarmentado de la guerra, porque por las tradiciones la creían una necesidad, las guerras no se meditaban; eran movimientos bruscos, ocasionados por las tradiciones patrias, por los cantos bélicos y se apoyaban en el derecho del más fuerte, sin reglas y sin prescripciones.

Cuando ya, los hombres, por su liberación empezaron a conocer los peligros y los males de la guerra, empezaron a humanizar la guerra con leyes para el caído y paces y pactos y mediadores.

Cuando se vió los beneficios de la paz, por tratados, se ideó la diplomacia y hasta se establecieron tribunales arbitrarios; lo que indica todo, que los hombres habían escarmentado de la guerra y se propuso la paz armada, en cuyo tiempo, la mayoría de los hombres, aun que fuese por sociedades de resistencia y por partidos políticos, predicaban la paz desarmada. Pero en cambio, las naciones todas se armaban en guerra hasta los dientes y se empleaba lo más refinado de la mecánica, la física y la química, en las armas de la guerra.

Pero hay que preguntar: ¿las naciones, es decir, los gobiernos causantes de la conflagración, han construido sus flotas, sus cañones y otras armas, con voluntad y aprobación de la mayoría popular? El que afirmara que sí, mentiría, porque la protesta del pueblo ha estado permanente. Pero el pueblo no ha tenido representación en las cámaras ni en los gobiernos y es que los detesta porque nada espera de ellos.

Pero se ha dicho que ¡el pueblo es soberano! Esto sólo ha sido una muletilla de los enemigos del pueblo verdadero. Esos enemigos (los supremáticos) se han atraído al populacho, a los no escarmentados que son aquellos que la justicia encontró, que aun no habían producido los 10 y que por causa de que los cumplidos tiraban del carro del progreso, obligándolos a caminar más de prisa, porque sino serían aplastados por este carro triunfante. Al no querer seguir, en sus tirones desesperados para contener la marcha, se rompió la cuerda de la cual tiraban y se arrollan los unos a los otros acusándose de impotentes; de este barullo escandaloso, se armó la decisiva.

El pueblo siguió llamando al orden desde la barra y los amonestó; porque, repito, en las cámaras y los gobiernos no tiene representación; está divorciado de esos juegos de retroceso, de esas cucañas engañadoras; pero ellos, los que deben al progreso una gran parte de su obra, se ven también acosados, hostigados y envueltos por los que todo lo deben y son, los que sólo han hecho mistificar todas las profilaxis de todos los tiempos, y el pueblo sufre las consecuencias; pero en el caso extremo, deja que solventen sus acusaciones los que deben parte y los que lo deben todo, (gobiernos y religiones) unos que están en el crepúsculo, es decir, en el momento del primer desengaño o escarmiento y los otros, que no pueden escarmentar porque viven de lo que no es cosa y lo que no es cosa, no es de la ley. Y los que están empezando a sufrir el escarmiento, como ven el daño terrible que les ocasionaron porque no les dejaron ni les dejan pagar lo que deben, (por lo cual no puede establecerse el equilibrio de la ley) se agarran en la pelea para echar fuera de sus guaridas a todas las bestias que les comen el grano y echan con más coraje que a todas, a la 666, pero que ninguna está en la ley. He aquí la explicación metafísica de esta anormalidad de que hoy, que todo el mundo quiere la paz, todo el mundo está en guerra; pero es para que de una vez por todas, escarmienten de la guerra y rompan las tradiciones traidoras de patrias, de razas, de clases y títulos grotescos.

¿Escarmentarán? Quieran y no quieran, escarmentarán, porque ya la evolución se marcó y la paz sin detrimento ni mácula, está decretada por y para el pueblo que está en mayoría y este decreto se cumple, como se ha cumplido el “Porque verán la Luz de su Padre, que les darán mis espíritus”, que prometió Hellí a Abraham.

Mas también el escarmiento está prometido en el mismo testamento, porque dice: “Mi luz dí en Adán para mis hijos y cuando la conocerán, me serán fieles”. Y conocer, es romper la rutina, la tradición y esto es escarmentar.

Que meditéis en estos puntos os recomienda el anciano 16, mientras llega el fin de esta conflagración en la que se ha de quitar todo lo que estorba a la implantación de la Ley de Amor; a la proclamación de la Santa Comuna.

Ya habéis visto con que precisión, el maestro de la Cátedra anterior, estudia y afirma sus axiomas de que “el pueblo no está con los gobiernos”, está divorciado, no los cree ni los apoya y le da la voz confirmada de que quiera la paz, no armada, sino sin armas; hoy, ya no sólo se pide esto, sino que se quiere borrar las fronteras y hacer una patria única y común y esto llega, a pesar de la oposición, de los que deben parte y de los que lo deben todo a la Creación, porque es decreto del Creador

Mas tengo la última palabra recibida a viva voz del Espíritu de Verdad y la voy a transcribir porque ella confirma todo este libro y yo confirmo con darla a los hombres, que los tiempos son cumplidos y que el Padre cumplió su promesa hecha en Abraham, diciendo: “Y de este siglo mis hijos serán de luz, porque verán la luz de su Padre que les darán mis espíritus”.

Esta palabra me fué dada el 3 de Diciembre de 1914 y copiaré un párrafo de esa comunicación, y dice (30) .

“Heme aquí, Paz, mi amor os doy, buenas noches hermanos míos”.

Aun el dolor es en vosotros, por vuestros sufrimientos; pero cada vez se acerca el límite de la ley y no dudéis que llegará; pero la ley es la balanza y ésta, hasta que no marque su justo fiel, no puede obrar lo prometido y lo que la justicia reclama.

¿Porqué hombres de la tierra, no termináis las luchas? ¿Porqué no acabáis la guerra para que cesen vuestros sufrimientos? ¿Porqué os quejáis si vosotros retrasáis el bien que llega?

Había de haber un descanso, un momento de reflexión y no hacéis lugar a él, porque os empeñáis estar en guerra de fieras y esto retrasa que la balanza se iguale y toque con su fiel, el meridiano de la ley; sufrís, pero vosotros lo queréis; no os quejéis, esto digo hoy al mundo todo.

Sufrimos también aquí en el lugar del archivo, por la desunión y por que habéis quedado solos; se han descarriado los que fueron llamados, mas al llegar la hora, no habrá lugar a excusas, como no las hubo para quien se quitó del mundo de los hombres.

Aunque hoy no vengo en consejo, yo os llamo a los retirados. Venid hermanos míos, oíd y decidme: ¿Porqué esta desunión? ¿Decís que es por motivos personales? No lo creo, no es verdad, porque el hombre sigue en su puesto y lucha y sostiene el principio. Meditad, tenéis hechos de justicia en la desencarnación del instrumento. Esto quería deciros y dicho queda y escrito.

¿Qué queréis de mí hoy? ¿Ordenes? Lucha hermano mío. Sigue, que aun un poco de tiempo te resta de angustia; pero luego, aunque hoy te falten las fuerzas materiales, éstas llegan en su justo momento y vosotros lo veréis. Mira hermano amado que hay un setentón. Lo sé y vosotros lo veréis. Entiende que no te hablo de la luz ni de ella me acordaba en este instante, porque lo que es vida, no podemos convertirlo en armas de muerte. Pues óyeme bien, hermano mío y oídlo todos. La tierra toda ha de encenderse por los cuatro extremos y cuando llegara la hoguera al centro, entonces será el gran trueno.


Mi amor y la bendición de Eloí os doy.


EL ESPÍRITU DE VERDAD.


Grandes dudas han de haber ante esa firma vista por primera vez en la tierra con carácter de justicia y en representación de Eloí.

Mas algunos que leerán esto y conocen a la medium que sirvió de instrumento, conocerán que la palabra y la autoridad del discurso, sólo es del Maestro de los Maestros, al que oyeron y no aprovecharon “porque somos hombres”, dijeron: pero, a poco rato la justicia contestó quitando el estorbo de un tronco seco de un árbol que había sido frondoso y le picó el gusano del orgullo y lo secó.

Hoy, porque los tiempos son cumplidos, la justicia recae al instante, porque ya no hay espacio en la atmósfera de la tierra, para almacenar injusticias: antes, lo había, porque había tiempo en el cuadrante de la evolución y pasaban siglos con las injusticias y maldades cometidas, depositadas en los negros espacios. Desaparecidos éstos, porque (la tierra entró en nuevos planos de más puro Eter) no caben; no hay afinidad entre ese Eter puro y el expedido por la maldad de los hombres y sus acciones, deseos y pensamientos son rechazados y como, es natural, vuelven por el camino que los mandaron sus autores y hieren a ellos mismos; es decir, que “escupen al cielo y es natural que les caiga en la cara”.

Es esta una de las más verdaderas razones de los grandes descalabros en los ejércitos en lucha, que cuanto mayor es la mala intención, igual es la cantidad y calidad del daño que reciben y es de ellos mismos, más que de su enemigo.

Que en esta conflagración, no luchan sólo los hombres, se podría probar en todo momento y en cualquier caso con la metafísica y la razón; pero no hay para que estudiar al final del epílogo y sobre todo, los hechos son consumados y tocamos al gran desenlace por el gran trueno del que la tierra parirá un hijo y la luna tendrá hermano y más la guerra no existirá. Entonces, todos se quejarán de sí mismos por su ceguera voluntaria, porque los misioneros y el Juez o Investigador han dado en todo tiempo los avisos y profilaxis para hacer menores los sufrimientos, dolores, luchas y guerras y los malos trabajadores y los vagos del todo, todo lo han mistificado.

¿Mas quién se excusará en la hora del trueno? Ni aun tampoco sentirán el terrible bamboleo, porque están ebrios, imbéciles y estúpidos, por las luchas de fieras que desmienten la cantada civilización Europea, que hoy pone de manifiesto la civilización “ sui géneris” que es una confusión horrible y jardín zoológico, en el que no se hubiera servido alimento a las fieras y las mayores despedazan a las menores. Esa es la mentida civilización, porque es civilización religiosa; civilización cristiana y católica, que quiere decir, peligro de la humanidad.

En estos momentos paso yo por la más dura prueba de mi vida, por la que ningún hombre es capaz de soportar si no tiene la fe de sus obras, la convicción de una misión y aun así, se habrían de resentir del amor propio y me resiento yo, tal es la magnitud de la tragedia, que figurará como epílogo del libro rojo y a pesar de mi amargura, estoy escribiendo este epílogo, por si el libro debe ir a la imprenta en estos días.

En mi agonía sin igual, he clamado al Padre por el cumplimiento de sus promesas; reclamo que sea cumplida la sentencia de Isaías: “A los que te despojaron haré que coman sus carnes y se embriaguen en su propia sangre y sabrán que yo soy tu protector el fuerte Dios de Jacob”. Cúmplase.

Mi esfuerzo en el pedido de justicia ha sido grande; pedí al que retiene las fuerzas de la naturaleza, esperando órdenes, que mueva la palanca y en la misma hora se han sentido tremendos temblores en el oriente y el preludio del parto de la tierra queda marcado y no se hará esperar lustros.

El Espíritu de Verdad pide a los hombres un momento de armisticio para pensar, y no hacen lugar y esto obligará al sexto Angel a gritar: “Caída, caída es la Babilonia la grande”. Y el séptimo ángel, tocará su última nota y todo será consumado de las promesas de Hellí. Sólo así asomará la paz y para los trabajadores, sucumbiendo en el mismo los detractores.

Todas las calles de las ciudades populares y hasta de los pueblos y aldeas, están en este momento (1º. de Mayo) llenas del elemento sano popular; son las mayorías; son los trabajadores salvados por su esfuerzo, que protestan de la guerra, que piden paz, pan y trabajo. “Más escuelas y menos frailes”, gritan frente a mi casa los manifestantes; “abajo los políticos de oficio”, gritan los hombres de razón; los divorciados de los gobiernos, parias de las religiones y el militarismo; dos entidades, que con la rentista, componen los tres parásitos, causa de todo el mal mundial en toda la vida de la humanidad terrena; pero cerca está el momento que cesará el canto de la internacional, para entonar el himno del vencedor, el himno de la comuna sin parcelas.

El luto que dejará el trueno que siento en estos momentos, no evitará el duelo y conflagración de la China, Japón e Indias y pondrá en el borde insalvable de la guerra a Norte América y en estas mismas horas se ultiman los preparativos de Italia la que arrastrará a Bulgaria y Grecia y no se esconderá Rumania, componiendo estos estados el tercer estado, que señala el Apocalipsis. Todo indica que es el principio del fin y que “la tierra se encenderá por sus cuatro costados y cuando el fuego llegara al centro, entonces será el gran trueno”, como lo aseguró el Espíritu de Verdad, en la manifestación que os he adelantado para cumplir mi deber de mostrarle al mundo que está esperando y el prometido vino y habló.

El Espíritu de Verdad vino y habló. ¿Está también el enviado de la justicia hecho hombre en la tierra? Jesús que lo prometió, dijo: “Yo vengo en nombre de mi Padre y no me recibís; mas otro vendrá y a aquél sí lo recibiréis. Pero en aquel día serán pesadas todas las cosas, y el Espíritu de Verdad justificará mis palabras”. Luego es justicia que esté ese que había de venir y el mundo recibiría. Luego los tiempos son cumplidos y Eloí es justificado en sus promesas y el mundo redimido, no por la sangre de Jesús, ni de otros mártires y Mesías, sino por el trabajo, por el esfuerzo propio de cada ser y, es justicia así también, que la guerra mate las causas de la guerra y la guerra mata religiones, militarismo y rentistas, empezando luego el trabajo digno de hombres en la paz y el hombre estará regenerado.

Que mi voz sea el sonoro clarín que haga despertar a los dormidos y somnolientos; que este mi segundo libro para la nueva era, sea el fuerte Sol que obligue a restregarse los ojos a los que despiertan y puedan mirar todas las cosas por su verdadero color, los hombres adelantados y trinos, es lo que pido al Padre.

Trincado.

Buenos Aires, 2 de Mayo de 1915.

Nota al pie 30: Quiero hacer notar que mi independencia de conciencia no puede admitir nada, que en ciencia o filosofía no tenga comprobación. Como lo que transcribo tiene las dos pruebas, justifico al exponente.