LOS EXTREMOS SE TOCAN

CAPITULO VEINTE Y CINCO
EN EL DIA DEL AMOR EMPIEZA LA CIVILIZACIÓN

705.—Civilización quiere decir: conocimiento y fruición de todo lo que constituye la vida de un pueblo, con sus leyes y costumbres morales; pero para que la Civilización sea verdadera, requiere conocer no solo lo anterior, si no todas las artes, industrias, las leyes de derecho de todo el mundo y la raíz de todas las ciencias y progresos, que entre todo eso, es el primer grado de sabiduría, pero que ésta a la tierra no podía llegar, si no vinieran a ella Maestros de más alto grado; sabios en la metafísica de la Creación: consejeros de los Consejos del Creador, que son los Geómetras de la matemática pura. Y que esos espíritus, han tomado antes de ahora cuerpo de hombres o mujeres en la tierra, hoy no cabe duda; como tampoco que hoy están encarnados algunos de ellos, desatando los últimos nudos (hechos por la ignorancia) al progreso correspondiente al sexto día y al soltarlos, se producen todos esos actos bárbaros de la conflagración que avergüenzan a la madre naturaleza y la tierra amenaza con hacerse pedazos, para tapar, podrir y quemar, tanta inmundicia creada únicamente por los que se han llamado civilizados.

706.—Los malversores oyeron, ¡civilización!... Y para aprovecharse de sus frutos producto del progreso de los trabajadores, principiantes cada uno en cada rama de las infinitas del gran árbol de la civilización, ellos, los malversores, se llenaron de colgabeles de títulos creados en la fantasía, adornándose de palabras huecas que en la oratoria han llamado elegantes, pero que no dicen nada y llegaron a crear la fantasía de la civilización, basada en el oficio del loro, algunos de cuyos animalejos, merecían más títulos que muchos de esos, llamados por ellos mismos civilizados; pero que, ante la sabiduría, son apenas un poco urbanos, en la palabra; pero en sus hechos, en sus conocimientos de la verdadera civilización, son, todo lo que decía un célebre zapatero que no tiene historia: “Cero, cerote y pez”. Y, cuidado, que esto encierra tres grandes tomos de sana filosofía.

707.—Sí, eso es lo que ha habido en la tierra, en la generalidad de los que se han llamado civilizados. Hombres que, de sabiduría, tenían cero, nada. Y tenían un gran cerote, miedo, de saber lo que no sabían. Y como la pez, se pegaban a su cerote, y hacían una masa negra como sus conciencias, con la que embadurnaron la civilización, la luz de la Sabiduría que así cubierta, ellos crearon la fantasía de la civilización....¡moderna! ... Eso es todo lo que ha habido y hay de civilización; fantasía; Vea Ud. si era sabio el zapatero remendón, que en un portal de Madrid le cantaba eso a un loro político; y eso que allí han sido más morales que en otros pueblos porque si hacen poco, nada cobran por ser diputados; es cargo honorífico y tal vez por esto, dicen los que cobran en otros pueblos que “España está retrasada”.

708.—Lo que hay es (para todo el mundo) el mal emanado de esas tres palabras del zapatero, por lo que sólo hay fantasía, la que ha creado todo lo incivilizado que tienen los más civilizados; y voy a un dato muy sugestivo como muestra de la gran civilización de algunas naciones, cabeza, cerebro y corazón, de la civilización.

709.—Cerca de una ciudad que tiene una torre muy alta y de otra que han hundido su catedral. Hay una fábrica con un sugestivo título, que decía, (lo diré en castellano): “Fábrica de aparatos higiénicos y preservativos”. ¡Válganos la justicia divina! Eran aparatos contra la más grandes de las leyes de la naturaleza, la Procreación, por la que únicamente puede existir el hombre, después que la tierra lo parió. ¿Pero es eso solo? Lo más triste es, que allí trabajaban como trescientas mujeres, todas jóvenes y bellas, manejando tentadores aparatos y en ellas se notaba la desenvoltura y la inconsciencia de que su ocupación era la más criminal que puede haber; y bastará saber, que ninguna tenía niños y los debían tener porque las más, entraban y salían en las horas de tomar o dejar el trabajo, acompañadas de varón.

710.—Gobiernos que cobran patentes por esas industrias criminales, ¿tienen derecho a llamarse civilizados, ni a existir sobre la tierra en el día del amor? Si son civilizados, ¿no saben discernir lo que es libertad y lo que es libertinaje? Pues si se pudiera cumplir toda la ley de la sabiduría, teniendo esa falta, la civilización es nula: y si a toda ley se falta y se cumple la de procreación, el hombre se civiliza, el hombre será sabio.

711.—Más esa fábrica (ejemplo de la gran civilización de la Europa, que llevó la incivilización a todos los pueblos) requiere para su funcionamiento, todo lo más perfecto del progreso, en la ingeniería, las artes, la química y hasta el alma de la creación, la imagen materializada en luz del Unico Creador, la “Electricidad” y esto, ya pasa de la raya y la ley no lo quiere tolerar y, esas fábricas, producto de la causa Celibato, provocan más de lo que creen a la ley de justicia, por lo que hoy se muestra inexorable, en quitar las causas.

712.—El secreto de las religiones, fué siempre la disminución de la población, porque cuanto más numeroso es el pueblo trabajador, es mayor el peligro de su existencia. En tiempos que los hombres eran más civilizados (aún que fueran fieras por sus hechos bárbaros) las religiones disminuían la población su peligro, por las guerras continuadas; pero por el instinto de conservación, cada combatiente, buscaba los modos de conservar su taleguilla y la guerra era mucho más noble que hoy porque era cuerpo a cuerpo y a lo más, la flecha era su arma más traidora; por lo que, la población era mucho más numerosa que en los tiempos llamados civilizados. Era que aún no había surgido el Cristo, dragón insaciable, a cuya sombra nacerían las más refinadas cuanto traidoras armas de guerra, con las que se perdió en el hombre el valor y se pelea a traición. Pero esto no aminoraría mucho la población y la religión en su deseo de destrucción de la humanidad, (confirmado por la famosa cláusula del testamento de Pío IX: “Conservad la Iglesia aunque sea a costa de la sangre de toda la humanidad”) en su deseo de destrucción, repito, ideó y consagró en sacramento el celibato, por el que no deberían nacer los hombres y acabaría la humanidad.

713.—Mas como la ley se burlará de tal sacramento, a pesar del cual, los célibes usaban de la carne y lo confirman los mismos pontífices, por cartas pontificias que se encuentran en Sevilla y Madrid, pidiendo a los inquisidores castigo para los sacerdotes, “por corromper a doncellas y casadas y mancebos” (son sus palabras) para no caer en el deshonor de ser padres los sacerdotes que nada tienen que hacer idearon toda esa industria de aparatos higiénicos y preservativos. Y ese tenía que ser uno de los secretos del celibato, por cuyos preservativos y compañía, las mujeres, anestesiadas, se niegan a ser madres; y los hombres, toman de la naturaleza sus riquezas y no le pagan con hombres, pues los destruyen antes de su concepción.

714-- El área de la tierra productora es para Diez mil millones de seres encarnados, viviendo en la paz del trabajo y sin que nada les pueda faltar, pudiendo ser la existencia media de cada hombre en los dos sexos, 150 años, depurando la materia por su larga vida en salud, la que ha tenido el espíritu que depurarla por enfermedades y dolores, que la malicia y dicho en propiedad, sólo la religión ocasionó y ha sido causa también, de que tampoco haya podido el hombre disfrutar del crepúsculo de la justicia, ni del alba de la paz y tiene que entrar en el Día del Amor, a cañonazos.

715.—Mas la Justicia no puede ser burlada y el espíritu depuró la materia correspondiente, en contra de todas las prevenciones de la malicia de las religiones; y con matemática exacta, hace sufrir a los cuerpos en breves años, lo que había de depurar en el promedio de 150 años. La ciencia misma lo comprueba en el examen de los casos raros de los pocos centenarios que veneramos, en cuyas vidas, no encontramos el abuso, el vicio, ni la injusticia y, todos son trabajadores de la tierra, en general: anoto esto, porque es otro argumento irrebatible de todo lo sostenido en este libro y los otros que se le darán al hombre; lo que debe hacer a los hombres dar al traste con sus fantasías de sabios y empuñar la piqueta y demoler sin miramiento todo el tortuoso edificio, efecto de tantas religiones y tantos credos, causa de todo el desbarajuste.

716.—¡Hombres hijos de ELOI! Suene mi voz en vuestras conciencias como último toque de la sonora trompeta de la justicia, porque así es en verdad. Afilar vuestro lápiz, obreros de las ciencias y con el mágico C.G.S. pesar, medir, sumar y dividir la tierra, sus productos, los hombres que la habitan, los caídos en las guerras, la mortandad infantil, los muertos antes de engendrarlos por esos aparatos Higiénicos y Preservativos, por los vicios solitarios y la falsa educación y la presión sobre la mujer y sumar los productos que deberían dar toda esa aplastante cifra, agregándole la diferencia que hay entre la media vida de las generaciones presentes y los 150 años, que el ambiente de la tierra daría en la paz y el amor fraternal, con las delicias de un trabajo digno y, decidme, si no es verda, que la tierra debía tener Diez mil millones de seres. Pesar, también, por esos raros ejemplos de augustos centenarios que veneramos, cuyos sufrimientos y depuración son igual o aproximados a los dolores y sufrimientos materiales y morales de las víctimas jóvenes y en ese conocimiento, sentar vosotros mismos con vuestra autoridad de doctores, lo que os sienta la razón, de que, sólo la religión es la causa de todo este desequilibrio y deudora a la creación, de todos esos miles de millones que en la tierra no están como hombres, pero que luchan en espíritu y que esta es, la batalla final.

717.—Al hacer este llamamiento, el corazón del obrero echa de sí gran parte de su amargura y cree haber cumplido el primer punto de su... ¿Deber o misión?... Las dos palabras son sinónimas y las dos son de justicia y esto sea bastante a quitar la fantasía y el prejuicio y la prevención y ... el odio ... Sí, el odio que en algunos habrá revivido mi acerada punzada en sus conciencias; pero ¡hermanos! ... no es el hombre el heridor ni el herido; es la ley, que pesa sobre todos y sobre todos triunfa en tiempo matemático, exacto, al C.G.S. ¿Quién se opondrá a él?

718.—Sí, hora es de decirlo; por 20 millones de hombres que hoy luchan con las armas en la mano, (las más traidoras que puede producir la fantasía de la maldad religiosa, por que religión es hasta el prejuicio) por esos 20 millones, digo, que empuñan las armas en el campo de batalla, hay más de dos billones de espíritus sobre los combatientes, porque todos son interesados en el resultado; pero sólo la ley triunfará sin armas, de las armas que empuñan los hombres para destruir la ley, que sólo puede ser vencida, destruyendo el universo. ¿Se atreven a esto los hombres? Pues sólo así pueden triunfar los dioses religiosos.

719.—No pueden alegar, los causantes del desbarajuste y de la hecatombe, ignorancia; porque desde el investigador Shet (que empezó el crepúsculo de la justicia, por el derecho del hombre y el alba de la paz por el progreso ocasionado de ese derecho) se ha venido repitiendo y renovando la sociedad humana, siempre colocándola en el más en cada período; y hasta se le ha dicho claro la liquidación de ley y el destierro de los infractores y éstos, han hecho siempre uso de la filosofía del miope; embadurnarlo todo hasta llegar al punto de no ver la luz en medio del sol; ni ve a su espíritu, aun sentándole como sentencia el Anticristo Santiago, diciendo: “Como el cuerpo sin el espíritu es muerto, así también la fe sin obras es muerta”. Y sin embargo los que han pretendido representar la verdad, han hecho en contrario un artículo de fe diciendo: “Que es fe, creer lo que no vimos”. Esa es fe de ciegos que necesitan lazarillos.

720.—Pero he aquí que sale la matemática en su inquebrantable e inacabable C.G.S. y de razón en razón, regida por otra matemática mayor, la pura, el idealismo, y extrae las causas de los efectos y sienta augusta este principio, tan fijo como la verdad de la vida y dice: “Todo efecto, es hijo de su causa: y siempre que se reúne la causa origina el mismo efecto”. Aquí tiemblan los dioses. Ya se acabó el milagro; desde cuyo momento la religión retrocede y la matemática avanza: y es que ésta es luz y verdad y la religión tinieblas y mentira.

721.—Y tanto avanza la matemática positiva siguiendo en vertiginosa carrera a la razón, por el continuado e infinito idealismo que encuentra al espíritu, el que entra en la metafísica de la creación, en la matemática pura cuya raíz y el autor del Eter, ¡eterno pensamiento de la creación! que llega, en el tiempo matemático, a mostrar materializado el Increado Ser y con el C.G.S. extrae la esencia del éter y... aparece, para pesarla, medirla y dividirla, el Alma Universal; el Creador hecho alimento del hombre en Luz y fuerza en la mágica ELECTRICIDAD, el gran ELOÍ. Y, el hombre que la pesa, que la mide y la divide en su principio, en su inexperiencia, no sabe lo que es; pero aprecia sus efectos y éstos lo llevarán a la verdad y lo pondrán en los umbrales del Día del Amor.

722.—Mas para extraer la electricidad de los cuerpos y metamorfosearlos con su parte única, el Eter, antes tuvo el hombre el idealismo de sacar elementos de la tierra con que traspasar la atmósfera y contemplar con el Telescopio la vida de otros centros de vida y su magna y terrible carrera, en la máxima armonía, en tan horrible multitud infinita, no estorbándose nada el uno al otro y, ya no podía ser este terrón, ni el único ni el todo. Mas ... ¿Qué los sostenía a cada uno en su tendencia y matemática revolución? Si antes no lo vió el hombre, fué por su fe de ciego. Cuando vió no quiso tener más fe que en lo que ve, en lo que palpa, en lo que crea. Ya está el hombre dentro de la razón y tirará por tierra los altares de la fantasía y los dioses de la sinrazón; verá las causas de la injusticia y empezará a saber que no sabe; pero estudia y sabe y aprende el hombre a amar a su hermano y ese es el altar del Dios Amor en el único que puede adorar a Eloí.

723.—Ideaba el espíritu de amor; su idealismo, su pensamiento, lo convertía en progreso primero por el arte y luego hacía la ley del arte, la ciencia, la que extraía del depósito común; del tesoro de la universal sociedad; del espiritismo. Pero en esta comisión de la tierra, había los malversores que conservaban la influencia de la mayoría antigua, pero aun no se había cumplido el tiempo acordado de la duración de la sociedad terrestre; los trabajadores seguían trayendo progreso y cumpliendo su deber en ley divina, no importándole que los malversores le dieran otro empleo al progreso; al cumplirse el tiempo del contrato le pedirían cuentas y entonces se verían al descubierto y se les daría su merecido; pero en amor (y como buenos socios los trabajadores) les daban avisos saludables y aun sacudidas para despertarlos y muchos despertaron antes de la rendición de cuentas, quedando solo unos cuantos mangoneadores de la caja social, que al llegar el investigador se presentan en quiebra ruidosa, como para desprestigiar a los trabajadores y eso es de insensatos; no habían visto que el espíritu lleva un archivo exacto en que nada puede faltar y al presentárseles, empuñan las armas y truenan los cañones; caen algunos cuerpos, pero al espíritu, nada le hiere; sólo su archivo lo hace sufrir y gozar; allí no hay fantasías; sólo hay realidad y fe de obras, única que la ley recoge. En números, le dice la hora de la evolución y en este último sumando realizado en el alba de la paz da por resultado, el asiento de la libertad y de la paz, como pies del cuerpo matemático del progreso creado por los brazos Justicia y Afinidad, que pueden sostener con equilibrio la Cabeza Amor; y por tanto, se decreta el Día del Amor.

724.—Se opone siempre el supremático y quiere resistir su desalojo viendo en su fantasía la fuerza de su gastada astucia y con esa fantasía promueve la algarada de las menguadas filas de sus ciegos y caen con estrépito en esta hecatombe porque, “según es la vida es la muerte” el cristo, representante y responsable en ley, del error y haber y debe de todas las otras religiones. Nació en la guerra y sobre cadáveres y muere en la guerra, suma de todas las guerras y lo envuelven montones de cadáveres, tan grandes, que igualan su número al de todas las otras guerras.

725.—Mas ahora, (al parecer de los ciegos) sería esta guerra, ajena de la religión; pero la supremacía civil y social y el nombre de patria cerrada, hijos son de la religión, porque en toda ley, los hijos que heredan, responden de la deuda del Padre y por lo tanto, ésta como todas las guerras, herencia es recibida de las religiones y son ellas las culpables. Pero aún la ley les obliga quieran o no a salir de sus toperas, aunque sea para protestar de los hechos de un emperador que le destruyó a la bestia un pesebre, e incita a su aliado a que ante todo, defienda la religión y aquí, ya se ha hecho reo confeso, de ser el Dragón el único instigador de la gran catástrofe a que forzó a la Ley Divina; pero ya veremos qué pergaminos presenta a la ley inexorable, de su infalibilidad y divinidad para detener los hechos de la ley, que quitan las fantasías y ponen en el trono al amor para todo el séptimo día, medido en 750 siglos en los que los hombres llegarán a la sabiduría, porque se habrán civilizado por el “Ama a tu hermano”.