LOS EXTREMOS SE TOCAN

CAPITULO VEINTE
LA TIERRA DE PROMISIÓN LA HAN MANCHADO Y HAY QUE LIMPIARLA

634.—Se rompe el alma de dolor y el corazón manifiesta su agobio en lágrimas que a los ojos llegan y queman las mejillas, ante el espectáculo que se presenta a mi vista, en el mismo momento que pongo este epígrafe; y ese espectáculo es, una procesión del hambre compuesta por unos mil hombres que pasan con cara macilenta, pidiendo pan, pidiendo trabajo; y aun van dando ejemplo de cultura, pues respetan a la policía que les recomienda el orden; y esta procesión, es sólo del barrio más despoblado y de más bienestar, por haber en él una crecida mayoría de vecinos rentistas y altos empleados. ¿Qué pasará en los barrios extremos? ¿Qué pasa en el riñón de la ciudad?

635.—Cualquier negocio, cualquier taller, puede ser testigo de escenas que se le presentan y miserias que se le descubren de hombres fuertes que piden trabajo o limosna; de mujeres jóvenes y bellas que entran y después de excusas y bajando la vista, sonrojadas, piden, para llevar pan a sus hijos, para sus padres viejos y enfermos y, aun para su esposo que está arrinconado y la vergüenza y la dignidad no le permite lanzarse a pedir limosna, porque tiene conciencia de que es un hombre de valía; y por que si pide limosna al que mañana lo podía emplear, se rebaja ante su vista y el abuso sería mayor y lucha con el hambre; y lucha con el casero que lo lanzará a la calle, cual si fuera un trasto inservible; un guiñapo deshilachado y podrido. En la conciencia de los supremáticos causantes de todo este mal, no son otra cosa que un guiñapo, los hombres del trabajo, que no tienen más que el salario que les quieren dar por una inhumana ley social, por una rastrera ley política y por una inmunda religión que originó las otras dos causas.

636.—Si del cielo sabe llover fuego, nunca con más razón y justicia que en estos momentos, debe hacerlo la ley, antes que ese pueblo sufrido se vea en la necesidad de encenderlo todo con el fuego del odio, nacido en su desesperación. ¡Padre, Padre!... ¡No debe mezclarse la sangre del pueblo, con la de los hijos de víboras, que señalaron Juan y Jesús; si está en la justicia, póngase remedio al mal, por tantos medios que la ley tienen para quitarles causas, sin derramamiento de sangre!.

637.—Yo pido al Padre. El Padre señala la ley. La ley dice Justicia. La justicia enseña la balanza desequilibrada... ¡Oh dolor!... ¿Qué es esto? ¿Por qué es esto? ¿Quién ha desequilibrado la balanza fiel de la Creación?...

638.—¡Maldición! Siempre la misma causa; siempre el dios de las venganzas; siempre una cosa que no es cosa; siempre la supremacía; siempre el parasitismo...¡Maldición a él!

639.—Mas hace años, cuando aun florecía el bienestar en esta tierra fecunda, a más de dos diplomados señalé algunos de los puntos que traerían días tristes, aquí, a donde no debería jamás llegar la miseria, y... ¡Se rieron... del pobre obrero! ¿Qué vale un obrero en sus juicios, ante un señor Doctor? ¿No ha cursado él en la Universidad? ¿No se ha quemado él las cejas (así han dicho) estudiando los clásicos, las leyes y los códigos? Ellos son doctores y saben más que el obrero, y ahora vemos todo su saber, toda su ciencia, toda su habilidad, todo el producto que el pueblo recibe de ellos, en pago de que produzca para sostener la Universidad, el Congreso, el Gobierno, y la Nación.

640.—Sin embargo, saben predicar que, “A grandes males, grandes remedios”. Pero, un cura en Castilla decía : “Predicar no es dar trigo”. Decía la verdad, a la par que confirmaba su verdadera religión; La panza.

641.—Mas sí yo les probara a los que no oyen al obrero, al pueblo, con la matemática pura que el que es capaz de aprender en los textos de otros, aprende, porque cabe en su alma, en su conciencia, que es el archivo de su espíritu; y que si cabe lo que aprenden, es porque “caber es haber vacío”. ¿Qué dirán? ¿Con qué razón pueden rebatir ese axioma? Sólo con una: “No podemos admitir más ciencia que la de la Universidad”. Con esto manifiestan que están dogmatizados. Pero hoy, los trabajadores, los obreros que pueden decirles la verdad de la sabiduría, adquirida en las luchas duras de la vida productiva, tienen también el derecho de decirles: La Universidad la sostenemos nosotros, para que aprendan los que no saben estudiar en el universo, que es la verdadera Universidad, en la que, por el trabajo, se crea la ciencia, que es posterior al trabajo, porque sin trabajo primero, no puede haber ciencia. Tampoco esta verdad pueden deshacerla los doctores.

642.—¿Porqué he tomado primero esta clase de la sociedad, para señalar los males de este país, corazón de la tierra de promisión? No es inquina a la clase, para la que hay en mí mayor respeto; es porque esta clase doctorada se ha vulgarizado más que las patatas, por especulación, buscando la diputación que es bien pagada y otras posiciones con remuneraciones pingues; y debiendo mirar por el bien común, primero que el bien propio, porque este es el requisito preeminente del legislador y gobernante, nos encontramos hoy, casi con un doctor en cada casa y con el desbarajuste mayor en el Gobierno de la Nación.

643.—Bello es que todo hombre se ilustre y cercano está el día en que todos los hombres recibirán la misma instrucción y serán todos doctores en la ciencia de su arte, oficio y ocupación; pero serán todos igual trabajadores productivos y harán las leyes, todas para el bien común, en verdadero plebiscito y por nadie pasará la idea del bien propio, porque se habrá anulado el parasitismo y las prebendas serán innecesarias; y ya véis, que entonces, he dicho: “Todos serán doctores”, pero no dogmatizados.

644.—No es esa la causa del mal, ni mucho menos una mancha en la tierra de promisión; al contrario, es una de las bellas flores germinadas por la sabiduría de la ley; la mancha es el dogma en que se ha envuelto el doctorado de todos los matices, que es el efecto de la causa del parasitismo, que, buscar por donde queráis su raíz, no la encontraréis más que en la religión; y como ésta se quita, (porque la quita la ley suprema) se acaba el parasitismo, el dogma y el prejuicio; sólo así puede haber buenos legisladores y buenos doctores en todo. Lo menos que puede hacer el doctorado de hoy, es no ser enemigo del trabajador que sostiene y paga la Universidad.

645.—Otra de las causas del malestar y del hambre, en medio del granero, son los bancos; la pluralidad de bancos; templos del tirano Dios Dinero, verdugo del productor y basta saber los millones que cobra por préstamo, para comprenderlo. Esos millones que los bancos ganan o sustraen, tienen, el industrial, el productor, que cargarlos al producto y es encarecer la vida y fomentar el parasitismo y robar brazos a las artes, a las industrias y a la única fuente del bienestar; la agricultura. Es falso hablar de beneficios ocasionados por esos préstamos, aunque señalen algunos casos raros de fortunas hechas por esos préstamos, que no serán ni el uno por mil de los arruinados por ellos; y, además, dieron valor al dinero y lo quitaron al hombre, que es el único valor.

646.—Mas la causa de las causas en esta tierra de promisión, es la degeneración de raza; la prevaricación de su ser étnico; porque nadie puede ser más que de la semilla que nació y, sólo admite la mejora con el injerto; pero sabe la ciencia forestal, que el injerto, sólo puede ser de la misma familia, porque la naturaleza no admite fenómenos: esto tampoco tiene discusión.

647.—La familia Sud Americana vive y vivirá por la fuerza de su raíz; y cuantas pruebas quiera hacer en contrario, serán en su perjuicio y la experiencia lo enseña. Su raíz es fuerte y perdurable por sí misma y obedece a las evoluciones; pero la ley obra y calla, en sabiduría; al revés de los que copian y bullanguean para ser vistos, pero que no pueden dar al mundo más que oropeles, confusiones, vicios y degeneración, por causa de principios erróneos en que se han... doctorado...Pero sin ideas propias, hacen el papel del loro.

648.—España no puede imitar a nadie; crea en su idiosincrasia lo que la evolución le marca y eso es firme y perdurable, y ninguna nación del mundo hay hoy, que no tenga principios, leyes e industrias nacidas en suelo español o de españoles tendidos por el mundo en misión, que la ley lleva (23) y digan todas las naciones lo contrario y no lo podrá hacer ni la apartada China; porque aún allí, dejó semilla España, en cumplimiento de la ley divina, bien que fuera devolviéndole, progresado, lo que del Oriente llegó hasta Finis Terrae.

L O S E S P A Ñ O L E S

(Para “El Diario Español”)

De noble corazón y de alma fuerte,

Hidalgos ante todo y caballeros,

Siempre han sido y serán los hombres todos

Que tengan como cuna el suelo ibero.



Jamás la infamia manchará su frente,

Siempre tendrán por galardón eterno

Una bondad humana y consecuente

Y un pensamiento puro en el cerebro.

Soldados, con su espada honran la patria,



Pensadores, su idea es un portento.

Hijos humildes del trabajo, su obra

Es de esplendores todo un monumento.



El valor en su pecho tiene abrigo

Y el amor a su vida tiene apego,

La esperanza jamás los deja solos

Y el entusiasmo no les quita aliento.

Cada noble español es un Quijote

Que recorre triunfal el mundo entero,

Sembrando la razón y la justicia

Y dejando una gesta en cada pueblo.



El caído y el débil siempre encuentran

Un reparo de amor y gracia en ellos,

Nunca puede pecar el que interpreta

Con el juicio más sano los derechos.



Solo tienen por norma de combate

Luchar siempre sin calma y con provecho,

Levantando muy alto la bandera,

Que es simbólica imagen de los buenos.



Porque es cada español un noble hidalgo

Que recorre sin calma el universo,

Dejando en cada zona un libro santo,

¡Lleno todo de gracias y de ejemplos!

Rosario, 1929.

José FANGANILLO

649.—Las repúblicas Sudamericanas (y está la mayor causa: la pluralidad porque en esta división se frustró el pensamiento del Gral. San Martín, que si era Americano, era capitán español y español por raíz) las repúblicas Sudamericanas, repito, por abolengo vivirán y no podrán imitar, ni tendrán más grandeza perdurable que la propia de su esfuerzo (y esto está en la ley suprema) para que cada parcela de la heredad de la tierra, dé en el tiempo, por trabajo, lo que le es depositado en su suelo, entre tanto que llegaba la unidad sin fronteras; en cuyo momento, se funde todo en un solo todo y el pueblo que en ley cumpla la ley, ese será el pueblo definitivo, regenerado y regenerador, para la consumación del tiempo perdurable, que durará, hasta que todos los habitantes del planeta sean sabios de la ley de la Creación.

650.—¿Qué pueblo quiere ser este elegido? La ley no se equivoca y su fallo es inapelable como todos los decretos del autor del universo. ¿Os Habéis equivocado, los que hasta en pleno Congreso habéis dicho que ésta es la tierra de promisión? No. Pero mostradlo en las obras y no hagáis como el cura de Castilla; vosotros predicad, pero dad trigo, porque el Anticristo Santiago sentó, “que la fe sin obras es muerta, como es muerto el cuerpo sin el espíritu”; y lo sentó allá, en España, raíz biológica de esta que llamáis tierra de promisión; pero lo que nunca debió ver, hoy se ve en ella: procesiones de hambrientos. Esta mancha, puede ser una prevaricación, porque no puede alegar la América (y menos la República Argentina) la escasez de frutos; pero sí se le puede culpar de Imprevisión, porque retiró sus ojos de su mismo cuerpo, por mirar las fantasías y acrobismos, de muchos titiriteros.

651.—Vista fija y buena intención es la idiosincrasia, la característica de la raza Hispana, que jamás podrá arrancar la América de sí, porque España la inoculó en su masa. La han querido abordencar, los que con hierro vienen en busca de oro y con aparatos ópticos mal prismados por los que han hecho mirar a los jóvenes hijos de América. Aquí hay astucia y hasta maldad, porque nadie, en ley, puede hacer ver lo malo bueno y lo injusto por lo justo. Mas agrava su falta por el engaño al menor y se reagrava hasta la extorsión, cuando se emplea el tornillo que los buscadores de oro, aquí han empleado. Esta es mancha que hay que quitar; que no es mancha por traer las cosas del progreso, sino porque en el país está la materia prima, y por lo tanto, han debido nacer las industrias del progreso, que no han nacido, porque un fenómeno ha surgido, el más inmoral que cabe y que encareció la vida hasta lo imposible: el valor de la propiedad que es ficticio en el 90% de la realidad.

652.—Mas hay la mancha original, que desde la independencia no ha debido tenerla: La religión. Y digo que no ha debido tenerla, porque ya, cuando el grito de libertad sonó en este suelo, la religión había entrado en su agonía y pocos años más tarde (en 1835) Don Juan de Mendizábal, sacó del suelo español a todas las órdenes monásticas y todas las Naciones debieron imitar aquel hecho y no habría podido llegar la vergüenza de esta conflagración.

He dejado explicado, la forma en que a España se obligó a ser católica; pero nunca lo fué y queda perenne la protesta de Carlos V, entrando con la bandera Gualda y Roja al son de la Marcha Real en el Vaticano, apresando al pontífice; y recientemente, por ser Maura católico subyugado, a la par que hombre de voluntad férrea ¡qué anomalías! El pueblo le prohibe ser poder y no lo dejó subir las escaleras del Congreso y en vano es que lo intente. El pueblo manda y el rey le obedece y Maura no va al poder. Y más reciente, Canalejas retira al embajador del Vaticano y dos años no tiene España relaciones con el rey sin tierra; pero estos ejemplos no los han querido ver los sudamericanos, ni otros como la ley candado, ni han imitado un alto ejemplo del que todos conocen como catolicismo: Felipe Segundo, el que al embajador ante el Vaticano le recomienda: “Ante todo, haga prevalecer los derechos civiles de la Nación”.

653.—Pero hoy, aquella Nación agitada durante todo el siglo 19 por la ambición de los de fuera y para derrota y vergüenza de Dios, por los de la bandera de Dios, Patria y Rey, en estos pocos años de Paz o media Paz por la conferencia de Algeciras sobre Marruecos y por la consecuencia del acuerdo Franco-Alemán sobre Marruecos también, España concentró su mirada en sí misma, y sobre sí misma resurge con sus propias energías, recobrando salud y fuerzas gastadas en la crianza de tantas hijas, porque sabe, que aun le quedan grandes destinos que cumplir y uno es el mayor de cuantos cumplió y espera que la ley se lo anuncie y lo cumplirá.

654.—Declaramos ya en firme. La Nación Argentina (y dicho en más propiedad) la tierra Argentina, es la tierra de promisión; las Américas “aquellas islas apartadas que aun no habían oído al profeta” al que llama Jehová en Jacob, por Isaías y le manda levantarse e ir a ellas y le promete que “hará nuevos cielos, nuevas tierras y nuevo sol”. ¿Se habrá levantado Jacob? Quiere decir: ¿Habráse hecho hombre otra vez y estará en estas islas?... Lo cierto es, que todo se renueva; que las plagas postreras, las sufre la tierra; que todos esperamos y no sabemos qué; que todos decimos que no podemos más seguir así y vemos los ríos de Europa rojos de sangre y los campos encharcados de ella, “llegando a las bocas de los caballos”. Y si todo esto es cierto, y si todo esto estaba profetizado y se cumple: ¿Porqué no se habrá cumplido el levantamiento de Jacob?

655.—Mas los hombres están escépticos por el desengaño religioso, en que han creído por el engaño del Cristo, “FALSO PROFETA”... Sí. Hora es de afirmarlo: falso profeta. Porque es el único que admitió el milagro y lo inoculó en la ignorancia, porque es el único que ha hecho dioses de palo, piedra y otros materiales, a los que condena Isaías y condenó Jesús y condena toda razón equilibrada. Jacob dijo: “cristo”, anunciando peligro: y los que en él han creído perecen en él y se ha probado que las luchas terribles que hoy sostiene el hombre, son ocasionadas por ese falso dios que nació sobre sangre y cadáveres, vivió de ese alimento y expira como nació.

656.—Pues bien; de los jóvenes es la fuerza y la decisión. Estos pueblos, vigorosos por su raíz, por su tronco y por sus ramas, darán el fruto que la ley exige y para ahora, basta con que se quiten esas vergüenzas, efecto de las manchas que luego quitará la ley de justicia. ¿Cómo se quitarán? Como los hombres quieran; con los medios que le hayan preparado a la ley; pero ha de evitarse a toda costa y sobre toda conveniencia social y política el derramamiento de sangre, porque esta tierra, no debe absorber más sangre, pues esas manchas han de quitarse y sólo el fuego o las aguas las purifica, y todos saben que la tierra en sus entrañas tiene fuego y sustancias, que al recibir el aire, provocan el fuego; no tome esto nadie por un “coco” que se les dice a los niños, porque ya, todos los espíritus conscientes, menos unos pocos. En la conciencia no cabe el miedo, pero debe caber la razón.

657.—Sí, es necesario abordar de una vez la cuestión de la vida del trabajador, (como medida preventiva) para poder quitar en paz, las manchas y las causas de las manchas. Para esto, los congresos legisladores hablen menos y hagan más y empiecen por ellos la Justicia. Dar pan por el trabajo que dignifica y no por limosna que denigra al que la recibe y envilece al que la da; pero haga cada uno su balance y vea cuánto posee o retiene, que no ganó con su sudor, con el trabajo de sus manos. Eso, no le pertenece; es del que lo produjo y ese es el pueblo, que hoy va en procesiones de hambre, pacífico sí, ¿pero mañana?... El pueblo tiene derecho a la vida; pide y no le dan y si le dan un mendrugo, es limosna; esto lo rebaja y su espíritu protesta, y si lo obligáis, tomará. No hay ninguna ley racional que lo pueda castigar, por dos razones soberanas: porque pidió y no le dieron, y porque el que obra esos levantamientos de derecho, no son los cuerpos, sino los espíritus que no quieren romper su existencia sin terminar el trabajo que vinieron a hacer; y si es castigado el hombre en su cuerpo, se comete un delito de lesa deidad. Y sino ¿porqué no se castigan a los de la revolución de Mayo? Habría la misma razón.

658.—La ley divina, tiene medios para quitar las manchas de toda la tierra sin derramamiento de sangre; pero ella obra, según los hombres le preparan. ¿Habría guerra en la Argentina, para quitar lo que a la ley de amor le estorba? Los conscientes dicen que no, porque la guerra no es de la ley divina: es de los Dioses que denunció Isaías y que condenó Jesús; la guerra es del falso profeta, del cristo peligro, y repito otra vez que veamos que sólo cristianos de todos los matices luchan en Europa. Esto debe poner en buen camino a los pueblos que aun no alcanzó la guerra; pero mire Sud América, hacia la América Central, que creyeron, con la mediación, acabar la guerra entre católicos cristianos y rebeldes y el fracaso está patente, porque no es hora de componendas ni paños calientes, porque es la hora de quitar lo que estorba. Por esto, en cuanto Carranza no ha cumplido con la segura promesa o secreto, acuerdo que había entre él y Villa, que empezó la revolución, confiscando todo y haciéndolo comunal, en cuanto ha visto Villa, que sus propósitos peligran, rompe hoy también con Carranza y empieza a confiscar ferrocarriles y propiedades que lleva a la comuna y ha proclamado una ley, o edicto, en el que dispone Villa, que en el territorio de su dominio “Solo quede un cura por cada diez mil habitantes, si éstos lo quieren mantener: y los excedentes, salgan de esos territorios o trabajen como todo ciudadano”. Eso es algo que Francia no ha hecho y lo ha hecho México y será saludable, porque luego verán todos, para qué sirve el parasitismo, sirviente de los dioses y...los doctorados, al estilo de los de “El Rey que rabió”.

659.—Se avecinan grandes plagas de pestes y enfermedades, y esos flagelos, sí son de la ley, como los otros más repentinos y horrorosos de movimientos sísmicos, inundaciones y volcanes y hasta el parto de la tierra. Y aunque la Argentina, sea la tierra de promisión, las Américas, las islas de que habla Isaías, han de sufrir esos efectos y muy intensos; tanto, que pocos habrá que conozcan por dónde estaban los límites de sus propiedades. Entonces, los falsos dioses, no se atreverán a decir que es castigo de Dios por los herejes, porque por razón natural, caerán antes las más voluminosas catedrales y altas torres, porque son ellas, precisamente, las que atraen, no las “Iras Divinas” (como le ha dicho ayer el pontífice cristiano a Guillermo de Alemania) si no que ellas, han atraído la Justicia Divina.

Nota al pie 23: Aún cuando a mi no me importa de los juicios ligeros que algunos predispuestos pueden hacer ante esos juicios que los hechos arrojan en favor de España. Quiero respaldarme con las siguientes poesías que hoy leo en “El Diario Español” de Buenos Aires, en el momento que estoy corrigiendo este capítulo: y como veréis, no es de un apellido muy español, lo que le dá más valor. La intercalo, pues, al final del No.648 para que a la vez sea pié del 649. Dice como sigue:.