LOS EXTREMOS SE TOCAN

CAPITULO DIEZ Y SEIS
EL COMBUSTIBLE ES GRANDE Y TODO SE CONSUMIRÁ

554.—Tan grande es el depósito de combustible preparado para este incendio único en magnitud en 44,999,257 siglos que el hombre lleva sobre la tierra, que espanta su volumen, calidad y cantidad, sabiendo que todo se ha de consumir en esta colosal Hoguera, igual a la suma de todos los desaciertos de la humanidad, en todos esos millones de siglos.

555.—La mies sazonada, que es alimento del espíritu, ha sido recogida y llevada a los graneros del único acreedor en su mayor parte y sólo quedan las granzas, que se están trillando por unos y aventando por otros, porque ya se dijo que: “Ni un grano de trigo irá al fuego, ni una paja quedará sin quemar”, y es que la paja no vale más que para pienso de los animales, para el fuego o para el estercolero; lo mismo que todo grano es alimento necesario a los trabajadores de quienes es el grano.

556.—El grano es el progreso, que lo guarda el espíritu en el granero de su conciencia, en su alma, que es el archivo que desde su iniciación en la vida individual y numérica, lleva consigo inalienable al espíritu, sin poderlo echar de sí por pesado y opaco que sea; y es su sufrimiento, si sólo paja lleva, o poco grano y mucha paja; y en ley, la paja no vale y sólo al grano da entrada, el banquete del Creador.

557.—Siete toques se habían de dar para entrar a ese banquete, precedidos cada uno, de la apertura de un sello del libro de la sabiduría y 6 toques ya han pasado y el séptimo sello ya se abrió, hace ahora 30 meses. Para esto es esta única conflagración, en la que se ha de recoger hasta el último grano; se ha de apurar hasta el último miligramo de amarguras y ha de quitarse hasta la piedra más pequeña que estorbe al carro de la ley y ha de arrancarse toda planta infructífera y todo rosal inodoro, porque, al tocar el séptimo toque, el padre ha de pasar por este jardín y nada puede haber desarmónico. El jardinero lo sabe y cumple su deber, para lo que anunció estos hechos desde el principio de la investigación, hasta que llamó a juicio y firmó la sentencia, cuando se cumplieron los 36 siglos de la ley del Sinaí.

558.—Mas ha tiempo, el padre le dió sus últimos secretos y decretos en Abraham, en cuyo testamento y en una de sus cláusulas dice: “Los mundos son infinitos y el hombre ha de vivir en todos; pero la creación sigue y no se acaba”. Y en otra: “Y mis hijos negros de hollín que demonios llamáis hombres fueron”. “Y mis hijos que por ángeles tenéis, fueron hombres y me traerán a mis hijos negros de hollín, que cuando me conocerán me serán fieles”. Y sigue: “Y mis hijos negros de hollín es porque son de carne y enseñan a los hijos de la carne, que son mis hijos, hacer el mal”. “Y esto lo han visto los Egipcios y de otras tierras y los han creído Dios y demonios. Y los demonios que fueron hombres, pelean con los hombres. Y los hombres no los ven. Y sus obras no las ven, porque les dan placer a la carne. Y como les dan placer a la carne, los toman por Dios, los hombres que son de carne y no ven a Adán que parece Angel”. Y sigue y repite: ”Mi Luz dí en Adán para mis hijos y cuando la conocerán me serán fieles. Y de Abraham, mi hijo, nacerá mi hijo que es la verdad y no la querrán. Y mi hijo tiene hermanos, que tienen luz y verdad de Hellí, y me traerán a mis hijos, que son sus hermanos”.

559.—Ya véis, que ángeles y demonios son hijos de Hellí y los llama con el mismo amor y no hace distinción tampoco cuando dice, que los hombres han de vivir en todos los mundos del infinito: pero como su ley es armonía, en su amor, selecciona los de cada grado y ordena al que El designa, para que a cada uno lo ponga en el lugar de sus afecciones, para lo cual da un plazo, desde que lo avisa hasta que se ha de cumplir su designio, que en el mismo testamento concierto lo señaló con precisión, en 36 siglos de cien años, todo lo cual, se ha cumplido.

560.—Pero observemos, que señala como única causa del mal, la carne: ese montón de escorias que yo os presenté, que todo él es gérmenes de putrefacción; pero ha sido muy mal entendido por las religiones, que han hecho de la carne un enemigo irreconciliable del hombre y la han condenado, no condenándola el Creador, aunque la señala como única causa del mal de los hombres. Esto me obliga a argumentar un momento aquí, sólo para dar margen a que se comprenda el combustible que ahora se consumirá; porque, como estudio de sabiduría en la verdad suprema y absoluta, ya está hecho y se le dará al hombre después del último cañonazo de esta conflagración, que tiene que consumir y quitar todo lo que estorba (22).

561.—Decir que “los enemigos del alma son el mundo, el demonio y la carne”, que son una sola y misma cosa; y que por la ley más insondable, en la carne sólo ha de obrar el hombre, que es “Angel o Demonio”, según que haga servir el espíritu a la carne, o la carne al espíritu, y ha de ser sobre el mundo; sobre ese informe montón de escorias putrefactas, que es precisamente de donde sale la carne y el alma, que no pueden salirse de la ley y la cumplen, amasando y reamasando aquel montón, para darle al espíritu materiales adecuados a cada una de las infinitas formas que ha de modular y modelar, para demostrar la vida, único que tiene ese mandato y esa potencia y por lo tanto, él es el único responsable ante su padre, es la blasfemia teológica más soberbia y denuncia, o la más crasa ignorancia o la perversidad más refinada del Cristo, Dios de los teólogos, sus esclavos.

562.—No. El alma no es diferente del mundo ni del demonio, si tal criatura individual y numérica existiera; porque si hay negros de hollín u opacos y muy pesados, son hombres, lo han sido y lo volverán a ser; llegando (quieran que no) a ser ángeles, o hijos de luz, porque no puede ser que no sean; y vivirán en todos los mundos y en cada etapa en el que les pertenezca. Así, pues, no hay más que carne, refiriéndonos al hombre.

563.—Como el hombre (en su cuerpo y alma) no puede ser más que animal y con desventaja a los otros animales irracionales, en cuanto al poder bruto que es la carne, no puede serle enemigo la carne al alma, desde que la carne, sin el alma, no sería carne, según lo entendemos, porque, precisamente, el alma no es más que de la misma escoria de la carne, de la que se va enriqueciendo; por tanto, es error decir que la carne ni el mundo y más el demonio, es enemigo del alma, aunque por la ley bien conocida de las fuerzas, sean el más y menos de lo tangible, y por esto, antagónicos, porque el espíritu tira del alma, y ésta, como resistencia de éste y del cuerpo, es natural que hiera al cuerpo, porque tiene que ir dominándole los instintos, de lo que resultaría al revés; es decir, que si pudieran ser enemigos esas dos entidades, cuerpo y alma, el alma sería enemigo del cuerpo, porque tira y extrae continuamente esencias, que se las agrega el alma; pero lo que es ley, no puede ser enemigo, como no puede serlo el juez que condena al reo, porque obra por la ley y no por antagonismo al hombre procesado.

564.—Pero hemos visto que hay antagonismo (del que diré que para encontrar su raíz, es necesario un estudio anatómico-analítico del mismo, cosa que se le entrega también al hombre, después del último cañonazo de esta conflagración), diré aquí que el antagonismo nacido en la conglomeración infinita de todos los instintos del universo, que en realidad y verdad, están y constituyen el hombre, hace, que el hombre, hasta que el espíritu logra dominarlos todos uno a uno, es natural que se originen luchas entre esos instintos, que producen tantos desaciertos, que hoy nos abruman la conciencia; pero, precisamente, es porque en la mayoría de los 1,600 millones de hombres que pueblan la tierra, ya hay sentimiento; es decir, que viven en el eterno más y reciben ya la corriente del polo positivo, su espíritu y sienten y les duele la ceguera de los menos, que por su retraso, son el antagonismo de los más, en tanto que, antes que los ciegos eran mayoría, no se notaba el antagonismo, ni había escándalo, porque aun su progreso, no les permitía verlo, siendo, entonces, los hechos del hombre, miles de veces más horrorosos que hoy.

565.—Mas la mayoría de conscientes en los hombres, (aunque sea abrumadora sobre la minoría) esta mayoría parece ser vencida, porque la minoría usa la fuerza bruta que es del cuerpo y la mayoría, en ley, no puede usar más que la ley de amor. Pero como de los 2 billones de espíritus que poblaron la tierra, más los 3 mil 500 millones que cayeron desterrados de Neptuno, (menos unos pocos que la ley ha llevado ya, cuando se han cumplido los 36 siglos a otros mundos de su grado), todos esos 2 billones 3,500 millones, repito, están ya en la ley y viven del polo positivo, porque tienen que volver a la tierra y ya empezaron a llegar, han pedido al Investigador, al Anticristo Santiago, que sea cumplida la justicia y la promesa del Padre, de quitar todo lo que estorbe a la Ley de Amor, que para la tierra se proclamó; y, en juicio, el Investigador llamó a la justicia y en acción está, hasta consumir todo el combustible del antagonismo, que es todo lo que se opone a la razón, con la razón de la fuerza. ¿Quién estorba? Examinémonos, porque seremos quitados.

566.—Como es tan grande el depósito de combustible, que es todo lo irrazonable que los hombres tienen y mantienen; tanto el odio; tanta la ambición; tanta la fuerza bruta, y tanta la ignorancia, producto todo del antagonismo nacido de causas naturales, pero llevado a lo sobrenatural por creaciones fantásticas de la ignorancia que hizo Dioses de barro, de palo, piedra y metales, identificándose los hombres en los sentimientos de sus Dioses creados, que eran nulos; pero que tuvo el hombre lascivia, y la tuvo su Dios; tuvo odio y su Dios odió; mató el hombre a su semejante, y criminal fué su Dios, encegueciéndose luego el hombre por su provecho material y dejando, cada vez, mayor depósito de deudas, de combustible, que al menor corto circuito, estallaría un gran incendio, que cada día sería mayor, hasta llegar al límite de la putrefacción del montón informe de escorias que componen el mundo; es decir, el hombre en su cuerpo. En ese límite está ahora todo lo que hoy es. Y hay que consumir todo ese combustible; todas esas escorias que ya no son asimilables al grado y potencialidad de la tierra, y tienen que ser arrojadas (al fuego dijo Jesús) al mundo de su grado, se le dice hoy al hombre y saldrán esas escorias, de los dos extremos: del hombre y de la tierra; porque nada puede quedar que desequilibre la inflexible balanza, que no admite error de un mil millonésimo de ion de más, ni de menos, porque el espíritu, sabe la matemática pura.

567.—Mas la inflexible ley de justicia y la matemática real de la de afinidad, desde el principio de cada mundo, va llevando la suma exacta en números y hechos, correlativos y ascendientes; y en cada evolución, le entrega esa suma a una entidad, que hacen los hombres, el haber y debe, que en justicia hereda. Era la última entidad nacida por el querer de los hombres, la religión cristiana; ya sabéis cómo; pero no era aun reconocida ni sancionada, porque la ley, sólo obedece a las mayorías absolutas y no aparentes y no de los espíritus libres, sino de los encarnados, que son los hombres. La entidad, fué reconocida y sancionada en la alianza, en la que 6 religiones apoyaron a la cristiana, la que entonces heredaba a las 665 anteriores, todo el debe y todo el haber, del que respondería en la liquidación al Investigador y Juez: y tal fué en su nacimiento el cúmulo de malicia, que aunque todos los espíritus libres y encarnados sabían que esa religión cristiana era error y de nombre apócrifo, hubieran de tolerar su actitud insultante a la ley, porque ya, en su proclamación y primer acto universal, que fué el Concilio de Nicea, se hizo responsable con todos los ignorantes al hacerse presidir por un Emperador civil; esto ya era iniquidad, como lo hemos visto en toda su actuación.

568.—Aunque después de proclamada la religión cristiana, se haya dividido en muchas ramas, (efecto de la meditación de los errados) y una hubiera surgido, que hubiera sido mayor, si caber pudiese en poder y errores, no sería ya tenida en cuenta por la ley, porque ya se había cerrado el libro de la profecía, y no sólo cerrado, sino comido, (leer el Apocalipsis) y terminada la siembra y trazado del jardín de la tierra, cuyo plano no admitía variación, y por lo tanto, ante la ley, era ya la religión cristiana-católica 666, la que tenía que dar cuentas, cumplido al milenario de la suelta a plena libertad, de la bestia y el Dragón, que son la religión Católica y el Cristo.

569.—Como sus primeros ímpetus, fueron ya como el resumen de todos los ímpetus de todas las anteriores religiones, el Investigador hizo su cuenta matemática. Vió, por el estreno, que consumiría en pocos años todo lo que había en el haber, que se le entregaba; y justo es decir, que este haber, es sólo el progreso material, porque el espiritual, que es valor efectivo y saldado en cada espíritu, ése no puede ser malversado, ni adeudarle intereses, porque en cada visitante, se le da entrada en la caja del Padre, o sea en la sabiduría común; y por lo tanto, lo que recibe como haber, son las obras sembradas; el germen del progreso que habrá de llegar; el debe, lo forman las deudas de los hombres a la creación e individuales.

570.—Como vió, pues, el Investigador el máximo desequilibrio que iba a producir el hambriento Cristo, ya le puso la primer traba en Ario; luego le puso el freno del Mahometismo; lo fué debilitando con Lutero y Calvino, con la Ortodoxia; y al fin a la mitad del milenario de su suelta, le preparó en su misma entraña, una solitaria que le comiera el alimento, que es la Compañía de Jesús. Todo esto, nos dará idea de lo inmenso del montón de combustible que hay que consumir en este incendio, que ha de sanear esta morada, porque por ella, (que ya es mayor de edad), quiere pasar su propietario, nuestro Padre, a dejar a los trabajadores, la luz de su propia casa; del centro de las vibraciones.

571.—Parece grande el montón Alemán y raya en la temeridad la actitud de Guillermo, que ya la historia lo conocerá, por el “Dios de los Ultimátums”; y total, sólo es un fardo del inmenso combustible a consumir; otro fardo Inglaterra, otro Austria, otro Francia y otro cada estado cristiano, como primera llamarada de la hoguera; pero como en sus brasas se encenderán los otros estados religiosos, sea del color y Dios que sean (y son todos), se consumirá todo cuanto sea error, político, social, religioso o doctrinario, que estorbe a la Ley de Amor.

572.—Estorba al Cristo, todo lo que es razón y la razón deshace todo lo irracional; estorban al Cristo, todas las religiones; pero el Cristo no consiguió estorbarlas, porque ellas, desde el engaño de la Alianza, sólo existen como freno, como valla y viven, sólo de su antagonismo; le estorban al Cristo todos los hombres libres, y a todos él les estorba; y todo lo que estorba uno a otro, sea cosa o no cosa como las religiones, las patrias, las clases, las leyes, las sociedades y los Dioses, todo estorba a la Ley de Amor. Y estorba (para decirlo todo de una vez) hasta la Ley de Moisés, porque cumplió su período de los 36 siglos; y de ella, sólo recoge la Ley Suprema, el fruto que dió en libertad y justicia, en sabiduría y Amor, y se quita hasta esa ley del Decálogo, porque en la Nueva Era, todo se reduce a un mandato: “Ama a tu hermano”. Y es justicia que así sea, porque la máxima ley es progreso y no puede admitir la rutina y la quita, porque la tierra ya no es, en ley, un mundo de expiación, sino Mundo Regenerado y nada más que el fruto dejado en Amor le sirve cuando, como dijo Isaías, (y dicho en verdad, el Creador por Isaías), nada le sirve cuando aparecen los nuevos cielos, las nuevas tierras y el nuevo sol.

573.—Corran los hombres donde quieran, en todas partes está la justicia, por guerra, por pestes, por hambre y por desaciertos. No encontrarán remedio los gobiernos, aunque llovieran pesos o libras, porque es la justicia inexorable la que hace estas demostraciones; pero la tierra, da en ley de Amor, todo lo necesario, porque la ley no consiente el hambre de los hombres: pero lo hace el hombre perverso, almacenando lo que no es suyo, aunque lo pague con dinero, que tampoco ganó y lo usurpa al que lo trabaja, y esto ya no lo quiere tolerar la ley, ni quiere que el progreso sea para la destrucción; por eso, todo lo quita la justicia en el día señalado y la tierra será un erial. Mas entonces empezará la vida que aun no hemos vivido en la tierra, la vida de la comuna, de Amor y Ley sin fronteras, sin parcelas y sin más morada que el hombre y... Ya ha empezado...

Nota al pie 22: Todo ese estudio ya lo dimos en las obras que el lector verá catalogadas en el principio de este libro.