LOS EXTREMOS SE TOCAN

CAPITULO ONCE
DESDE NAPOLEÓN HASTA Pío IX

494.—Ya estamos en el siglo 19. Siglo de las luces, pero también siglo de más lutos por guerras, pestes y hambres, que son casi todas las plagas anunciadas en el Apocalipsis. Ya aquí, tenemos en cuenta la guerra de Napoleón, porque pertenecía al siglo 18 por sus fundamentos, como la presente pertenece al siglo 19, donde tiene la raíz de sus enconos.

495.—Queda desde Napoleón latente el principio de emancipación de los oprimidos y sale al descubierto la masonería, contraria al régimen absolutista y freno férreo del Papado: hubo de trabajar la masonería en las sombras, porque en su programa, como resabios humanos, entraba la conspiración, que no es de la Ley de Amor. Esta es luz y luz pide en las obras del hombre; y si la masonería entraña un principio de humanidad, hay en ella grados y rituales que son emanación de religiones, de las cuales procede, por despecho. Aunque han habido en la masonería hombres meritorios y de vocación, también han abundado en ella temerarios y de ideas sólo de destrucción por odio y esto es propio sólo de cristianos o de otras religiones. No es eso propio de verdaderos hombres libres, y éstos, sólo pueden ser los sin religión; pero así y todo, la masonería ha hecho más méritos que delitos y forma un escalón en la escala del progreso espiritual.

496.—El enemigo, vela sin dormir y en la masonería se entró el Conde José María Mastai, en Sinigaglia, quien hizo promesas y juramentos, y de ella salió, para ser el Pontífice Cristiano. Esto es lo más raro y terrible que puede pensarse en el estudio de los principios de las sociedades y da derecho a muchos pensamientos, de pensamientos fraguados en la logia y de promesas juradas por el Príncipe Mastai. ¿Pensaron en la logia, tener un Pontífice Masón, para que cambiara el régimen en todos sus dominios, ya que era emperador? ¿Mastai prometió a la masonería lo que no cumplió por malicia demostrada, en cuyo caso, fué traidor a su juramento? No tengo necesidad de decirlo. Lo que sí sabéis todos es que el Papado fué despojado en Pío IX, que es Mastai, del poder temporal del Pontífice Cristiano y todas las naciones le volvieron la espalda. Esto no puede pasarle más que a un traidor a sus juramentos y a un facineroso por sus actos. ¿Ha sido todo esto Pío IX? Es el resumen de todos los pontífices y así está dicho todo; y para garantiros de esta afirmación, leed sus encíclicas y por todo el Syllabus, en el que condena y excomulga toda obra de hombre que se oponga a los absurdos de la Iglesia Católica; y llega a tanto, que examinadas sus cláusulas, con sólo pensar en algo, en cualquier cosa insignificante, por ejemplo en comprar un periódico liberal, aunque no lo leáis, estáis excomulgados; y no creáis que hay exageración; está puntualizada esa acción de cooperar al sostenimiento de un periódico, comprándolo; pero esta petulancia, es la sombra de lo que hará al fin. Y vamos a ver la paz que siembra en la tierra.

497.—Poco tiempo después de sentarse en el trono pontificio que tantos millones de crímenes oculta, España se ve envuelta en la guerra Carlista y entre batallas y conspiraciones, llegó el año en el que Pío IX desencarnó y sólo entonces se acabaron los ejércitos de la bandera de Dios y Patria y Rey, tres principios causas originales de todas las guerras que el mundo vió; y si no se acabaron hasta la muerte de Pío IX, ¿no sería porque él las fomentaba y sostenía?

498.—En esos años, y por consecuencia de la continuada matanza de hombres, de hermanos contra hermanos, hubo cólera y otras pestes y el hambre más horrible que España conoció desde que existe en el mundo: ¿Cuántos hombres cayeron? Pues en justicia divina debe a la ley todas esas vidas.

499.—Italia fué lo mismo agitada, pero ésta salió ganando, porque se quitó la afrenta el pueblo de tener por rey un padre sin hijos y verdugo de toda la humanidad.

500.—Francia, ya que había resentimientos con Prusia, de tal modo los avivó dándole la mano el pontífice a Alemania, (sin importarle que fuera protestante, porque al fin de cuentas cristianos son), la llevó al desastre y los parisienses, hubieron de comer hasta carne de sus semejantes muertos y la culpa era del Vaticano; Bismarck estaba en vías de arreglo; pero se impuso Pío IX y hubo Alemania de llevar la muerte y el terror a Francia. Si no las han quemado, estarán, de seguro, las notas pontificias, en el archivo del canciller y podrían darlas a luz; pero ya no tiene tiempo Alemania de enmendar aquel yerro que trajo el que ahora ha cometido, mucho mayor que aquél, del cual, quedará de la Alemania actual, su historia.

501.—Por no descubrir secretos de nación por nación de las instigaciones de este Pío impío, sólo hay que decir, que no hay nación (ni Andorra) que durante ese pontificado no haya estado en guerra dentro de sí misma o con sus vecinos. Y aunque todos o la mayoría de los pontífices, llevaron la guerra a esta o a la otra nación, Pío IX la llevó a todas y ninguna tuvo un segundo de paz; y lo peor es, que queda el resabio, el odio y el deseo de venganza y todos se aprestaron para la debacle, llegando a la que presenciamos, donde a las claras dice Inglaterra y dice Alemania, que “la victoria o la derrota es la vida o la muerte de ellas”. De esto podemos colegir cual será el final, por la voluntad de los contendientes; pero cuando llegue a ese capítulo, yo diré lo que esas naciones beligerantes no pueden decir, porque no lo saben.

502.—Pero hay cosas más profundas que estudiar o anotar aquí, de este hombre extra-fiera, que nos han de poner el cabo del ovillo en la mano, para desliarlo sin enredarse y son tres puntos. El primero, es el anuncio del nacimiento del Anticristo, el segundo, el dogma de la Inmaculada y el tercero, la Infalibilidad del Papa.

503.—En cuanto al primero, sería una desgracia para la humanidad que en él no hubiera sido infalible; pero por fortuna, las señales son inequívocas y debió decir verdad; pero es seguro que mintió en su retrato y señales, porque no han estado 7 años las mujeres sin parir: y por cierto, que para muchos, mejor les era no haber nacido. Pero sigamos con el retrato del Anticristo, que, según ellos, los Papas y sus teólogos, ese hombre, (hombre lo llaman) tendría cuernos, cola grande, boca con descomunales dientes, ojos de fuego, haría muchos milagros, engañaría a las mujeres, se haría llamar Dios y se haría adorar. “Todo esto no creo que lo han acertado”, porque hoy que la fotografía y los gacetilleros no dejan nada escondido, (ni aun planes de batalla del Dios de los ultimátums), ¿cuánto menos habría dejado oculto semejante maravilla monstruosa? ¡Cuánto hace el miedo y la conciencia sucia! ¿Porqué no pensaron que el Anticristo fué el Apóstol Santiago, que lo juró en el calvario sobre la piedra salpicada de la sangre de su hermano Jesús, porque Jaime sabía, que Jacob, pronunció la palabra ¡Cristo! para prevenir a sus hijos del peligro? Pero, ¿cómo iba a ser un santo que ellos habían hecho, comprobados hasta la evidencia, los milagros que tienen que hacer para ser santos? Y además, tenía que ser más feo que el demonio. ¿Cómo había de ser Santiago, tan guapote como se mostró a los Españoles, para que le siguieran y tan gallardo y arrogante, a la vez, a los moros, para que huyeran? Este milagro (19) sí que es verdad que lo ha hecho Santiago y lo puede hacer todo espíritu que está en la ley y la potencia debida, porque le asisten todas las leyes y hasta la ciencia lo sienta y sobre todo, hasta la fotografía da fe, y por añadidura, Pío IX lo anunció en su nacimiento, como hombre al Anticristo. Por todas estas pruebas, de seguro que está en la tierra, porque, cuanto pasa es sobrehumano y ha de ser facultad obrarlo, por que ya lo tiene demostrado sobre el caballo blanco; y hay que temer (si no estamos preparados) no lo vean o lo veamos todos, otra vez sobre el caballo y con el manto y el muslo rotulado con el “Rey de Reyes y Señor de Señores”, porque, al poco rato, tirará el incensario... y... cataplún... un pedazo más que regular de la tierra que se volará, y dos hombres de cada tres, dormirán la siesta. Perdonar el tono festivo de este párrafo, el más terrible de lo que tenemos en puerta, pero esa ironía me la ha provocado la petulancia de Pío, y la estratagema del Cristo o sus servidores, porque ellos son Dios, como lo ha dicho Pío, en su infalibilidad.

504.—¡La concepción inmaculada de María! Cometido el escándalo del celibato, ya no es de extrañar otro, poco más o menos irracional; sólo que es a destiempo; que si la razón y la ciencia no afirmaran la imposibilidad, aunque Dios sea Todopoderoso, aquí sería irracional. Pero, además, ese destiempo, repito, confirmaría la mentira. Era lógico, que al cometer la iniquidad del artículo de fe de la “Encarnación del hijo de Dios, en las entrañas de María, por obra y gracia del Espíritu Santo”, lo primero que deberían saber o reconocer era, la prerrogativa de la madre, que en justicia, tenía que ser proclamada antes que el hijo, porque, en toda ley racional, la madre es mayor y primero que el hijo, aunque éste llegue a ser rey y la madre sea una lavandera; y toda ley que no reconozca ese principio, es irracional, es... cristiana...

505.—¿Y la infalibilidad del Papa? Sólo diré que es el reto lanzado a todo el mundo; pero también a la ley divina, que no comulga con Cristo ni sus pontífices; son blasfemias teológicas y es seguro que no asustó ese desplante al Anticristo. Lo que sí lo puso en cuidado, es la última cláusula del testamento de Pío IX, pues dice a sus sucesores: “Conservad la Iglesia aunque sea a costa de la sangre de toda la humanidad”. Pobre...¡animal! Ya véis, él mismo ha hecho su biografía verdad; la que no hará su mayor enemigo: por algo era un renegado. Tengamos presente su testamento.

Nota al pie 19: Ese número, todo él, es un tanto irónico, porque el miedo de Pío IX a ello invita; teniendo eso en cuenta, donde decimos milagro, léase Fenómeno o efecto..