LOS EXTREMOS SE TOCAN

CAPITULO NUEVE
DESDE GREGORIO VII HASTA AMÉRICO VESPUCIO

446.—Está sometida la Europa al Imperio de los Papas. Sucédense las guerras de religión y son puestos y quitados príncipes y reyes por el pontífice y de sus provocaciones, surgió en Turquía un estado belicoso con el Mahometismo, sobre las cenizas Islamitas muertas en su sencillez que daban paz y beatitud a sus hombres; los que, al ser azotados hoy, mañana y todos los días por las guerras que les llevaban los cristianos desde Constantino, se convirtieron en tigres insaciables, bautizando a los cristianos con el impropio nombre de perros. Esto, aún es fruto del engaño de Manuel I, que en vez del código de unidad, a los firmantes de la Alianza, les mandó las armas de emperadores y reyes, esclavos a la voluntad del dragón.

447.—Los Turcos, habían sacudido el yugo, que desde Tito el cristo le exponía y con tenacidad le reconquistaron su suelo. Cristo, no podía conformarse.

Aparece un ermitaño, Pedro: y como buen célibe, prepara (con todas las indulgencias y bendiciones papales) una caza de tigres turcos, llamándose “los cruzados” porque, los cazadores de infieles, se adornaron con una cruz en el pecho. Nunca mejor pudo demostrar el cristianismo su peligro para la humanidad y que la cruz su escudo era signo de muerte y no de redención; porque en verdad, siempre fué un patíbulo de afrenta y asesinato. Esta es el arma de espanto usada durante ocho diferentes cruzadas llevadas por los cristianos en dos siglos y en ellos participaron muchos príncipes y reyes esclavizados por él y los sucesores del autor del celibato.

448.—Y es que, con el celibato, pierden sus hombres y sus mujeres el sentimiento del patriarcado y del matriarcado, único lazo que une a los hombres en ley de hermanos, esto es lo que representa el voto de los célibes; la destrucción de la humanidad; y por lo tanto, es decirle al Creador que es un ignorante, desde que el cristo, o su iglesia, le enmienda la plana de la Creación.

449.—Registrar la historia y ver si antes del celibato había muchos prostíbulos, manicomios, casas de expósitos, ni hospitales ni enfermedades secretas, ni hombres y mujeres degeneradas, ni el número de asesinatos vulgares y refinados, que desde más tarde de proclamarse el celibato contamos: y sin él, tampoco habría habido cruzadas y la paz, hace ya mucho que sería un hecho.

450.—Pero la Iglesia Católica y Cristiana, ha demostrado una audacia, sólo propia de ella, queriendo, que por su voluntad maligna, se viesen envueltas en su mancha, todas las naciones de Europa; y al efecto, para manchar a España en el crimen de las Cruzadas sin haber participado esa nación en ninguna, le concede la “Bula de Santa Cruzada”. “En Amor—dice—de Dios”. “Porque los españoles tenían la Cruzada dentro de su país contra los moros”. Apelamos de esta verdad, a ese documento que hemos visto y se nos obligó a pagar.

451.—Sólo la petulancia de los Papas y la mala entraña del Cristo Dragón, podía permitirse tal osadía de tirarle, con capa hipócrita, ese baldón a España, que no luchaba con los moros, por cristos ni cruces, porque, en caso de ser cristiano alguno de los dos beligerantes, ese título religioso, (por abolengo y natalicio del Cristo donde ya dije), pertenecía de hecho y derecho a los Arabes, que España, precisamente sacaba, para unificar la nación. Esto lo movía el Anticristo Santiago, porque necesitaba por designios de la ley, una España libre, con su carácter hidalgo e indómito; porque Santiago, como Investigador del Padre, sabía que llegaba la hora de tomar la tierra de promisión y desmentir a los cristianos, de que aquellas tierras fuesen todo el universo. Por esto luchaban los Españoles contra cualquiera que invadiese sus lares y por esto Santiago se dejó ver a caballo para amedrentar a los moros; y que tiemblen los cristianos y los no cristianos si son libertinos, porque se va a dejar ver otra ves sobre caballo blanco. Pero ya, con el manto escrito, “Rey de Reyes y Señor de Señores”, como final de la batalla; y es a causa de que, “el Angel exterminador está con la flamígera espada en la boca sembrando la guerra y está ya cerca de gritar: “¡Caída, caída es Babilonia la Grande!”; y es por causa del Cristo, después de haber hecho los hombres, “ríos de sangre, la que llegó a las bocas de los caballos”.

452.—Todo esto lo saben los representantes del Cristo; pero han cambiado las palabras y el sentido de la escritura; mas no han cambiado el testamento de Abraham, porque el Investigador no lo entregó. Mas hoy se le dió al pueblo redimido, (no por la sangre de Jesús, ni de otros sacrificados), sino por el trabajo, por su esfuerzo como hombres y como espíritus, pues no hay más ley para el progreso, que el trabajo continuado; pero es este el que el Cristo aborrece y sólo de parásitos quiere servirse; y porque éstos estorban a la armonía de los trabajadores, llega la ley y quita ese estorbo, con las armas que los cristianos le han preparado. “Con la vara que mides, serás medido”.

453.—El día de tomar la tierra prometida se acercaba, porque se fraguaba la batalla final que para el triunfo del Cristo, necesitaban sus pontífices y ya habían empezado los oficios del tribunal del “Santo Oficio”; para lo cual habían instituido la confesión auricular, con la que los pontífices estarían en los secretos de las conciencias; esto no era mejor que el celibato. Que cada uno lo juzgue sin prejuicio, pero que lea, para ilustrarse, el famoso libro de otro fraile, cuyo libro se llama: “La llave de oro para uso de los confesores”, y veréis lo vergonzoso de la confesión.

454.—Pero en España, estaba la voluntad férrea de Carlos V, que, cuando le venía en gana, metía en un puño a los pontífices, para que no dijeran que España era católica; pero los pontífices sabían humillarse al revés que Jesús; éste lo era ante los humildes y los Papas ante los soberbios; pero con el fin cristianísimo de aquel que pidió mandando al ejemplar Constantino. También Carlos V, al final cayó en ese engaño.

455.—España podía llamarse, por su esfuerzo, Señora del mundo conocido; pues allá donde ponía sus ojos para llevar su hidalguía, su salud y sus costumbres, sin cruz ni Cristo, veía, llegaba y vencía; y llegó a acorralar al pontífice en su guarida y aun se la invadió con bandera desplegada, a los acordes de la Marcha Real. Era el espíritu del Anticristo, de su Santiago, el que la conducía por tales caminos, preparando el camino a la libertad y al amor.

456.—Si aquí tratara de poner discusión entre los hombres, asentaría un hecho ocurrido en el primer cuarto del siglo 15; pero no es esta ocasión de discusiones, sino de razonamientos; y, además, es otro de los tantos puntos torcidos de la historia; y más en aquel tiempo en que cada libro tendría que llevar el consabido “Con licencia de la autoridad Eclesiástica”. Ese punto de discusión sería referente al verdadero descubrimiento de América, atribuído a Colón, que ya los hombres discuten y no aseguran, después de tantas controversias; pero como lo que no escriben los hombres lo escriben los espíritus de los hombres en el libro de su conciencia, donde no se necesita la “autorización Eclesiástica”, ya sabrán la verdad, aunque no importa para el progreso, ni para que Américo Vespucio tomara la América y que los hombres, sin saber porqué, consagraron ese nombre, aunque España su madre, la llamara “Indias”, que en verdad es un título significativo y fundamental, porque en la India nació el progreso, con el nacimiento de la Raza Adámica; los hombres, repito, la han llamado América y es el nombre que prevalece; y lo que prevalece, está en la justicia.

457.—Pero sí he de decir, que antes de que Colón fuera a Génova, llevaba un documento hecho en una travesía forzada por una tempestad, desde las costas de Galicia, hasta la isla “La Española”, hoy llamada Santo Domingo y Haití. En aquella barca pesquera iban 8 hombres, de los cuales quedaron 6, que prepararían presentes si vivían, cuando volvieran los dos que se atrevían a regresar, siguiendo la ruta que el sol y estrellas les había dejado impresas en los días y noches de terror de su forzado y providencial viaje.

458.—De “La Española” salieron dos, pero en Lisboa sólo desembarcó Colón. ¿Dónde estaba el otro? ¿Porqué, siendo español y después de un viaje fortuito, pero de tanta trascendencia, se calla y se va a Italia, cuando habiendo referido las cosas como eran en verdad, habría encontrado de inmediato el apoyo de toda España? El torció los designios del que los llevara a través del Atlántico y le dejara volver, yendo a buscar apoyo donde no debía y con fines inconfesables; pero al fin, hubo de ser España la que oficialmente diera al mundo viejo un mundo nuevo, que debía ser la cuna de la libertad verdadera y “la tierra prometida” para refugio de los perseguidos del sanguinario Cristo, que iba a encender las hogueras por el inofensivo ... Cardenal Jiménez de Cisneros. Tanto Colón como Cisneros, son dos renegados de la grande España, que la pusieron en entredicho ante los hombres; pero el uno, fué por malicia, Cisneros; y Colón por ambición; al que, después de sufrir las tristezas del hambre y la desesperación del traidor, la justicia le obligó a rendirse, y España cumplió su deber, tomando las Indias y plantando el pendón morado, signo de amor y de túnica de Jacob, cuyo espíritu es el mismo de Santiago.

459.—Carlos V había demostrado a los reyes de la tierra su respeto al pontífice cristiano, imponiéndole la bandera roja y gualda, emblema del trabajo y del valor y ya los reyes pensaron que su sumisión al pontífice, sólo era miedo, por lo que, el más cercano al Pirineo Español, se rebela; pero como tiene celos de España, oye y cree las promesas del pontífice y juntos, desmembran el dominio Español en Nápoles y los Países Bajos; pero era porque ya no estaba Carlos V: que sí era hijo de los reyes, que engañados se hicieron católicos, renegando de su abolengo, el hijo enmendó el yerro de Fernando e Isabel, que tiraron del carro de la bestia y del dragón. Esto es ya prevaricación de la España oficial; pero no prevarica la España del Anticristo Santiago, que renacerá de sus cenizas como verdadero Fénix, pero será después de purgar la prevaricación, teniendo pocas horas de sol en sus dominios, después de que el sol la alumbraba sin quitarse nunca de sobre la bandera de trabajo y de riqueza; mas al causante de esa prevaricación, el pontífice cristiano, ya le siguen de muy de cerca los misioneros y Santiago, el Anticristo, se ha metido en el Vaticano como hombre de armas, que la historia ha de conocer por el capitán Juanucho, o el condestable, luchando contra los Borgias, que a traición lo colgaron en Sinigaglia de una cuerda, con caridad cristiana.

460.—Estamos en el período álgido del cristianismo y la ley ha de cumplirse, de que todos los hombres conozcan la ley escrita del Sinaí, que por la alianza y demás casos que atrás quedan dichos, ese decálogo lo tiene el cristianismo, absorbido ya por la Iglesia Católica o Universal, según creen los pontífices; pero que la ley del más, le puso las trabas que no podría romper el Dragón, y para mostrarle a éste esa ley inflexible que a ella nada le desobedece, va a llevar por la misma religión, el conocimiento de la ley escrita, a donde no la conocían, más que unas pequeñas islas a donde pudo llegar Tomás Apóstol; pero que era necesario que la poseyeran y conocieran todos los hombres, porque así estaba contenido en el testamento de Abraham, que es palabra del Creador y no puede pasar sin ser cumplida; pero allí, en la India, era muy difícil entrar con otra religión que la beatífica que tenían, reformada por Shet. Para este caso, el Investigador tenía que pedir parecer y consejo a los consejos del Padre, porque se presentaba el dilema de la oposición del Buda escarmentado del amenazador Cristo en la alianza de las religiones, y era necesario una institución nueva, que pudiera ser una resistencia que neutralizara el encuentro de esos dos polos extremos; y como ya estaba tomada la tierra de promisión y el punto de partida a todas partes estaba en España, había que disponer las cosas conforme a las circunstancias y apareció la “Compañía de Jesús” que no es cristiana ni católica, sino anticristiana y anticatólica porque es de Jesús y los hechos no pueden desmentirse.

461.—Pero como España había hecho el milagro de desmentir el milagro de la creación del universo, concretando al viejo mundo, estaban encendidas de rabia las entrañas del Cristo y sólo disponía hogueras, para quemar Españoles, potros para descoyuntarlos, cuchillos y ruedas para despedazarlos y venenos con que alimentarlos. Sin embargo, la ley y en la misma España, preparaba el freno que había de amordazar y el cepo en que había de apretar a la bestia y al Dragón y lo veremos en el capítulo siguiente; para terminar este corto, pero intenso, no he de omitir, porque es de justicia, dos puntos interesantes en su metafísica, ya que son admirados por la historia y recordados con admiración y respeto por los hombres y son el Cid y los Comuneros de Castilla.

462.—Aunque los hombres sólo hayan admirado la bravura y el valor del Cid Díaz de Vivar, no es eso sólo lo que hay que considerar en él, sino la oportunidad del tiempo en que actuó y que era en los días del desplante de Hildebrando y sucesores, cuando podía peligrar España ante la ruina de Enrique IV, por la malicia del pontífice cristiano, al que le era una advertencia de que, habiendo capitanes como aquél, había que mirárselas todas, para hacer con España lo que con Alemania; pues si tal hubieran intentado, es seguro que el espadón del Cid se habría blandido en Roma, y sobre la cabeza del pontífice.

463.—Y es que Díaz de Vivar era el Espíritu del mismo Aarón y tenía el deber de guardar el almácigo Español, en donde se venían cultivando las plantas que habían de poblar las tierras que se habrían de descubrir; y al propio tiempo que las guardaba, las regaba con el agua de la bravura, del valor, caballerosidad e hidalguía que corresponde en la ley del más, y que pronto, y antes de “ir a las Islas apartadas que aun no habían oído del profeta de Hellí” esa bravura, valor, caballerosidad e hidalguía, las mostraría al mundo conocido para su respeto, en el feliz día de darle al mundo viejo un mundo nuevo; y así, España, desde el siglo del Cid, salió por todas partes sentando su respeto y esparciendo los aromas de las plantas de su jardín.

464.—Esto, en la ley del progreso, tiene un punto culminante de estudio metafísico, que los hombres deben hoy saber y comprender, en la ley del más, tan sencillo como grande y es éste.

465.—En la prehistoria de estos 57 siglos de la raza Adámica, han de ver los hombres que todo el progreso fluye y refluye, aumentado en su reflujo, pero comprobarán que el reflujo salió de la India Oriental, invadiendo China y Persia, pasando a Egipto con Peris, donde encontró a Fulo, al que se unió; y unidas sus fuerzas, salen refluyendo a la India y la Atlántida, dominándolo todo, por el uso y aplicación práctica a las industrias del elemento fuego; industria que consistía en la fuerza de Peris y el fuego que constituía la potencia de Fulo, y que juntos se unen a la ciencia China y forman el Krisna; con cuya trinidad, formando una sola entidad, la ley preparaba el advenimiento del progreso, en la sabiduría que la tierra recibiera de Shet, por la Raza Adámica.

466.—De esa fecha y por el Sánscrito, saldría el progreso en irresistible reflujo, por el mismo camino; y en siglos y enriqueciéndose día a día, llegó hasta el confín occidental, donde lo llevó el mismo iniciador Santiago el Anticristo, que es el Investigador; allí tendría que esperar (haciendo balance, diremos) y esperando el momento del plenilunio para refluír y tocaba ese momento, cuando apareció el Cid, como para imprimir a la ola el sello de indómita, por su potencialidad positiva; única fuerza que puede imprimir el movimiento y por tanto la vida. Este es el punto grandilocuente, que los hombres deben entender y saber, en la misión del Cid y de España.

467.—Llega el momento de la gran empresa del descubrimiento de América y ya hecho, Carlos V sienta su respeto en todo el mundo; pero la ley no puede olvidar ningún punto y aparecen, a su vez, los Comuneros de Castilla, como para recordarle a Carlos, que aunque pusiese su planta y el pabellón de trabajo y riqueza en todo el mundo, no es de él, ni de otros, sino de todos los moradores de la tierra en la más justa equidad. ¡Y tienen el valor de ponerse a frente con el coloso dominador Carlos V! Claro sabían que no habían de triunfar, porque, no era hora más que de sentar el principio y sentado quedó y sellado con su sangre por la supremacía. Ese principio, hoy se impone y es lo que los hombres van a implantar deseguida de este apoteosis de la macabra obra del Cristo Dragón, y nadie podrá evitar su estrepitosa caída al lago de azufre, porque su milenario se ha cumplido y por sus hechos es condenado a segunda muerte. Y para el comunismo de Amor y Ley, están los que fueron los tres decapitados, como están casi todos los 29 misioneros. ¿Estará también el Anticristo Santiago?... Las pruebas son inequívocas y pronto va dar a la voz: ¡Caída, caída es Babilonia la Grande! Y... la tierra... parirá...

468.—El resumen de este período, empezado en Hildebrando que representa el extremo menos, el polo negativo, que lo inaugura con el celibato y la tragedia de Enrique IV. Son las cruzadas y guerras de religión, basadas en el cohecho, con todos los horrores de las hogueras que ya quedan encendidas; pero el otro extremo, el más de la ley, el polo positivo, ha sembrado el valor y la rebeldía en los hombres de razón y desmienten la soberbia de los pigmeos, que fundan su grandeza en aquellos pedazos de tierra donde se sienta el Cristo y las otras religiones, descubriéndoles un nuevo mundo, para llevar en el reflujo salido del occidente, donde había llegado el flujo todo de toda la tierra, y en ley tenía que salir acrecentado, salió y llegó a la América, donde los rebeldes se harían fuertes. Allí tampoco podía quedar estancado; y cuando el profeta hablaría para que oyera esa tierra la palabra de Hellí, que aun no había oído, de allí saldría la voz de unidad de los hombres, como tales, pero confirmando que la tierra no es tampoco todo el universo; y para eso, cuando los Papas sentaban el celibato, el Dante describía los mundos de sufrimiento, los mundos primitivos y lo podía hacer, porque el Dante era uno de los 29 misioneros que también había sido uno de los 12 profetas menores, Daniel.

469.—Con estos datos que la historia no ha podido decir, porque aun los hombres no conocían que la vida y acción es únicamente del espíritu, pueden (los ya hombres) ir juzgando el final de esta contienda, que no acabará hasta que la guerra y sus causas, sea muerta.