LOS EXTREMOS SE TOCAN

CAPITULO OCTAVO
DESDE CONSTANTINO HASTA GREGORIO VII PAPA

436.—Si habríamos de encontrar la verdad en la historia después de Constantino, sería vano empeño. Toda ella ha sido adulterada y mejor dicho, hecha a conveniencia; y para que los hombres rebeldes no pudieran levantar su voz, quemaron cuanto encontraron los cristianos, en Egipto y Grecia, donde aun que fuese poco, había documentos del máximo valor. . El titánico esfuerzo de la religión católica era, llegar en su marcha a todo donde pudiera haber archivos que desmintieran sus errores; pero no todas las puertas podía abrir la cruz ni el cristo y permaneció cerrada la China, la India y Japón, hasta la decadencia demasiado rápida de esta religión, ocasionada por tanta sangre que la ahogó y sin saciarse.

437.—Pero como de esta época, ya, los filólogos se han encargado de desentrañar las cosas ocultas, con admirable sangre fría y constancia y han ido a la India y han traducido el Sánscrito, si no comprendido en su todo, entendido con razón en su ciencia, para lo que se han ayudado con el Confucio de la China, la Biblia Israelita y las máximas del libertario Jesús, han dado al traste con todas las marrullerías de la Iglesia de los santos. Y si en Constantino empezó a ser terrible la Excomunión del pontífice cristiano, en el siglo de las luces, los hombres se rieron de su miedo y de la osadía de un hombre, que a todas luces (hasta de la electricidad) estaba fuera de la ley divina, por el solo hecho de declararse divino e infalible; hasta esto, entraba en los cálculos de Manuel I en aquélla célebre frase: “Después de esto yo me sé lo que me haré”.

438.—Minaba la Iglesia Católica-Cristiana los cimientos de la sociedad y era su lema la venganza y sometimiento de Reyes y Emperadores, no olvidando, que en los primeros siglos, los emperadores habían perseguido a los Cristianos. No voy yo a aplaudirlos; pues tan crimen es el que los emperadores asesinasen los hombres, como el que los cristianos los quemen después; la agravante está, en la forma, en la premeditación y en el cohecho; y esta agravante, no la tuvieron los emperadores, pero sí la tienen los cristianos.

439.—En esta época, de las añagazas, los documentos falsos, sometimiento de reyes y príncipes y anulación de emperadores, han visto los... “Santos Padres de esa Iglesia”, que la resistencia de los hombres aun de los mismos clérigos, es por el patriarcado; porque por este vínculo, único santo atributo del hombre, es por el que se perpetúa la Creación y ensancha el espíritu sus afinidades hasta enlazarse en amor todos los seres de la Creación, formando todos, un solo pensamiento y una flor como el capullo de algodón, que de cualquier fibra que tiréis, lleváis todo el capullo. Esos padres, repito, comprendieron que por el patriarcado, tenían la partida perdida y pensaron en el celibato irracional. Pero ¿quién le pone el cascabel al gato?

440.—No faltará y no puede faltar ese aborto humano, porque se marcaba ya en el rol de la justicia, como había sido anunciado, el milenario del Dragón y la bestia y la inexorable ley, los había de hacer cumplir, o entregarse vencidos. ¿Pero cómo abandonar su presa el cristo que, no puede ser redimido, ni regenerado, porque no es cosa, si no un montón de pasiones y concupiscencias engendro de los hombres en su deseo de ser dioses. Pues en tanto haya un hombre poseído de esa calentura, no dejará el cristo de atentar contra sus mismos creadores y los embrutecerá, hasta querer que se anulen ellos a sí mismos, para que si pudiera, falte a la creación su todo, el hombre, antes que los hombres se desengañen de la patraña cristo que les obsesiona y lo dejen en la tumba del desprecio y del olvido, recordándole sus horrendos crímenes.

441.—Puede el hombre faltar a toda la ley; pero si cumple la ley de procreación; será salvo y regenerado sólo por el patriarcado; mas cumpla si ser pudiera toda la ley y falte al mandato de la procreación y no puede ser salvo ni regenerado. He ahí lo que encierra el celibato que vamos a presenciar y sufrir, desde que el Dragón es dejado en libertad por un milenario.

442.—Nada que el hombre cometa por tremendo que sea contra la ley, puede detener las leyes del progreso: Más el celibato, desequilibra a tal punto a la ley; extrema en tal forma el peligro de la humanidad, que se rompe la armonía y concierto de aquel subir y bajar continuo de la Escala de Jacob; se cortan las afinidades, quedando sin poder ser oídos ni considerados como miembros de la familia de la tierra, todos los que por voluntad cortan ese lazo. Esto es, en verdad de verdad, la causa terrible de este efecto horrible de la guerra que la tierra presencia; y luchan sin sentimiento, porque lo mataron mucho ha los célibes, que la justicia inexorable, marcando en su rol la hora última, los obligó a tomar cuerpo para rendir cuentas en estado de hombres, porque siendo hombres quebraron su ligadura de familia. De éstos son, la mayoría de los que luchan; y por esto, sin pensar, tiemblan muchos otros. Y es que, en su espíritu, saben la causa de la catástrofe y lo que les toca y, felices de los que al caer comprendiendo su impotencia y su error, en el dolor, sepan clamar como para este caso preveyó David: “¡Padre, pequé contra el cielo y contra Tí!”. Y es que, sólo el celibato constituye pecado contra el Padre y contra la familia Universal, que se puede considerar, por su armonía, el cielo, el hogar de la familia, que el celibato anula.

443.—Por terrible, pues, que sea la falta y horribles sus consecuencias, llega el fraile Hildebrando al Papado y decreta el celibato. No le importa de la protesta de los curas y obispos de todo el imperio cristiano, aun que exponen sus razones de lo imposible de separarse de sus hijos y esposas. No transige; y por salir en su defensa, Enrique IV de Alemania, lo engaña en todas sus promesas y no acude a un concilio que el Emperador señala; lo excomulga por tercera vez; levanta contra él reyes comprados; lo hace llegar descalzo por la nieve hasta el castillo de la princesa Matilde, (con la que él cumple el celibato) y mientras lo tiene dentro del castillo, publica los secretos que convienen entre ambos, y, cuando sale, por la calumnia del Pontífice, Enrique se vé ultrajado y abandonado de su séquito y capitanes y pospuesto por su hijo Rodolfo, borrego atado de pies y manos al pontífice y es su padre despojado de sus vestiduras con las que es consagrado Rodolfo: y al fin, Enrique, muere solo y abandonado y aun le alcanza el odio papal a su cadáver, pues fué desenterrado de su sepulcro de la catedral de Lieja y retirado a una celda —dicen — pero lo mismo puede creerse que fué echado al muladar.

444.—Este es el primer acto seguido a la consagración del celibato. Es digno del dragón engendrado en el cristo. No podía menos que pedir tanto, la bestia que lo sostiene. Ahora es cuando comienzan los desmanes de la borrachera de sangre y este ejemplar pontífice, después de ese hecho que le sirve de blasón y escudo, compromete a todos los reyes de la tierra y a todos pide derechos de contribución; quita y pone reyes a su capricho y el no ser contestado por los condes de España, a España le costará caro cinco siglos más tarde, porque la obra del monstruo Hildebrando, la han de seguir editando ya sus sucesores, corregida y aumentada. El acabó, a pesar de todo, víctima de los odios que había sembrado y pasma su tranquilidad al ser asesinado gritando: “Amé la justicia y odié la iniquidad”; por lo que no podía menos, el cristo, que tanto le debía, darle el título de Santo. Ahí tenéis, para encomendaros, a San Gregorio VII (16) , que yo, recordando el juramento de Lamel digo, que en Hildebrando, Lamel, vengó más allá de 70 veces 7 a Caín; y además, blasfema en su agonía, pues es al revés de lo que dijo, amó la iniquidad y aborreció la justicia.

445.—Hay en esta época hechos tremendos, pero todos son sombra comparados con la consagración del celibato (17) ; más están historiados y luego, de la historia separaréis la verdad y la mentira y encontraréis virtudes cantadas, que las juzgaréis en verdad, crímenes de lesa humanidad que hoy se les hace justicia.

Nota al pie 16: Tales son los crímenes de este Santo, que otro Papa lo descanonizó. Sin embargo, otro lo vuelve a santificar. Todo ello confirma, “la infalibilidad” de los papas.

Nota al pie 17: En nuestro libro aún inédito, se estudia largo y claro los efectos del celibato. Ya es hora también de darlo a luz. Pero Dios oro, sigue siendo ruin.