P R E F A C I O

————— “Porque pasarán los cielos y la tierra; pero no pasará la palabra de Jehová”, dijo Isaías; y repitió Jesús: ¿Y cuál es la palabra de Jehová, que significa Padre, y no Dios? Esa palabra la encontramos en el Sánscrito, la escribió Moisés y la predicó Jesús, justificando a Isaías. “Los hombres todos son hermanos”, dice el Sánscrito; “Ama al prójimo, como a tí mismo”, se escribió en el Sinaí. “Todos los hombres de todas las razas son de Jehová”, dijo Isaías. “Amaos los unos a los otros, como el Padre ama a sus hijos”, dijo Jesús: Y hoy se concreta en claro, en este mandato: Ama a tu hermano.

Desde que el Sánscrito (1) fué hecho, y se sentó como axioma irrevocable e indestructible la Sentencia perdurable de: “Los hombres todos son hermanos”, hasta que hoy puede decírseles sin rodeos ni símbolos a los hombres: “Ama a tu hermano” y se les dice con carácter imperativo como mandato único, han pasado 57 siglos; en los cuales, los hombres (aun en estos momentos los más terribles de la historia de la humanidad) los hombres, digo, se han hermanado y proclaman la fraternidad universal, que se deja ver en hechos tangibles, aun en medio de la fratricida lucha. Y es que luchan el bien y el mal; el polo positivo y el negativo; las tinieblas y la Luz; la humildad y la soberbia y ha llegado el momento que se tocaron los Extremos que ha producido el terrible corto circuito, porque los hombres no supieron regular la Resistencia intermediaria, que en ley matemática, la sabiduría de la ley de la creación, había puesto entre los dos polos; entre los dos extremos; y cuya resistencia, siendo bien regulada, produciría en primer término, calor; este, se convertiría en movimiento, progresando en su trabajo, hasta que cediendo en ley, por la ley de las fuerzas, por el equilibrio de las fuerzas, todo ese trabajo se manifestaría en luz; la Luz anuncia la Paz; la paz engendra la Libertad; y la libertad llama y pone el Amor en su asiento.

He ahí en las más concisas palabras, todo el gran proceso de los mundos y los hombres, cuyo cuerpo, es el Universo; microscópico sí, pero completo, sin que en él falte el creador. Que porque está en verdad de verdad, triunfa en ley siempre y nunca se inmutó.

Mas voy a dejar este punto que los hombres llaman abstracto; pero yo también soy hombre y aun así, antes de dejarlo, digo a los hombres, que no solo no es abstracto, sino material, muy material, en el sentido de que: se mide, se pesa y se cuenta; y es... lo diré. Es la realidad C. G. S. por el que el hombre hizo la matemática y esta es inacabable, porque su representado es infinito. Oigo el murmullo universal del hombre, ante ese axioma irrebatible; pero nadie lo controvertirá. Es lo que quiere la Ley; que el hombre se revulsione; y en esa revulsión os dejo, para entrar en la materia de este libro. Axioma el mayor que los hombres presienten y el último que debían descubrir para acabar la guerra; y yo lo senté, porque en este libro he de decir, lo que los hombres, en la individualidad, ignoran. (¿ ?) No, no lo ignoran; lo han olvidado, y son ellos mismos los que han hecho, los hechos, que he de relatar. Y esa afirmación del C. G. S. (centímetro, gramo, segundo), será el artículo de Fé, de la fé que los hombres tendrán en esta historia; que sí, será discutible por los que viven en el polo negativo o extremo menos; pero no les será rebatido ni controvertido, a los que viven y trabajan en el polo positivo, o extremo más; los que al fin triunfarán, aunque les hayan roto la resistencia reguladora: Y he dicho mal: nadie puede romper esa resistencia; pero sí pueden regularla mal y esto trae el encuentro brusco de las corrientes y se produce por el desequilibrio, el terrible corto circuito que funde el material más débil o delgado.

Porque había ignorantes que no sabían regular su resistencia Alma, el hombre ha recibido instrucciones en tiempos oportunos; y al darle a la humanidad el Sánscrito, allí se le dieron las primeras lecciones para manejar esa resistencia; y si las dieron, es porque había hombres que vivían del polo positivo y extremo _ y hombres que vivían y eran del polo negativo y extremo _ sin cuya regularización en matemático equilibrio, la luz, no podía hacerse, porque la ley solo es una; crecer, sumar, el más inexorable; y nos domina, porque está dentro de nosotros mismos, hasta de los que están y viven en el polo negativo. Por esto nos domina haciéndonos libres y espiritualizando la materia, que es el extremo menos.

El corto circuito se ha producido muchas veces y siempre fué cada vez mayor, porque las fuerzas, cada vez eran más sumados; y ahora hemos llegado al máximum de la potencia y de la intensidad y en la ruptura, la chispa había de ser igual a las sumas de todas las rupturas anteriores; pero el más, el positivo, triunfará por última y definitiva vez y más el desequilibrio no existirá.

Los extremos son, el Bien y el Mal: Los polos son, la materia y el Espíritu y el Alma la resistencia. Cuando esta está llena de sentimientos de Justicia, no puede haber desequilibrio entre el cuerpo y el Espíritu del hombre; entonces el calor de la resistencia se convierte en lo que es desde un principio, en luz: Y a esta luz, el alma lee y ve la Ley y no puede faltar a ella, porque ama; y Amor es la Ley.

“Los últimos serán los primeros”, dijo Jesús. Y lo dijo, porque los hombres se creían unos más que otros, a pesar que en el Sánscrito se dijera: “Todos los hombres son hermanos”; y en verdad que los primeros son los últimos, porque el último que se descubre es el espíritu, que es la ley del más, el polo positivo, que para dominar a la materia, en ella se envuelve, sirviéndole de protección aisladora y por tanto resistencia reguladora , el alma, en la que va depositando toda la conciencia, la que no es más que los instintos dominados y en su ley de amor, los pone en el más, sin destruir el más mínimo; a cuyo efecto, Víctor Hugo dijo la única palabra que traía: “Sí se destruyera una hormiguita, temblaría Sirio” (2)

Mas aun que veamos en la apariencia cosas diferentes, son solo en formas y no en la realidad, porque “solo una substancia existe”, ha comprobado química y físicamente Kroques; y Campoamor ha dicho: “Todo es del color del cristal con que se mira”. Y estas afirmaciones, y todos los dichos de las verdades que los hombres presienten (pero que han olvidado), fueron dichas en el Sánscrito y repetidas por Moisés y dadas forma en parábolas, por los profetas, Jesús y posteriores Apóstoles y misioneros de la verdad, que por las ciencias, las artes y hasta por las guerras, los hombres buscan y la Ley prepara y pone las cosas en el punto que los hombres las utilicen y quiten los estorbos que les cubre su desideratum.

Hoy, el sumando es mucho mayor que el minuendo y la Ley es, restar lo heterogéneo para poder dividir lo homogéneo, dando a cada cuenta lo que matemáticamente le pertenece; lo que (llamámoslo como lo entendamos), es un Juicio; una liquidación de una sociedad, en la que ha habido trabajadores y parásitos; ahorrativos y pródigos; libres y libertinos; equitativos y malversores y se produce el encuentro de todo ese maremagnum que presenciáis a diario, en las sociedades que tienen más Debe que Haber y en ley, son despojados y aun inhabilitadas; es decir, sacados de la Ley, porque desarmonizan la moral y equidad de la Ley (3)

Mas he aquí, que la sociedad en Juicio de liquidación es toda la humanidad de la tierra y es por esto que todos sienten sus efectos, porque todos estamos en entredicho; los acreedores, porque necesitan cobrar lo que es suyo; y los deudores que fueron de mala fé, acaban por negarse a pagar y atacan aun a los acreedores y es justo que éstos repelan el ataque; y como son todos los hombres los deudores y acreedores y el Juez es la Ley Suprema que no puede equivocarse, pero que tampoco puede cohibir al deudor y tiene que amparar al acreedor, la ley dicta su sentencia de Inhibición a los deudores y su ejecutor la Justicia, obra, sirviéndose de los Elementos de Juicio que encuentra en los autos y sentencia, que no son otros esos Elementos, que el progreso de la Sociedad que se liquida y tiene que poner cada elemento en su puesto, contra la protesta de los malversores; de ahí el ruido estentóreo, ensordecedor, que hoy hiere todos los oídos y a unos les arranca blasfemias y maldiciones; a otros suspiros y ayes de dolor y a otros alabanzas y esperanzas. Pero nada de esto hiere ni doblega a la ley que obra. Ella es como un ser sin entrañas ni sentimientos y da a cada cuenta lo que le corresponde matemáticamente, sin que le duela el descalabro de unos, ni le ufane las alabanzas de los otros; ella es la Ley y nada más.

Expuesto sucintamente, cual corresponde, el fundamento de mi enojosa excursión a través de 57 luctuosos siglos, descubriendo lo que al hombre le ha ocultado el polo negativo (materia espesa y pesada, como es el cuerpo que usamos para obrar las formas de la belleza de la Eterna Creación) réstame pedir al hombre, calma; mucha calma en el estudio razonado de los casos que le parecerán raros, abstractos y aun imposibles; para lo cual digo, que no hay razón de negar las cosas por el solo hecho de no estar en razón con su sentir; porque si medís a todos los hombres, veréis que no hay dos iguales en sus dimensiones. En el Espíritu del hombre sucede igual; pero todos vamos al más irreductible; y como el número es inacabable, porque su raíz, su principio, es infinito, así el progreso y sabiduría del Espíritu tiene grados infinitos: Cada uno siente, según su grado positivo descubierto; pero todos ascendemos en cada instante y en cada momento sentimos mejor, lo que desde el grado negativo presentimos, viéndolo diferente cada vez, no porque sea diferente lo que miramos, sino que nuestro sentimiento, nuestra conciencia cambia, según que aprendemos cada instante a regular nuestra resistencia alma, la que no es más responsable que el cuerpo, porque ésta y aquel, materia son y única, porque, solo una substancia existe; como existe una sola ley que hace responsable sólo al espíritu, porque él sólo puede entrar en la Ley Suprema del más, por su naturaleza y procedencia; que aunque sea “Angel o Demonio” (usando las palabras de Abraham en su testamento-concierto) todos proceden del mismo origen y tienen la naturaleza de su padre, que no es Dios que significa Idolo; sino Padre, que significa Autor, Creador: Por hoy, conténtense los hombres con llamarlo Padre, porque pronto sabrán el sustantivo universal con que lo llama todo el universo.

!Qué profundidades sublimes y horrorosas se abren a los pies del hombre, ante los puntos anteriores...Y tiene que penetrar en ellos y es la hora; pero hay estorbos que no lo dejan y son el prejuicio de religión, de patria, de sociedad, de familia y de ciencia. Pero ha de quitarse todo lo que estorba y lo justo es que lo han de quitar los mismos que lo han puesto. Este es el secreto de esta guerra mundial, que es la suma de todas las guerras habidas en la vida de los hombres de la tierra, porque estamos en la Liquidación; el liquidador es nuestro mismo autor, nuestro mismo padre que como tal no puede sostener las desigualdades causadas por los hijos malversores y pródigos, que habiendo consumido su parte, quieren consumir los ahorros de los ahorrativos; de los trabajadores que engrandecen la sociedad y que la han hecho progresar para su bienestar y en su defensa, luchan y contestan con las armas que los deudores les presentan.

¿Presentan la guerra? Justicia es contestar con la guerra; la que no acabará aunque los hombres quieran por su dolor, por su cobardía, por su indigencia extrema a la que llegaron por el escandaloso despilfarro. La guerra continuará hasta matar la guerra; hasta la completa liquidación y la ley lo anunciará. “Porque todo lo que te estorbe será quitado”. “Y aparecerán los nuevos cielos, las nuevas tierras y el nuevo Sol y te redimiré sin Dinero, ya que sin precio fuistes esclavo”: “Entonces sabrán los hombres, que fuera de mí no hay otro Dios”, dijo Isaías y hoy es su cumplimiento.

Por esto, los hombres buscan soluciones y no las encuentran y el hambre entristece los hogares, hasta aquí en América, tierra.... prometida!!!.... y granero de José; porque también aquí llegó la baba de Anestesio de la causa primera y única de la guerra; los dioses, contra quienes Adán y Eva y su hijo Shet, autor del Sánscrito, Noé y su familia, Jacob y sus hijos, Moisés y los profetas y Juan y Jesús vinieron a condenar y condenaron.

Hoy van a triunfar en ley y justicia y la guerra acaba con la guerra y su causa y se salvarán los efectos (que son los Espíritus de los hombres aberrados) porque la ley, a nadie deshereda porque todos son hijos del Padre Común, que es el que hace esta liquidación.

!Hombres¡ examinemos sin prejuicio nuestro archivo y no nos ocultemos la verdad cada uno individualmente; seamos Jueces inexorables cada uno de sí mismo, por sus obras, que solo éstas son fe viva y esas obras son las que recoge la ley; otra fe, es muerta y es rechazada por la ley eterna, que es Vida Eterna y Continuada.

No hemos de entrar ahora en las profundidades de la sabiduría; pero en todos los puntos que se han de examinar, hemos de llegar hasta el borde de la sabiduría; para luego que la guerra habrá matado a la guerra, seguir sin estorbos el camino de la paz, por la paz de la conciencia, bajo la dirección de la justicia, conducida la humanidad por los jalones que la misma justicia impone iluminados por la antorcha del amor, hasta que la tierra, siendo la misma tierra, parecerá otro Planeta.

He de seguir mi examen, por números correlativos y ascendentes en forma de versículos, señalando en cada uno lo que corresponda, sin importarme que esté o no en la historia: porque ésta, contiene mucho que no fué y no tiene lo mejor que sucedió. Mas un día se dará la historia de la tierra, desde el nacimiento de su germen Telúrico y aun se dirá cuánto le falta para terminar su carrera y los hombres no se asustarán de saber su aparición sobre el terrón hoy ahogado en sangre humana, que llega (como ha sido dicho) “hasta la boca de los caballos” de los ejércitos que luchan. Y es que, sonó la voz del quinto ángel del apocalipsis y está en acción el de la flamígera espada y no la dejará de su boca hasta que grite el sexto diciendo: “Caída, caída es Babilonia la grande”. Esta es Europa en parte y otras partes de la tierra; y ver, cuán corto puede ser el tiempo, puesto que apenas pueden ser años, lo que la guerra actual puede sostenerse; pero será lo bastante, para que la tierra toda sienta sus efectos, su frío roce de muerte y el peso de la justicia, con las más grandes calamidades causadas por los arroyos de sangre derramada.

Entre tanto, los que son llamados por la ley, háganse justicia a sí mismos, por lo que aquí leerán y en su conciencia se retrate, como se retrata la imagen del que se mira al espejo y regulemos bien la resistencia individual, que unidos son la resistencia universal, hoy en mayoría para pedir justicia.



Joaquín Trincado.
 

Nota al pie 1: Entiéndese, que al decir, “desde que el Sánscrito fué hecho, significamos el Código de Shet, conocido hoy, por “Leyes de Manú”.

Nota al pie 2: Tenemos el deber de ilustrar al lector hermano, que “Sirio”, así conocido por la astronomía, es el “Sión” que en nuestras obras encontraréis y es el mundo central de nuestro plano.

Nota al pie 3: Hacemos esta llamada sobre la catástrofe bursátil de “Norteamérica, que recopilamos en la Premisa”.