No hurtarás.

José con vosotros:

 

"No hurtarás" es la plática que tendremos hoy.

¿Qué es el hurto? ¿Qué es el robo?

Podrían definirse de varias maneras.

Cuando se dio este mandato, la humanidad no sabía lo que sabéis ahora; pero son vuestras malas leyes -fruto de las religiones- que privan al hombre de lo que le pertenece, lo que obliga a tomarlo.

Está lleno de necesidades y se ve que otro hermano tiene en exceso de lo que él carece, lo toma por la violencia, lo toma obedeciendo a sus instintos, acatando, muchas veces, a la Ley, que así lo manda.

Unos roban por necesidad, otros por vicio, por hábitos adquiridos en existencias pasadas; pero que siempre son fruto de la injusticia, del desequilibrio en la distribución de la propiedad material.

Todos acaparáis sin pensar que tenéis más de lo necesario ni que otros carecen hasta de lo indispensable, de aquello de que sería tan fácil para vosotros desprenderos y que los demás han menester.

Otros quieren obtener luego lo que todavía no les da la Ley; pretenden ir a brincos; no saben que deben ir a pasos lentos porque con paso lento se llega a adquirir todo lo que se debe.

No es tiempo todavía de que en la Tierra reine el equilibrio y cada quien tenga lo que necesite; pero llegará, hermanos míos, cuando la Comuna de Amor y Ley se establezca, cuando nadie tenga que tomar por la violencia aquello de que ahora lo privan los demás.

Los que obran así no saben que lo que ahora es de otros de ellos mañana será; ignoran que la Ley es igual para todos; desconocen que hay muchas vidas y precisamente este prejuicio, esta ignorancia en que vive la mayoría de los hermanos de este mundo hace que tomen lo que no les es dado todavía; se rebelan ante la injusticia aparente de que son víctimas, sienten rencor contra el rico; pero el que ahora es rico será pobre mañana y carecerá de lo que hoy no supo emplear ni distribuir.

Son estas las causas porque algunos hermanos roban. En el fondo no es, en realidad, un robo; nadie roba lo que es de todos; la madre Tierra da a todos por igual, pero no todos lo distribuyen equitativamente. El día que cada quien se conforme con lo que necesite, no habrá pobres ni ricos porque entonces todos cubrirán sus necesidades y tendrán lo suficiente para vivir.

Ninguno de vosotros, espíritus conscientes, podréis robar jamás; sabéis que su ahora carecéis de algo es porque está en Ley; estáis pagando algunas deudas u os estáis preparando para venideras existencias; pero no os deseperéis ni usáis medios violentos.

El que se enriquece explotando a los demás, pronto será explotado por los que el explota.

Aquel que acapara lo que no puede gastar en una existencia tendrá que volver a ganarlo duramente, cornado por cornado, como se os ha dicho.

Pronto no habrá necesidad de robar porque todos tendrán lo que han de menester.

Sois vosotros, que habéis establecido esas leyes injustas, esas leyes inicuas, los que obligáis a los hermanos pobres a que tomen lo que les quitan los ricos.

EL beneficio debe ser para todos por igual porque la madre Tierra da para todos sus hijos.

No os digo a vosotros: "no hurtarás" porque vosotros no hurtaréis jamás. Hurtan los que no saben que mañana tendrán lo que ahora desean, que será de ellos lo que hoy se les niega, que volverán a vivir una vida de paz y satisfacción porque ahora viven miserables e insatisfechos.

Es la ignorancia en que las religiones y la injusticia humana han sumido a la humanidad presente lo que hace subsistir el robo todavía; pero pronto vendrá el día en que los bienes materiales serán repartidos por igual, porque así se han dado; pero son los mismos hombres los que han acaparado, privando a los demás, porque no saben que son hermanos, faltando así a la Ley de AMor.

"No hurtarás" se dijo a la humanidad hace muchos siglos; "no hurtarás" se le dice todavía. Ojalá y pronto se pueda comprender que ho hay necesidad de tomar lo que mañana será vuestro.

17 de noviembre de 1939.