CAPITULO SEXTO
EL AMOR CONSCIENTE EN LA EDUCACIÓN NACIONAL

Los escarmientos de la ignorancia, trajeron como lógica consecuencia, matar la ignorancia.

Cuando el pueblo ha visto que la ignorancia lo hacía bruto y esclavo de los falaces, quiso ilustrarse, educarse y bastarse a sí mismo, en el conocimiento de las cosas de la vida.

En este conocimiento, el pueblo requiere que los que han de dirigir las cosas públicas, sean sabios doctores pues ha comprendido el pueblo, que no es posible, como dice el refrán, «tocar las campanas y estar en la procesión». Es decir, que sabe el pueblo, que no puede estar en el trabajo manual agrícola, industrial o comercial y dedicarse al estudio de la técnica y economía de cada uno de los oficios, artes y ciencias y entonces, tácitamente, pero impuesto por la ley dominadora, el productor trabaja en la producción para alimentar y darle cuantos medios y emolumentos, el hombre de ciencia y el de gobierno necesitan.

Que existe este convenio tácito para las materias o cuerpos­hombre, es sabido y descubierto por sus propios espíritus porque cada uno se lo ha escrito en su destino y nadie lo puede negar, ni aun dudar, si se atiene a las organizaciones conscientes, existentes en cada pueblo, aun sin leyes escritas.

Entonces, cualquiera que rompa o desequilibre esa armonía: ese contrario tácito, se opone, o por lo menos causa trastornos en la marcha y economía del orden de las cosas y es culpable de usurpación y defraudación al común del progreso y afectará más directamente al oficio, arte, industria o carrera, que esté afectada por la acción de una ley.

Las carreras, como los oficios y las artes, no serán bien servidas ni provechosas al común de la sociedad, si los profesionales no las eligieron por vocación y sí por un modo de vivir.

Cuando la carrera, arte u oficio, se ha tomado por medio de vida, sin tener primero el interés del amor al arte o carrera, ésta nada progresará por ese profesional y corre peligro de estancar esa ciencia.

Esto, sin embargo, ha sido lo corriente y ha sido la culpa de las universidades, que dan títulos y aun exigen un juramento profesional, prohibiendo, además, el ejercicio de un conocimiento, a quien no haya cursado allí; lo cual es ,dogmatizar la ciencia y sujetarla a que camine con paso de tortuga, si no es posible de cangrejo: parece que tuvieran miedo de que la ciencia se acabe.

No queremos decir, que al elegir la carrera, no se tenga en cuenta que es de ella que ha de cubrir el hombre sus necesidades, lo mismo que el agricultor de los frutos del campo; pero sí decimos: que no ha de ser primero el pensamiento explotador de la ciencia, sino la vocación a la ciencia y profesión; que las necesidades de la vida, sabe la ciencia misma, que tiene que alimentar de pan a sus sacerdotes; que tal debe ser el hombre en cada ciencia, arte y profesión.

Cuando un profesional, en cualquiera de los oficios y ocupaciones de la vida, lo es por vocación, ya veréis en él el sacrificado, al consciente, al que quiere, al que ama la profesión y la ensalza y la embellece, no le preocupa el producto pecuniario, ni los aplausos del mundo inconsciente.

Cuando un profesional, en cualquiera de los oficios y ocupaciones de la vida lo es por conveniencia, por amor explotativo del título, lo veréis orgulloso y hasta supremático y desvergonzado y vende hasta el saludo; a éste le importa el aplauso de los  inconscientes y no admite la crítica de los conscientes, a los que apostrofa con patadas, o retándolos a duelo. Este se hace respetar, el otro es respetado.

El que tomó carrera por vocación, fue a la universidad para aprender la mecánica de la ciencia; pero la ciencia, la saca de sí mismo: de la naturaleza.

El que tomó carrera por amor a la explotación, hace de la mecánica la ciencia y roba a hurtadillas a los estoicos que descubren y no se apropian; y éste, lo hace suyo, hasta patentándolo.

No es raro ver a verdaderos mártires abnegados, en cuchitriles y destartalados consultorios; en tanto que el explotador abre su mentido centro científico, en palacios y con boato provocador de la misma ciencia. Que no vaya el pobre allí a procurar lo que necesite; allí se llama con lo único que puede hacerle oír: con dinero. El sentimiento, no tiene allí asiento. Es ese profesional, un verdadero inconsciente.

Están ya retratados los dos hombres: el consciente y el inconsciente, o el que toma la profesión por vocación y el que la toma por modus vivendi. El juicio, corresponde al pueblo en su crítica muda o acaso mordaz; pero sobre todos, la misma ciencia juzgará inflexiblemente, entregando sus secretos sagrados al humilde y estoico de vocación.

Pero el amor consciente a la educación nacional, lo demuestra el pueblo, imponiendo al fin su querer a los fantasiosos y obligando a los que mantiene, a elevar la educación; unas veces formando el vacío al mistificador o traidor y otras aplaudiendo al que más lo educa.

Hay también casos muy injustos en el pueblo, sosteniendo en el candelero verdaderas nulidades y abatiendo los números de valor; pero son casos psicológicos ocasionales que hay que buscar sus causas, en reconditeces que aun no había penetrado el pueblo y ni acaso el estoico abnegado de la ciencia por vocación.

Nosotros nos hemos esforzado en buscar las causas de esos estados psicológicos ocasionales de los pueblos y lo dejamos expuesto en nuestra filosofía y muchos otros libros ya citados; pero recordaremos que sólo los prejuicios de religión y atavismos sociales, son la causa, y dicho en una sola causa, de esos estados de verdadera inconsciencia.

La plaga de vagos y holgazanes, dedicados exclusivamente al culto irracional de los Dioses, no ha podido por menos para sostenerse, que amparar a otra no menor cantidad de improductores; y como han tenido en su mano las religiones, todos los medios y fuerzas de la Magia o ciencias ocultas, forman (aunque no lo parezca) en muchas ocasiones un solo cuerpo, la religión. y los hombres de la ciencia; pero jamás pudieron conseguir promiscuar la ciencia y la religión.

En nuestro «Primer rayo de Luz» hemos sido todo lo extensos que merece el asunto ciencia y religión en su incompatibilidad y allí os remitimos para este punto trascendental.

Si: la psicología ocasional del pueblo, nos la ha retratado de una sola vez el calumniado y no comprendido Pilatos, cuando aseguró a María, Madre de Jesús: «Estoy al corriente de las prédicas de Jesús, con cuya doctrina estoy conforme: os aseguro que no ha faltado a las leyes del imperio: y si me llega a mí, no le sentenciaré: Pero todo lo temo del pueblo, porque éste es del último que le habla».

Y bien: no necesita comentario ese aserto; probado está en miles de casos históricos esa gran verdad de Pilatos. Hemos visto a menudo a un pueblo, detestar a un hombre aclamado ayer. Si eso fuera a causa de haber visto el pueblo, equívoco, lo tendríamos que ponderar como caso de conciencia. ¿Pero acaso no hemos visto vituperar a un hombre verdaderamente sabio y tenerlo en el ostracismo más criminal, por su estado o condición humilde y llevar al poder o mantenerlo siendo un inútil y más que inútil, al traidor y verdugo del mismo pueblo?

He referido la historia del grande e invencible Antulio, que como el austero Sócrates, sucumben al odio de los fatuos llamados sabios. Conocéis el caso de Galileo y millones más en la historia, en que el pueblo consiente con su silencio, o lo pide inconscientemente y sugerido por los falaces, la anulación, el destierro y la muerte de los que le dan luz y ciencia; pero que su austeridad sublevó a los encastillados supremáticos, civiles y religiosos, a los de carrera sin vocación, a los detractores de la ciencia y éstos, le hablaron y sugestionaron al pueblo con los nombres de Dios y Patria y las costumbres de sus antepasados, destruidas por el pensador racional.

Sabéis cuánto pesa el prejuicio entre la ignorancia y cómo dominan los atavismos; y todo esto es explotado por la falacia, para sublevar al pueblo y volverlo en contra del que antes aplaudía, pero inconsciente también, porque no le había llegado la baba venenosa de su propio enemigo, dominador por el fraude, el engaño y la mentira, en la que habían educado al trabajador.

Hasta que esos sacrificados han logrado despertar en el pueblo una semiconciencia saludable, para que pueda pensar en su condición, de esclavo sin valor, han sucedido por miles los casos especiales de esa Psicología ocasional, que ha causado desastres inconmensurables en todas las naciones; pero que también han sido saludables lecciones que el espíritu copia y cada vez más iluminado en su experiencia, lo inspira a sus cuerpos, hasta llegar a formar atmósfera regeneradora de la dignidad humana, haciéndose consciente de su propia educación Nacional, en la que luego verá una barrera que le estorba, porque necesita más expansión.

No cupo el amor del hombre y su acción en el pequeño círculo del hogar y necesitó la ciudad: la ciudad le pareció más tarde una cárcel penosa y buscó la federación de la otra ciudad, hasta formar la región o patria chica.

Su deseo no pudo satisfacerse en la región y formó la Nación, en la que puso toda su conciencia para educarse en todo cuanto encierra el ya vasto horizonte, pero que tiene barreras y al hombre le estorban y las quita.

Pero hete aquí otro caso especial de Psicología Magnética que nos prueba «El amor consciente a la educación Nacional»: es lo más antipatriótico que pensar se puede, y sin embargo, inconscientemente, se nos impone ese antipatriotismo por los mismos patriotas, y sobre todo, por las mismas ciencias.

Expliquemos este hecho transcendental, que bien lo merece un punto Ético-Comunista, al que somos arrastrados inconscientemente por nuestro estado consciente de educación Nacional.

Sí, se nos impone la educación Nacional, exigiéndonos que sustentemos el amor a todas las cosas de la Nación; y esto sucede en unas y otras Naciones, como sucedió en unas y otras regiones, por cuyo amor expansivo hemos formado la Nación Ética e Idiosincrática.

La causa es metafísica y espiritual; pero que aquí nos basta para explicar este caso la simplicidad de las ciencias, matemáticamente hablando.

En efecto; las ciencias son en todas las Naciones las mismas y hasta se da el caso superabundante de Comunismo en que el Ruso e Indú, el Chino y el Japonés, el Europeo y el Africano, el Asiático como el Americano, pueden hablar y tener diferentes idiomas y caracteres caligráficos; pero en tocando a los números, no pueden tener más que los mismos números, en valor y estructura.

Esto, que ha debido poner en cuidado a las religiones y sus Dioses, no han podido, sin embargo, crear otros números, ni cambiar sus valores. ¿Por qué es así? Pues porque los números son el resultado múltiple de la sabiduría procedente de la unidad. Por esto todo lo dominan los números, ya que sus ecuaciones son inflexibles y dicen la misma cosa en Francés, en Italiano, en Español, en Chino, en Ruso, en Inglés, como en toda la jerga de idiomas, que al fin también son reducidos a un solo idioma como todos los números son hijos y parte integral del UNO.

La fuerza Magnética de los números sólo algunos viejos Magos la llegaron a comprender, pero no a dominar, aunque usaran de su fuerza; pero quedando ellos mismos sujetos y dependientes de los mismos números y su magnetismo.

Acaso y sin acaso, sólo el autor y fundador de la Cábala Mayor: el aun no comprendido Moisés, se acercó un tanto al conocimiento de los números. Los demás hombres, aunque parezcan consumados matemáticos, sólo llegan a la concepción del valor de los efectos o ecuaciones de los números; pero de los números nada saben.

Para probar el punto Ético-Comunista que nos ocupa, necesitamos estudiar los números; y como sería tarea infinita, vamos a tomar por ejemplo el número 3 representado en el mágico triángulo; pero lo haremos muy someramente, como estímulo al estudio de los números.

Moisés, aquel gran ignorante, según los grandes sabios de «hogaño», vulgo Materialistas, concibió (para su Cábala Mayor, en la que encerró sus más grandes secretos) el número 3 en el triángulo en esta forma geométrica, que nos revela su... ¡ignorancia!... y se explica así:

KETHER. BINACH. CHAMAH. Palabras Sánscritas.

Kether. Razón Suprema. Poder equilibrador.

Binach. La inteligencia que se agita e impele hacia adelante.

Chamah. La sabiduría que resiste, pero cede a la inteligencia, lo que gana por su fuerza.

Así resulta. que de esta lucha se origina el movimiento, única razón de la vida.

En efecto, Kether, el poder supremo, el ser incomprensible, indefinible, porque no está en la ciencia positiva, que sólo es un efecto, pero que por ser la ciencia un efecto refleja en nuestra conciencia, y la ignorancia lo ha llamado Dios, en 72 nombres diferentes, que forman confusión; pero que si los desnudamos de su materialidad y maldad religiosas, bajo esos nombres ya el hombre conoce al Creador su Padre, que tiene un nombre Universal en todo el infinito, que lo llama ELOI. Esto es, KETHER.

Binach. -Es la inteligencia, la libertad bien fundada sobre el orden Supremo de las cosas y es por esto la fuerza que todo lo mueve, causando, por consiguiente, toda iniciativa.

Chamah. -Empero es la sabiduría, el ideal de la soberana Razón. Por lo que el ideal es la matemática pura de ese ser incomprensible, pero cuyo ideal sólo puede ser un miraje en el hombre de dos mundos; es decir, DÚO: de cuerpo y alma, hasta que, habiendo vencido la resistencia de la inteligencia obtusa, se descubre en la vida como iniciador de ella en el movimiento. Es decir, que el movimiento es por necesidad, para la demostración de la vida misma en formas y es la misma vida, ocasionada por una lucha continua entre la actividad de la inteligencia y la resistencia matemática de la sabiduría, equilibradas esas contracciones que llamamos Flujo y Reflujo, por la suprema razón de las fuerzas, representado todo en el triángulo, que en lo divino es, Creador, Verbo, Luz : y en lo humano es Espíritu, alma y cuerpo. He aquí la verdadera Trinidad del Padre y la de su imagen e hijo, el hombre.

La primera, en la ignorancia, por llamarla Divina, la creen abstracta. La segunda, tangible y visible, es humana.

Para llegar a su trinidad el hombre, debe pasar por el número 1, Kether, y luchar con Binach, que lo impelía, por lo que era su antagónico, puesto que en él estaba Chamah, la sabiduría, embrionaria, sí, pero sabiduría al fin, que se resiste, por ser inmutable o lo abstracto; y sólo cuando de su razón sale la inteligencia en forma matemática, que se cuenta, que se mide y que se pesa, forma al tríplice, el triángulo, del que jamás puede separarse por ley también natural, convictiva e inmutable.

Eso es el ternario; lo invariable, lo fatal, en lo divino, moral y material, como en lo humano, físico y magnético. Esta es la Clave inequívoca de la Cábala Suprema, desconocida, porque Ley de la Cábala Mayor, porque aun los hombres no, habían ascendido al descubrimiento del Espíritu, Creador único de las formas: y en ese misterio se fundaban las doctrinas y filosofías y ciencias ocultas: por lo que, ya descubierto el Espiritismo Luz y Verdad, el ocultismo dejó de ser.

Esto es, pues, lo ternario y las leyes de la Naturaleza.

Aun nos vamos a extender un momento más en este asunto de importancia suma, ya que por primera vez tocamos esta materia, que reúne en sí todas las causas, cuyos efectos son las ciencias matemáticas positivas, que absorben a los hombres, demasiado quizá por no saber la causa de los números, ni su valor real llegando equivocadamente a creer que los números sean una invención de los hombres de la tierra.

Hemos explicado el 3, en su forma y constitución o nacimiento; pero quedaría un tanto confuso, sin saber cómo se ha producido, y tenemos que, para el caso, explicar el 1 y el 2 y luego agregaremos las leyes de la analogía.

UNO. -Encierra en sí todo el universo, porque éste es sólo UNO; UNO es el Creador, Padre Común de todos los Espíritus y del Universo; UNO, el mayor y primero en cada forma, cosa y especie; y UNO el Centro Vibratorio de donde toda vida procede.

En el UNO el Cabalista verá el principio y fundamento de todas las cosas y en el UNO ha de reunir todos los elementos de cada cosa que examina; y mientras no consigue hacer de toda la variedad una sola entidad, no aparecerá el necesario equilibrio en el movimiento.

DOS. -No es más que la adición de un uno a otro uno, por lo que, DOS, es el antagonismo: el principio de la lucha en que, un instante imperceptible, pero que hay ese instante, se produce la quietud; de donde justamente, nace en seguida el movimiento, vencida la resistencia sabiduría, impelida por una razón de Justicia.

DOS es, por lo tanto, imprescindible en toda acción, por cuanto precisamente él es la acción combinada de dos unidades vivas, que por la igualdad se repelen; y de ese antagonismo, nace el movimiento, creando el magnetismo, que ya los enlaza como imán omnipotente: de ese antagonismo, pues, nace una existencia, que es ese movimiento que traza su línea atrayente y repelente, pero que ya no puede ser cortada.

Ese movimiento, pues, ha creado el péndulo, con el cual buscamos el equilibrio, que a donde quiera que gire, produce el movimiento equilibrador: y es hijo del antagonismo, de la lucha, originando la vida de las cosas.

TRES. -Es esa línea formada por el movimiento del péndulo y que necesariamente une las dos líneas formadas por los dos unos, nacidos del mismo punto Kether, cuya línea del movimiento cierra el triángulo.

TRES, pues, es producido del movimiento de los dos unos y aparece en nuestra inteligencia, la plenitud de la Trinidad del Creador, siendo UNO; pero la comprendemos en Vida, Verbo y Luz: o Poder, Fuerza y Expansión.

Decimos que el hijo es el Verbo; pero entendamos ya, que es la forma hombre, con el Espíritu Luz: y así está concluido en la Ley de Shet, cuando dice: «En él estaba la vida y la vida es la Luz de los hombres».

La Luz no es la substancia ni la inteligencia, sino el resultado de esa unión; y no es un compuesto de las dos, sino mitad substancia y mitad inteligencia; y es así, porque del trabajo de esa unión, el producto es Luz, que como entidad, es simple en sí misma: no hay metamorfosis, porque lo era ya antes de mostrarse como resultado de esa unión antagónica, que la misma luz dominó, porque, por las inmutables leyes de la vida, es indivisible; como indivisible es su representante 3.

Hablando de esto, Shet, en su primera legislación Sánscrita, dice de la luz: «Cuando él preparaba los cielos, yo estaba allí; cuando daba leyes a los mundos y los seres y una ley y un límite a las aguas, yo estaba presente; cuando distribuía el Firmamento y cuando colocaba los fundamentos de este mundo, yo estaba con El, gozándome ante El, gozando el Universo, y mis delicias no pueden ser otras que estar siempre con los hijos de los hombres.

Así, pues, Tres es el movimiento que eternamente no parará, y es la luz, que es vida de los hombres y de todo lo que existe.

* * *

No podemos menos, a estas alturas de la Ética-Comunista y Suprema, de hablar algo de las leyes de Analogía, para mejor comprensión de la página que hemos adelantado por amor a la educación Nacional, que es ya el estado del amor Universal.

Espanta la responsabilidad de los hombres de ciencia, que juegan con los números sin conciencia de su significado, y no acertamos a pensar cómo se han aberrado en forma tan escandalosa, para usar sólo para el mal, lo que no contiene el mal, salvo que  entendamos que es un mal la vida y el vivirla. Y sólo nos podemos dar cuenta exacta de esa aberración en la multiplicidad de religiones, creando tantos Dioses irracionales, causa por la que, los grandes magos y su Jefe Moisés especialmente, encerraron en inmaculado e intransparente viril, bajo la Cábala de los números, toda la grandeza de la Creación con la causa de vida, para que no la mancharan los hombres dúos; pero prometiéndose de antemano, descubrirlo por ellos mismos, pasado un tiempo matemático, en el que, la mayoría de los hombres, descubrirían la causa de su razón y de su vida, que es su propio espíritu.

En efecto: Abrahán escribe en su testamento-alianza: «Y contaréis los tiempos por siglos de 100 años: y los siglos serán 36 desde que escribiré mi ley hasta que la tierra la sabrá: y de este siglo, mis: hijos serán de luz, porque verán la luz de su Padre, que les darán mis espíritus», lo que se ha cumplido y por lo que se les puede adelantar a los hombres esta lección.

LAS LEYES DE ANALOGÍA

De las innumerables leyes del ternario o de la Naturaleza, se desprenden por justicia las leyes de la analogía: como. de la carta orgánica o Constitución de una Nación de un estado Civil, se derivan las leyes parciales que organizan y reglamentan a cada individuo.

En los tres reinos de la Naturaleza, hay las mismas leyes y todos los seres las observan fatalmente: y aunque al parecer sean cosas diferentes por la disposición diferencial del ser que las cumple, en su principio y su fin, son las mismas.

Pero entre el hombre, el irracional y la planta, ha de verse la diferencia de perfección y constitución y componentes y el grado siempre diferente en cada cosa.

Las plantas, todas tienen la ley de preparar al hombre medios de vida: y no sólo al hombre, sino a todo ser animado, porque éstos, por su grado natural de vida, no pueden consumir las substancias en estado de mineral, que es más grosero que la complexión del organismo animal.

Así, pues, las plantas toman las sales y esencias minerales en sus estados del 2.° al 4.° grados y se lo asimilan y lo purifican y lo dan al hombre y al animal, en frutos: y es porque el mecanismo de sus órganos está destinado a elevar esas substancia inferiores a un grado más puro, para que los consuman los organismos animales y animados.

En ese reino vegetal hay tantos grados también como especies; y unas plantas dan sólo productos para seres irracionales, en tanto que el hombre elige el fruto adecuado a su organismo más delicado que el del irracional, cuyo fruto, por lo tanto, será de plantas y seres más análogos y complementa su nutrición con los productos de los animados mansos; es decir, de los que ya no oponen resistencia a la inteligencia del hombre, y en todo se ve la ley de lo ternario, vencida y sometida al KETHER: a la suprema razón del equilibrio.

El hombre crece por su propio esfuerzo, que es la ley fatal para él más que para todos los seres; pero ese esfuerzo repetido, es para ceder a la Naturaleza nuevos poderes orgánicos, que darán incesantemente nuevas formas por mayor belleza; porque las formas, intrínsecamente, estarán sin variación, como la ley que las procreara la primera vez..

Esto que es en el hombre, es igual en los seres que le sirven, y al hombre lo sirve todo; pero todo tiene la misma ley de ascensión hasta llegar en pureza a poder transmitir su alma al alma humana.

Este es su punto culminante y de perfección en las cosas del hombre abajo. Pero seguirá ya cada cosa ascendiendo y sin traspasar las límites de su rol: porque el animal irracional, en sus formas y funciones, como el vegetal y el mineral, lo serán siempre; pero sus productos, su esencia de pureza, belleza y civilización de los tres reinos, los asume y se los asimila el Espíritu, agregándolos a su alma, por las funciones fisiológicas animales de sus cuerpos.

De esta forma y manera infalible, la materia de los tres reinos (que son los tres mundos de los Sepphirotas) se espiritualiza; y por el espíritu del hombre llega todo en esa forma y con el tiempo, a su procedencia única, y no a confundirse en ella, porque esto sería dejar de ser, sino a vivir libre en la unidad y siempre operando el movimiento del ternario, pero en el cuaternario, en el cubo, en la razón suprema de lo divino, para de ahí comprender , entonces en su alta y vasta realidad del Quinario, que es el hombre dominando a la materia.

En ese estado el hombre nos parece otro hombre que cuando jugaba con los números, sólo entendiéndolos en la materia. Pero observad por analogía sus obras y conocimientos y veréis la misma y única ley que el hombre obscuro o aberrado materialista, o fanático religioso, lo mismo también que en el animal irracional, en la planta y en el mineral.

Si la Cábala de los números entiende bien esto, todo lo puede resolver el Cabalista y se acabó el misterio de la Magia y el ocultismo para él y luego acabará para todos los hombres, porque la sabiduría es lo más contagioso que existe en la Creación: es más contagiosa la sabiduría que el amor carnal, al que nadie puede substraerse ni resistirlo: y con esto digo todo lo que se puede decir de lo imponderable del contagio de la sabiduría.

De todo esto resulta que todo se funde, por unirse en la naturaleza y todo se lo apropia y asimila el hombre en su alma, para fundirse en ella todo su valor y potencia y así espiritualizarse.

Por esta espiritualización estad seguros en decir que las almas de los irracionales alumbran más que un sol; pero es porque, en el alma humana, forman el traje del espíritu: y como el espíritu es luz, todo lo que a él se adapte para su forma visible y tangible, siendo divino por naturaleza y procedencia, todo, repito, se ilumina a su contacto, cuando el hombre se ha convertido en triángulo humano, fiel reflejo del triángulo divino: y lo que antes era antagónico, ahora dejó de serlo, por el triunfo del Espíritu, cuya analogía es la razón Suprema,

KETHER. -Con su inteligencia provocó el flujo de la razón e hizo nacer la conciencia, con la que la resistencia de la sabiduría cedió, porque ya el hombre no vio lo abstracto, desde que comprendió la razón de la vida.

En este momento, muy terrible por cierto, quedan unidos (sólidamente) el cuerpo y el alma al espíritu, formando el gran pendant del doble triángulo o estrella de Jacob (usada por Salomón como sello), cuyo significado mágico y cabalístico dice: exactamente: «Lo que hay arriba hay abajo»; o «Lo que hay abajo, es reflejo fiel de lo que hay arriba»; todo lo cual lo encierra en sí mismo el número 6, que es perfecto en sí mismo.

Es así el hombre, el eslabón más potente y elevado en la cadena sin fin de la vida Eterna y continuada, en el infinito Universo: y es así también el hombre el único eslabón de la cadena Superior o divina, en la que, cada hombre, es un pequeño anillo, pero necesario a la constitución del Universo.

Que la Cábala (hasta ahora) nos haya mostrado a las almas salvas o condenadas, no es más que la resistencia de la sabiduría, hasta tener el hombre que ver que el alma ni es abstracta y ni aun, tiene Ley, sino que es un punto neutro, una resistencia de la sabiduría; de lo que se afirma que, el alma, ni es culpable ni responsable de los actos del cuerpo. pero sufre o goza con él por su maridaje, sirviendo de unión y resistencia al cuerpo y al espíritu, al que sirve de forma y traje para la visibilidad y tangibilidad del Espíritu en las formas que demuestran la vida.

Lo que la Cábala condena en verdadera ley a las almas es a habitar nuevos cuerpos, para por ellos llegar de grado en grado a la purificación, pasando por el dolor siempre y en algunas excepciones por la degeneración aparente; y éste es el caso donde se precisa en rigor el estudio de las leyes de la analogía; pero hoy ya al mundo le queda descubierta la verdadera Cábala sin misterios: Cábala universal y única, para la que no hay secretos hasta el Creador, en su ser sin ser; pero hasta del cual descubre los secretos de sus santos e infalibles decretos, y ese omnipotente es el Espiritismo Luz y Verdad, del que nadie puede salirse, porque el espíritu no puede dejar de ser y penetra esos arcanos cuando grado por grado llegó hasta su procedencia y su Padre lo confirmó Maestro de la Creación.

En ese momento (tan bello como tremendo) se refleja en él y ve KETHER, reflejado en la belleza y esa es la verdad.

CHAMAH. -Porque es la sabiduría, refleja en la libertad, la que impele al progreso hacia adelante, por ley de analogía; pero la sabiduría es reflejada en el amor, que fatalmente se convierte en UN ÚNICO DIOS sin ser ídolo, pues el amor todo lo iguala, reflejándose ahora intenso BINACH (que es libertad) en GEBURACH, que es el rigor, en antagonismo con el amor, GEDULAH (Dios Amor), y así se ve que es la libertad misma, la que pone el rigor y éste es la justicia.

El rigor o justicia, al reflejarse de la verdad y del Amor, se convierte en NETZAH (Victoria), que, al disfrutarla, eleva el progreso y la civilización, de la que nace por reflejo HOD (el orden eterno), que regulariza a la libertad, utilizándolo todo en su principio, medio y fin, para el bien, matando (permitidme la frase) el antagonismo, que es el libertinaje.

Ya de este grado, partimos para remontarnos hasta MALCHUT, que es el Universo, reflejo y espejo del Único Creador, que absorbe el valor completo de todos los números, en el que cada hombre es número necesario al mágico cómputo.

Estos son los principales secretos encerrados en los misterios de la Cábala y la Magia, por el gran ignorante Moisés, según lo tratan los materialistas, que aun no son más que embrión de hombres y calumnian al que no comprenden ni comprenderán en algunos millones de siglos y en miles de existencias que tendrán que apurar, hasta que descubran su propio espíritu, y entonces sufrirán una terrible contracción que los hará sufrir, lo que ellos han hecho sufrir a los grandes ignorantes como Moisés y sus misioneros, Maestros de la Creación y autores del progreso que malgastan esos científicos, que aun. no son hombres, es decir, que aun no son trinos.

¡Y pretenden educar al pueblo! ¡Y rigen los destinos de las Naciones! ¡Y son sacerdotes de una moral inmoral que se llama religión! Diremos como el viejo de mi pueblo: ¿Quién arregla aquello? Tello. -Así irá ello. Tello era un desarreglado.

Con lo expuesto y con los conocimientos del Espiritismo Luz y Verdad, que absorbe en sí todas las Cábalas, Cábulas y Magias, todos pueden ser modernamente Magos y Cabalistas, con muchísimo menos trabajo que los que con gran sabiduría y espíritu de profecía tuvieron que hacer los misterios, por la maldad de los hombres.

* * *

Aun falta un punto capital a este exordio de los números y le damos cabida aquí para que no se quejen los que todo lo quieren saber sin estudiar, con sólo el trabajo de leerlo y acaso pretendiendo que también les regalen el libro, ya que ellos necesitan su dinero para su civilización de las carreras y figurar en los clubs de los muy hombres que tratan a Moisés de gran ignorante.

Si tengo que ser acerbo, vuestra es la culpa; pero esto no quita para que os ponga los puntos verdad, sin importarme que, los leáis o no, que los estudiéis o los calumniéis; es mi deber ahora, porque no pasará un lustro desde esta fecha, en que la tacañería de los materialistas haya sufrido una escardadura tan grande que apenas los que sobrevivan se atreverán a mostrarse de corridos y... deshechos por la Madre Naturaleza. He aquí el punto que falta:

SIGNIFICADO, RAÍZ Y VALOR DE LOS NÚMERQS

El ideal es una y única matemática pura y ésta es del espíritu y no admite quebrado ni decimal; pero el ideal, igual que lo físico, tiene número, medida y tiempo; por lo que, infaliblemente, domina a todo el Universo, el C.G.S. que en el ideal es perfecto, hasta que el hombre pueda cuadrar el círculo; y podrá cuando se encuentre en posesión del cubo, de lo cuaternario; pero entonces será porque la sabiduría le dio libertad y unió los tres mundos en un solo mundo; y como el mundo Espiritual es el KETHER de nuestra Tríada, nacida de la Mónada, unidad y principio activo, y del Diada o Multiplicidad, reflejo todo ello del otro sistema Kather, Binach y Chamah, se ve que siempre es la vida la lucha entre el principio activo y el pasivo, del que resulta el movimiento, único manantial de la vida.

Antes de empezar el progreso que hoy llamamos ciencias, los más antiguos Magos y Astrólogos, ya habían descubierto que los números contenían los elementos de todas las cosas y de todas las ciencias, como hoy lo probamos con las matemáticas.

Es evidente que el gran sistema de nuestro mundo, como de todos los infinitos del Universo, descansa sobre la base sólida de los números ideales, que no admiten quebrados ni decimales; y estos números son la armonía de cada mundo, y el conjunto la armonía Universal: y el que conoce su valor, no puede ignorar las leyes por las que el Universo se rige y existe.

Comparando, pues, los efectos de un número, se llega infaliblemente a descubrir la causa y así se profetiza y aun se producen hechos que la ignorancia llama fenómenos y milagros, que es la muletilla de los facciosos religiosos, pero que, en la ignorancia, todos lo hemos sido.

En todas las cosas existe un doble carácter: el positivo y el negativo; lo visible y lo invisible; el cuerpo y el número; y hoy lo representamos en el progreso en la Electricidad, con sus dos polos, donde vemos los efectos, pero no vemos la causa, aunque la sentimos, si la ignorancia nos hace poner las manos en el conductor de la fuerza, o en el generador de ella.

Mas el misterio está sólo en creer al Uno, Uno; y no ver que, ese uno positivo, no es un uno sino en la forma ignorante con que lo entendemos. Pero el Cabalista y Metafísico, de ese uno, ve y comprende infinitos unos, reducidos a una armonía, por la libertad y la justicia, reflejo del rigor de la verdad, que, una vez vencido el antagonismo y empezado el movimiento equilibrador, reúne las cosas por afinidad; es decir, por el :Magnetismo, Amor de la Ley: llegando por este axioma Electro-Científico a comprender que, todo trabajo, todo esfuerzo, toda lucha, todo sacrificio, es originado por la necesidad de la existencia; y el que no lo sabe, se estrella al buscar las causas fuera del efecto, que es lo visible. El. UNO.

Los números de un mundo son infinitos: pero su marcha es sencilla, porque son correlativos, y ascendentes y reposan sobre los números fundamentales del 1 al 10. Pero su infinidad reposa, sobre los seres, infinitos en sí, en los cuales hay que estudiar sus cualidades.

En los números de fondo, en la substancia de los seres, tenemos que comprender que reflejan también a un pasado, como a un porvenir, para así igualar todo su trabajo; y todo esto son estaciones de su progreso; y son rayos de Luz Divina, para representar siempre su propia imagen y para llevarse siempre presente en un solo golpe de vista de retroceso, de las vidas viejas, una vida nueva, con medida matemática, escrita en su juicio-destino de cada vida corporal o existencia del hombre.

De los números de fondo nacen los números reunidos hasta formar la unidad de la forma, como hemos dicho atrás del UNO; por lo que tenemos números centrales y de circunferencia, del mismo modo que hallamos números falsos y números impuros; pero en esto solo se ha de ver el grado de ese número y en la razón se descontará su imperfección.

Ahora bien: si aplicamos esta educación al pueblo de una Nación, ¿comprendéis que pudiera ningún hombre conformarse, con tener una frontera. que lo hace extranjero al otro lado, sabiendo que el hombre de la otra Nación es lo mismo, número necesario en la Creación, sin que sea posible tener diferente Ley?

Contestaros ahora vosotros mismos y vez con cuánta justicia hemos escrito la nueva palabra «Ético-Comunista».

Nosotros, en este largo capítulo, dejamos latente la causa de todo, y por consiguiente, también la causa del «Amor Consciente a la educación Nacional », estrado de la educación Universal o «Ético-Comunista».