CAPÍTULO SEGUNDO
EL AMOR AL PODER DEL ESTADO -SOBERANÍA

 

Es indudable que, si el pueblo, por su soberanía, ha nombrado su Poder Ejecutivo, gobierno representante para ante otras Naciones, pero sobre todo ante todos los ciudadanos, lo represente y hable a cada uno en nombre de todos, el pueblo, el estado, lo amará.

Si un gobierno, o Poder Ejecutivo de una Nación, es protestado por la mayoría, no es ése un gobierno constituído, aunque hubiera sido electo por un plebiscito; pues el pueblo es y tiene siempre la soberanía y pone y quita reyes y gobiernos, según conviene a sus intereses colectivos y comunes.

El pueblo no está obligado a reconocer a un gobierno sugerido o impuesto por un poder extraño, ni tampoco a reconocer deudas y contratos hechos a su espalda y sin su aprobación soberana.

Yo sé que bajo esta doctrina, bajo ese principio, se dirá: No hay ninguna Nación en estado solvente. Triste es decirlo, pero así es en verdad y así lo entienden los pueblos; que están implantando contra viento y marea, el régimen Comunista.

No sería lógico que yo, que he nombrado un administrador para que administre y gobierne mis bienes; que por cualquier causa gravara mis bienes con préstamos e hipotecas, sin decirme a nada, y luego que me viniera un acreedor pidiéndome lo que yo no sé que debo. Yo acusaré que hacer deudas, no es administrar, sino gravar, destruir mis bienes y por lo tanto, ha de ser mi administrador quien, legal y justicieramente, sea el deudor y responsable del acto para el que no lo autoricé.

En el mismo caso y doctrina se encuentran los gobiernos que han empeñado a las naciones hasta desequilibrar su vida y no han contado con la voluntad del pueblo, que, seguramente, no los hubiera autorizado a tales empréstitos y mucho menos, guerras.

Pero he aquí el caso bien singular, que revela toda la inmoralidad y la plutocracia de los gobiernos todos del mundo. Tomemos como ejemplo y a azar, Poincaré y Clemenceau, Presidente y primer ministro Franceses durante la guerra Europea; y lo que resulte a éstos, será a todos igualmente.

Ahora no vamos a analizar si estos u otros son los culpables de esa guerra, aunque bastará decir que sí, porque mantenían pactos secretos que el pueblo no sabía y ni aun sabe, después de la catástrofe; lo cual, ante todo argumento de estado (considerando el estado en el pueblo, porque así es), esos tratados y compromisos, no son autorizado por el estado pueblo y no está obligado a cumplirlos, y sí son responsables colectiva y personalmente, los autócratas que los contratan, abusando de autoridad y con engaño del pueblo.

No rememoremos tampoco los terribles agobios y penurias del pueblo y millón y medio de vidas y otras tantas inutilizadas; fijémonos solamente en la tremenda deuda que le queda al pueblo Francés, calculada en números redondos en 10 mil millones de francos oro, que con la depreciación consecuente, hoy se eleva a 30 mil millones.

La población de Francia es de 40 millones de habitantes, y por lo tanto, cada Francés, hombre y mujer, pobre o rico, viejo o joven; sano o enfermo, debe a diferentes países, casi mil millones; lo que no lo puede pagar, porque no lo puede producir, y por lo tanto, tiene que valerse de la trampa, lo mismo que las otras naciones que se encuentran con la misma deuda.

Sin embargo, Poincaré y Clemenceau, se han marchado a su casa con tanta frescura y tranquilidad, como si hubieran hecho una obra de meritorio valor, diciéndole al pueblo: ¡Ahí queda ese fardo!... Págalo, Juan...

La generación actual, que se ha divertido quemando en pólvora y metralla la riqueza del estado pueblo, engañado, no puede ser que la pague. ¿Con qué justicia le han de legar esa carga a la generación venidera, condenándola a sufrir lo que no ha gozado? Si esa generación se hace consciente y desconoce esa carga que ella no se creó, ¿quién podría, justicieramente obligarla?

Cualquiera. que le reclame será tan autócrata como sus causantes Poincaré y Clemenceau, a los cuales debió obligar el pueblo, si era consciente de que él era el verdadero estado.

¿El pueblo no los acusó dejándolos marchar? Entonces el pueblo no era consciente de que él es el estado: no es culpable de los desastres que toleró, pero sí es responsable de sus ignorancias y de sus odios.

Como responsable, tiene derecho a la atenuante de engañado. Pero los culpables gobernantes, no menos falaces que aquel su antiguo rey que, desconociendo la soberanía del pueblo Francés, osó decir « El estado soy yo», no tienen atenuante y los Franceses menos porque se titularon el «Cerebro de la humanidad ».

Mas esa atenuante, que significa la cancelación de la deuda, hecha sin conocimiento del pueblo, es decir, sin orden expresa del pueblo, no puede reclamarla la generación presente, porque ella consintió en que se hiciera esa deuda y acaso concibiendo su disfrute bajo esta teoría más que probable: «Venga dinero donde quiera: si somos derrotados, quedaremos deshechos y no podremos pagarla; si triunfamos, los vencidos pagarán nuestro crimen».

No creáis que pongo esta teoría porque sí nada más: de los hechos se desprende que; en el conjunto de... la. luz: estaba latente esa Teoría, que ahora la han convertido en Ley, en la reunión de ministros aliados allá, en el país de los escándalos y dicen que, al salir de decretar «la muerte de Alemania», que no otra cosa significa la final reunión de locos rabiosos o desalmados (1) Ministros aliados, al salir; digo, de esa reunión, dicen los telegramas que los ministros «Salían satisfechos y risueños». También «el criminal habituado se siente satisfecho y goza ensañándose en su víctima» dicen los criminalistas.

La prueba de todo esto está en el telegrama siguiente, recortado del periódico «La Prensa» de hoy:

La notificación a Alemania

CARTA DE BRIAND A BERGMANN

París, enero 31 (United). -El presidente del Consejo, M. Briand, contestó a una carta que le dirigió el señor Bergmann, jefe de la delegación Alemana, haciendo resaltar varios puntos del acuerdo interaliado:

«Los gobiernos aliados, dice M. Briand, han consentido hoy formalmente en dar a Alemania un nuevo plazo para el desarme según el tratado de Versalles. Tienen la firme esperanza de que Alemania no colocará a los aliados, los que confirman sus anteriores resoluciones, en la necesidad de encarar la grave situación que surgiría si Alemania persiste en dejar de cumplir sus obligaciones».

«Agrega luego que el protocolo firmada por los aliados contiene una cláusula que prohibe a Alemania hacer operaciones de crédito fuera de su territorio sin el consentimiento de la comisión de reparaciones. Esto se aplica al gobierno del «Reich», lo mismo que a los gobiernos de los Estados, a las autoridades provinciales y municipales y a las compañías que están bajo el control del gobierno».

«Las anualidades se pagarán semestralmente, empezando el 1.° de mayo de 1921, y el derecho sobre la exportación dos meses después de terminar cada semestre. Alemania dará a la comisión de representaciones, todas las facilidades necesarias para fiscalizar los derechos.

«Alemania podría hacer en cualquier momento pagos adelantados, los que se emplearán para reducir las anualidades; y los adelantos gozarán de un interés de ocho por ciento hasta el mes de mayo de 1922, de seis por ciento hasta 1925 y luego de cinco por ciento».

«Los productos de las aduanas Alemanas constituirán una garantía especial para la ejecución del acuerdo. En el caso de que Alemania dejara de efectuar algún pago, se designarán las aduanas cuya administración podría asumir la comisión de reparaciones, y ésta invitará al gobierno Alemán a aumentarlas. Si la advertencia no produjera el resultado deseado, la comisión lo notificará a los gobiernos Aliados y asociados, los que adoptarán las medidas que juzgaran indicadas.»

«En cuanto al desarme, el protocolo llama la atención sobre el hecho de haberse llevado a término los licenciamientos ordenados por el acuerdo de Boulogne. Se invita al gobierno alemán a que complete las leyes militares de acuerdo con el tratado de paz. Debe suprimir el servicio obligatorio en el «Reich» y en los Estados antes del 15 de marzo, reducir el excedente del ejército permanente antes del 15 de abril, entregar los materiales de guerra, inclusive los de los civiles, y desmantelar las fortalezas antes del 28 de febrero de 1921. Debe también transformar las fábricas de materiales de guerra en otras de instrumentos de paz. Los cuerpos militares no autorizados, deben ser disueltos antes del 30 de junio y todas las armas entregadas antes del 31 de marzo. Se confirma la resolución adoptada en Boulogne sobre la policía de seguridad».

«El desarme de los buques de guerra de reserva debe efectuarse antes del 30 de abril y la destrucción de todos los buques de guerra antes del 31 de julio. Deben ser destruídos en seguida, todos los submarinos y sus partes componentes y Alemania no deberá construir nuevos submarinos. Finalmente, debe de entregar incondicionalmente los equipos de los cruceros y destroyers».

«De acuerdo con lo acordado en Bouglogne, Alemania no podrá fabricar ni importar materiales para aeroplanos, hasta tres años después de que los aliados se hayan declarado satisfechos del desarme. Alemania no empleará aeroplanos para el servicio de policía ».

«Los aliados ejercerán una constante vigilancia para asegurar el cumplimiento de estas condiciones ».

Ya lo veis. ¡Y no se sonrojaron al hablar de paz, teniendo la bomba cargada, que cualquier chispa puede hacerla estallar! ¿Y quién será capaz de pensar lo que sucederá a un nuevo estallido? ¿Cómo y de dónde pagará Alemania 25 mil millones, si ha de desarmarse hasta no poder emplear el aeroplano como policía, ni podrá moverse sin permiso de los aliados?

Pero esperemos breves días a ver qué contestará, no Alemania, sino el pueblo Alemán, que no es lo mismo. Pero quedamos justificado lo que dijimos el día del armisticio: «Dijeron Paz y no habrá paz » hasta el imperio de la Comuna de Amor y Ley.

Hasta aquí, no hemos visto al pueblo tener conciencia de que el pueblo es en verdad de verdad el Estado; y por ello el pueblo adquiere los agobios que su responsabilidad de ignorante le trae.

Pero esos agobios han tenido la virtud de hacer despertar al pueblo en su soberanía, que no la pide, sino que la toma; y todos esos papeles de las conferencias aliadas, serán la acusación eficiente del derecho usurpado al pueblo por esa camarilla de supremáticos secundarios; pues los primarios son el sindicato de príncipes y reyes, capitaneados por el Pontífice Cristiano-Católico.

Sí ; hay un sindicato temible de plutócratas; pero que si hasta hoy fue oculto y trabajó a sus anchas, no podrá hacer lo mismo hoy, que lo hemos descubierto, y caerán las pocas coronas que aun se sostienen en medio de un furibundo bamboleo que ya les imprime los empujes violentos del pueblo, desesperado por la miseria y la vergüenza.

Cuando habrán rodado en tiempo (quizás en pocos meses) la terrible corona de la magia negra y roja, o tiara pontificia, caerá impotente al río que rodea su castillo y será la obra del amor al Estado, o soberanía del pueblo, la que lo habrá hecho.

Sí: el Estado pueblo, que establece como ley el trabajo productivo, estará en su reinado dictando sus leyes plebiscitarias a la luz del sol y no habrá secretos, porque tampoco habrá naciones, ni razas, ni castas, ni clases privilegiadas, y el odio no cabe donde no hay diferencias ni conciliábulos.

No se nos oculta que hay que educar mucho al pueblo. ¿Pero acaso no hemos empezado ya? ¿No hemos hecho para él la «Filosofía Austera Racional»  y estos «Cinco Amores», bastante para iniciar al pueblo en su soberanía de Estado consciente?

Está el pueblo enceguecido, es verdad; pero ya hemos declarado que es sólo responsable y tiene derecho a todas las atenuantes; mas cuando se le quitarán los escandalosos que lo inmoralizan y lo soliviantan ¿quién duda que el hombre en el trabajo se dignifica y se engrandece? Si es dueño de lo que produce y tiene paz y pan en suficiencia, ¿quién duda que por su propio orgullo de hombre, por el amor a sus hijos, por amor a sus mismos semejantes, por no perder sus conquistas, se ilustrará, máxime que no se descuidará su amplia enseñanza hasta los 20 Y 35 años, según trabajo, oficio o carrera a que se dedicará, conforme a su vocación y facultades?

Hoy en su escarmiento, los obreros, las federaciones obreras, no admiten en sus filas nada religioso y ésta es la gran esperanza. Y aunque por esa disposición rechacen a los espiritistas también, esta Escuela no se inmuta por ello; sabemos que ese extremo no tiene otro fundamento que librarse el pueblo de embusteros, de falaces, de traidores, de religiosos, y con ello nos ayudan a nosotros a desmentir esas mismas plagas, con nuestro Espiritismo Luz y Verdad, que él solo se impondrá como moral y sabiduría de la Comuna.

Los menos inconscientes, nos dirán entonces: ¿Por qué no nos ilustrasteis antes? Y nosotros les contestaremos: Porque tú mismo nos rechazabas equivocado: estabas ciego de odios y nosotros no podemos estar con los que odian. Pero te habíamos dado un alerta y un consejo: leíste nuestros manifiestos y no quisiste venir a nosotros; te creías muy hombre, diciéndote materialista y no sabes lo que es la materia; negabas al Espiritismo y no puedes tú ser hombre, sin el espíritu; en fin, estabas equivocado en todos los puntos, menos en uno: en el de tu deber de trabajador y tu derecho a cubrir tus necesidades y era bastante para esperar que te harías conciencia de que, sin una moral y sentimiento eficiente, no podrías conquistar esos derechos soberanos: te has hecho esa conciencia, has llamado y henos aquí, con la ley racional que a todos los iguala y eleva y hasta la materia queda espiritualizada; lo que tú, llamándote materialista, no supisteis hacer.

Acata, pues, el código: sigue tu trabajo: ama a todos como hermanos que somos y déjate regir hasta que puedas ser tu propio Maestro y nada temas.

Sí, nada temas; pero no descuides tu deber: vigila, pide consejo siempre: no quieras ser más que tu hermano en derechos; no quieras imponer una supremacía a otra supremacía, que no sería mejor que la que ahora abatimos, y llama a todos al trabajo, sin mirar que los que lleguen vistan o hayan vestido hábito, hayan sido tus tiranos, o jueces parciales y verdugos, porque estaban ciegos, como lo estabas tú; en algún punto, por el que nos rechazabas.

El lema con que todo lo dominarás es Amor. La espada que blandirás en el máximo rigor, es ésta: Solo el trabajo productivo regenera y da derecho al consumo. Este apotegma no tiene tangente. El que habéis adoptado hasta hoy «El que no trabaja no come» tiene todas las tangentes que un círculo puede tener y no podrás negar que el fraile trabaja, aunque sea, en reventarte, en deshonrar al hombre y corromper a la mujer; el explotador trabaja en saber cómo robarte más: el abogado, trabaja en envolver al litigante y hacer litigios de cualquier forma; el diputado: trabaja, en fraguar leyes de extorsión contra el trabajador productor; la dama remilgada, trabaja para quitar algo del salario a su servidumbre y todos trabajan en algo en la sociedad que, en el lema de «El que no trabaja no come» te puede pleitear y te ganará. Pero no es así en el nuestro, que envuelve toda la más alta moral y sabiduría y a cada hombre le pide productos para la vida: no tiene tangente; es la perfección de la Ley fundamental y social de la Comuna, que trae esta Escuela.

¿Ves como en tu primer artículo, hermano trabajador, estás equivocado? Pues en los demás de las doctrinas que sustentas, hay un equívoco en cada artículo y en el todo, es toda una equivocación, porque te quiere enseñar que puedes ser hombre sin espíritu, y eso es irracional.

¿Mas crees tú que nosotros tenemos interés en que confieses el espiritismo? No tenemos ningún interés: el Espiritismo se impondrá solo, como moral y sentimiento: lo que nos importa es, que sepas lo que es Comunismo y te lo enseñaremos: y en el Comunismo verás, que no puedes separarlo de su tronco y tú te encargarás de descubrir por el estudio, cuál es ese tronco del que procede el comunismo. El Comunismo, no te atreverás a afirmar que es causa sino Efecto. ¿Cuál será la causa? Ya la encontrarás: pero entretanto y por prudencia, no niegues lo que ignoras; porque negando como niegas el Espiritismo, lo confirmas; si no existiera, no podrías negarlo.

Pero niega o afirma; no podrás hacer que el Comunismo no proceda del Espiritismo Luz y Verdad, que todo lo estudia; hasta lo más material y él es causa de todo, del Creador abajo.

Esta es la causa de que te hagas conciencia y del Amor al Estado y el Estado es el pueblo.