CAPITULO SEXTO
EL AMOR A LA ECONOMÍA COMÚN.

Ascendemos de grado en grado; pero estamos al frente del régimen económico y me empeño que, después de éste capítulo, cada hombre puede ser un ministro y jefe de Estado... permitidme que por una vez en toda mi larga obra diga como el popular y legendario «El Vasco de Olabarria»: Cuando un vasco quiere, todos quieren; porque quiero yo y vasta, ¡Gran Siete!... Dispensad este modismo.

Yo sé cuánto me cuesta lo que acabo de prometer, pero... además de vasco, soy navarro; tierra fértil y cielo puro a los que evoco para este... capítulo, que puede ser y será un Código de economía material, moral, científico y espiritual.

Voy a distribuir mi trabajo en 14 párrafos; y como tengo escrito un libro que titularé «Profilaxis de la Vida» y aun no tiene epílogo, este estudio será para epílogo de aquel libro, que es un verdadero tratado de economía. Planteémoslo.

ECONOMÍA Y ECONOMIXTIFICACION

Queremos propender a reparar en mucho los daños causados por la economixtificación que han tenido las naciones todas, en vez de la verdadera economía.

Ninguna función de la vida puede acercarse a la perfección, en tanto se desconoce el valor real del espíritu del hombre, dándole el puesto correspondiente, es decir, el primero de todas las cosas; y por no haber sido así, en vez de economía, hubo economixtificación.

Hoy, como ya la ley de Justicia Divina ha llegado a su justo minuto de recoger el fruto del progreso y el espíritu se sienta (a pesar de los que se oponen a ello) en su trono y reinará, habrá economía y desaparecerá la economixtificación: yo lo sé y no puedo ni quiero desobedecer a quien me manda, puesto que me inspira y daré aquí un punto de cada capítulo de economía, para que sirva de escala pedagógica como así se destina para los hombres, en el régimen de la Comuna de Amor y Ley.

La economía bien entendida, es evitar siempre lo superfluio; pero cuidando no se vaya a caer en el ridículo del avaro, en la tacañería, en la mezquindad, que llevan de seguida al egoísmo y la avaricia, que es lo que constituye la economixtificación.

Desde luego, todo eso es ignorancia y es lo que ha constituido la mal entendida economía que ha reinado y nada de ello es de sabios, pero ha podido ser virtud, de los llamados santos.

PÁRRAFO I
ECONOMÍA DEL TIEMPO

Ninguno podrá preciarse de económico si no economiza el tiempo, distribuyéndolo con diligencia racional y provechosa para cada cosa de las necesidades de la vida, en el desempeño de sus funciones.

En un código que al mundo se le dará, está bien dividido el tiempo en cada día y han de llegar a todos sus deberes sin precipitación, con medida matemática, sin hastío y con agrado; pero para esto, la educación es la primera parte profiláctica y en la Comuna, la Profilaxis será completa.

El tiempo destinado al trabajo ha de emplearse en el trabajo obligatorio; y el destinado al asueto, no se ha de substituir por trabajo o estudio y ni aun por descanso corporal, sino que cada tiempo ha de ocuparse según el reglamento, con diligencia, porque así se llega a todo con precisión.

¿Creéis que es provechoso, ni el progreso gana, ni acrecentáis el bienestar, porque las horas destinadas al descanso las paséis en asueto, porque os atrae? El cuerpo reclamará sus horas de descanso, pagándolo con malestar y aun corréis el peligro de que no tenga fuerzas y las aptitudes necesarias para la faena, por cansancio o por embotamiento, y aquí se ha cometido el delito de robo a la producción, del que sois responsable ante la comunidad y el progreso.

Si las horas de estudio y del asueto las dedicáis al trabajo por creer que acrecentáis la riqueza, os engañáis también, porque si estudiáis esas horas la ley del trabajo, ahí está la economía verdadera, porque en el estudio, habréis encontrado un modo de menor esfuerzo y no andaréis dando vueltas y titubeando en vuestra obra.

Medir el tiempo, es comprender la economía del tiempo. Hacer las cosas a destiempo es perder el tiempo.

PÁRRAFO II
ECONOMÍA ARTÍSTICA

Poner cada cosa en su puesto y preparar un puesto para cada cosa, es lo que constituye el todo de la economía artística, y es de toda necesidad para el orden y concierto de la casa, de la ciudad y de la región y de todo el mundo.

Esta lección nos la da el universo en su enjambre de mundos, sistemas planetarios, constelaciones y nebulosas, para constituir los planos de que se llena el infinito, corriendo en vertiginosa carrera cada mundo con sus satélites, sin estorbarse el uno al otro.

Cuando se tiene noción de la armonía de la vida, no es difícil poner cada cosa en su puesto y preparar el puesto correspondiente a cada cosa y a nadie le parecería bien que la mesa del comedor la colocaran en el cuarto de baño, ni la bañera en la sala, o la sala de recibir en la cocina.

Y lo mismo que esto desarmoniza y es contra el arte, es poner hombres ineptos al frente de cosas que no son capaces, como sería que al herrero lo pusierais al frente de un taller de joyería, o al albañil de impresor, que sería tan concordante como el hombre hacer los oficios de la mujer.

La naturaleza de cada individuo revela sus aptitudes; y sacarlo de ellas es contra la armonía artística, que ninguno debe pretender modificarla, porque pierde el tiempo y nadie puede pedir responsabilidades al que se le pone al frente de aquello para lo que no es apto por naturaleza...

Ocúpese cada uno en sus aptitudes y tened seguro que la economía artística será cumplida.

PÁRRAFO III
ECONOMÍA ANIMAL

La economía animal ya requiere más conocimientos científicos; pero sin las economías anteriores no podríais con facilidad cumplir esta gran parte de la sabiduría que se denomina economía animal y que consiste en conocer las funciones del organismo en todo su ser y seres con quienes convivimos y obramos y las funciones fisiológicas de esos organismos. Pero con nuestra «Filosofía Austera Racional» y «Profilaxis de la vida» podéis iniciaros y luego seréis perfectos maestros en el gran monumento que titularemos «Conócete a ti mismo».

Si sabemos que el hombre nace para el trabajo que ha de embellecer la naturaleza cada día más y la mujer viene en primer término a ser la compañera amante que endulce la vida de su trabajador esposo, a la par que es el arca santa de la Creación para perpetuar la especie, invertir los factores, sería irracional y contrario a la economía animal y no es posible torcer la ley inflexible que da órganos diferentes al varón y la mujer.

Esclavizar a la madre de nuestros hijos y amargar su existencia en cualquier forma, es atentatorio a la fisiología de la mujer y es labrarse un infierno, renegando del Edén que representa la familia.

Pretender que los de una región tengan el mismo etnicismo que los de otras, es ignorancia de lo que constituye la Fisiología, la Fixiognosia y la Etnología del mundo en que vive y convive el hombre y esto no puede tolerarse en el régimen comunal, en el que cada hombre y cada mujer desde su infancia, conocerá estos secretos, que hoy, los llamados sabios, los ignoran en su casi totalidad.

Estudiad, pues, vuestro organismo en sus funciones y por vosotros conoceréis a los otros, aunque el etnicismo no será igual. Pero hoy, como impera la razón, porque esta es únicamente del espíritu y éste está en su reinado, con una buena intención, seréis iluminados para empezar a estudiar esta gran rama de la sabiduría llamada economía animal, porque sólo entraña las funciones de lo material; y tenéis una gran pauta en el libro «Profilaxis de la vida» en las cátedras de los ancianos 1° al 5° inclusives, donde os quedaréis admirados de las funciones de nuestros organismos; y de allí partid con ese jalón seguro; pero no queráis conocer otra cosa, ni a los otros, sin conoceros a vosotros primero, y progresaréis.

PÁRRAFO IV
ECONOMÍA MORAL

Recordad aquí nuestro prólogo de la «Filosofía Austera Racional», porque entraña lo necesario a la comprensión de que, sin la moral eficiente, no puede haber ninguna clase de economía.

La economía moral consiste en disponer todo lo concerniente para que una obra, antes de entrar a su ejecución, sea ya la obra, es decir, que se debe pensar bien todo en la mente del actor, para que la idea sea convertida en la realidad con un bien mayor y menor costo de fuerzas.

Es decir, que yo estoy ocupado, v. g., en escribir; y si tiendo la pluma sin pensar y meditar lo que debo dar y decir (prescindiendo de la inspiración si fuera posible), es seguro que llenaría el libro para no decir nada, ni dar soluciones a ninguno de los problemas que hubiera querido solucionar.

Pero si antes de tender la pluma me concentro en mi mismo, pensando las leyes de lo que quiero exponer, una vez que he hecho la hilaza del tejido, sale la pluma avanzando sin parar y sin tener que tachar ni corregir las palabras, ganando tiempo y papel, y hago obra de provecho, por esa economía moral.

Suponed que un ingeniero inexperto idea una máquina y no proyecta para medir las fuerzas ni figurar las partes que deben encargar al talle: tendría el que ha de hacer las formas en bruto, bien en madera, yeso o barro, que delatar de incompleto y de ningún valor el estudio.

El ingeniero o idealista, tampoco es el artista; pero dará la idea en imágenes rústicas, que el artista acabará conforme a la idea transmitida. Si el ingeniero idealista no tiene esos grados de moral científica, no puede tener economía moral y sus proyectos son obra perdida. Pero si tiene esos grados de moral eficiente a si ciencia, por la economía moral, ideará planeando con la ayuda de la matemática, la que le dirá rigurosamente las fuerzas necesarias, los espesores de las partes y así estudiado con toda la moral económica, acotará sus planos y figuras y la máquina saldrá bien, como un buen nacimiento, que luego experimentará y perfeccionará, precisamente buscando el máximum de las economías, y será la corona de todo ello la economía moral.

La economía moral es siempre más atrayente y más digna que el trabajo bruto, es decir que en el primer caso expuesto, estuvo ausente el director Espíritu, único idealista. En el segundo estuvo presente, porque su alma y su cuerpo lo reconocieron en sus funciones.

Con este ejemplo tenéis bastante para saber que, más vale pensar y pensar, que fracasar inmoralmente, por no haber puesto nuestra mente al concurso de la acción que íbamos a ejecutar.

Concluyo diciendo que: la economía moral no quiere ni admite atolondrados, ni consiente la economistificación.

PÁRRAFO V
ECONOMÍA CIENTÍFICA

La economía científica casi se confunde con la economía moral; pero, sin embargo, tiene sus puntos de diferencia, pues mientras la economía moral concibe, idealiza, la economía científica obra. La economía moral es el pensamiento y la economía científica la voluntad: y divinizando esto (porque cabe), la economía moral es como el Éter única substancia, como pensamiento del Creador, para la creación infinita; y la economía científica es la voluntad ejecutora, que del Éter hace los cuerpos y las cosas que, con peso y medida, demuestra en las obras la vida; de lo que llegamos a comprender que, esta voluntad del Creador, es el Espíritu, que lo individualizó para ejecutar la creación; y encerrado en el hombre, por su propia naturaleza idealiza y da voluntad a su alma y cuerpo, para la realización y demostración del pensamiento en los hechos.

Es grande este trago que os doy, hermanos míos; pero es el quinto capítulo de economía, y no hay quinto malo. Pero ya lo habéis pasado y lo digeriréis: para lo que tenéis como aceite fino, las doctrinas que anteceden y libros anunciados con la filosofía, que deseo bebáis con sosiego y calma, que lo necesitáis para esta lección.

La economía científica, pues, es concretando, pesar matemáticamente todas las cosas, para el resultado probable favorecido por la exactitud de los componentes y preparativos mentales y científicos, antes de exponer ni hacer gasto ninguno de interés y fuerzas, y aun se debe economizar ciencia, es decir, que se debe pensar, más que pesar y medir.

Con esto, podéis tomar ahora otro traguito, si no tan grande como el de arriba, acaso más amargo para muchos, porque aquí, como es compendio, no he de entrar mucho en la metafísica profunda, que es el suavizador de los dolores. Eso lo hice hasta atomizar las cosas en el «Conócete a ti mismo», donde lo veréis.

Sabed, pues, que la matemática no lo domina todo, ni tampoco es exacta, aunque sea lo más exacto que en ciencias tenemos. Pero el idealismo, la razón, que es el Espíritu, ésta si lo domina todo, porque es la matemática pura; esta no necesita cuadrar el círculo que es vicioso, porque para el espíritu, para su razón, para su idealismo, no existe el círculo, ni el quebrado, ni el decimal. Para él, solo existe la vida, y él mismo es la vida, confirmándolo Shet, cuando dijo: «En él estaba la vida y la vida es la luz de los hombres».

Aunque no todos comprenderéis esas profundidades hoy, luego si las comprenderéis, pero entre tanto, pensad más que pesar, y luego pesaréis, mediréis y ejecutaréis con gran economía científica, porque la economía moral es la más barata, aunque es más alta y tenemos el deber de usarla en toda su grandeza y verdad.

PÁRRAFO VI
ECONOMÍA DOMÉSTICA

La economía doméstica consiste en someterse a una pauta o regla calculada, pero no rutinaria y sí ascendente, para conseguir siempre un mejor género de vida sin salirse de su posición, es decir, de los medios con que se cuenta para la vida.

Esta economía pertenece de lleno a la mujer dentro de la órbita de la casa; pero la órbita es el hombre, que ha de preparar los medios de la vida doméstica.

Como por la organización irracional que hasta hoy ha regido las sociedades, todo se encuentra enredado en la malla de las leyes económicas de los pueblos, casi no ha tenido vida la economía doméstica; pues donde pudiéramos ver algo que semejara economía, poco ahondaríamos para descubrir egoísmo, avaricia y tacañería, y a lo más encontraríamos laudable la parsimonia necesaria para distribuir el poco y mal alimento para las horas del día; y esto no puede ser economía, porque se castiga al organismo con la escasez, que luego redunda en descontento, y la más de las veces acaba en enfermedades y siempre en raquitismo en la infancia; es decir, que lo que es parsimonia, es miseria y esto no es economía.

Desgraciadamente y en general, es esta la economía doméstica que ha habido en la tierra; pero particularizándome un poco con las llamadas clases altas, pudientes o privilegiadas, entienden la economía en poner diferente comida y diferente pan a sus servidores, o rebajándoles el salario a medida que los artículos necesarios a la vida suben. Pero en cambio en un te, en un banquete, en un sarao provocativo e inmoral en todo concepto, derrochan la comida de una familia en un año, o la fortuna de una familia para toda la vida. ¿Y los vestidos? ¿Y las joyas?... Y ni siquiera se los han fabricado ellos, ni construyeron el palacio en que se enseñorean, ni el teatro donde exhiben descotadas sus remilgos tachonados de revoques y pinturas, que disimulan los estragos que marcaron en sus rostros los vicios adquiridos en la holgazanería. Y no tienen la culpa esas clases, ni las culpo más que en lo que tienen de inhumano hasta para ellas mismas, puesto que por los vicios se suicidan paulatinamente. La culpa está en la errada educación. ¿Y quien es el encargado de esta? Por todo, aunque no queramos, aparece el mismo peine. Hasta hoy, quiso y se jacta de ser el educador, el Dios religioso... Anatema a él por inmoral y causa de la inmoralidad social.

En fin, la economía doméstica le han entendido todos en no comer, o comer menos, o más malo y aún nocivo a la salud; y eso, lejos de ser economía, es un crimen de lesa humanidad, que hoy la ley de justicia viene a quitar con el establecimiento de la comuna, en la que ninguno baja; todos suben, pero todos se igualan en derechos y obligaciones; y quien no esté conforme, que detenga, si es capaz, a la Ley de Justicia, que empezó a borrar las rayas que los hombres hicieron sobre la tierra.

Entre tanto, entended que, economizar no comiendo, es un crimen que pagamos con enfermedades, y es culpable quien usurpa el producto al trabajador.

PÁRRAFO VII
ECONOMÍA ORGÁNICA

La economía orgánica es el aprovechamiento armónico de todos los organismos y cosas de la tierra, para un fin mayor social común. Es decir, que las individualidades, primero han de ser concientes de que la colectividad es más beneficiosa que la individualidad; y la colectividad, siendo un organismo eficiente, ha de atraer a otras colectividades, para mayor beneficio; y de ese esfuerzo común, han de aprovechar los otros organismos de los tres reinos y los elementos dominables, para que todo suba en belleza y armonía, sin la cual el bienestar es imposible.

Esta economía la ha cumplido la ley divida, reuniendo los hombres en sociedades, explotadoras sí, pero la ley usa las armas que encuentra para la creación del progreso, que en sólo la unión de las colectividades en una universal colectividad se puede obtener con beneficio.

Por esa unión forzada por la ley de unir los esfuerzos de los hombres bajo un prisma científico y por las mismas necesidades, disfrutamos de los ferrocarriles, telégrafos y la electricidad y los lomos de los mares son rastreados por los barcos. Y es que la ley divina todo lo domina, imponiendo sin obligar, y nada la vence. ¿Que esas empresas y colectividades se aprovechan? Es vedad. ¿Pero acaso el obrero no aprovechó igualmente en su salario, aunque sea muy mezquino? Eso no es culpa de la ley; a la ley no le importa nada todo eso, cuando tiene que cumplir un artículo en ella escrito.

Pero el siguiente artículo será que, el producto de ese progreso hecho con el común esfuerzo del capital y el trabajo, lo disfrute la comunidad.

En efecto, la ley con su sabiduría, prepara las cosas de modo que se haga la justicia y quite los estorbos que se opongan, y éste es el gran secreto de estas protestas y hecatombes que presenciamos en todo el mundo, y nadie lo evitará, porque es el cumplimiento de la justicia, obedeciendo al verdadero régimen económico de los organismos todos de la naturaleza que lo pide.

Lo primero es lo primero, y lo primero es implantar el progreso, aunque los hombres, por su ignorancia, se maten con el progreso que les debía de servir de bienestar y de vida. Lo segundo es el cumplimiento del fin para el que se trae el progreso, y el fin es el mayor bienestar cada vez de toda la comunidad. ¿Quién se opone? Ese organismo, individual, colectivo, nacional o imperial se quita: y muerto el perro, muerta la rabia.

Este es el secreto de las leyes divinas y naturales que los hombres no han querido entender, por lo mismo de siempre: por una mala educación, por haber creído más a los santos, que a los sabios; y quien se atreva, que desmienta al anciano 24.

En suma, la economía orgánica, es de la Comuna sin parcelas y sin fronteras que se viene a implantar en todo el mundo, tras de estas hecatombes que cambian la faz de la tierra y quitan todo lo que estorba, dando la más alta lección.

PÁRRAFO VIII
ECONOMÍA RURAL Y AGRÍCOLA

La economía rural y agrícola se basa en el aprovechamiento de la economía orgánica y científica en todas sus ramas, para sacar por su eficacia y unidad, mejores rendimientos cada vez.

Cuando se piensa el descuido que las ciencias han tenido para no prestar todo su concurso y atención a la agricultura, no se puede menos que entristecerse, porque queda demostrado el desconocimiento de que la agricultura es la única base posible del bienestar y por esto hay tanto descontento y la vida llegó a lo imposible de vivirla.

Para todo hay hombres y todo puede ser simultáneo; pero en caso de no poder ser todas las cosas a la vez para darse satisfacción el hombre, debe ser primero el cultivo, atención y devoción de la tierra. La tierra es tan agradecida, que al poco tiempo nos devuelve el mil por uno de nuestro sacrificio y amor dedicado a ella, para que centupliquemos nuestra satisfacción. ¿Se descuida la agricultura? Pues la tierra nos descuida a nosotros y tendremos menos pan y más malestar.

No se estudian los cultivos, ni se cuida del laboreo, ni se abona la tierra; pero en cambio, se enjaezan soberbios coches y se hizo a los caballos, magnates, hasta vestidos de oro, en tanto que un pobre hombre ha de cavar la tierra haciendo de bestia y su adelanto en el laboreo es muy poco, en cambio de mucho cansancio y descontento, que tampoco abona la tierra con su magnetismo eficiente y positivo.

En nuestro «Método supremo», «Lecciones de magnetismo», damos la más alta lección al respecto.

Se ve en el laboreo de la tierra, una desidia tan grande, que a quien comprende lo que esto representa, lo hace llorar.

Se la rotura y muy mal, unos pocos días antes de extender las semillas y apenas si han arrancado las hierbas; pero si esto se hace antes y sin ningún remordimiento de la conciencia, se han dejado granar las semillas de esas zizañas; y antes de que el trigo (por ejemplo) que se siembra germine, ya está el campo cubierto de malezas; y solo porque los tallos padres de la sementera son por su naturaleza más altos, salen por encima del Vampiro; pero los hijuelos de la planta, que serían los centuplicadores de la cosecha, han muerto y la producción es pequeñísima; pero aún es demasiado comparado con el cultivo malo, poco y a destiempo que se hizo, y por añadidura, ajeno a toda economía moral y científica, por lo que ha desaparecido también, la economía moral y agrícola.

En cambio entrad en la ciudad y veréis millones de caballos siendo magnates y miles de automóviles paseando a la lujuria y al despotismo.

En esos carruajes (fuerzas robadas a la agricultura) veréis muchas grandes muñecas luciendo su desgaste prematuro; pero no encontraréis su corazón. Son muñecas.

La agricultura en la Comuna, es la primera y mayor atención y solo por ella habrá grandeza en Verdad de Verdad; y el progreso (que aun no pudo tener la humanidad) será un hecho, hasta extraer la luz y las fuerzas del Éter, que substituya a todas las fuerzas y combustibles. Tenemos esos secretos y los confirma el anciano 24 en su cátedra; pero es inútil su intento, mientras los hombres enrarezcan la atmósfera con sus pensamientos torbos y egoístas, porque ese tesoro es moneda del Padre, que no sirve para comerciar, porque no tiene precio, ni se puede emplear lo que es causa de la vida, para la muerte y destrucción de los cuerpos y cosas que representan la vida. Ese tesoro es solo para la Comuna, porque es la moneda del espíritu en su reinado.

Sí, en la Comuna, todos los hombres (hasta el maestro antes que todo otro hombre) han de saber y practicar la agricultura; y para esto yo os digo que la tierra no es insensible como lo suponéis, y sabe agradecer los besos que le da el hombre, en la misma forma y con más verdad aun, que os paga la esposa vuestro beso de amor, regalándoos un hijo. Asentad esto bien y que os sea ejemplo.

Todas las economías son buenas y necesarias; pero la economía rural y agrícola es la más trascendental, porque sin productos de la tierra, no podréis tener ninguna otra economía, ni aún como ciencia experimental, pues os faltaría la materia prima; y sin alimento el hombre no puede vivir, ni en la tierra ni en ningún otro mundo, porque en todos la materia vive de la materia; pero ésta, por ley fatal, tiene que servir de base al progreso del espíritu, siendo hombre, que es el único productor de todo, con las esencias que extrae del Éter, como única substancia que el Padre Creador nos da, el Éter. Alerta, pues, hombres y cuidad bien de la economía rural y agrícola.

PÁRRAFO IX
ECONOMÍA PUBLICA

Hijo de la moral pública o social, es la economía pública.

Esta economía consiste en la buena administración de una ciudad y de la Nación. Pero ¿qué habréis de administrar si no habéis tenido productos de la economía rural y agrícola?

La economía pública, pues, es, la órbita donde gira la economía doméstica, porque los encargados, municipios o gobiernos, son los que deben señalar las ventajas e inconvenientes de hacer esto o aquello; facilitar medios económicos a la producción, regular el consumo y el costo de las cosas, para que pueda la ciudad y la nación cubrir todas sus necesidades sin miseria y sin derroche y sin pedirle ni arrancarle a la madre tierra más que lo necesario a la vida holgada, placentera y racional.

La miseria reinante en estos momentos críticos, al extremo máximo en todo el mundo, dice muy claro que la economía pública no ha existido, o se ha olvidado hasta la letra; pero se puede asegurar que no ha existido, porque si hubiera existido, no podría borrarse del hombre, que aunque hubiera llegado a la locura que presenciamos, tendría un momento de lucidez, como todo loco tiene, hasta los más furiosos, y en ese momento, los hombres de gobierno entre tantos, alguno habría recordado y practicaría la economía pública. ¿No la recuerdan? ¿No la practican? Entonces no ha existido; y si no ha existido, es porque la economía pública es solo del régimen de la Comuna y es en vano que nadie lo intente fuera del régimen comunal sin fronteras, sin parcelas, sin dinero y con el amor por ley, porque fracasará.

Inténtelo quien quiera y se convencerá del fracaso, como si quisiera obtener melones de una Zarza-Mora.

Con la economía pública ha pasado lo mismo que dije de la economía doméstica; se ha entendido que economía es no comer, y ya dije que es un crimen de lesa humanidad, y esos crímenes ya no caben en la tierra; y como los hombres no son capaces, ni quieren (porque no quieren los Dioses religiosos) evitar esos crímenes de los que ellos viven.

Pero el decreto inexorable del Padre Creador, es: «Quitar todos los estorbos»; y llega la ley divina de justicia y los quita sin mirar oropeles, ni jerarquías dignatarias, renovándolo todo y la vida empezará como nueva, con todas las economías de la ley máxima de amor, que los Dioses religiosos no pudieron tener, porque no son Dioses de esa Ley.

El propietario de esa Ley es el Padre Creador, el gran Eloí, en cuyo nombre lo reconoce todo el Universo infinito, y ha dado su profilaxis para el día del reinado del espíritu, en 24 grandes cátedras de los 24 ancianos, sobre la base del amor, para la verdadera economía; y en esas lecciones magnas, inspírense todos los hombres, mientras llega el felicísimo momento, pero muy terrible para muchos, del instante de la implantación del régimen Comunal, que el mismo Creador ha decretado, y nadie podrá estorbar su omnímoda voluntad. ¿Quién se opone? Solo los que no quieren la economía pública y que pusieron obstáculo a todas las economías.

Los sensatos, los éticos, ensayen mientras tanto la economía pública, que ya llegará su perfección con los grandes rendimientos de la economía rural y agrícola.

PÁRRAFO X
ECONOMÍA INDUSTRIAL

La economía industrial consiste en la organización de todos los elementos que concurren a la producción del objeto, gastando menos para producir más.

En la economía industrial es en donde tienen toda su aplicación las economías moral y científica, y jamás puede faltar el espíritu Creador. ¿Pero podríais imaginar que pudiera existir la industria, sin los productos de la economía rural y agrícola? Y existiendo éstos, ¿podríamos organizar las industrias racionalmente sin la economía pública?

Como en la economía industrial es donde el hombre ha de demostrar la belleza de los mundos, aquí han de concurrir las ciencias más llenas de sabiduría, como la química, la física y las matemáticas, sin que falten las bellas artes, la literatura y sobre todo la mágica electricidad.

En la Comuna, llegará la economía industrial al grado máximo no imaginado, porque entrará con desenvoltura en la más profunda metafísica del espíritu, el que es sabio en su naturaleza por su procedencia y llega hasta el umbral de la sabiduría de su Padre, no ignorando más que el ser, del ser increado, que será vano empeño que entre todos los infinitos espíritus del universo quisieran profundizarlo y saberlo. Esta es la tangente de los falaces Pseudo-Sabios.

Pero de ese punto abajo, todo lo sabe el espíritu; hasta hace los mundos y sus cuerpos de hombres o de mujeres, en los que y con los que obra; y si él no se los hiciera, nunca sería hombre; y la belleza que presenta, es solo a causa de su mayor o menor sabiduría. ¡Qué bella y magna industria!...

Como los espíritus pertenecientes al mundo tierra han cursado ya los grados del bachillerato, hoy son trinos como hombres y han empezado cada uno su carrera definitiva para graduarse durante el séptimo día de la Comuna, de Maestros en la Creación; por lo que la ley implacable les exige obras de hombres y las tienen que hacer; para lo cual el rector universal hizo separar y llevar a otras aulas a los rezagados que se entretuvieron en caricaturizar a sus maestros, es decir que mixtificaron las profilaxis de los misioneros en todos los tiempos y jugaron sin conciencia con los maestros, y hasta no han respetado al rector, al Creador, que lo caricaturizaron y lo substituyeron con Dioses de palo y otras materias y hasta de carne y hueso.

¿Qué podía esperar la humanidad de esos seres con respecto a la economía industrial, si su industria sólo fue mixtificar el progreso?

Hoy la mayoría de los espíritus aprobó su bachillerato: y al empezar su carrera definitiva pidió al rector le quitara los estorbos, como lo había prometido en Isaías, y son quitados con la música horrorosa que hacen los cañones y la naturaleza en temblores, terremotos, tempestades y otras demostraciones; y estos depravados, en sus desesperaciones y en su irrespetuosidad al Creador, rompen todo lo que pueden, moviendo en su resistencia al cumplimiento de la orden de destierro, la gran conflagración mundial; pero hacen bien de romper lo que crearon, porque a nosotros no aprovechan sus borroneados planos y pizarras.

No tuvieron economía industrial y sus ligas no ligan; porque fundieron el oro con la arcilla y otros barros de menos valor aún.

Pero ¡oído a la pisada, Bachilleres! y seguid en vuestras lecciones, porque tenemos que demostrar el adelanto en una verdadera economía industrial, que no ha de admitir equívocos de materiales, ni error matemático.

PÁRRAFO XI
ECONOMÍA POLÍTICA (HOY GEOGRÁFICA)

La economía política pronto cesa ya en el nombre; pero se llamará geográfica y es lo mismo; y consiste en el conocimiento de las riquezas o producciones de las regiones (que hoy se llaman naciones) y continentes, para su intercambio, y el porqué o causas del aumento y disminución de los productos.

No tengo nada que observar sobre esta economía, porque en ella han observado los gobiernos bastante buena conducta. Pero si quiero advertir y sentar, que esto ha obedecido únicamente a que el espíritu inspiró con más claridad, porque los hombres no le opusieron gran resistencia ante el dilema de cambiar sus productos o estancarse y no participar del progreso industrial: este es el secreto primero.

El segundo secreto es transcendental; porque el espíritu prepara las emigraciones de los seres, para crearse y formar una sola raza; y el tercer secreto, es porque es ley que el espíritu, hecho hombre, deje depósitos en todas partes para no ser extranjero en ningún punto.

En esos tres secretos tenéis cifrada la gran economía política o geográfica; y está ya hecha ley en el Código preparado para la Comuna Universal que se implanta.

PÁRRAFO XII
ECONOMÍA SOCIAL

La economía social encierra el conocimiento de todos los intereses morales y materiales de las civilizaciones y los derechos y obligaciones de los individuos, para de su estudio, ascender cada día en la armonía y belleza, física y moralmente.

Es decir, que la economía social es un estudio incesante del progreso, por el que se ha de continuar educando en ascensión a los individuos, y no se les puede considerar extraños en nada, porque cada individuo es un grano aromático y un grado del progreso universal.

Aquí habrá de escribir grandes volúmenes para criticar y condenar las leyes sociales de cada nación y sus organizaciones vergonzosas por lo egoístas e irracionales; pero ya no es necesario, ni hay tiempo, para que vean sus faltas los legisladores de leyes antinaturales; y además, luego no será nadie capaz de encontrar donde hubo fronteras, en donde dos hombres se miraban con recelo y con odio, por causa de una criminal educación; y sin embargo, allí, el mismo sol los bañaba; y basta este argumento para ver toda la vergüenza de las leyes de extranjerismo, hechas sólo por prevención maliciosa, no del pueblo, sino por los enemigos del pueblo: por los inspiradores de los gobiernos autócratas, por los religiosos, por sus dioses raquíticos, vengativos, «que nunca han vivido», como dice el anciano 24 y por lo que yo he sentado en mi examen de los dioses y sus religiones: «porque no son cosa, y lo que no es cosa no es de la vida, porque no está en la ley de la vida».

El hombre, por ínfimo que parezca, de cualquier color y etnicismo que sea, no sólo es cosa, sino que es el universo completo y entero y en toda s, es de la sociedad humana y en ninguna parte puede ser extranjero, sino que en todas partes es el hermano. Esta es la base de la gran economía social.

PÁRRAFO XIII
ECONOMÍA ESPIRITUAL

Esta economía es nueva para los hombres y sólo es del séptimo día; y materializándola en ley, consiste en la unidad del pensamiento para el esfuerzo psíquico para obrar en consonancia con la ley mayor.

Es un axioma que, «La unión hace la fuerza»; pero hasta hoy, el hombre sólo por sociedades, por colectividades, ha unido su pensamiento para algunos hechos y triunfaron, pero en detrimento de otros; es la ley de las fuerzas brutas de la materia, que únicamente ha presentado el hombre, pero que aun tampoco ha llegado a conocerlas, ni menos ha podido fruirse de ellas.

Aquel sabio, o aspirante a sabio (que ya es mucho), que pedía un punto de apoyo para su palanca y le daría la vuelta al mundo, hoy batiría palmas de que ese punto de apoyo se declara, libre y firme, en la economía espiritual; pero para esto habría necesidad de limpiar de barro y llegar al cimiento granítico para fundar ese punto de apoyo; y se abrió el cimiento y se lleno de ricos ripios y argamasa incorruptas del Espiritismo, como aun no es conocido; el cual sienta entre los hombres sus principios inconmovibles, después de haber hecho un juicio de mayoría y definitivo. Este es aquel punto de apoyo; y la palanca es la economía espiritual para el esfuerzo psíquico en un solo pensamiento, el que es capaz, no de trasladar un monte, como sencillamente se ha dicho, sino de regenerar, de mover, de transformar todo el mundo; y para eso, hoy que hemos quitado todo el barro de Dioses religiosos, disecado los lodazales de los cuerpos y quemado el carbón de las almas, se implanta el único credo, el espiritismo, como jalón de mira, cuya luz es la ley única y suprema AMOR, donde se concentran todas las unidades y todos los pensamientos, siendo así un solo pensamiento; y por lo tanto, el esfuerzo psíquico de todo el mundo, es únicamente unido como el de un solo hombre y el triunfo en todo lo que se propone, está asegurado antes de obrarlo y nadie es perjudicado.

Ya se comprenderá ahora el por qué de tantos fracasos entre los hombres, porque no tenían un pensamiento común; les faltaba el punto de mira y son culpables, porque el espíritu es más viejo que el hombre y por la pasión lo pospuso y aun las religiones lo anularon en su intención, declarando al alma el más, no siendo en realidad más que el vestido del oculto espíritu, por su Ley de armonía.

En esa dualidad le pasa el hombre, como a un banco de dos patas: cualquier pequeño movimiento o desequilibrio de sus fuerzas lo derriba; pero hoy, descubierto el espíritu, el hombre se ha hecho trino; es un trípode y a éste ya cuesta mucho más derribarlo, porque puede mejor contrapesar su equilibrio y conservarlo con mucho menor esfuerzo.

Hay, pues, que estudiar mucho y acatar por todo la economía espiritual, porque es el coronamiento del esfuerzo del hombre y es propio ese estudio y esa práctica de los estudiantes de carreras que ya pasaron el bachillerato; y esto son todos los hombres de la tierra que sobreviven a la renovación de su faz y saben obedecer a un solo maestro, del que toman su sabiduría, como todos tomamos la luz y vibraciones del mismo sol sin hastiarnos.

PÁRRAFO XIV
ECONOMÍA UNIVERSAL

Nueva es también esta economía en la tierra; pero consiste en la unidad de todos los espíritus, concentrados en el maestro, para así conseguir la solidaridad con todo el universo; con lo cual se alcanza la omnipotencia, para obrar en ley la armonía de la Creación.

Aquí tengo que traer a colación al Padre, llamado por Abrahán, Hellí, en su lengua Hebraica, y dice en el testamento alianza: «Los mundos son infinitos y el hombre ha de vivir en todos los que existen; pero la Creación sigue y no se acaba»; lo que confirma esta nueva economía universal, que siento como hebilla de este gran capítulo de economías: Catorce economías, todas científicas y necesarias, confirmadas por los 24 ancianos que a Juan apóstol le presentaron alrededor del trono del cordero, figurado así el Creador, porque el cordero no tiene jamás rencor, ni venganza, ni busca represalias; y además sabed que, esos 24 ancianos, representan los 24 libros de que se compone la Biblia, que ya no puede ser hallada en su pureza, porque fue mixtificada por todas las religiones.

Pues bien; la economía Universal, es necesaria por todas las razones de la vida en cada mundo; pero hay dos razones máximas que las voy a anotar, y son: primera, que por la economía universal, se obra en la omnipotencia con todas las fuerzas de los solidarizados y armonía de la ley, es decir, que hace una obra en un mundo y aquella obra no se hace a la vez en otro mundo, porque sería restar fuerzas y es natural que costaría más esfuerzo en los dos donde se opera; en tanto que, sumadas las fuerzas todas, la obra se hace con la mitad de esfuerzo en la mitad de tiempo. Este solo ejemplo bastará para comprender la utilidad y la necesidad de la economía Universal.

La segunda razón es mayor, porque es de vida: y es que tenemos por Ley que tener parte en todos los mundos del universo, para poder vivir en todos los que existen y crear otros más progresados para cada humanidad que termina en un mundo, cuando de él ha extraído toda su esencia y los espíritus llevan en Luz y sabiduría el cómputo del peso: y por ley de progreso, si un mundo, por ejemplo la tierra, termina su carrera en el grado 10, el mundo que deberá ocupar esta familia, empezará en el límite del grado 10 y será el 1° real de aquel mundo en su valor de progreso metafísico.

¿Pero creéis que se lo han de dar hecho? No tal. Han de hacerlo los terrestres ese mundo, porque no hay dádiva de gracia; la ley no regala más que la materia Éter, del que sacarán, molécula por molécula, todos sus componentes, lo mismo que el espíritu fabrica sus cuerpos de hombre, y si no, no lo sería. Así, las familias que pueblan los mundos se han de crear el inmediato que en ley han de ocupar por otra etapa de la creación eterna y continuada.

Pero sí hay, por economía Universal, por solidaridad, por deber fraternal, maestros que enseñan a los menores; nos conviene entenderlo bien: por solidaridad. De modo que, si nosotros ascendemos a un mundo del grado 11 y por la solidaridad tenemos maestros del grado 12, nosotros que hemos hecho el grado 10, tenemos que ser maestros para otros del grado 9.

Aquí os quedan tres peldaños de la infinita escala, de la sin fin cadena que representa mi Economía Universal, que os debe ser provechosa.

Ahora bien; como toda la Creación la habéis de recibir explicada en claro y conciso estudio físico-metafísico y todo lo entenderéis, réstame sólo decir a los hombres, mis hermanos que no os apresuréis a leer por lo atrayente de los temas y hasta por la amenidad de la lectura: pero menos os apresuréis a criticar para excusaros de los cargos que necesariamente han de asaltar vuestra conciencia. Tened valor y seguid sabiendo que de hombres es faltar y todos hemos faltado y el Padre no se inmutó en nuestras faltas: sabía que éramos niños y que llegaríamos a mayores y nos espera siempre y nos lo aseguró por Abrahán en su testamento alianza, diciendo: «Mi luz di en Adán para mis hijos y cuando la conocerán me serán fieles».

Mas si de hombres es faltar, de hombres honrados es confesar la falta para satisfacer al ofendido, sea hombre o la Ley, y en esa confesión no hay rebajamiento: es nobleza, es fortaleza, es hidalguía, es fraternidad confesada, y la reconciliación, cediendo el que está fuera de la verdad, asciende al igual del que tiene razón y es sellada esa fraternidad con el amor de la Madre, que aquí es la Ley suprema y única, que todo lo domina.

Mas otra consideración y última se ofrece y es de orden: es una pregunta que la mayoría se hará y es: ¿Dónde está el hombre que sea el todo para esta armonía profiláctica? Diógenes buscaba un hombre: ahora todos los hombres buscan un hombre. Diógenes no lo encontró porque era el solo a buscarlo y la individualidad es muy poca cosa. Hoy  los hombres todos en asamblea, pueden encontrarlo y la ley del Creador ha debido preparar al hombre que los hombres buscan, porque si no, no lo podrían percibir. Lo que no existe no es percibido. ¿Lo perciben? Luego debe estar.

Hay una regla fija inequívoca. El hombre que los hombres buscan será aquel que pueda contender y entender estas 14 economías y las 24 cátedras de los 24 ancianos. ¿Está el Hombre? Lo buscan los hombres de conciencia; lo busca el sentimiento popular universal; lo buscan todos y la Ley es la que lo inspira... luego el hombre está; y si los hombres no lo encontraran, la Ley, el Padre, que sabe que la tierra es mayor de edad, lo mostrará y acaso la humanidad sufra una contracción de estupefacción.