JESUS HOMRE Y NO DIOS

JOAQUIN TRINCADO

JESÚS HOMBRE Y NO DIOS

PARTE 17




MI SITUACIÓN, EL SYLLABUS Y CONDENAS A CLERIGOS

PÁRRAFO I

BUSCANDO NUEVOS CAMINOS

La situación en la que me encuentro es embarazosa. Ya no puedo pensar en encontrar a mi Dios de Amor en las religiones; en mi conciencia está grabada la obligación de salvar a Jesús del baldón que le han echado; el sobrenombre que he tomado por inspiración en representación, me obliga a mis juramentos; la humanidad está prejuiciada y escéptica, por el eterno engaño. ¿Me creerá a mí?... No lo sé, pero yo diré la verdad desnuda. Mas no sé el camino que debo seguir, porque si para mí solo trabajara, no me sería difícil; levantaría los ojos al firmamento y vería en las estrellas el asiento del Dios de Amor; para mí, lo encontraría en todas las cosas de la naturaleza; me bastaría alentar yo, para ver en mi aliento al Dios todo amor; pero hoy no basta esto para encauzar a la humanidad tantas veces engañada y vilipendiada por los sacerdotes de todas las religiones; necesito levantar el espíritu de la humanidad escéptica por tantos principios erróneos que la han prejuiciado y, aún vive aunque casi sin acción la prevaricadora iglesia católica, que abriga la pretensión loca de volver a encender las hogueras y empezar a quemar hombres y el primero sería yo, porque sobre mí recae toda su ira y todas sus excomuniones; pero estoy curado de espanto y no temo que por excomunión me suceda como a Enrique IV; porque no soy emperador; y porque no iré a pedir favor ni asilo a ningún obispo ni clérigo como tal; tampoco los acuso como hombres ni en particular; los acuso en general bajo la causa iglesia y religión; ellos son efectos de la causa y, es la causa la que debe ser derribada por la dignidad humana.

Mas para dar yo la batalla que temen del anticristo, necesito señalar a la humanidad el asiento del Dios de Amor, pues es lógico, que al derribar al Dios católico por irracional, tirano y antropófago, lo sustituya en la conciencia de los prejuiciados y supersticiosos hijos del cristianismo católico, con el verdadero Dios que predicó Abraham, que enseñó a Moisés sus mandamientos de Amor, y predicaron abiertamente Juan Y Jesús.

Más ¿dónde encontrar su asiento? No lo sé; pero yo lo siento y he de seguirlo y estoy seguro que he de poder señalarles a los hombres su pedestal y, que esté segura la humanidad de que si yo lo señalo, nadie lo podrá desconocer ni echar ya de ese trono, porque estoy seguro que no será servido por sacerdotes privilegiados y aún menos de derecho divino; porque mi Dios de Amor es de Justicia, de Libertad, Igualdad y Fraternidad.

Necesito tiempo para orientarme, porque no conozco otros caminos que los que he seguido; pero Juan y Jesús conocen otros caminos que no pudieron jalonar, porque no los dejaron. Sé dónde estudió Juan; no sé aún dónde aprendió Jesús y necesito saberlo, porque tengo necesidad de empaparme como ellos, de los secretos que la humanidad no se ha cuidado de aclarar y, yo los siento en mi razón, pero no quiero exponerlos hasta que los palpe y mi convicción apoye a mi razón. ¿Qué necesito? Estudiar, indagar, recorrer las tierras que estos maestros pisaron y si es posible, oír su eco, porque debe estar resonando continuamente en aquellos valles, ríos y montañas. Guíame Juan en mi excursión y que Jesús descanse un momento mientras dure el armisticio que doy a la iglesia de los dogmas que lo ha ultrajado: ¡¡Dios de Amor!! Diviso la luz que me debe llevar a tu asiento; pero yo no conozco ya ningún camino; todos me han sido borrados del mapa que para esta excursión compuse; todo lo que me rodea, ya lo miro con prevención: nada creo y no soy ateo porque te creo y amo a ti que eres el Padre Universal. ¡Descórreme este velo, porque amo la humanidad que son tus hijos y perecen! Quiero encaminarlos y mostrarles la verdad probada, cuya ignorancia es mi dolor. Marchemos, compañero Juan.