JOAQUIN TRINCADO

JESÚS HOMBRE Y NO DIOS

PARTE 12




Pruebas auténticas para fuerza y justicia de la sentencia



Y vistos: autos. principios, hechos y obras confirmados por ciencia, experiencia, conciencia e historia, y considerando: que el litigio entre Religión y Ciencia debe tener su término en justicia y que uno de los principios litigantes es falso.

Considerando: que la ciencia que se basa en la razón y en la investigación no puede equivocarse, aunque durante los períodos de gestación de las leyes que produce se base en hipótesis que suelen ser desmentidas, por una prueba eficiente, a lo que la hipótesis cede, indica, que sobre la idea convencional está la idea razonada que se antepone por ley matemática y este acto revela justicia en el progreso del mundo y sus cosas, se deduce infaliblemente que la ciencia no puede admitir errores fundamentales, porque se renueva.

Considerando: que todos los hombres son aptos para algún punto de la ciencia y que tras ella caminan todos los hombres con su progreso, buscando cada vez un descubrimiento para aminorar el misterio.

Considerando: que sin la ciencia no puede el progreso existir, ni el hombre civilizarse.

Considerando: que la ciencia, todo su producto lo deja a beneficio de la humanidad, formando esto un invalorable depósito común de riquezas y productos necesarios a la vida, y

Considerando: que esos productos de todos los órdenes derivados de la conciencia como fiel reflejo de la sabiduría de la ley universal, cuyos productos demuestran la vida de las cosas, la creación entera en esas mismas cosas y así al Creador universal y autor de la vida, se declara: que la ciencia es necesaria a la vida y progreso de los hombres, y que todo lo que se opone a esa vida y ese progreso es atentatorio al hombre y en él se atenta al Creador; y

Entendiendo: que la parte vencida no puede admitir una prueba insuficiente y que le deje lugar a dudas, se le antepone a la sentencia, los documentos de fe con los que atacó a los hombres y a la ciencia ya evocados algunos de los que se van a exponer por el litigante ciencia contra la religión católica, se admiten, por ser ya del dominio público como las cruzadas, las guerras religiosas y la Inquisición y se hace lugar, en primer término, al precioso documento “Discurso del obispo Strossmayer” pronunciado ante el pretendido pontífice cristiano católico Pío IX y el colegio de cardenales en el concilio Vaticano del año 1870, que dice literalmente así: