JOAQUIN TRINCADO

JESÚS HOMBRE Y NO DIOS

PARTE 8




LA RELIGIÓN CRISTIANA Y LA IGLESIA CATÓLICA

JESÚS NI SUS APOSTOLES NO LEVANTARON TEMPLOS



Ya nos encontramos frente a una religión que según ella, es la verdadera; yo digo; que ella lleva el todo de todas las otras religiones y hasta el decálogo de Moisés y los principios santos de amor y libertad predicados con tesón por Juan y Jesús, hasta pagar con su vida el decir y sostener esas doctrinas.

Ya vimos donde Juan las leyó y aprendió lo mismo que Saulo; y Jesús también lo hemos visto conversar con Juan en el Jordán y la prisión y recibir en testamento el trabajo y discípulos del solitario; pero antes de ver Jesús a Juan, Jesús predicaba y también tenía discípulos, y según nos dice la iglesia cristiana, discutió de muy niño con los doctores del templo, de modo, que Jesús debía ser sabio al nacer, porque a la edad que nos lo muestran discutiendo con los doctores, no podía haber aprendido para tales aclaraciones; y como así sea, es decir que naciera siendo sabio, e hijo de Dios por obra y gracia del Espíritu Santo, necesariamente es un hombre sobrenatural y digno de la adoración que le hacen los que comulgan en la iglesia católica; yo también lo adoré así antes de tener uso de razón y me hicieran cristiano y católico, apostólico, romano. Perdono a mis buenos padres; ellos no conocían otra cosa y me ataron al carro al que ellos habían sido atados, pero cuando he tenido mi razón por sacerdote, no soy católico ni cristiano ni de otra tendencia religiosa, y no soy ateo; y lo pruebo, en que busco a Dios. Lo que haya al respecto de Jesús, ya lo indagaremos; ahora, sigo los hechos de la nueva iglesia.

Establecida ésta del modo que hemos visto, se repartieron los apóstoles y discípulos por las naciones de la tierra y predicaron la doctrina de Jesús y era admitida por todos, o por la mayoría. Lo creo; porque las doctrinas son de amor y libertad y en aquel entonces y hasta mucho después de entonces, eran muchos más los esclavos que los libres.

Dicen las historias, que obraban los apóstoles, milagros; ésto, yo no lo creo; dije lo bastante cuando hablé de Moisés; pero si hay ocasión diré más.

Los apóstoles, sembraban en buen terreno la buena doctrina; pero me extraña mucho que levantaran templos, cosa que no habían hecho Juan ni Jesús, ¿quizás fué porque no tuvieran tiempo? Pero creo que si fueran necesarios, los hubieran hecho, y si no lo hicieron, es porque no son necesarios y aun, sus prédicas, fueron la piqueta demoledora de los que había; pero dispensemos a los apóstoles el que levantaran una que otra capillita o logia, o aula, donde reunir a sus más adelantados discípulos, para explicarles algunos secretos de las parábolas, puesto que a todos no se les podía confiar; ellos cumplieron al fin como buenos y casi todos pagaron al igual de los maestros, con su vida; ya llegamos al fin del siglo primero, habiendo predicado las doctrinas de Jesús, en todos los continentes conocidos.