JOAQUIN TRINCADO

JESÚS HOMBRE Y NO DIOS

PARTE 1




“Desde tiempos inmemoriales es sabido cuán provechosa nos ha resultado esa fábula de Jesucristo” .

(Juan de Médicis, apodado S.S.León X)

“La mentira no puede crecer hasta convertirse en la verdad, por más que aumente su poderío”.

(Rabindranath Tagore)



P R E S E N T A C I Ó N

Es indiscutible y fácil de demostrar la influencia que en el comportamiento humano han tenido las diferentes formas de pensamiento y en especial las religiones con todo su arsenal de dogmas, ritos, cultos, etc. con el cual han intentado por todos los medios, luchar por un lugar de preeminencia moral, social, política y aún económica, envolviendo a sus creyentes en cruentas guerras cuando no han querido obedecer a su propósito de dominar las conciencias de los pueblos, atándolos a falsos principios con la consecuente distorsión del racionalismo y la equivocada actitud de la sociedad que no encuentra todavía la explicación de la problemática mundial ni la forma de salir de esta encrucijada.

Las sociedades que sustentan su moral en la asfixiante nube de mitos han tenido que ceder en muchas ocasiones su débil estructura dogmática ante la incursión incontenible del pensamiento libre en todas las manifestaciones de la vida.

Debemos reafirmar irrebatiblemente que han edificado su conocimiento sobre cimientos arenosos y espurios que se han ido desmoronando y caerán estrepitosamente, como la bestia apocalíptica. Pero así mismo es necesario “desfacer el entuerto” basados en los alcances del espíritu humano .

Es el propósito de la presente obra “Dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Diferenciar y conocer a Jesús Hombre y al Cristo Mito, señalando la rotunda contraposición entre el Mesías de la Libertad y el Sol Novus-Cristo de Constantino, protector del nuevo mitrado y purpurado cesarismo del Vaticano, sucesor del Sol Invictus-Mitra, protector de la soldadesca romana.

No podemos permitir de que las palabras de Jesús: “La letra mata al espíritu” y otras más del Maestro que prepara su misión en la Cábala de Jerusalén, tengan el significado que sus apócrifos discípulos y fundadores del catolicismo esgrimieron para labrar el terreno propicio de la ignorancia, abonado con las subyugantes virtudes teológicas y defendido con la atemorizante excomunión, creando lo que correctamente retrata y sintetiza el simbolismo de Abel y Caín: La minoría parasitaria y mixtificadora de los sacerdotes y la gran mayoría trabajadora que es obligada a abjurar de sus derechos ante los primeros, pero que finalmente les responde: “El que no produce, no tiene derecho al consumo” y mostrando por las obras la fe racional en la justicia regeneradora.

Le ha correspondido a esta Escuela, única y legítima sucesora de la Cábala de Moisés, entregar en todo momento la VERDAD, descorrer el velo y despejar el horizonte del Hombre: SIEMPRE MAS ALLA.

Tan solo se han extractado algunos capítulos de las obras que más adelante se relacionan del filósofo educador de la humanidad JOAQUIN TRINCADO, para establecer la realidad sobre la exclusiva grandeza humana de Jesús y erradicar el misterio del ídolo Cristo con que se desnaturalizó y ridiculizó al Maestro escénico.

Estamos absolutamente convencidos que el conocimiento de la verdad traerá la tan anhelada paz de conciencia y liberará al espíritu para seguir el camino que tomó Jesús, de enseñar con el ejemplo el AMOR y la LIBERTAD.

Fraternalmente,

CONSEJO REGIONAL

Jesús de Nazareth



Todo el cielo fantástico creado a este hombre, se desploma con un rugido de fiera que muere herida a fuego.

Todo el cimiento de ese falso edificio se descubre apestando su podredumbre a todo el género humano y aun escandaliza a los engañados por el apócrifo nombre de Cristo cargado con tanta infamia al hijo legítimo en la carne, del carpintero José.

Voluminosos tomos en blanco se ofrecen a mi pluma para que grabe en ellos la verdad de las cosas; pero... esperar, esperar tranquilos; que luego que la lengua de acero pronuncie impresas estas verdades lacónicas, duras, frías como filosóficas, preparen a los enfermos a pedir por ellos mismos la medicina y el remedio eficaces a su mal, los hombres os llenarán.

¡Jesús!... ¡Ya es hora! Sal al público como hombre entero, sin apócrifos ni infamias; sin la vergüenza de Dios vengativo ni la ruindad del Idolo irracional y preséntate hombre en ley, hijo como todos los hombres del creador y por lo tanto, hermano de todos los hombres, bajo cuya verdad, solo puedes ser querido sin ser temido y reconocido en tu valor de misionero, que siendo Dios, no tendrías ningún valor. Y no sólo no lo has tenido, sino que según la ciencia, en la forma inicua que eres expuesto y consagrado, no has existido; eres un mito; estás vilipendiado por los científicos, porque eres ultrajado por los que quieren pasar por ministros divinos.

Tu situación es, la que ningún ser de la tierra soportó; pues no puedes ser Dios y dejas de ser hombre. Yo dejo esta acusación a la filosofía y doy la parte de culpa de los causantes al tribunal del Padre común, de este delito, insólito en la historia de los infinitos mundos del universo, para que hagan justicia. Yo, hago historia filosófica.

Como consecuencia de los acuerdos de los consejos y Tribunal del Padre Creador, que atrás dejo anotado, nace Jesús, hijo primero del matrimonio de José el carpintero de Nazaret y de María de Jericó, los que tuvieron siete hijos. Ya, José, al casarse con María, era viudo y tenía 5 hijos de su difunta Débora, los que llevó al matrimonio.

No es verdad que la niña María, estuviera depositada en el templo; siendo la mayor garantía de esto, que Joaquín, el pastor de Jericó su padre, era antirreligioso, puesto que era miembro de la Cábala Secreta de Moisés. Y, otra no menor prueba es, la sentencia de muerte de Jesús dada por los Sacerdotes; que si María habría sido la virgen que los sacerdotes esperaban, su influencia, habría evitado tal crimen perpetrado de largo tiempo. Luego, ni María es la tal virgen, ni Jesús el Mesías prometido: y con esto, filosóficamente, por todas las reglas inductivas, deductivas y lógicas, quedan: María, mujer simple como todas las mujeres; y Jesús, hombre como todos los hombres, y así, su obra es meritoria. ¿Hay algún Falaz que pueda destruir esta verdad? Si alguien se atreve a poner una sola objeción, ese es su enemigo. Ese es uno de los mixtificadores; ese es uno de sus asesinos; ese es un enemigo del progreso y un verdugo de la especie humana.

Aun cuando obra en esta unión lo espiritual, es igualmente en todo su rigor un caso natural; un efecto de la causa Ley que rige las cosas del universo entero, pero cuyo estudio no es de este lugar.

José el carpintero de Nazaret, aunque sea bajo el traje humilde pero honrado del obrero, su espíritu es el del Padre de Shet, Adán histórico, y María, Eva: no en el paraíso, sino en la hoy ciudad de Hayderabath, en la India.

Son los dos mismos, Abraham y Sara, padres de Isaac y en ley de justicia, terminan la obra encomendada a sus espíritus regeneradores y son ahora padres de nuevo, de Isaac-Jesús y Shet- Jaime N1)

Por tales actuaciones en la regeneración humana, acuden como espíritus conscientes a donde la ley les marca y donde están depositados los principios dejados por ellos mismos, y José, es miembro de la Cábala y amigo entrañable del otro José, secretario de la Cábala y miembro del Sanedrín, a cuya amistad y conocimientos de Arimatea en los secretos de la ley suprema, debemos la conservación de algunas cartas o misivas escritas en pieles por José el carpintero, al de Arimatea, siendo la más esencial y expresiva la que llevó el mismo Jesús a los 12 años, acompañado de su Madre y de su hermanastro Eleazar, dice así, según la traducción:

“ Amado hermano”.

“Con motivo de haber cumplido 12 años mi hijo Jesús, primero de María, va esa para cumplir con la ley de presentación al Templo. Lo acompañan María y mi otro hijo Eleazar; yo los alcanzaré dos días más tarde. Entretanto estudia ese niño, porque yo no lo entiendo; hace falta sacar provecho; pero creo que para el taller no será útil, estúdialo y a ver que se puede sacar de provecho para la casa, porque mi familia se aumenta que es una bendición”.

“Jehová nos bendiga, hasta luego, tu hermano.—José”.

Este documento como tantos otros, referentes a la verdad de Jesús hombre y no Dios, conservados en la Cábala secreta y custodiados para dar fe a quien corresponde, destruye, cuando es hora, toda la Falacia Católica.

No nació Jesús en Bethlehém; no hubo tales pastores que lo adoraran sino fue su abuelo Joaquín; no hubo tales reyes Magos, ni la degollina de inocentes, ni la fuga a Egipto; no hubo nada milagroso, porque el milagro no existe ni lo sobrenatural.

Vamos historiando: José es Cabalista, Joaquín es Cabalista; llegado el momento preciso, José queda viudo. María es Médium y su espíritu prepara a su materia para la dura misión que le está encomendada: y como médium, recibe avisos de los espíritus de luz, encargados de comunicarle las cosas y en la Cábala saben la gran evolución que llega y quienes son los protagonistas; imponen al viudo José y al padre de María y se concierta la unión de los dos afines.

Simeón, Rabino y pariente de Joaquín, bendijo la unión, (sin florecimiento de Vara) el día 26 de Noviembre (meses actuales), y María, abandona por su deber la casa de sus padres y pasa con su esposo a Nazaret, encargándose de sus obligaciones de esposa y señora, teniendo ya a su cargo el arreglo de 5 hijos de José y Débora y ellos dos 7, que son los libros en que tendrá que estudiar; pero que no le dejaran lugar a ser mística inactiva, lo que deberán justificar, las madres que tengan una casa de artesanos con siete pensiones: y agregar, que María, sólo cuenta 16 años.

A los 12 meses y 8 días de sus desposorios, más claro: a los 373 días nace el primer hijo que se le llamó Jesús y no Emanuele ni otra cosa y fue en Nazaret; correspondiendo al día 4 de nuestro actual mes de diciembre.

La casa de José, era de las más amplias de la ciudad, con todas las comodidades deseables en aquel tiempo y rodeada de jardines, cuyo suelo es el que constituye la plaza principal de Nazaret hoy.

Era una casa de trabajo, una casa de artesano y no una milagrería y no ocurrió en ella nada, que no ocurra en las demás casas de familia.

Nacido Jesús, se multiplica el trabajo de la joven madre y se acrecientan las obligaciones del Padre y marchan las cosas, como en cualquier casa de vecino.

Jesús se cría muy débil en materia, pero precoz en inteligencia: y aunque la Madre tiene visiones y preconcibe al misionero, tratan de aplicarlo al trabajo del taller, pero no despierta afición. José, de carácter bastante hosco y un tanto rústico por su oficio y más agobiado por la numerosa familia, más de una vez reprende al niño por su desapego al oficio de su padre y ocasiona la carta copiada y es mandado a Jerusalén a estudiar, a cargo del amigo y hermano de Cábala, José de Arimatea. Cuando ha dejado Jesús la casa de sus padres, aun no ha nacido su hermano menor. José su padre, anda ya en 58 años, pero fuerte y con fuertes hijos en el taller, de su primer matrimonio, de los cuales el mayor, Eleazar, era locura el gran amor que sentía por su hermano Jesús.

Ha quedado el niño en Jerusalén, muy satisfecho, porque su espíritu llegaba a su centro y aquí es justo recordar el examen que hace su protector maestro, José de Arimatea.

Al recibir la carta o misiva de manos del niño, le pregunta: “¿No tienes afición al oficio de tu padre? —No— Pues para ser un maestro de las escrituras, se necesita ser muy abnegado y amar de verdad a los hombres, aun a sus más grandes enemigos. ¿Lo sientes tú?—Lo siento en mí y siento que todo está mal y que alguno lo tiene que arreglar, enseñando la verdad.—¿Tú sabes niño lo que significan tus palabras?—No lo sé, pero lo presiento; y cuando haya estudiado las escrituras lo sabré y se lo diré a los hombres.—Niño, no eres tú el que hablas: pero esas doctrinas, sólo en la Cábala se pueden aun exponer y allí recibir consejo de los espíritus de Luz, hasta que venga el Anticristo y declare a las gentes, la verdad de la verdad y aun no es el tiempo; y si tú niño, sigues la tendencia que me dices, la cruz será tu fin temprano y asumirás los cargos del Cristo”.

Perfecta videncia la de José. Clara inspiración la del niño. Los dos eran iluminados por el espíritu de luz. José tiembla, como sabio de la verdad; el niño ansía ser hombre, para decir verdad. María comprende el misterio y aunque trata entonces y tratará siempre la madre de salvar al hijo, la ley triunfará; el destino se cumplirá inflexible.

No trae Jesús por destino subir al Gólgota; tampoco Juan el de perder su hermosa cabeza, arca de luz y sabiduría; es el arma del verdugo religión que se opone a la declaración de las verdades, bajo cuyo odio, volverán a caer los antes sacrificados por la misma causa y por los mismos verdugos.

Ante la terrible profecía de Arimatea, el niño no se amilana, y aunque en la Cábala no pueden entrar más que los juramentados, los sabios, Jesús es llevado y ya oyó su deber y misión que se le ocultó a la madre y a José y, Jesús es llevado a la comunidad de los Escenios, para hacerse maestro y en su día predicar.

Sigue Jesús en los estudios, progresando como aquel que los repasa después de saberlos, y, 12 años más tarde de su salida de Nazaret, muere su padre y no está Jesús presente.

Su tío Jaime, hermano de María, que lo visitaba, le notificó la viudez de la madre; pero le previene que debe dejar sus tendencias revolucionarias, (pues ya había dado algunas conferencias y levantando al pueblo) y acudir al hogar, para enseñar a sus otros hermanos.

El tío Jaime, no era adecuado para estos consejos porque participaba de las ideas de su sobrino y aun se enardecía en ellas. Pero hizo venir a su hermana María, que como madre debería imponer obediencia.

María bajó a Jerusalén y aun trae a su último hijo que no conocía Jesús y con él y el tío, toca las puertas del colegio. Pero ya Jesús es mayor de edad, y en su libertad, ha prestado juramento; mejor dicho, ha hecho la promesa de “predicar la verdad y reconocer por hermanos a todos los hombres” conforme al principio de la Cábala.

Llama María a las puertas, anunciando ser la madre y hermano de Jesús de Nazaret y éste contesta que, “Para él, su madre y sus hermanos son los que cumplen la ley de su padre”. Contestación que hirió a María como Madre. Pero que por la luz de su espíritu, se conformó, aunque habría hecho todo lo posible para retirar a su hijo del peligro seguro que se le avecinaba, ya que Jaime la impuso de las algaradas que levantaba cuando hablaba al pueblo.

María, si lo hubo de ver, fue esperando a que con los demás colegiales saldría de paseo, pero no podría hablarlo porque era prohibido ya que iban en comunidad; así fue y así vio el pequeño Jaime a su hermano, por primera vez. María se llevó ya la convicción de que no le sería posible a la madre retirar al hijo del peligro de los sacerdotes, porque comprendió que no podía torcer al Misionero; sin embargo, le hubiera sido provechoso seguir su consejo y habría podido cumplir su misión, que sólo esbozó, pero dijo lo que traía encomendado su espíritu.

La escuela Escénica, poseía los secretos de la Cábala y desarrollaba las facultades medianímicas y el magnetismo con la alta Magia, con lo que operaban lo que se conoce hoy en los Fakires y Brahamanes, como lo que obró Mahoma más tarde y Simón y Cipriano: que, a falta de conocimientos, el vulgo los llama milagros, de lo que se ha hecho tan descarado comercio.

Jesús en todas esas ciencias penetró y en las escrituras y el Veda, era un verdadero Maestro, que junto a sus facultades medianímicas, le era muy fácil penetrar en los pensamientos de los que le rodeaban y siempre su dominio Magnético, lo sobrepuso a los demás.

En esas condiciones es graduado maestro en la Escuela Escénica. Empezó su predicación en las calles y la sinagoga a los 28 años, levantando siempre el ánimo del pueblo, declarándole sus derechos y aclarando la ley, lo que puso en cuidado a los Sacerdotes y Doctores, puesto que cada vez que Jesús hablaba en la plaza, había revueltas y protestas contra los sacerdotes y poderes, empezando a formarse partidos revolucionarios.

Su moral era perfectamente civil, nada de misticismo, pero siempre acusadora.

Su doctrina, de progreso y amor al hermano que son todos los hombres y declarando, que “no había privilegios en la ley para nadie, ni las Castas son por la ley divina, sino por la ley humana a causa de las concupiscencias de los sacerdotes de los falsos dioses que no eran Jehová, ni Hellí”.