CAPITULO V.
NACIMIENTO DE JESÚS.
Lleno de misterios y de absurdos irracionales ha llegado a nosotros el nacimiento del Mesías Jesús Apóstol de la Libertad, en lo que no hay de verdad ni la fecha, ya que nuestros meses no se corresponden con los de los Israelitas, por lo que el nacimiento de Jesús correspondería al 4 de Diciembre y no al 25, pero como el arreglo del calendario lo señaló en esa fecha y todos lo celebran en ese día, no hemos de hacer mayor objeción por ahora.
Rebatir uno por uno todos los absurdos de que lo ha revestido la Iglesia Católica Cristiana, sería tarea enojosa y lo esencial está rebatido y comprobado matemáticamente en el libro fundamental "Buscando a Dios y Asiento del Dios Amor", al que remito a mis lectores y aquí sólo haré historia suscinta y verdad de los hechos sin adornos ni perifollos.
Sea lo primero el estudio del nacimiento del "hijo de Dios"; éste tenía que ser rodeado de todos los absurdos correspondientes a lo absurdo de su encarnación; así nos dice la iglesia y lo que llaman evangelio, que "habiendo mandado César Augusto empadronar a todos los habitantes de su imperio, José fue a Bethelen (Belén) para cumplir con la Ley ;que no encontró en toda la ciudad una casa ni una habitación donde hospedarse y que se tuvo que albergar en un portal donde nació Jesús al dar las doce el 25 de diciembre". El año se olvidaron de ponerlo; lo pondré yo con arreglo al calendario israelita que regía, era el 3760 de Adán, el día 3 del mes de Tebhet, que no sé por qué arreglos del calendario católico han cambiado la fecha ; pero lo anoto para constancia, porque es cierto que nació en esa fecha mas no en Belén, sino en Nazareth. Y digo también descubriendo el secreto de que todos los dioses de la mitología, lo hacen nacer el 25 de Diciembre; y al fijar esa fecha como nacimiento de Jesús, éste sería un mito.

Nos dice la iglesia y su evangelio, que al nacer el niño Dios cantaron los ángeles; que apareció en oriente una estrella resplandeciente y que tres reyes magos, Melchor, Gaspar Y Baltasar, vinieron de Arabia y lo adoraron ofreciéndole oro, incienso y mirra; que llegaron allí, guiados por la estrella; que estuvieron con Herodes y le participaron del nacimiento del rey de los judíos; que Herodes con malicia, les dijo: volved para que me digáis donde está y yo lo adore,y no volvieron; que Herodes, de rabia de verse burlado y de miedo de que ese niño recién nacido, le quitara el trono, mandó degollar a todos los niños de Belén y sus cercanías hasta la edad de tres años; que vinieron ángeles y le avisaron a José y se marchó a Egipto burlando a Herodes; que los pastores de la comarca le ofrecieron leche, miel y manteca; que un buey que había en el establo donde el niño estaba acostado en las pajas, lo calentaba con su aliento y la mula, por no hacerlo, María la maldijo y desde entonces no pare este animal; y paro yo de enumerar cuentos, para deshacerlos y hacer historia racional, sin prejuicios de lo que dicen las historias de aquellos antiguos pueblos, que quizás pecan de anotar muchas minuciosidades, que hoy no se tendrán en cuenta, ni se les daría cabida por los historiadores.
Digo en primer lugar, que no por la orden de empadronamiento es por lo que tuviera José que ir a Belén; sino que fue por asuntos comerciales pero antes de esta fecha y a presentar a su joven esposa a unos parientes; lo que desmiente la pobreza del artesano, que lo conozco en su anterior matrimonio con Débora; y como fue a visitar parientes; no nacería Jesús, si en Belén naciera, en un portal abandonado sino en casa habitada por gentes y acomodadas, como era toda la familia del viejo pastor Joaquín, 12 entre hijos e hijas. Sino no sería Patriarca.
Sobre los Reyes Magos, bastaría decir, es mentira. Pero se ha prejuiciado demasiado y conviene probarlo matemáticamente; del promedio del territorio que compone la Arabia ,a Belén o Jerusalén hay aproximadamente 2.500 Kilómetros: queriendo hacer marchas forzadas de 50 Kilómetros, se necesitan 50 días; ¿cómo pudieron ellos llegar en 13 días? Y debe notarse que eran reyes ,que para una excursión de un día se tardan una semana en los preparativos. Hay otro absurdo mayor y es la estrella. ¿Hay alguien que no sea supersticioso que crea que puede ser esto? Pues para los supersticiosos les diré, que las estrellas y soles del firmamento tienen su órbita trazada que no pueden abandonar, sin haber un cataclismo, y me remito a la ciencia astronómica que nos lo prueba; por tanto, la tal estrella no guió a los reyes magos que tampoco fueron a adorar al niño que no era Dios; pero, sí era heredero de reyes. No quiero perder más tiempo en inquirir, cómo se pudieron juntar los tres reyes, que desde luego deberían estar cada uno en su reino; ni cómo se avisarían para combinar la excursión, pues basta lo dicho para probar el absurdo. Ya sabéis que no había ferrocarriles, ni automóviles, ni aeroplanos, ni había nacido el loco Julio Verne que ha contagiado su locura a todo el mundo como lo hemos contagiado nosotros ahora de estas verdades.
¿Y sobre la degollación?. Sólo la enumeraré. Está probada su falsedad en que, según la iglesia, fue el 28 de Diciembre y los reyes llegaron el 6 de Enero a sea 8 días más tarde, y nos dicen que, el Rey Herodes mandó degollar a los niños después que no hubieron vuelto los magos a decirle dónde estaba el rey de los judíos; y este hecho demasiado grande, no se encuentra en la historia, ni las tradiciones de Belén, y por muchos motivos, no podía faltar.
Otra prueba, de la mentira ésta y de la huída a Egipto, está probada en el registro de la circuncisión de Jesús a los ocho días de su nacimiento(según la iglesia católica) bajo el nombre de Emanuel, etcétera.
José por otra parte era estimado por sus parientes y sabían que tenía por esposa a la mujer más hermosa del valle de Jericó, la hija del viejo y bien conocido pastor Joaquín, y sólo en dar cabida a tan hermosa joven sin otro mérito que éste cualquiera de Bethelen les habría hecho sitio en su casa si lo pidiera; pero no hubo lugar a peticiones ya que los parientes de José vivían en forma desahogada. También José disponía de medios, porque si fue celoso una vez de su esposa, del trabajo lo fue siempre y el que trabaja independiente ahora y entonces (y entonces más que ahora), es lo bastante rico con el sólo hecho de no depender de nadie; por esto y por ser su oficio de necesidad a pobres y ricos, José podía disponer en cualquier momento de lo de algunos amigos y en algunas ocasiones lo dispuso como honrado industrial, así como los otros disponían de sus obras.
Que José no vivía en la miseria, como lo pintan sus detractores en sus dogmas, lo atestigua la holgada casa en que vivían, que se componía de las habitaciones necesarias a 14 individuos que componían la familia cuando aún María no tenía más que 32 años, cuando tuvo su último hijo Jaime (hoy el Anticristo que escribe estas verdades),
más el hermano de María, el Tío Jaime como lo llamábamos, el que incógnitamente fue mandado por María al lado de Jesús cuando éste comenzó su vida pública, para que le procurase entre la parentela, muy larga por cierto y que Jaime bien conocía, ayuda y albergue, y que cumplió con tanto amor como lo habría hecho la misma Madre.


La casa era de las más espaciosas de Nazareth, ubicada en el centro de la ciudad y rodeada de jardines, lo que hoy exigiría ser muy rico para tener tales comodidades y regalías. Aquel memorable sitio diré que hoy es la plaza única de aquella simpática ciudad que se alza sobre poética colina.
No es cierto el cuento de la casa de Loreto, aunque es posible que algún trasto llegado a posesión de los inventores de absurdos y en ello basaron su fábula.
La casa donde vivía José con María y toda la familia menos Jesús que sólo vivió en ella hasta los doce años, tiempo en que salió para ser presentado en el templo, tenía 10 habitaciones y otras dependencias más el taller, que no era pequeño pues llegaron a juntarse entre padre hijos hasta 7 hombres trabajando y con el jardín ocupaba una extensión de más de 3.000 metros cuadrados.
¿Dónde está pues la verdad de la garita de Loreto?


Otra prueba de que José no vivía en la miseria, es la amistad que lo unía al hombre que además de sabio y político, José de Arimatea, llega hasta nuestros días en la historia como rico propietario; que el mundo sabe fue el protector de Jesús y lo mantuvo en el colegio y lo ayudó y lo consideró hasta después de crucificado, dándole sepultura en un sepulcro que para sí mismo había construido, del que según el Dogma Católica resucitó y subió a los cielos, y para desmentir ese absurdo antinatural, el cuerpo de Jesús está en la Tierra, aunque no esté en el sepulcro en que se le depositó el día de su crucifixión.
La verdad entonces es que Jesús nació como todo hijo del hombre y sin otra demostración que los dolores de su Madre, como los sufren todas las madres y no fueron Reyes a ofrecerle oro, incienso y mirra, ni estuvo depositado en el pesebre porque nació en la casa de sus padres; ni hubo la tal estrella que guiara a los Magos, porque ese solo hecho de salirse una estrella de su órbita lleva consigo destrucción o por lo menos trastorno de la armonía Universal y Jesús ni todos los Espíritus del Infinito son acreedores a eso; ni hubo la degollación de los Inocentes y todo esto la Tradición, la Historia y las Ciencias por todos la RAZON, os lo probará.
Jesús era uno de los misioneros que desde Adán y Eva venían periódicamente a enseñar a la humanidad la Redención, no por su sangre porque ésta nada limpia y redime, sino por la sabiduría, por el trabajo continuado, por el progreso en fin; pero se significó Jesús pues era de Justicia que se significase, por el mandato que traía de los Consejos de Sión de predicar la Libertad, anunciar el reinado del Espíritu o del Amor y prometer a la humanidad el Espíritu de Verdad y con él al Juez que él Padre mandaría a liquidar cuentas.
Jesús cumplió el encargo que traía y esto lo significó, como significa a cualquiera que cumple con su deber, por que el deber impone el sacrificio y esto es Amor y es Justicia, lo que no es el hacer las cosas por sólo gusto o libertad sin obligación, que esto es lo que llamáis caridad, que hoy es baldón.
¡Cumplid vuestros deberes y seréis grandes y sabed que el Amor os obliga siempre al Amor y no a la caridad denigrante!. Esto lo cumplió Jesús que aunque estaba en su Espíritu, lo llamó de María como Madre, y en ello aprended.