CAPITULO XVI
EL HOMBRE

PÁRRAFO 1º
EL CUERPO DEL HOMBRE

Recordando lo que hemos estudiado en la creación del alma humana, está también ya comprendido el cuerpo del hombre.

No fue plasmado de un poco de barro un muñeco, al que sopló el artífice y el muñeco anduvo, habló y razonó; acordándose más tarde el artífice de hacer la hembra y crea la cirugía para arrancarle al hombre una costilla, !qué bruto!, y hacerle tan linda muñequita.

A Moisés, le debió tocar ese estudio en un rato de buen humor, como el que yo tengo ahora para tratar de Bruto a ese artífice y disponerme a meter a Dios en juicio.

Pero en cambio, Moisés lo hace un símbolo porque de otro modo no podían entenderlo aquellos apasionados hombres-religiosos, capaces de adorar a un burro o una víbora por Dios. Y mejor sería que adorasen a un desconocido y buen artista cirujano, capaz de hacer un hombre y una mujer maravillosos... ¿No os parece lógico y sabio el pensamiento de Moisés, aunque sea todo lo novelesco que queráis?

Pero es que Moisés, luego hace otra novelita, que ni Julio Verne, ni Luis de Val, ni Zola, ni el avinagrado y palpitante Vargas Vila, han sido capaces de idear, habiendo ahora más ciencia y más éncia y más cultura y B... cultura; y esa novelita en la forma es "El Arca de Noé" en la que, con tanta paciencia y conocimientos Zoológicos, embarca una parejita macho y hembra del elefante, del zorro, y de todos animales que nadan, vuelan,andan y se arrastran y no olvida ni aún a las chinches purpúreas como el hábito de los cardenales, ni los piojos, cuyo color se parece a ciertos hábitos de fraile, ni las sanguijuelas representación de los chupones de la sangre humana...decidme hombres, si entre todos seríamos capaces de tal fazaña... ¡¡Y calumnian a Moisés llamándolo ignorante!! ;qué brutos somos los hombres hoy, con tantos títulos en... papel...!

Esa arca, hombre hermano, es tu cuerpo y el mío y el da cada hombre; y el Noé famoso, aquel Espíritu Maestro que te enseñé como gran químico recogiendo las esencias de las almas animales para entregarle a cada espíritu, un ejemplar de ese infinito libro de la naturaleza, del que, cada página es un instinto de un ser y esa es tu alma, vestido de tu espíritu; ¿y tu cuerpo?, otros tantos instintos de las mismas especies, pero materializados aun, rústicos y fuertes, como conviene a una buena, templada y fuerte herramienta.

Ese es tu cuerpo; esa tu alma hombre, representada en el símbolo del arca de Noé.

PÁRRAFO 2º
EL ESPÍRITU POR EL CUAL ES EL HOMBRE

¿Hay que decir más que lo dicho en todos estos cursos sobre el espíritu del hombre o humano?

Hasta hemos dicho en la forma que los crea nuestro padre común y cómo desde el primer instante, se viste de un alma universal y cómo va extrayendo y agregando a esa alma, el alma animal, en sus apariciones en los mundos y en las sucesivas reencarnaciones y aun hemos hecho vislumbrar su salida de la tierra, al mundo que empezara en progreso en el mismo capítulo del máximo que hayamos alcanzado en este terrón, que será cuando ya nada más tenga qué darnos esta tierra de nuestra expiación.

Ahora, pues, sólo nos resta en este punto sentar que: por todo cuanto se discuta, divague, o razone el hombre, por más nombres que en la ignorancia o la malicia, en las ciencias y religiones se inventen, llamando al ser y razón constante del ser hombre, fluido, inteligencia, pensamiento, Yo consciente y si queréis, cerebro, médula o sangre, no le habréis quitado su nombre real y verdadero, que fue, es y será Espíritu. Nacido del mismo ser y razón de la vida universal; y por herencia, es inmortal como su padre y una parte de su infinita inteligencia y de su omnipotencia. Este es el espíritu de cada hombre, por el cual solamente se puede ser hombre: y queda aclarado aquel... presentimiento que los hombres han tenido estudiando a Kant, para el cual, no era el mandato del descubrimiento, sino iniciar a los hombres en el presentimiento.

Por tanto el hombre se compone de la trinidad racional de cuerpo, alma y espíritu y éste sólo, sufre o goza de sus yerros o sus aciertos; el cuerpo y el alma sufren o gozan por la reflexión.

Como ya hemos dicho, el axioma del cuerpo y del alma; y sentado que, el uno tiene su ley natural y la otra no tiene ley, cerramos este capítulo diciéndole al hombre que, aunque no quieras sólo eres hombre por el espíritu. Y aunque te empeñes hermano en morir, no morirás; bajará tu cuerpo a una tumba o se lo comerá una fiera, lo consumirá el fuego, o lo tragarán las aguas y no hará más que transformarse; pero el espíritu; se ha llevado el alma con tu figura con la estampa que tienes, a una nueva preparación para encarnar de nuevo y entre tanto, estudia, forma un nuevo destino y... habla a sus afines. ¿Lo crees? Haces bien, ¿Lo niegas? Lo mismo es: así será porque es así; y luego como pena del talión, lo confesarás. ¿Piensas que tan mal político es nuestro Padre, que se deje perder una sola letra de su eterna constitución? "Los mundos son infinitos y el hombre ha de vivir en todos los que existen; pero la creación sigue y no se acaba" , nos ha dicho, por Abrahám.