CAPITULO VI
EL PROCEDIMIENTO

PÁRRAFO 1º
METODOLOGIA

La metodología abarca el conjunto de procedimientos intelectuales que son adecuados e indispensables en la investigación de determinada serie de conocimientos científicos.

Al tratar de la inteligencia, hemos enumerado las leyes inductivas , en virtud de las cuales podemos inferir las causas según la forma perceptible de los efectos.

Dichas leyes son fundamentales en punto a los métodos inductivos, que pueden reducirse a cinco:

1. Método de las concordancias. Si en dos o más casos de un fenómeno se observa una circunstancia común, ésta será o la causa de dicho fenómeno o unos de sus efectos; por ejemplo: mezclando un álcali y un aceite y esencia de rosas, se obtiene el jabón de rosas ; y mezclando el mismo álcali con aceite y esencia de violetas se obtiene el jabón de violetas. Por consiguiente, en ambos casos resultantes, el jabón es producto constante de la mezcla de dos substancias: una alcalina y otra grasa: en un método concordante.

2. Método de diferencia: Si en dos fenómenos se observa que en uno de ellos concurre una circunstancia ausente del otro, puede inducirse que dicha circunstancia es la causa de él y el efecto del fenómeno, con el que aparece concomitante. Por ejemplo: si el valor de la moneda corriente oscila normalmente sin la intervención del estado, y si la intromisión produce inmediatamente un desequilibrio brusco en las cotizaciones bursátiles, debe inducirnos a pensar que tal intervención es la causa del trastorno económico.

Hay diferencia de criterio, de organización, de responsabilidad, de confianza, etc., etc.

3. Método de concordancias y diferencias: Si en los casos de un fenómeno ocurre una circunstancia común y éste falta cuando no ocurre dicho fenómeno, debe inducirse que la circunstancia observada es efecto del fenómeno, oque es una o la exclusiva de sus causas; por ejemplo: lo que ocurre en el reino animal terrestre y acuático, observamos los mamíferos, aves, reptiles y peces, y los dos primeros, tipos vertebrados, tienen sangre caliente y sistema respiratorio completo. Los otros dos, sangre fría y el sistema respiratoria incompleto, por lo cual afirmamos que el calor animal depende del sistema respiratorio.

4. Método de residuos: Eliminado de un fenómeno lo que conocemos como efectos de algunos antecedentes percibidos, el residuo de dicho fenómeno será efecto de los restantes antecedentes.

Así en la estadística de los suicidios , por ejemplo, de una sociedad, si descontadas las cifras normales aun resulta un sobrante extraordinario, y éste coincide con una crisis económica, podemos atribuir a ésta el exceso de los desesperados.

5. Método de las variaciones concomitantes: Si un fenómeno varía en momentos y en proporción a las variaciones de otro fenómeno, debe inducirse que ambos están vinculados por una relación de causa y efecto. Es decir, que el uno será causa o efecto del otro, o que ambos fenómenos serán causas conjuntas o efectos inseparables de un tercer fenómeno, que sería el resultado de cualquiera de los dos.

Si observamos dos enamorados obstaculizados, vemos que aumenta la intensidad de un mutuo afecto, proporcionalmente a los obstáculos. Seguro que no podemos reputar el alza de su afecto a esos obstáculos, pero es indudable que entre el amor y los obstáculos existe un vínculo, que les es común y aseguramos como caso cierto que es el deseo pasional, que crece con la oposición. (Nosotros vemos para estos casos un algo más importante que es la afinidad de sus espíritus y también la imposición de la justicia).

Los cinco métodos premencionados, no son aplicables aisladamente, sino que casi siempre deben ser coordinados, a fin de llegar a inducciones serias y poder verificarlas.

El orden natural, no nos presenta efectos simples, producto cada uno de una sola causa: lo común y lo ordinario es que los efectos sean complejos y debidos a una pluralidad de causas.

Los efectos compuestos, por resultados de muchas causas, son ventajosamente estudiados por el método combinado de concordancias y diferencias. Así, el efecto terapéutico de un medicamento no solamente quedará comprobado por numerosas observaciones concordantes, a pesar del cambio de circunstancias, sino también por la supresión del efecto especial, al suspenderse la administración del remedio.

Debe hacerse observar que en estos casos es poca la eficacia del método experimental, como auxiliar de los procedimientos inductivos; efectivamente, es muy difícil si no imposible, reproducir artificialmente todas las circunstancias o causas que concurren al par de la que se investiga. Habría que realizar esos experimentos en animales similes a la enfermedad y al remedio.

Aun cuando no sea del todo eficaz presta mayor concurso el método deductivo que veremos en el párrafo siguiente : por ejemplo, de las leyes que rigen las propiedades de un agente terapéutico y las que rigen determinadas funciones del organismo, es fácil deducir los efectos de la aplicación de dicha substancia; en tales casos, la deducción corroborará las inducciones. Lo que será más fácil, exacto y eficaz por la ley de Similia Similibus Curantur, de la Homeopatía, que por la de ¨Equalia Equalibus¨, de la Alopatía.

Si se auxiliara el médico de los dos, la alopatía para casos fulminantes (para la enfermedad), y la Homeopatía para tratamiento (curar y prevenir), no habría sino muy pocos equívocos y raras catástrofes. No quiere decir esto, que no se habrían de morir los hombres, pero no sería por equívocos frecuentes de médicos sin espíritu. En corroboración de nuestra doctrina, dice Estuart Mill: ¨Si el método espiritual representa poco papel en la ciencia médica, aun menos tienen que hacer las ciencias sociales, en que sólo podemos inferir deductivamente para explicar lo más complejo, partiendo de lo que sabemos de los complicado".

Aquí conviene decir, a propósito de lo que precede, que tanto en medicina como en cualquier otra ciencia social, civil, moral, etc., si se une al experimento los conocimientos espíritas, las soluciones serán concretas en todo lo más complicado, porque en cuanto al Espiritismo, Luz y Verdad, es una solidaridad universal, para el cual no hay nada oculto ni complicado. Lo complicado está en la mala organización de las cosas de los hombres.

Finalmente, puede ocurrir la llamada interferencia, en los casos de pluralidad de causas, o los efectos de modificar mutuamente produciendo uno distinto o desaparecer por completo los efectos de cada causa, como por ejemplo,en el primer caso, la resultante de dos fuerzas que concurren formando ángulo; y en el segundo el agua como resultado de la combinación del hidrógeno y el oxígeno.

En la primera clase de las interferencias premencionadas no cabe otro procedimiento que el deductivo, pero en la segunda clase se recurre a un doble procedimiento empírico.

1º. El análisis, que consiste en buscar las causas del fenómeno, sometiendo éste a la acción de otras causas. vg.: descomposición del agua por la corriente eléctrica; 2º. La síntesis, complementaria del análisis, que consiste en reproducir artificialmente el fenómeno, combinando las causas encontradas, que como constante serán la combinación del oxígeno e hidrógeno contenido en el agua.

Convenimos en que estos métodos de procedimientos son eficientes para demostrar los efectos, pero no demuestran, no pueden demostrar las causas. El agua, ¿es puramente, absolutamente, sólo oxígeno e hidrógeno? Han dado nombres a esos elementos y no se conoce su nombre y aun lo niegan porque sí, porque así lo quieren los que no quieren tener espíritu, pero que son impotentes de dejar de ser hombres sin espíritu.

Sin espíritu todo es vacío, falso y sin razón, pero hasta la materia más rudimentaria, hasta el pus de una úlcera, espíritus son de su grado correspondiente y de un mismo ordenador dependen.

Si por no comprenderlo, porque escapa por su sutileza al análisis rústico de la materia, ideado y ejecutado con medios rústicos también, aunque estén destinados a buscar y rebuscar la vida que no la encuentran viviéndola, hay derecho a negarla, ¿no es una estupidez, una imbecilidad que honra muy poco a los negadores?

La vida la vivimos y no la palpamos sino simplemente sus efectos; entonces, todos esos métodos podrán ser eficaces para la demostración de los efectos y no para demostrar las causas y no se demuestran; desde que cada teoría deja un vacío, que hay que llenarlo con y por la razón. ¿Y qué es la razón? ¿La razón la tiene el hombre, o el animal que hemos comprobado ser irracional? Luego, si la razón es sólo del hombre porque la demuestra en su pensamiento, en su inteligencia aún en esos mismos métodos vacíos,¿qué será la razón, el pensamiento y la inteligencia que ya hemos demostrado que no es el producto del cerebro? Nosotros lo llamamos Espíritu, porque su significado es luz, fuerza, potencia, sabiduría y amor. ¿Cómo lo quieren llamar sus negadores? ¿Son capaces de crear otro nombre más breve, más significativo y universal? Háganlo; pero siempre será Yo pensante, Yo inteligente, Espíritu en fin, como base de todo método racional. Lea "Método Supremo" y el "Espiritismo en su Asiento" y conteste luego a nuestros interrogantes, pues no admitimos falacias ni sofismas.

PÁRRAFO 2º
METODOS DEDUCTIVOS

Hemos dejado los prudentes interrogatorios para base firme de la inducción y vamos ahora a recorrer los métodos deductivos enseñados en la universidad que son la mecánica del que mueve por su fuerza la máquina deductiva: el hombre.

"El método deductivo tiende a encontrar la ley del efecto, conociendo las leyes de la causa". ¿Y cuál es la causa del ser hombre? Y desconociéndola, ¿cómo quieren los positivistas y materialistas, etc., deducir la ley del efecto hombre material? Luego no existe en ciencia ,ninguna ley verdad del cuerpo del hombre y ni aun de sus actos. Sigamos.

"Cuando se hace uso del método (deductivo) para descubrir una ley desconocida, aquél se denomina deductivo-directo". Si se trata de explicar una ley ya descubierta, inquiriendo las leyes de causación a que pertenece, el método es deductivo- inverso."

El método deductivo-directo comprende tres operaciones a saber:

1ª. Una inducción directa y fundamental, que puede ser substituida por una deducción que estando basada en torno a una inducción, sería equivalente a una inducción directa.

2ª. El raciocinio o combinación de las leyes fundamentales, a fin de inferir su efecto , o para descubrir a qué combinación de causas obedece, o cuál será el efecto de una combinación de causas determinadas.

3ª. La verificación, que consiste en comprobar experimentalmente la conclusión que las deducciones han formulado.

Este último procedimiento sirve para disipar las dudas en punto a la legitimidad de las inducciones fundamentales de una teoría científica.

La verificación puede no ser experimental, como cuando se trata de leyes empíricas u observadas en un efecto dado; aquéllas pueden ser comprobadas deduciéndolas de la teoría científica relativa al efecto, como ocurrió con las leyes empíricas de Kepler sobre la gravitación universal ,que fueron justificadas por la teoría de Newton.

Todo esto atañe al método deductivo-directo.

PÁRRAFO 3º
DEDUCCION INVERSA

Por lo que toca al método deductivo-inverso tiene por objeto indicar la ley o las leyes, de las cuales pueden inferirse aquellas que se pretende explicar.

“La explicación de una ley por medio de otras se puede efectuar del modo siguiente:

1ª. Considerándola como una resultante común de varias leyes concurrentes y cuya coexistencia y colocación producen un efecto que es igual a la suma de los efectos de las causas componentes.

2ª. Descubriendo un término medio entre los que parecieron causa y efecto respectivamente, como por ejemplo, la impresión fisiológica entre un estímulo y su sensación consciente.

3ª. Descubriendo una ley más general que la explicada y que la comprenda a esta última: a, por ejemplo, la ley de la gravitación explicó la de los movimientos terrestres, que comprenden la gravitación y la hace más grande y a la vez más comprensible.

Como se ve, los tres modos precedentes de explicación de las leyes se combinan entre sí, lo mismo que las cuatro formas fundamentales del método inductivo, como lo confirma Liebig en la función respiratoria, como resultante de las varias leyes del organismo concurrente y combinadas con otras intermediarias.

Tras de esto, sólo nos resta detenernos a considerar un auxiliar muy valioso para el método deductivo, y es lo que llamamos Hipótesis.

La hipótesis, desde luego, es una proposición prudente, es una suposición previa , que admite el estudio con libertad de desechar o recoger las demostraciones del estudio.

Por consiguiente,la hipótesis es una suposición formada sin pruebas suficientes y destinada a servir de fundamento a deducciones concordantes con hechos comprobados. Sirve además la hipótesis para explicar fenómenos, convirtiendo a estos en supuestas leyes de causación.

Como la hipótesis tiene por objeto reemplazar la inducción no comprobada aún, que debe servir de base al procedimiento deductivo, es evidente que debe sujetarse a los resultados que se obtengan en la verificación final, pero no empíricamente, porque no basta que la verificación resulte concorde con la suposición inicial, es preciso que el fenómeno supuesto como causa sea conocido de antemano, o que la causa imaginada sea susceptible de ser encontrada por otros medios. Ejemplo: la teoría del Éter explica perfectamente los fenómenos de lo calórico, de la luz y de la electricidad, pero no reviste carácter científico, por ser imposible comprobar la existencia de esa substancia elástica e imponderable. Igualmente sucede con la vida, pero como la vida la vivimos y el Eter lo respiramos, es una verdad universal que se impone y nada ni nadie la destruye. Para la sabiduría es una verdad, una ley, un axioma cerrado, en tanto que para la ciencia será siempre una hipótesis pero hipótesis incambiable.

Ahora bien: fuera de estos y algunos pocos casos como el del Creador, el espíritu y la reencarnación, todas las hipótesis deben en más o menos tiempo terminar, pasando a ser leyes científicas o desapareciendo vencidas por un axioma, como les pasa a las religiones, a las ciencias sin espíritu (materialistas) y al espiritualismo. Volvamos a lo universitario.

PÁRRAFO 4º
LEYES EMPÍRICAS

Se da el nombre de leyes empíricas a las que son derivadas de la experiencia, y cuyas fundamentales o explicativas son desconocidas.

Las leyes empíricas proceden del método inductivo de las concordancias que, como sabemos, no nos da a conocer las causas de un fenómeno, sino otro fenómeno conexo con el observado.

Sin embargo, algunas leyes racionales o de causación pueden ser también consideradas como empíricas, cuando entre ellas y sus efectos existen leyes intermedias ignoradas, o cuando el antecedente de la ley es un fenómeno demasiado complejo, siendo imposible conocer todas sus causas.

Resulta de lo expuesto que las verdaderas leyes empíricas tienen un carácter común con las leyes de causación; expresan también relaciones uniformes. Pero no es posible, en cambio, atribuirlas al otro carácter de las segundas: la estabilidad.

Esta última condición significa persistencia y universalidad. Ahora bien, ¿cuándo podremos reputar como ley permanente y universal determinada ley empírica?

Sabemos que las leyes empíricas son inferidas mediante concordancias que pueden presentarse como productos iguales de factores idénticos o diferentes, representando dos concordancias, por los números 16 y 16, la primera puede ser efecto de la multiplicación 4 por 4 y la segunda de 8 por 2, por lo que dos o más fenómenos pueden coexistir sin que estén vinculados por ninguna relación de casualidad, por lo siguiente:

1º O por ser el uno permanente o tan frecuente que el otro ocurre siempre en su presencia sin necesidad de vínculo alguno.

2º En virtud de una consideración casual.

En el primer caso es con facilidad discernible, pero no ocurre lo mismo con el segundo.

Efectivamente, el Acaso o la Casualidad consiste en una coexistencia, sucesión, semejanza o diferencia de fenómenos, tan imprevistos como inseparables. Sin embargo , ¿cómo sabremos si se trata de una coincidencia y no de una concordancia o viceversa? Para esta averiguación debemos atenernos al número de casos observados y al de concordancias ofrecidas por aquellos. Por ejemplo, si un fenómeno A se presenta cuando ocurre otro fenómeno B, mayor número de veces que en ausencia de B, y si éste se presenta existiendo A, con mayor frecuencia que estando A ausente, puede afirmarse empíricamente que existe una relación de casualidad entre A y B.

Este medio de eliminación del Azar es tanto más eficaz cuanto mayor sea el número de experiencias y mayor la proporción de concordancias sobre el número de casos concordantes.

Entre éstos debemos calcular las llamadas excepciones o conjunción de nuevas causas, o leyes, que modifican o anulan los efectos de las conocidas.

Muchas veces estas causas concurrentes son de naturaleza contingente y variable, de modo que no hacen sino modificar el efecto, de la causa constante, a punto de observarse siempre diferencias entre fenómenos sucesivos que debieran ser concordantes. En estos casos debe recurrirse al sistema de las experiencias múltiples, cuyos resultados se suman para extraer el término medio que nos dará el efecto aproximado de la causa constante, con prescindencia de las variables concurrentes.

Por lo que toca al cálculo de las probabilidades de los efectos que pueden producir determinadas causas; nos referimos a lo que hemos expuesto en el estudio del conocimiento.

Ya sólo hay que observar que nuestro asentimiento a las leyes de causación no es tan incondicional como parece, lo que corrobora el carácter relativo a su estabilidad. Así afirmaremos que mañana y en los días sucesivos saldrá el sol, extendiendo nuestra certidumbre hasta muchos años venideros: pero no sostendríamos seriamente tal afirmación respecto a un plazo de 10.000 años, dentro del cual puede ocurrir alguna modificación en los movimientos del mundo solar.

De modo que si las leyes empíricas sólo rigen un futuro adyacente, las leyes de causación llegan a un futuro muy remoto, pero distando mucho de la Eternidad.

No podemos dejar pasar este final universitario: "Las leyes de causación llegan a un futuro muy remoto, pero distando mucho de la eternidad".

Ese aserto de esa conclusión supone que las leyes de Causación pueden modificarse; lo cual es un gravísimo error que, infiltrado en el estudiante, es un valladar insalvable en sus estudios laberínticos, de lo cual no sacará más que cansancio sin provecho y se verá impotente para la conclusión de todo argumento, o lo quedará trunco o vacío y errado si se atreve (como lo han hecho muchos) a poner la conclusión. Pero si su conciencia es útil y entiende que no puede concluir porque le falta un elemento, el cansancio y la impotencia lo lleva al espantoso escepticismo que hoy domina en la mayoría de los científicos y la causa es la falsa idea inducida por la enseñanza de que: "Las leyes de causación distan mucho de la Eternidad".

¿Cómo y quién probará que, aunque se haya descubierto ayer, la ley de gravitación no existía Ab-Eterno y que es necesario que no deje de ser Eterna? ¿Si hasta hoy no hemos descubierto la electricidad, fuerza omnipotente y madre de todo lo creado, habrá ningún hombre que pruebe que no existía Ab-Eterno y que es forzoso que no deje de existir en la eternidad? ¿Puede dejar la vida de existir?

Pasarán las generaciones; disgregáranse los mundos; pero no es acabarse la vida, ni el universo infinito. Donde desaparece una de estas individualidades, el Éter ocupa su lugar manteniendo la presión, la gravedad, para que la marcha de la Creación Eterna, de la vida eterna, siga sin cambio y sin interrupción. Por tanto, esa Ley Causal y única de la que se derivan las demás leyes causas de todos los efectos son Eternas. No distan nada de la eternidad.

Las leyes causa, la eternidad, la vida el Éter causa de las formas eternamente, no es para la comprensión de las ciencias; sólo penetra en ellas el espíritu con su sabiduría, que sólo puede inspirar a sus cuerpos los efectos, hasta que consiguió que el cuerpo y el alma vivan la vida del espíritu: y entonces también el hombre-Materia penetra en la ley causa pero no la puede rebajar a la ciencia Miope porque pertenece ala sabiduría: y la trae esa ley a la filosofía maestra de las ciencias, a las que suministra la comprensión de los efectos para percibir las causas.

Compréndase por esto, ¡cuán pocos filósofos ha habido aún! En cambio hay muchos filosofastros que acaban como los megáricos, obligándolos la ley a castigarse a sí mismos viviendo y no viviendo: pareciendo hombres y no son más que el embrión del hombre.

Conviene, pues, que nuestros discípulos, con luminoso razonamiento, sean filósofos y no encontrarán fin, ni modificación posible, a las leyes causales; que sólo dejan de ser si el Creador acabase su existencia. ¿Pueden dejar de ser eternas las leyes causas? ¿Puede el Creador dejar de ser?... La vida universal dice que NO... Luego las leyes causas son Eternas como el Creador.

PÁRRAFO 5º
UNIFORMIDADES

La analogía es fruto de la razón, porque consiste en una relación de semejanza, no entre dos percepciones, sino entre otras dos o más relaciones. Así, entre las batallas de Zama y Warteloo, por ejemplo, no existe gran similitud reflexiva derivada de los hechos concebidos objetivamente; pero es indudable la semejanza entre las consecuencias principales deducidas de ambos sucesos: la caída de dos grandes guerreros. Y así, como las semejanzas por la reflexión, sirven de fundamento a las generalizaciones deductivas e inductivas, del mismo modo las analogías racionales sirven de base a la ley de las uniformidades, en cuya virtud afirmamos que:

1º Los efectos de una misma causa han de ser idénticos y persistentes, y

2º Que hay calidades permanentes que, respectivamente, son propiedades esenciales de las cosas o condiciones necesarias de los fenómenos o de las leyes causa.

Las uniformidades se dividen en: uniformidades de Coexistencia y uniformidades de Sucesión. Y como las relaciones de causalidad se apoyan en una y otra clase de uniformidades, resulta que el fundamento primordial de toda ley de causación o causalidad es una analogía.

Ahora bien: no basta la existencia de cierta uniformidad para que pueda formularse una ley de causalidad, pero ni siquiera una ley empírica, porque seria viciosa.

Al ocuparnos en el párrafo correspondiente de la eliminación de la casualidad de las concordancias observadas, a fin de robustecer el asentimiento y formular una ley empírica, hemos omitido algunas consideraciones que debe revestir la uniformidad de fenómenos coexistentes o sucesivos.

Esto quiere decir que la uniformidad tiene sus grados análogos a los de la probabilidad de determinados efectos. Hay, por consiguiente, uniformidades posibles probables y ciertas, expresándose así las de la segunda clase: La mayoría de las cosas de A aparecen vinculadas con las de B, hay, pues, coexistencia, sucesión, semejanza o diferencia.

La inferencia anterior no es absolutamente universal; pero puede adoptarse como aproximada, según el grado de probabilidad favorable a la uniformidad. Y dicha probabilidad puede ser suficiente para establecer una ley empírica, como ya lo hemos explicado.

Empero, puede ocurrir que las uniformidades aproximadas sean susceptibles de ser adoptadas como leyes universales, de cuyos casos podemos citar como ejemplo:

1º Cuando son conocidas las circunstancias que pueden determinar la uniformidad de las cosas concordantes. v.g.: todo gobierno irresponsable es malo, salvo cuando necesita el concurso de los súbditos o ciudadanos que responden por la nación; porque entonces es representativo.

2º Cuando se trata de fenómenos sociales, en los que las inferencias se basan en los actos de una multitud, con prescindencia de sus elementos individuales: v.g.: las multitudes estimuladas por la miseria son terribles, importando poco que se encuentren entre ellas grupos moderados y conservadores.

En el primer caso, la uniformidad está en el pueblo que rompe el poder del gobierno irresponsable: y en el segundo la uniformidad es la miseria, que subleva la dignidad de los hombres y los une en la protesta, sin distinción de colores políticos, porque en los dos casos la causa o ley es empírica, momentánea, pero universal del pueblo.

PÁRRAFO 6º
EXAMEN DE LAS PRUEBAS

El examen de las pruebas lo hacemos a causa de nuestra duda del sentir de la opinión y nos vemos inducidos a buscar la certeza.

Pero en el estado de las pruebas puede suceder la misma cosa, pero en sentido inverso, y puede conducirnos:

1º A la certeza; grado perfecto del asentimiento.

2º A la opinión; apoyada en la mayoría de probabilidades favorables.

3º A la duda; efecto del equilibrio de las probabilidades.

4º A la incredulidad; basada en la mayoría de probabilidades contrarias.

La duda difiere de la incredulidad en que la primera significa una suspensión del juicio: mientras que la segunda ya importa un juicio negativo y contrario a la verosimilitud del hecho que se trata de probar.

En efecto: el incrédulo afirma que el hecho es improbable o imposible; improbable, si la existencia del hecho implica contradicción, o si no aparece la menor posibilidad, o si las pruebas son contrarias y suficientes para demostrar la no existencia.

La incredulidad puede recaer sobre el pasado o sobre el futuro: en el primer caso, la inferencia negativa es más inductiva que deductiva; en el segundo caso, predominan las inferencias deductivas para la incredulidad del pasado, concurriendo indicios escasos, vagos o contradictorios; para la incredulidad del futuro, concurren un número mínimo de probabilidades, o éstas abundan en pro de la no existencia del hecho.

No nos contentan las explicaciones de este párrafo "universitario". Es preciso distinguir la incredulidad de la negativa; y cuándo la negativa es una falta o una virtud.

La incredulidad es una falta de fe o de convicción o de entendimiento de la cosa en la que otros creen, suponiéndola racional: que si no lo es, en este caso no hay tal incredulidad, sino negativa abierta o encubierta, según conveniencia del llamado incrédulo.

La incredulidad no cabe en las cosas de la matemática, porque son sujetas al análisis de los número y éstos son contundentemente afirmativos o negativos.

Las probabilidades matemáticas y filosóficas no admiten incredulidad, sino afirmación o negación. En cambio, los argumentos Teológicos y dogmáticos admiten la credulidad ciega o convicta o la incredulidad, también ciega o convicta.

Una negativa matemática o filosófica sólo se rebate con otra afirmativa, matemática o filosófica también: sin término medio.

Ejemplo: nosotros hemos probado matemática y filosóficamente la vida Eterna y continuada y la necesidad de la reencarnación en todos estos cursos, sintetizándolo en el párrafo 2º del capítulo IV (deducción), y para negarlo es necesario otra prueba también matemática y filosófica: no siendo así, será una negativa falsa; una falacia, engaño, fraude y mentira opuesta a la vida, cuyos efectos palpamos sin poderlos destruir.

Entonces la incredulidad, ante las pruebas matemáticas y filosóficas, es maldad o ignorancia; y si no hay una de estas dos desgracias propias solamente de las religiones, habrá una prudente duda que obligará al dudoso a estudiar, reunir pruebas y probabilidades que, si no tiene prejuicios, la deducción le dará la prueba suficiente y no será un crédulo, sino un convicto.

Esto, digo repitiendo, es el método deductivo y el examen del espiritismo, luz y verdad, que sostenemos en esta escuela ¿ Hay otro más racional, austero y eficiente, puesto que unimos la materia y el espíritu? Hablen ahora los sabios.