CAPITULO V
La causación universal

PÁRRAFO 1º
QUÉ SON CAUSAS UNIVERSALES

Sigamos primero lo que ha visto la ciencia.

Las uniformidades que presenta la naturaleza y en las que se fundan las inducciones, son el resultado de innumerables regularidades parciales. Estas obedecen a leyes, y combinadas forman nuevas leyes en virtud de las cuales, no se reproduce determinado fenómeno, sino cuando concurre un número suficiente de circunstancias determinantes.

Estas pueden ser de tres clases:

Propiedades: si se presentan como calidades esenciales (propias) de los individuos o de las cosas.

El razonamiento inductivo puede resultar falso cuando se basa en calidades accidentales o variables, lo mismo que si se funda en otras contradictorias con las percepciones características de un objeto. Así la inducción, v. g. de que todos los cuervos son negros dejaría de ser universal, con sólo encontrar un cuervo blanco, (lo que es posible) por ser el color, una calidad accidental de los animales. En cambio la afirmación de Plinio, de que "Hay hombres con la cabeza bajo los hombros", no destruye la afirmación general de que "los hombres tienen la cabeza sobre los hombros" por tratarse de una afirmación de Plinio, apoyada en alguna monstruosidad contraria a la idea natural del organismo humano.

Causas: Reciben este nombre los fenómenos constantes o persistentes a los cuales se refiere invariablemente cada fenómeno denominado efecto en cuanto aparece como una consecuencia de sus causales.

Estas vienen a ser condiciones del fenómeno resultante; si la condición es necesaria, la causa se denomina eficiente; si la condición sirve para producir la reunión de las causas eficientes, se llama causa ocasional.

Leyes: principios que expresan las formas de las relaciones necesarias entre los fenómenos y entre sus propiedades o sus causas.

El carácter esencial de las leyes, es su permanencia. Sin embargo, sus variaciones aparentes pueden ser el resultado de la concurrencia simultánea de otras leyes, o de combinación de causas: en estos dos casos habrá excepciones, siendo conveniente averiguar sino depende de las precitadas concomitancias, antes de declarar derogada la ley.

En el razonamiento inductivo, sea de propiedad de causas o de leyes, importa mucho no incurrir en lo que Bacon llamaba la inducción deficiente fundada en una simple enumeración, forma de raciocinio que aun se sigue en las ciencias morales y sociales.

Así es, como ciertos escritores formulan leyes Psicológicas e históricas, basándose en una docena de acontecimientos entresacados de los anales de la humanidad, sin recordar que, muchas veces ciertas causas producen combinadas, el mismo efecto que otras distintas y también concurrentes.

Las inducciones, asociadas a los razonamientos deductivos, pueden dar lugar a tres clases de conclusiones que son de necesidad conocer.

PÁRRAFO 2º
CONCLUSIONES PARA APRECIAR LAS CAUSAS

Es la continuación del estudio anterior lo que seguimos; pero creemos necesaria la división para la mejor didáctica y fácil comprensión del estudiante.

Hemos comprendido en el párrafo anterior lo que se ha tenido en ciencia por causas universales, que se complementan con nuestros comentarios insertos de las leyes matrices de afinidad y justicia, digamos brazos de la ley madre y única de Amor; únicas leyes poderosas que pueden causar el gran efecto de la creación del alma humana, que descubrimos en su lugar.

Pasemos, pues, a las indagaciones científicas, para llegar a conclusiones para apreciar las causas.

Predicciones de lo porvenir: en éstas, el hecho debe ser inferido como una consecuencia o un efecto. Concurren por consiguiente, no solamente los datos particulares en cuya virtud inducimos la relación general que vincula, sino que el raciocinio inductivo nos lleva hasta el resultado probable de los antecedentes; por ejemplo, un eclipse, es deducido de cálculos basados en la permanencia de las leyes que rigen la gravitación universal; permanencia inferida inductivamente, por hechos anteriores.

Explicaciones de lo presente: en éstas, deben ser inferidas las inducciones a que obedece el hecho, sirviendo esta verificación para el razonamiento deductivo, en cuya virtud, lo absurdo debe ser una consecuencia de lo inferido.

Si vemos huir a un individuo manchado de sangre, su actitud y su aspecto nos infiere que debe ser autor de un crimen y de esto deducimos las circunstancias concomitantes y susceptibles de verificación del hecho criminoso: ofensa, accidente, arma y víctima.

Reproducciones del pasado: en estas concurren mayor número de elementos que en las precedentes, dominando los deductivos. El hecho aparece como una consecuencia o un efecto, cuyas causas pueden ser inducidas como si se tratase de un fenómeno presente o futuro: pero en este caso, los medios de verificación son abundantes: en el primer lugar podemos deducir las consecuencias lógicas del efecto, según las causas supuestas y compararlas con las naturales. Los agentes policiales por ejemplo y los jueces instructores, hacen uso de este género de razonamientos mixtos en los sumarios criminales. Los historiadores proceden de igual manera para reconstruir ciertos acontecimientos históricos, explicar sus causas, o indicar sus efectos y consecuencias.

Pero el valor de un proceso jurídico, lo mismo que el de un tratado histórico depende mucho más de la moral delicada y conciencia recta del autor, en tratar las concomitancias consecuentes en su verdadero valor, que de los documentos relatantes; de los que si se puede tener fe en los hechos acaecidos, pueden (y generalmente es así) estar abultados y aun dando valor a protagonistas no merecedores de todo el laurel o cargo: hay parcialidad, por una inducción muchas veces de afinidad y otras por influencia de clase, nombre y representación. Vicio que observamos en la casi totalidad de los juicios e historia, lo que no debe observarse después de estos Cursos Austeros de Filosofía, de la que todos deben tomar el caudal necesario de moral y justicia.

El prejuicio tiene tal influencia en las predicciones y reproducciones, que no nos costaría nada entrar al estudio de cualquier proceso jurídico o policial y señalar la nulidad de todo lo actuado, por causa del prejuicio que obliga a ver las cosas bajo un prisma vicioso, inferido por la herencia de supremacías y diferencias de clases que han creado un sin fin de errores que ocasionaron los desastres humanos que presenciamos.

Para el vaticinio o predicción se requiere sobre todo, el conocimiento perfecto de los hechos ocurridos en largos siglos, que estén relatados con el mayor acopio de datos verídicos, para entonces y en posesión de toda la ciencia matemática, astronómica, social, etc., etc., amén de la cantidad de moral eficiente y su espíritu despierto para que inspire a la materia, podrá predecir con probabilidades los hechos que ocurrirán por ley: más no podrá nunca precisar hora ni aún tampoco día; porque no existe día, ni noche, ni hora, tratándose de la división del tiempo, que es uno e indivisible, aunque nosotros lo utilicemos por segundos.

No existiendo, pues, en el tiempo esas medidas tan pronto un hombre vaticina, predice un hecho de la naturaleza, con hora, día o año, es un falso profeta: un detractor.

Aun los decretos inflexibles del Creador, no pueden fijar el momento preciso, por la razón suprema del libre albedrío que tiene el espíritu y el hombre, de trabajar más o menos; de adelantar o detenerse, y es esto precisamente lo que hace llegar las evoluciones y las epopeyas marcados por el Creador, en la cadena sin fin de la vida de cada mundo y de cada existencia de los hombres, por lo cual no es posible predecir para una hora fija.

Por tanto, las predicciones por cualquiera que sean hechas con determinaciones de hora, día y año, referente a hechos de las evoluciones universales, llevan un sello de ignorancia del conocimiento de la ley y es detractor de la ley y falso profeta.

En lo que se refiere a la Astronomía ya es más fácil, porque esas leyes no dependen de la voluntad y albedrío del hombre.

Creemos (con esta explicación) haber puesto un jalón seguro y prudente, para los que se ocupan del vaticinio y predicción de hechos posibles, por la deducción de hechos anteriores y vamos a estudiar algo sobre la observación y el experimento.

PÁRRAFO 3º
LA OBSERVACIÓN Y EL EXPERIMENTO

Veamos las explicaciones universitarias.

Las inferencias inductivas tienen por punto de partida hechos concretos, o más bien percepciones. La operación intelectual que tiene por objeto reunir las percepciones necesarias para formar un juicio inductivo, constituye la observación.

Ésta abarca el análisis del fenómeno percibido y de las circunstancias que con él aparecen conexionadas.

Mientras mayor y más rico en detalles sea el campo de observación, más certera será la inferencia de sus antecedentes, condiciones y consecuencias. Por consiguiente, las inducciones dependen de las buenas observaciones.

Pero no basta observar un caso aislado o varios casos rodeados de circunstancias semejantes. Estas últimas pueden variar y determinar un cambio en la naturaleza del fenómeno observado: un huevo se va a fondo en un vaso lleno de agua pura pero se mantiene a flote en una vasija llena de agua salada (salmuera.)

Por consiguiente, la inducción debe apoyarse en el mayor número de casos practicando la observación en presencia de todas las circunstancias posibles. Y como es sobradamente difícil encontrar casos que se nos presenten espontáneos y naturalmente, hay que apelar a producir los fenómenos difíciles de dicho efecto a lo que llamamos experimento.

Ahora bien: el experimento reúne varias ventajas sobre la observación:

a) Puede multiplicar las variaciones de las circunstancias adecuadas.

b) Puede someter a medidas apreciables, tanto los fenómenos artificiales como las circunstancias que los rodean.

d) Y puede producir el aislamiento de los fenómenos. Empero hay fenómenos, que no son susceptibles de producción artificial (como los astronómicos), o que no es posible aislarlos de sus circunstancias, (como los Fisiológicos, los Psicológicos y los Sociológicos.)

Entonces, la observación tiene que ser integrada por la deducción completada a su turno por la verificación perceptiva de las conclusiones deducidas y predichas.

Cuando percibimos los efectos y procuramos encontrar las causas, la observación nos hace conocer las condiciones, antecedentes y concomitantes del fenómeno observado; y si descubrimos que entre esas condiciones existe una invariable constante y necesaria, esta será la causa que podemos someter a la experimentación a fin de verificarla, haciéndole reproducir el efecto conocido. Principio en que se apoyan la física, la química y la mecánica.

Pero si se trata únicamente de individuos vinculados por sus calidades analíticas, y de las cuales no podemos conocer sino contigüidades y similitudes, sólo es aplicable la observación simple: razón por la cual es imposible obtener relaciones de causalidad (historia natural).

Las explicaciones precedentes, son buenas y muy prudentes, pero de ahí adelante, no puede ser que sea un misterio la vida, porque el misterio no existe: no puede existir.

Más la idea materialista que prejuició a la casi totalidad de los científicos, dejó dudas, vacíos y extravíos al estudiante, anulándose los autores de textos irracionales que trajeron la mayor plaga que puede sufrir una humanidad: el esceptismo; creando a la vez dos terribles manías, dos clases de cobardías funestas: los sistemáticos y los fanáticos, que ninguno puede ser racional.

Al encontrar Schopenhauer la sentencia materialista "Del polvo viene el hombre y al polvo vuelve", sostenido, por una desgraciada religión, llega estudiando hasta el borde máximo de la materia y exclama: "Si este es el fin de mi vida, maldita la vida, maldito el Dios de la vida, que no vale la pena de vivirla; si es así, yo tengo derecho al robo, al estupro y a la vida de otros, para alargar mi vida".

He ahí lo que en verdad encierra el materialismo ¿ciencia?.

No puede ser y no es ciencia, como la religión no puede ser moral, y por fin, ¿puede ser ciencia ningún sistema ni doctrina que no tenga por base y por fiel de su balanza el espiritismo?

El espiritismo no tiene más fe que la que dan las obras; tiene por la solidaridad, la llave de todos los secretos, desde que tiene la sabiduría sumada de todos los espíritus del universo; no admite el fanatismo, el sistema, ni el misticismo. Entonces tiene las cualidades necesarias y verdaderas para internarse con conciencia en todos los campos y romper los misterios, lo que implica por lógica razón terminar toda observación y experimento bajo el fiel espiritismo que no es el espiritualismo.

Tan pronto los hombres obren de este modo, ya no habrá vacíos en las ciencias, ni místicos, ni fanáticos, ni escépticos, porque todos serán racionales, espiritistas, que aunque no quieran lo son aun negándolo, pero detractores, religiosos; por esto son espiritualistas.

PÁRRAFO 4º
LA DESCRIPCIÓN Y LA ABSTRACCIÓN

Es aquí donde se requiere la moralidad eficiente del historiador de los hechos y la supresión absoluta de prejuicios, abstrayéndose de todo y no viendo absolutamente más que el hecho desnudo, aunque le acuse a él mismo, pero es necesario ser estoico.

Han sido hasta hoy muy raros esos ejemplares en la tierra; tan raros que aun sobrarán dedos en la mano para contarlos.

La descripción es también un auxiliar del razonamiento inductivo y no debe confundirse con la observación, ni aun como efecto; puesto que la descripción implica:

1º Una concepción general de las explicadas en el párrafo quinto del capítulo cuarto.

2º O una inferencia inductiva , formada en virtud de una serie de percepciones y reflexiones.

En este último caso, la descripción no hace sino expresar el raciocinio inductivo, o su conclusión. Pero como la descripción se basa en las semejanzas y diferencias, debe adoptarse en materia científica, únicamente de acuerdo con los preceptos relativos a la definición. Por cuanto toca a la abstracción ésta es realmente la fuente de las inducciones superiores, en virtud de las cuales, son inferidos los principios constantes que rigen las conexiones entre conexiones y que determinan las series de géneros y especies (causas y efectos.)

La descripción es producto de la reflexión: la abstracción lo es de la razón. La idea abstracta como la ley universal, como la causa primera, son formas elevadas y racionales de la inducción.

Tanto la descripción como la abstracción, revisten caracteres de legitimidad lógica, cuando son el resultado de concepciones claras, asentadas sobre observaciones exactas y concordantes.

Las mismas explicaciones universitarias, con ser todo lo pobres posible para no verse en la precisión de entablar juicio espiritual, confirman nuestra premisa al principio del párrafo, por lo que lo damos como sentado y ley para la descripción de los hechos.

PÁRRAFO 5º
EL LENGUAJE Y LA CLASIFICACIÓN

El lenguaje y la clasificación es la parte mecánica que no necesita más que gusto estético aunque como dice el adagio, "Hay gustos que merecen palos" y como "de gustos no hay nada escrito", hay necesidad de que el lenguaje y la clasificación se sujeten a reglas filológicas y estéticas. Pero sin que por ningún caso se usurpe su puesto y valor a la contundencia, que es la prueba más eficiente de la verdad sostenida y, jamás el estudio contundente es un mal lenguaje, más que para los nulos e inmorales, que se escandalizan porque ellos son los escandalosos.

Ahora bien; si la inducción conduce a proposiciones generales, (no siendo susceptibles de expresión oral sino por medio de nombres universales, derivados de los particulares), fácil será concebir (por buena lógica), la necesidad del lenguaje en esta clase de inferencias.

Los nombres generales, indispensables para expresar las inducciones deben reunir los dos últimos requisitos de las definiciones; es decir que:

1º Deben ser convertibles en la enumeración de las calidades comunes y peculiares del grupo denominado.

2º Deben convenir a cada uno de los distintos individuos comprendidos en el grupo denominado.

En la realidad, las inducciones nos dan los nombres de las propiedades comunes inferidas; pero la denominación específica o individual, abarca lo que llamaríamos la terminología particular y cuyo conjunto de vocablos forma la Nomenclatura.

La mejor Nomenclatura es indudablemente la qué se funda en una clasificación científica.

Sabemos que clasificar es ordenar en forma de series, los géneros y especies de una categoría de conocimientos, de modo que cada clase quede subordinada a la precedente, tocándola en una semejanza genérica y separándose de ella por una diferencia específica.

Formada una clasificación es evidente que cada término de la misma puede ser expresado: por un nombre propio, o por el nombre de la clase anterior, ligado al de aquella que pertenece al individuo clasificado.

En el primer caso, tendríamos que retener un nombre para cada individuo; en el segundo caso, bastaría conocer los nombres generales e inmediatos de una clasificación, para designar un grupo de individuos semejantes; y entre éstos, no emplear nombres propios, sino para los conocidos directamente.

De aquí se entiende que, los nombres caballo y perro sirven para designar a cada uno de los millares de caballos de esa clase, evitando tener que retener innumerables denominaciones particulares. Estos quedan limitados al número conocido de caballos puros, por ejemplo, decimos: "Los caballos que corren en el hipódromo, son puros".

Por fin, la clasificación y la denominación deben reunir ciertas condiciones para que puedan ser utilizadas en beneficio de las inferencias inductivas.

En primer lugar, cada género debe ser determinado por sus caracteres más estables y fundamentales; por ejemplo: sería desatinado distinguir los peces de las aves, por las escamas y las plumas, en vez de hacerlo por los órganos de locomoción acuática de los unos, aérea de los otros y por los de la circulación simple en los unos y doble en los otros.

En punto a terminología, debe ser ésta descriptiva de la peculiaridad sobresaliente o distintiva del grupo denominado.

Tomemos un ejemplo de la historia natural: El hipopótamo tiene todas sus denominaciones técnicas, así: vertebrado, mamífero, placental: orden Arciodáctilo (o número par de dedos); suborden Paquidermo (o piel gruesa); familia Obesido (o corpulento); género Hipopótamo (o caballo de río); especie Anfibios (que viven en agua y en tierra).

Ese es un patrón para el lenguaje y clasificación en los irracionales. En el hombre hay muchas más consideraciones y nombres que clasificar del que puede excluirse al espíritu suyo; por lo que, al hombre pertenece hasta el nombre de divina criatura, si queréis, pero sin privilegio ni singularidad para ningún hombre como tal ni como espíritu.

PÁRRAFO 6º
LAS FALACIAS

Las falacias consisten en proposiciones fundamentalmente erróneas o que conducen a un error.

Kant distinguía: el paralogismo, nacido de la ignorancia o del error del sofisma, o razonamiento que envuelve en engaño intencional, como sucede hoy en todas las cuestiones religiosas, políticas y diplomáticas en las que todo se desfigura y todos se engañan.

Veamos a Stuart Mill, cómo ha clasificado las falacias en cinco grupos.

A Priori o Falacias de simple inspiración: consisten en proposiciones que, sin previo examen son adoptadas como evidentes por sí mismas, las que son cometidas por filósofos ligeros y sistemáticos, sentando como principios fundamentales sus propios sentires porque sí nada más.

A posteriori: falacias de observación, que implican vicios en el razonamiento inductivo.

Falacias de generalización: que también son a posteriori y de carácter inductivo.

Falacias de raciocinio: son ocasionadas por la superstición: y se refieren a las deducciones, siendo fácil comprobarlas, pues sabemos que todos los razonamientos deductivos son susceptibles de ser descompuestos en forma de silogismos asociados. Recordando, pues, las reglas del silogismo, todo aquello que les sea contrario a los mismos debe ser deshechado.

Falacias de confusión: se refieren al sentido de los términos de un razonamiento, distinguiéndose por muchos vicios.

Estos cinco grupos, si bien pueden abarcar toda clase de falacias no excluyen sino que aun consagra Mill, el dogmatismo y el empirismo, amén de su propia falacia, inducida en él, hasta por la superstición del cristo y otras migajas de política supremática y absorbente.

Vamos a correr de nuevo esos cinco grupos enumerando y comentando las llamadas Falacias que se adjudican a cada punto.

A1 punto primero. "Falacias de simple inspiración" o A priori, cítase como ejemplo:

"El orden natural, es igual al orden lógico", principio de Espinosa que no puede ser Falacia sino axioma indestructible, desde que se prueba a toda razón y ciencia, que la lógica es de orden natural); y por más Espinosa o Baruch, como Hebreo, sabía ciertos secretos de la Kábala y aun podía haber sentado por la ley de los reflejos lo que hay arriba, hay abajo. Emblema de Israel en sus triángulos cruzados.

Este principio de Espinosa ha tomado distintas formas de afirmaciones como estas: 1º "Lo que sucede en nuestra mente, sucede en el mundo exterior"; 2º Todo lo que es concebible existe"; 3º "Lo que no podemos concebir, no puede existir". Filosofemos.

La primera es verdad racional y, además, científica, porque se prueba en toda lógica en las reflexiones y percepciones. La segunda se prueba hasta por Julio Verne, en sus locas novelas, convertidas en realidades; y la tercera, es la rotunda negación de la falacia más grosera, convertida en artículo de fe, por la iglesia Católico-Cristiana, en el misterio de la encarnación del hijo de Dios o Jesucristo!!! Sin obra de varón que no podemos concebir porque no es concebible y por lo tanto es irrealizable. No existe tal hecho aunque exista el tal absurdo articulo de fe, que no pudiendo basarlo en ninguna ley racional natural, idearon otro mayor absurdo en él... "Porque Dios con todo su poder, hace todo cuando quiere"... Lo que es rechazado por toda razón lúcida, por toda la ciencia y lo confirma falso toda la ley natural. Jesús ha existido como cualquier otro hombre y por obra de su padre José, como cada hombre es engendrado por su padre; y Jesús no ese Cristo ni Jesucristo, sino Jesús de Nazareth a secas. Maestro moralista de cuya obra nada conocen los hombres, porque desde el primer concilio de Nicea, (donde nace la Iglesia Católica para desgracia de la humanidad) , desde allí digo, todo fue mixificado o quemado. Toda la obra de la religión católico-cristiana, es, pues, falacia, además de todos los títulos de los códigos penales y criminales.

Sigamos: Cargan como falacias al grupo primero "Lo que se piensa aislado, debe existir aislado". Esto dicen que es "realismo de las ideas abstractas" y lo único real que hay en ello es el sistema, la sofistería, porque ¿para qué existen y conocemos las conexiones y los reflejos? Y siguen: "Lo concebido como distinto debe ser distinto en la naturaleza", a lo que quieren llamar dualismo. De un Microhombre, aparece un hombre; de un huevo una gallina y etc., para toda la naturaleza. ¿Es de diferente naturaleza el hombre y el microhombre y el huevo y la gallina? Si se afirmara que sí, habría dos naturalezas. Y como es indestructible el principio de que "Dos principios, como dos sustancias iguales, se anulan la una a la otra", resulta que hay una sola naturaleza absolutamente.

Otro principio que también es del primer grupo y que llaman falacia, es "Los efectos son semejantes a las causas". Un huevo produce una gallina, y ésta pone otro huevo. Un microhombre produce un hombre que engendra hombres, estos hechos son directos, efectos de causas semejantes. ¿Dónde está la falacia?

Pero de ese principio como de todos, pueden hacerse las falacias como las hicieron siempre los insensatos en ciencia y religión, y falaz es el profesor de filosofía que tenga esos principios por falacia, porque "Falacia dice engaño, fraude y mentira.

Al punto segundo o grupo segundo se le agrega:

1º - "La observación es incompleta cuando recae sobre un número reducido de casos, que llaman la atención nuestra con mayor intensidad que los números y contrarios El resultado ordinario de esta falacia es adoptar la excepción como regla, lo fortuito como normal. Tal ocurre en las llamadas preocupaciones vulgares, en cuya virtud se elige un número de lotería que concuerde con la edad o en otras fechas, nada más que porqué en alguien ocurrió una coincidencia favorable de ese género". Tampoco aquí vemos ni hay falacia, desde que la operación es realizada por inducción de un hecho acaecido, bien que sea una sola vez, que podrá repetirse cuantas veces haya las mismas coincidencias y circunstancias. En cambio, hay prejuicio, superstición, ignorancia y tenacidad. Pero eso no es falacia.

2º - "La observación es imperfecta, cuando se basa en una percepción sintética en la que no concurren todas las percepciones analíticas, como ocurre en los juicios llamados de apariencias. Así se combatía la teoría de Copérnico, oponiéndole el movimiento aparente de todos los astros alrededor de la línea de los polos terrestres".

He aquí una verdadera falacia. ¿Quiénes eran falaces: Copérnico o los religiosos y científicos que le oponían una mentira, dogmatizada?

Falacia dice Engaño, Fraude, Mentira.

Al grupo o punto tercero le cargan:

1º-"La falacia Per enumerationem Simplicem (el idioma dice de quiénes serán estos argumentos de que tanto se abusa en las ciencias sociales) consiste en inferir una ley de cierto número escaso de observaciones, expo­niéndose al peligro de los casos contradictorios. Las teo­rías del progreso o las de los tres estados, de Furgot y Comté y aun la de la evolución superorgánica de Spencer, han sido y son rebatidas con ejemplos de sociedades anti­guas y contemporáneas". ¡Cómo no iban a tener los propietarios del latín argumentos como el misterio de la encarnación, sino tienen otra cosa que hacer que crear Autogénesis, para sus ciegos siervos! entonces, ¿por qué no presentan ahora al examen de la razón y la ciencia aquellos volúmenes de sofistiquerías? ¿El progreso es una teoría? ¿Qué será el axioma? ¿Acaso el "Dios con todo su poder hace todo cuanto quiere? Eso está desmentido con la ciencia y la razón que se conforma con justicia en que El Creador hace todo lo que debe".

2º-Dejemos el "post hoc, ergo propter hoc" porque no tiene cabida en los platillos filosóficos y veamos otros cargos del mismo grupo.

3º-Falacias de aparentes analogías: Estas remontan en una generalización reforzada por una semejanza que los hace inducir erróneamente la existencia de una ley o un género donde no hay sino elementos comunes perceptibles. No pocos historiadores críticos (?) comparan la vida de los pueblos con la de los individuos, atribuyéndoles los mismos períodos: juventud, madurez senectud y muerte. La generalización es tan falaz, como la que surge de las metáforas de los escritores, poetas y oradores. Bueno es tener presente que "una comparación feliz, sólo es para el caso comparado".

La advertencia final está bien hecha, pero en nuestro interrogante preguntamos por los historiadores críticos, porque si no hay historia y si la hay es mixtificada por el prejuicio y superstición y todos sus productos y derivados. ¿Qué se ha podido criticar? Hay Biografías muchas y ninguna libre tampoco del apasionamiento, y esas sí, son falacias.

La historia se hará desde ahora en adelante: la llamada historia de hoy para atrás es una fábula. Sábese que "El llamado Apóstol de las Indias", Francisco Xavier (que fue apóstol del progreso y no de la religión cristiana lo que atestiguarán los Japoneses). Sábese, digo, que este hombre, en sus discusiones con los Bonzos (sacerdotes nipones), le hicieron esta observación: "Tu doctrina es aceptable en lo que tiene de fraternidad; pero es imposible aceptarla desde que, donde se practica, han matado al autor o apóstol y luego, lo presentáis crucificado y como amenaza. No podemos ni por la fuerza aceptar tal ofensa". Xavier es filósofo y no puede replicar tan filosófico argumento, más que tirando el crucifijo al mar. ¿Cómo han historiado este hecho el Padre García y todos los clérigos? Pues haciendo de él el gran milagro de que "habiéndosele caído al santo el crucifijo al mar, un cangrejo se lo sacó a la playa" (textual). Esto es falacia, engaño, fraude y mentira.

Al grupo o punto cuarto, Falacias de raciocinio le atribuyen "Se refieren a las deducciones, siendo fácil comprobarlas, etc.", (como lo hemos anotado en su punto).

1º-"Cuando la premisa mayor es el punto de una falacia de inspección, de observación o de generalización" es decir, que todo silogismo basado en esos frutos debe ser desechado.

2º- "Cuando la mayor es condicional y se la toma como categórica, porque entonces no es un silogismo, sino un sofisma. A esta clase de falacias pertenece la teoría económica, según la cual, la abundancia de dinero circulante importa riqueza pública, lo que no es verdad, sino a condición de que la moneda represente trabajo y pueda ser empleada productivamente". Muy bien sentado este principio económico. Luego si la riqueza se emplea en cultos improductivos y la guerra "Es un atentado y un robo a la riqueza pública, que es del productor", principio comunal racionalista. Y por ende, el sostener que "él representa la riqueza y poder de un pueblo" es sofisma plutócrata, es una gran falacia.

3º-Cuando el silogismo resulta de una conversión defectuosa, como por ejemplo, si en vez de convertir una proposición universal afirmativa en una particular afirmativa, como aquel famoso Rey que dijo "El estado soy yo", en vez de decir "la Nación es el estado"; "El estado soy yo" es una gran falacia, engaño fraude y mentira.

Por fin el grupo o punto quinto, Falacias de confusión, que se refieren al sentido de los términos de un razonamiento, le cargan lo siguiente:

1º -Ambigüedad que puede consistir:

a) Homonimias o equívocos, cuando un término se toma en dos sentidos diferentes, introduciéndose un cuarto término en el silogismo.

b) En anfibologías o cuestiones que pueden conducir a dos o más conclusiones distintas. También corresponde a este género el vicio de incluir varias cuestiones en una sola pregunta.

c) En pasar del sentido dividido al sentido compuesto, o viceversa. Así el pródigo concluye que, cada uno de sus gastos no puede causar su ruina: pero omite el raciocinio general, relativo a la suma de sus gastos parciales.

2º- Petición de principio. Se incurre en esta falacia, cuando una de las premisas es idéntica a la conclusión, o esta fundada en la verdad de esta última: v. g.: “Las cosas pesadas tienden a caer al centro del mundo. La experiencia prueba que las cosas pesadas tienden a caer al centro de la tierra. Luego el centro de la tierra es el centro del mundo.”

Círculo vicioso. Consiste en probar una proposición por medio de otra; y ésta por medio de la primera. Así Descartes demuestra la veracidad divina, por la autoridad de la evidencia y ésta por la veracidad divina.

4º - Ignorancia del elenco. Consiste en el cambio de la cuestión que se trata de resolver o que se discute. Es falacia muy frecuente en los debates parlamentarios y abarca tres especies:

a) Probar demasiado. Si discutiéndose, por ejemplo, "Si se debe declarar una guerra", se probara en tesis general que todas las guerras son condenables.

b) Probar poco. Si en la misma discusión se probase que la guerra sería justa en ese caso, pues faltaría probar que era posible y ventajosa.

c) Salirse de la cuestión. Si en el caso citado, por ejemplo se demostrase que el arbitraje es preferible a la guerra.

Y bien; se han consumido términos, medios y fines para tratar de envolver la verdad, estilos galantes y elocuentes, facundos, propios de hombres de memoria, literatos. Pero no ha aparecido en toda esa verborragia la contundencia del pensador, la austeridad del filósofo, la rectitud del Estoico. La falacia es engaño, fraude y mentira. A otra cuestión.