CAPITULO IV
El razonamiento

PÁRRAFO 1º
INFERENCIA Y RACIOCINIO

Se da el nombre de inferencia al asentimiento que otorgamos a la verdad de un hecho, por razón de otro hecho, del cual asentimos en que aquel se sigue necesariamente.

Inferir una proposición de otra u otras que le son anteriores equivale a razonar y al mismo tiempo aprobar, pues un hecho queda probado cuando asentimos en su verdad mediante la inferencia.

Esta es expresada por medio del raciocinio, siendo así denominada la reunión de dos o más proposiciones, una de las cuales resulta aprobada en virtud de la otra u otras. Estas reciben el nombre de antecedentes, pruebas o premisas: la proposición que resulta probada, es la consecuencia denominada Conclusión.

Stuart Mill, hace observar que no debe confundirse el raciocinio fundado en la inferencia, con el razonamiento aparente que sólo radica en la equivalencia o en la conversión de las proposiciones.

Dos proposiciones son equivalentes, cuando la segunda no expresa sino la cantidad o calidad negativa de la primera. v.g.:

A. Todos los hombres son mortales. La proposición es afirmativa y universal.

B. Ningún hombre es inmortal. Universal pero negativa.

C. Algunos hombres son virtuosos. Particular afirmativa.

D. Algunos hombres no son viciosos. Particular negativa.

Se comprende la equivalencia de A y B, lo mimo que la de C y D, expresan una misma verdad, en términos diferentes.

Lo mismo ocurre con las proposiciones llamadas subalternas en las que disminuye la cantidad del sujeto: todos los hombres son mortales: algunos hombres son mortales.

La equivalencia puede resultar de la conversión de las proposiciones, lo cual es únicamente posible en la B y en la C que pueden transformarse respectivamente en éstas:

B. Ningún inmortal es hombre.

C. Algunos virtuosos son hombres.

Ahora nos ocuparemos de la oposición que suele resultar entre ciertas proposiciones, las que pueden ser entre sí:

A. Contradictorias, si difieren en calidad y cantidad: Todos los hombres son mortales. Algunos hombres no son mortales.

B. Contrarias, si difieren únicamente en calidad, siendo universal la cantidad: Todos los hombres son mortales. Ningún hombre es inmortal.

C. Sub-contrarias: si difieren en calidad siendo particular la cantidad.

Algunos hombres son virtuosos. Algunos hombres no son virtuosos.

En este último caso, ambas proposiciones pueden coexistir; lo que implica un género de equivalencia; pero las proposiciones contrarias y contradictorias, se excluyen recíprocamente : La verdad de una, implica la falsedad de la otra.

Volviendo al razonamiento, lo dividimos en Deductivo e Inductivo.

La deducción consiste en inferir proposiciones de otros de igual o mayor cantidad que las inferidas, es decir, de lo general a lo particular.

La inducción consiste en inferir también proposiciones, pero de otras de menor cantidad que las inferidas. Quiere decir, de lo particular a lo general.

Teniendo presente lo expuesto en la Psicología sobre la evolución intelectual del conocimiento o sea percepción, reflexión y razón, se puede afirmar ahora.

1º Que el razonamiento deductivo, hace presumir inducciones anteriores, fundadas en experiencias parciales: sin generalizaciones previas de una reflexión inductiva, no podríamos verificar deducciones, fundadas en principios tales como el de que, "Lo que es atributo del género, lo es de la especie y de cada uno de los individuos".

2º Que, el razonamiento inductivo es a su turno una deducción invertida en la que damos por supuesta una premisa universal que ocupa el lugar de la conclusión.

3º Que todo razonamiento inductivo o deductivo, tiene por fundamento la generalización reflexiva de fenómenos particulares; y la generalización racional de la relación observada entre dichos fenómenos.

Y bien: Si la experiencia de la vida nos revela mediante múltiples percepciones que, los individuos humanos desaparecen con la muerte, la reflexión nos impondrá la afirmación de que todos los hombres son mortales, aunque nosotros estamos actualmente vivos.

Esta es una conclusión inductiva que la razón convierte en relación constante entre organismo y muerte.

EL raciocinio de esta conclusión sería así: Juan, ha muerto; Pedro ha muerto; Diego, ha muerto; Juan, Pedro y Diego eran hombres, luego todos los hombres mueren.

Podemos invertir el razonamiento obtenido por tal inferencia estableciendo el argumento de particular a particular, obteniendo el raciocinio deductivo y diremos:

Todos los hombres son mortales; Yo soy hombre, luego soy mortal.

Vamos a cerrar este párrafo concretando toda su argumentación en estos tres puntos:

1º Lo que es del género es de la especie y del individuo. El mundo es de los hombres en común; luego la propiedad de las cosas del mundo no puede ser más que de todos los individuos.

2º De lo supuesto por razón del raciocinio, el hombre, saca la conclusión: pero el raciocinio, no puede ser tal, si el hombre no está limpio de prejuicios. Luego aun no hemos llegado al raciocinio justo.

3º La generalización de las cosas se obtiene por la inducción y deducción de las cosas, que hacemos de los atributos y efectos observados; pero las apariencias engañan, no por las cosas, sino por nuestros prejuicios y predisposiciones, causa por la cual, las inferencias y el raciocinio puros, aun no los poseemos. Por eso las verdades dogmáticas, se han visto desmentidas aun con medio raciocinio liberal, es decir, con la razón tendiendo a libertarse.

Con estos tres puntos, agregados a lo precedente reglamentario de la universidad, llenamos los vacíos que el estudiante habrá echado de ver y lo incitamos como es nuestro deber, a conquistar por su esfuerzo el desarrollo de la razón para hacer juicios justos en el razonamiento.

PÁRRAFO 2º
LA DEDUCCIÓN

Los raciocinios deductivos son un punto esencial de los juicios filosóficos que ya hemos dicho que son mucho más complicados que los juicios científicos; estos son solo físicos; los otros son físico-metafísicos.

Los raciocinios deductivos son de tres clases:

Categórico: cuya conclusión es simple pero ilimitada; ej.: todos los hombres son mortales, los Monarcas son hombres; luego los monarcas son mortales. El trabajo es ley obligatoria; luego todos los hombres, tienen la obligación de trabajar.

Disyuntivas: que rematan en dos conclusiones alternativas y contradictorias. v. g: Todos los hombres son mortales, los antiguos semi-dioses eran inmortales; luego o no eran hombres o no han existido como semi-dioses. El trabajo es ley obligatoria; Luego si alguien no trabaja falta a la ley, o la ley no existe.

3" Condicionales: Cuya conclusión se halla limitada por la proposición accesoria de una de las premisas; ej.: Si toda ley exige necesariamente una sanción, las leyes morales deben tenerla; dicha sanción suficiente no se verifica durante la vida terrenal; luego debe existir una vida futura, donde las leyes morales reciben la sanción.

La evidencia nos demuestra que, la forma simple y característica del raciocinio deductivo es la categórica que consta de tres proposiciones; dos premisas y la conclusión; pero que entonces le damos el nombre de silogismo.

La terminación de la tercera clase de raciocinios deductivos "luego debe existir una vida futura", nos obliga a hacer una declaración previa, porque es un error de los más graves, hablar de una vida futura".

Trayendo al palenque el raciocinio deductivo, tenemos que decir: Así como es un error hablar de tiempos viendo que sólo hay un tiempo sin principio ni fin, porque sólo hay el instante presente, es lo mismo un error hablar de, "una vida futura" viendo que jamás la vida se interrumpe.

Schopenhauer, al hablar de esto hace la apología de la vida ininterrumpida, diciendo: "muere el perro y siguen viviendo los perros". Muere el hombre y siguen viviendo los hombres; ahí está el perro y los hombres confirmándolo; luego existe la transformación en una vida ininterrumpida: lo que asegura que la muerte es una ficción porque las especies siguen viviendo".

Esto no admite réplica, ni han replicado a Schopenhauer, y eso que, ignoraba los secretos del testamento de Abrahán, donde asienta que, "Los mundos son infinitos”: y el hombre ha de vivir en todos los que existen: pero la creación sigue y no se acaba". Sabemos que, esta es una sentencia firme del Creador nuestro padre, dicha verbalmente por el Espíritu de Verdad y que así ahora como antes lo confirma el mismo, ante quien lo quiera oír en esta escuela; pero no queremos imponerla; queremos que cada hombre se convenza por sí mismo de que la vida es ininterrumpida; y al efecto, debe filosofar como Schopenhauer y verá que han muerto millones de generaciones de vegetales, y, sin embargo existen las mismas especies de vegetales; que han muerto millones de generaciones de animales y que existen las mismas especies; que pasan, mueren por millones los hombres y seguimos viviendo los hombres: que ficticiamente vemos pasar el tiempo y siempre sigue siendo el tiempo: Y vemos la vida igual en la tierra, los espacios y el universo, siempre en las mismas condiciones, lo que afirma que la vida es una e ininterrumpida. Luego es erróneo hablar de una vida futura, porque sería crear dos vidas, Pecado religioso y que cargamos en su débito con todas sus agravantes, a las religiones.

Por otra parte, el espíritu es el demostrador de la vida en formas vitalizadas y por lo tanto es el creador de las formas en mundos y hombres y es en éstos, donde ha de cumplir todas las leyes humanas, naturales, morales y divinas y será, siendo hombre. Luego la sanción de las leyes morales, será para nosotros hoy, en la tierra; más tarde en el mundo que ascienda la familia espiritual de este mundo. Y como sabemos que esta familia espiritual la componen dos billones de espíritus, una simple cuenta aritmética nos dará la absoluta necesidad de la reencarnación continuada de estos espíritus: lo que afirmará también con todas las razones filosóficas que, la vida, es Eterna y Continuada que es el programa perpetuo de estudios de esta escuela.

En efecto: los hombres en la tierra existen hace 45 millones de siglos.

La familia espiritual es 2 billones y la población media de la tierra, 1.500 millones.

Si damos prudentemente un promedio de vida a cada hombre de 33 años, tendremos que, en cada siglo, (100 años) han vivido en la tierra tres generaciones 3 x 1.500 igual 4.500 millones de hombres.

En un millón de siglos, pues, habrán vivido 4.500 billones, y en 45 millones de siglos, la severísima y abrumadora suma de 202.500.000.000.000.000.

Doscientos dos mil quinientos billones de hombres, que han tenido que han tenido que vivir, no siendo la familia espiritual más dos billones. ¿Cuántas veces ha tenido que reencarnar cada espíritu?, pues tan verdad ,como la vida, como el espíritu, como el creador. La muerte no existe. Existe la transformación. La vida es eterna y continuada. Las leyes morales se sancionan en la tierra, por ley rigurosa.

PÁRRAFO 3°
LOS SILOGISMOS

Ya hemos dicho en el párrafo anterior que llamamos silogismos, a un raciocinio deductivo que consta de dos premisas y la conclusión.

Así, parece que debiera tener tres sujetos y tres predicados, o sea seis términos. Sin embargo, no posee sino tres términos.

1º Porque el silogismo sirve para establecer la relación entre dos términos contenidos en las premisas.

2º Porque los dos términos de las premisas, reproducidos en la conclusión sólo pueden conexionarse mediante un término común, que figura en ambas premisas con el nombre de término medio.

Los otros dos términos, reciben sus nombres de sus respectivos papeles en la conclusión el sujeto de ésta, se llama menor: su predicado, recibe el nombre de mayor.

Así, pues, cada premisa contiene como sujeto y predicado un término de conclusión (mayor o menor) acompañado del término medio. La premisa que contiene el término mayor, se llama mayor: y menor, si figura en ella el término menor. En cuanto al término medio, puede figurar como sujeto o predicado, en cada una de las premisas. Y precisamente, la colocación del término medio en las premisas, sirve de base a la clasificación de los silogismos de la siguiente manera que vamos a representar en figuras.

PRIMERA FIGURA

EL término medio es sujeto de la mayor y predicado de la menor. Esta figura es preferida para conocer los atributos de las cosas. La mayor debe ser universal, y la menor afirmativa así.

1ª Todos los hombres son Falibles... (mayor).

2ª Todos los monarcas son hombres... (menor).

Luego los monarcas son falibles... (conclusión).

SEGUNDA FIGURA

El término medio es predicado en ambas premisas.

Esta figura es preferida para probar distinciones entre las cosas. La mayor debe ser universal y una de las premisas negativa.

1ª Ningún hombre es inmortal.

2ª El Creador es inmortal.

Luego el Creador no es hombre.

TERCERA FIGURA

El término medio es sujeto de ambas premisas. Esta figura es preferida para probar ejemplos o excepciones. La conclusión debe ser particular; y la menor afirmativa.

1ª Todos los hombres son seres racionales.

2ª Todos los hombres son seres orgánicos.

Luego algunos seres orgánicos son racionales.

CUARTA FIGURA

El término medio es predicado de la mayor y sujeto de la menor. Esta figura sirve para señalar especies de un género. Cuando la mayor es afirmativa, la mayor debe ser universal; si la menor es afirmativa, la conclusión debe ser particular, y en los modos negativos, la mayor ha de ser universal.

1ª Todos los monarcas son hombres.

2ª Todos los hombres son falibles.

Luego todos los monarcas son falibles.

Ya se ve que esta figura no es sino la primera con sus premisas invertidas. Y mediante las conversiones, nos sería fácil reducir a la primera figura, todas las otras. Así en los ejemplos anteriores se obtienen modos de la primera figura, reemplazando las siguientes premisas, por proposiciones equivalentes.

Desde luego el silogismo, tiene la gran ventaja de encerrar toda discusión en un dilema que abreviará la discusión interminable de los parlanchines: pero es también una traba que se pone a la discusión y aquí requerimos un juicio lógico, para ver la mayor conveniencia moral y común en dejar la libre discusión, o presentar el silogismo, como cerrojo infalible, para no perder el tiempo que vale más que oro.

Hemos de exponer en el párrafo siguiente, la forma lógica de la argumentación y de la demostración; por lo que aquí, terminamos diciendo que, tocante a los llamados modos de cada figura, son constituidos por la naturaleza de tres proposiciones del silogismo considerados en calidad y cantidad.

Nosotros recomendamos el silogismo, sólo cuando las cuestiones han sido suficientemente expuestas y puestos todos los pro y contras y se debe llegar al axioma o definición.

PÁRRAFO 4º
ARGUMENTACIÓN Y DEMOSTRACIÓN

"No se debe aprisionar al espíritu; las reglas difíciles del raciocinio, lo rellenan de tantas presunciones, en vez de conocimientos sólidos y vigorosos". Ha dicho Pascal. Yo diré que: Jamás se le ponga traba al espíritu, ni le falten materias en que argumentar para demostrar el espíritu su acción y la vida, aun en el sueño de la materia; y al efecto se me ha dado como alta lección, "Es bueno que la materia recline y no tener el espíritu con sueño".

Pero los escolásticos; eternos parlanchines; sumos argumentadores, no vacilaron en formar las reglas de las pruebas dialécticas, considerando a estas últimas, como combinaciones de silogismos, designados con el nombre de argumentaciones. Presentan cuatro reglas, a saber:

Epiquerema: Que es un silogismo cuyas proposiciones están acompañadas de su prueba o explicación. Cuando una de las proposiciones tiene necesidad de ser probada, se agrega a continuación una serie de otras proposiciones explicativas o demostrativas.

Entimema: es un silogismo en que se admite la menor dándola por sentada; ej.: "El hombre está sometido a deberes, luego tiene derechos".

Entinema: es la forma natural y espontánea del raciocinio: antecede al silogismo en el desenvolvimiento natural del espíritu humano.

Para formar el entinema el silogismo, se dice que han sido necesarios a la filosofía, tres siglos y todo el genio de Aristóteles.

Este es un error de los tantos de los escolásticos modernos y de los antiguos vulgo-religiosos.

El Entinema o forma natural y espontánea del raciocinio por sus grados, data del primer espíritu hecho hombre. Que se haya reglamentado en tres siglos y que Aristóteles le diera forma regulada, no significa mas que su existencia.

4º' Dilema es un raciocinio en el cual se presenta una alternativa en la que ambas proposiciones son contrarias a su adversario: es un silogismo compuesto de una proposición disyuntiva y dos condicionales.

Los escolásticos presentan a los escépticos un ejemplo de dilema notable, bajo una proposición disyuntiva. “O sabes que no sabes, o no sabes que no sabes”, del cual podemos formar dos proposiciones condicionales. así:

1º Si sabes que no sabes, algo sabes.

2º Si no sabes que no sabes, no puedes afirmar que no sabes.

Sócrates era más categórico, “Solo sé, que nada sé”. Nosotros decimos con más lógica. “El sabio nada sabe, pero sabe estudiar y sabe” que es con lo que contestamos a los escolásticos y sentamos la obligación de estudiar.

Para que el Dilema sea legítimo, es necesario que en la proposición disyuntiva, no se haya omitido un medio; es decir, que los términos contrarios se excluyan.

Hay otros tres nombres que enumerar: los polisilogismos. Con los cuales se ayudan los episilogismos, o sea las asociaciones deductivas que se distinguen de los prosilogismos o asociaciones inductivas.

Pertenecen a los primeros, los sorites, que son, un raciocinio compuesto de muchas proposiciones encadenadas de modo que en la conclusión, se une el sujeto de la primera, con el predicado de la última; ejemplo: "El bien es apetecible; lo apetecible es amable: lo amable es digno de alabanza: lo que es digno de alabanza es bello: luego el bien es bello”. Es el sorites que tenían los estoicos.

Las combinaciones precedentes son formas complejas de la deducción; cuyos razonamientos derivados (simples o compuestos) se asientan sobre la base de las definiciones o de los axiomas y éstos no son sino generalizaciones inferidas inductivamente, de una experiencia continua, clara y superabundante.

Y siguiendo el hilo continuo, las definiciones también proceden de generalizaciones, de las que inferimos que, tales objetos tienen determinadas calidades definitivas: es decir, que lo afirmamos a condición o en la hipótesis de que dichos objetos no tengan otras calidades, que en el momento no penetramos.

Resulta por tanto de todo lo expuesto que, las ciencias deductivas son hipotéticas, como quiera que sus proposiciones reposan sobre las suposiciones que sus definiciones fundamentales implican. Pero el fin a que tiende todo raciocinio deductivo simple, como el silogismo; o compuesto como la argumentación, es designado con el nombre de Demostración. Demostrar una conclusión, equivale a verificar ésta, por medio del razonamiento deductivo.

La demostración puede ser directa, cuando se muestra que la cosa es verdadera: e indirecta cuando se demuestra que lo contrario es falso y sus consecuencias inadmisibles. Este último género de demostración se denomina por el absurdo: se usa con preferencia en la diplomacia, en la política y en los parlamentos o congresos, civiles y religiosos, por... afinidad sin duda.

Las premisas de toda demostración toman el nombre dialéctico de Argumentos; distinguiéndose varias clases como por el absurdo, cuando tienden a la demostración indirecta por el nombre: o cuando se pone al adversario en contradicción consigo mismo; Por igualdad, cuando se hace uso de ejemplos y analogías; por la fuerza, cuando prueba lo más para demostrar lo menos.

Para terminar diremos que, todo esto es muy bello y debe cultivarse: pero que si habrían de ceñirse los hombres a la exactitud de los hechos en las polémicas y controversias; es decir, que si el orador, el escritor y el pensador filósofo cuando escriben, se habían de ceñir a tener en cuenta en cada proposición todo ese catálogo de reglas y nombres, no hablaría nadie: y este libro por ejemplo, no sería posible escribirlo en 100 años trabajando 18 horas por día. Sin embargo, en el libro está todo eso. ¿Por qué es así?, pues porque la argumentación tramada para cada párrafo lo tiene en sí misma y lo da por la punta de la pluma. Luego entrarán los filólogos, los estéticos, los literatos, que dirán, lo que cada palabra es gramaticalmente y acaso y aun sin acaso, no penetrarán en el valor y espíritu de la letra. Manejan la materia solamente.

PÁRRAFO 5º
LA INDUCCIÓN

Como la palabra lo indica y como hemos expuesto en la reflexión la inducción es un efecto intelectual: la causa está antes, que será la que nos induce, v. g. A andar nos induce el movimiento y voluntad. A pensar, el espíritu.

Con esta premisa sentamos que, la inducción es una operación intelectual, mediante la cual descubrimos y demostramos, proposiciones generales.

Por medio del razonamiento inductivo, atribuimos a las conexiones de individuos, las calidades percibidas en algunos de los mismos individuos y registramos las peculiaridades de los fenómenos, para restablecer sus leyes generales.

De lo que se trata pues, es, de inferir que, lo cierto respecto de uno o de varios individuos, es para todos los individuos, o para todos los casos futuros de fenómenos semejantes al observado. Pero debemos observar bien y ser buenos jueces, para no confundir como inducciones, ciertas conclusiones que sólo son aparentemente inductivas de lo que vamos a exponer algunos casos.

Concepciones generales: si tenemos observados diariamente los diferentes puntos de trayectoria de un astro hasta su completa revolución, concluimos que, recorre una elipse, no hay propiamente una inferencia inductiva, sino una serie de percepciones parciales cuya suma nos da la concepción total de la línea elíptica.

Lo mismo ocurre si decimos que todos los estudiantes de una clase son estudiosos, porque esta calidad se atribuye al grupo; pero procede del conjunto de observaciones individuales y relativas a todos y cada uno de los estudiantes que estudian: pero que, el examen nos dirá la capacidad o cantidad que estudió.

Constantes matemáticas: tampoco hay inducción en las leyes generales que obtenemos en aritmética, geometría y álgebra, cuando formamos una serie matemática, entre cuyos términos adyacentes existe una relación invariable.

No han sido igualdad de razonamientos, expresada por la fórmula general.

La inducción tiene por fundamento dos postulados, análogos a aquellos en que la deducción se basa.

1º En que la calidad del género es aplicable a cada uno de los individuos.

2º En que si dos cosas convienen con una tercera, deben convenir entre sí.

A su turno, el razonamiento inductivo, se basa:

1º En que la calidad común a dos o más individuos de un género, debe ser atribuida a éste.

2º En que lo ocurrido una vez, ocurrirá siempre que exista un grado eficiente de similitud en las circunstancias concomitantes, antecedentes o subsiguientes.

Como se ve, los cuatro principios premencionados, tienen la misma naturaleza de los axiomas matemáticos: es decir proceden de la experiencia constante y sin contradicción: son desde todo punto de vista inferencias inductivas de carácter necesario y cuya verdad se impone al asentimiento.

Es indudable también que, aquí es donde impera la gran ley de los afines, casi absolutamente desconocida por la ciencia y poco conocida o explicada en particular por los filósofos, a pesar de estar sentado irrebatiblemente el axioma ley de que, "Siempre que se reúnen las causas que originaron un efecto, producen el mismo efecto".

Un tanto han abundado en lo físico, en la materia; pero nada en lo metafísico, a pesar de que en esta ley se basa la creación entera, particularizada en las formas individuales de los mundos y los hombres, como se ve claro en nuestra historia de la creación del alma humana; y esta ley de afinidad con la de justicia; regidas como todas las leyes naturales y universales por la máxima ley de amor con la gran alquimia de la reencarnación del espíritu, una y miles de veces; tantas, como cada espíritu necesita ser hombre o mujer, para cumplir el inflexible mandato del Creador su padre, de continuar la creación demostrándola en formas y cuerpos tangibles. Pero todo este estudio está hecho en nuestro "Conócete a ti mismo" a donde os remitimos.