CAPITULO II
Los nombres

La representación lógica de los conocimientos simples, es expresada por la palabra nombres que son, concretos y abstractos; en el primer caso, sugieren ideas de las substancias o de sus atributos, en el segundo caso expresan ideas obtenidas mediante la generalización o la abstracción como en humanidad, belleza, blancura, etc.

Los nombres concretos pueden ser Sustantivos y adjetivos y el primer caso, representan cuerpos o espíritus, revelados por la percepción sincrética y se subdividen en

1º Propios e individuales: Juan.

2º Comunes o generales: hombre.

3º Colectivos o de conjuntos: ejércitos.

4º Partitivos o de fracciones: mitad.

5º Adjetivos: que son los que exponen los atributos calificativos y cuantitativos de las cosas o de los seres.

6º Verbales: cuando denotan atributos de relación tales como coexistencia, sucesión; movimiento, etc.

Desde luego que, en la evolución del lenguaje, los nombres sustantivos se han formado de adjetivos con que fueron designadas las principales percepciones analíticas de los objetos, cuando las lenguas eran pobres y la literatura no tenía desarrollo; lo cual, nos lo demuestra la filología buscando la raíz de las palabras.

Después que el sustantivo sirvió (artísticamente) para designar un entero, por una de las partes o calidades, se creó el sustantivo individual que sirvió para representar el género o clase, llegando luego a formar el nombre común.

Por fin los nombres onomatopéyicos (imitativos), nos demuestran la influencia de las comparaciones y del antropomorfismo, en la formación del lenguaje que fue en los primitivos, figurado, como se denota en los escritos antiguos, llenos de figuras simbólicas y parabólicas como en la Biblia.