CAPITULO XV
El alma humana

Estudiante amado: estamos ante la incógnita de la verdad suprema, para saber lo que es el alma humana. Nosotros ya lo hemos indicado y aquí diremos el axioma. Pero antes vamos a correr las diferentes doctrinas en sus teorías hipotéticas, sobre esta misma cuestión.

PÁRRAFO 1º
DEFINICIÓN POR LA CIENCIA Y BAJO EL PUNTO DE VISTA RELIGIOSO

Vamos a seguir lo que se enseña al respecto sobre el alma humana, en las diferentes tendencias y doctrinas, para luego hacer los párrafos necesarios a la exposición de la verdad. Dicen:

"Podemos definir el alma humana como la unidad representativa de las facultades activas y pasivas del ser humano, acreditado por los fenómenos que nos revela la conciencia".

Bajo el punto de vista del fenomenismo y considerando al movimiento como la manifestación por excelencia de la materia y al pensamiento como el conjunto de las manifestaciones superorgánicas, ya chocan las dos escuelas (espiritualista y materialista). Se entiende por alma y cuerpo dos órdenes distintos de fenómenos (movimiento y pensamiento) o si, por el contrario, son de la misma naturaleza y pueden reducirse el uno al otro.

Los espiritualistas afirman que el movimiento no es sino una síntesis de sensaciones, puesto que en realidad el movimiento no existiría en nosotros sino lo conociéramos mediante nuestras sensaciones musculares, visuales y táctiles, tal como lo conocemos mediante la conciencia (1) y agregan que de la existencia del movimiento jamás podríamos pasar a la existencia del pensamiento. "Modifíquese el movimiento como se quiera, dicen, se hará más lento o más rápido uniforme o variado, rectilíneo o curvilíneo, etc., siempre seguirá siendo un movimiento con trayectoria y velocidad; y por consiguiente, jamás se transformará en pensamiento (2) .

"Spencer sin embargo, explica la reducción del pensamiento al movimiento por una teoría semejante a las teorías físicas de la electricidad, de la luz, etc."

"La antigua física admitía en la naturaleza una multitud de fuerzas distintas e irreductibles, gravitación, luz, calor, electricidad, afinidad química, etc., etc. La física moderna ha descubierto que todas esas fuerzas son modos de una fuerza única: el movimiento; y que por consiguiente pueden transformarse unas en otras. Así el movimiento se convierte alternativamente en sonido, calor, electricidad, luz, afinidad química; pero a la salida de este ciclo, se le vuelve a encontrar tal como era a la entrada: es decir, movimiento en esencia y cantidad. Cabe, pues, suponer según Spencer, que la transformación de las fuerzas se continúa en el cuerpo humano; en él, la fuerza física o química, se convierte en fuerza nerviosa y la fuerza nerviosa es metamorfoseada por el cerebro, en sensación, percepción, emoción y pensamiento. No podemos objetar que esta transformación es inconcebible, porque no concebirnos mejor la transformación del movimiento en calor; y sin embargo, esta transformación es real".

"Como se ve, la dualidad del pensamiento y del movimiento es, según Spencer, aparente; el pensamiento no es nada más que un movimiento transformado y el conjunto de funciones inorgánicas, un producto de la actividad de la materia".

Los principales argumentos de los espiritualistas en resumen, se reducen a las siguientes pruebas:

Prueba: "por la unidad del yo o la simplicidad del principio pensante. La unidad es la propiedad de un ser simple o indivisible, por oposición a ser compuesto o divisible. La unidad es el carácter del alma: luego el alma es simple. El cuerpo está compuesto de sus diferentes partes; el cuerpo, pues, no es simple. EL cuerpo es compuesto, el alma es simple, luego no es una misma cosa: se debe hacer distinción entre el cuerpo y el alma".

2ª Prueba: "por la diferencia de fenómenos fisiológicos y psicológicos. Hay gran diferencia entre fenómenos psicológicos y fisiológicos, iguales causas, suponen iguales efectos (fenómenos psicológicos y fisiológicos), son distintos y por consiguiente, las causas son diversas; luego, hay distinción entre el alma y el cuerpo.

3ª Prueba "por la identidad personal". El hecho más simple, el pensamiento, supone que el sujeto que piensa permanece siendo el mismo en dos momentos diferentes: el pensamiento, la memoria, la responsabilidad, son patentes testimonios de nuestra identidad, y es uno de los hechos capitales que caracterizan al espíritu. Ahora bien: Hay en el cuerpo humano otro hecho capital, característico, pero contrario al anterior, y es lo que se llama torbellino vital, o sea, cambio perpetuo de materia entre los vivos y el exterior. No se puede conciliar la identidad del espíritu, con la perpetua mutabilidad del cuerpo humano; luego alma y cuerpo son distintos".

4ª Prueba:"por la actividad libre del yo". Esta prueba es expuesta por Fenelón en los siguientes términos: "Soy libre y no dudo de ello . . . He ahí ya suficiente razón para convencerme de que mi alma no es corporal. Todo lo que es materia no se determina a nada por sí mismo, es por el contrario determinada a todo, por las leyes que se llaman físicas, que son necesarias, invencibles y contrarias a lo que se llama Libertad".

"De ahí, concluyo, que mi alma es de una naturaleza enteramente diferente de la de mi cuerpo". Y Bernet agrega: "Un cuerpo no elige sus movimientos, sino que se mueve según es impulsado, y si no hay en mí más que el cuerpo, bien lejos de tener imperio sobre él, no tendría si quiera libertad".

5ª Prueba: cartesiana, fundada sobre la naturaleza del pensamiento. Esta es la prueba que aduce Descartes y su escuela: "El pensamiento es la esencia del alma, como la extensión es la esencia del cuerpo. Estos dos atributos: el pensamiento y la extensión, son incompatibles, luego las dos substancias: inteligente y corporal, son distintas".

Tocaremos estas pruebas en párrafos propios y veamos ahora el materialismo.


(1) Las sensaciones, sean musculares, visuales, etc., etc., son efectos del movimiento. Cuando notamos la sensación el movimiento ya pasó o estará latente; su demostración es la sensación.

(2) Pero el pensamiento no puede ser sino simultáneo aunque instantáneamente con el movimiento. Además, el movimiento es únicamente el que hace vibrar en nosotros los resortes del pensamiento.

PÁRRAFO 2º
DOCTRINA MATERIALISTA

La teoría materialista Moderna está fundada casi exclusivamente en los innumerables hechos que prueban la influencia de lo físico sobre lo moral; pero sobre todo en la correspondencia entre el cerebro y la inteligencia. Los hechos que se invocan son los siguientes:

1º "Donde se observa un cerebro, se encuentra un ser pensante o cuando menos, inteligente en cierto grado".

2º "Donde falta un cerebro, falta igualmente la inteligencia".

3º "La inteligencia y el cerebro crecen y decrecen en la misma proporción; lo que afecta al cerebro, afecta la inteligencia al mismo tiempo".

"Por lo tanto, cuando una circunstancia produce un efecto por su presencia, que lo suprime por su ausencia o lo modifica por sus cambios, puede considerarse como la verdadera causa de este efecto".

"El cerebro reúne esas tres condiciones en su relación con el pensamiento; por lo tanto, es la causa del pensamiento".

Quiere decir, que para los materialistas no existe el dualismo alma y cuerpo. El alma es una fórmula que expresa el conjunto de hechos del sentimientos, de la inteligencia y de la voluntad; el pensamiento no es sino una función orgánica semejante a las demás.

"Para hacerse una idea justa de las operaciones de las cuales resulta el pensamiento, dice Cabanis, es necesario considerar el cerebro como un órgano particular, destinado especialmente a producirlo de la misma manera que el estómago a efectuar la digestión por medio de las impresiones en la actividad del cerebro" (luego no es tal órgano destinado a producir el pensamiento, sino a proyectarlo).

"Büchner dice, el pensamiento es el resultado de todas las fuerzas reunidas en el cerebro; esta resultante que no puede ser vista, no es, según la ciencia, más que el efecto de la electricidad nerviosa" (los nervios no son generadores; ¿de dónde, pues, procede esa electricidad?)

Los materialistas, pues, se fundan en la fisiología. "Donde hay cerebro hay un ser pensante", en las anfructuosidades del cerebro aumenta y disminuye y varía su composición química, según el individuo se encuentra en estado normal o atacado de locura: el cretinismo proviene de una deformación del cerebro".

Ya echamos de ver que todo esto no son más que rodeos, cobardía, egoísmo y supremacía; pues no queriendo reconocer al espíritu como único inteligente capaz de pensar y obrar (aunque se trate de los irracionales que no tienen espíritu individual que el hombre tiene), es sencillamente la pasión del orgullo y la degeneración por cobardía, con la blasfemia de la negación de lo que no han comprobado nada bajo la lógica razón, lo que compone el materialismo sistemático y más dogmático que el mismo catolicismo.

El materialismo como ciencia, dentro de la ley mayor, la defiende y la sostiene el Espiritismo luz y verdad y declara que ningún estudio puede hacerse sobre la materia sin contar con el espíritu; ni sobre lo moral y espiritual sin utilizar la materia; y por lo tanto, el materialismo, como ley física, lo ensalzamos a su puesto honorífico. Con la misma razón, al materialismo sistemático y dogmático con sus defensores sin conciencia, negadores, detractores y... animales (puesto que no quieren tener espíritu), les decimos sencillamente: mentís por maldad y a sabiendas, y sois responsables ante los hombres todos; pero aunque no queráis, tenéis espíritu; aberrado sí, pero obráis por él, queráis que no y no puede ser que no seáis para siempre.

Y bien; ha argumentado la ciencia; han expuesto los materialistas y espiritualistas sus pretensiones sobre el alma humana. Pero ha dicho alguno: ¿qué es, y qué la compone y de dónde procede; y cómo se forma el alma humana? Nadie ha dicho una palabra: y ¿cómo quieren atribuirle funciones arbitrarias, sin saber cuáles son sus elementos físicos y metafísicos, en cuyos elementos puedan fundamentar sus cargos y deberes? Nos resta mucho que registrar y decir aun, tocando las doctrinas que sea necesario, por lo que cerraremos este párrafo diciendo que ni la ciencia ha dicho nada aún, ni el materialismo fundamenta nada ni podrá fundamentar jamás, sin aceptar el espíritu.

Debemos volver sobre el espiritualismo en forma de juicio y le damos el siguiente:

PÁRRAFO 3º
DOCTRINA ESPIRITUALISTA

A los hechos propuestos por los materialistas, responden los espiritualistas: "Todos esos hechos demuestran que el cerebro es, en la vida actual, una condición indispensable a la producción del pensamiento; pero de ahí no se puede concluir que sea el sujeto mismo del pensamiento".

Exponen las pruebas que hemos anotado en el párrafo anterior y en la primera de la unidad del yo o la simplicidad del principio pensante dicen. "La unidad es la propiedad de un ser simple o indivisible por oposición a ser compuesto o divisible. La unidad es el carácter del alma, es simple. El cuerpo está compuesto de sus diferentes partes: el cuerpo, pues, no es simple. El cuerpo es compuesto,el alma es simple, luego no son una misma cosa, se debe hacer distinción entre alma y cuerpo".

Entonces, por qué después de 20 años de estudio experimental William Krookes sentó: "Sólo una substancia existe". ¿Hay algo, ni alguien que descubra en el universo más que un Éter? Y siendo éste el único principio de todas las formas de la vida y la vida misma, ¿de qué otra substancia puede ser el alma, que no sea la de los cuerpos?

"La unidad es el carácter del alma; luego el alma es simple: el cuerpo está compuesto, luego no son una misma cosa".

¿Por qué no han visto primero cuántas unidades forman la unidad alma o cuerpo? ¿Por qué no han visto que un solo átomo contiene millones de Iones y, que este, es compuesto por otros tantos Electrones y éste, reúne tanta cantidad de corpúsculos y cada uno de estos está perfectamente separado, siendo por esto cada uno una unidad? Si el alma no es materia, ¿por qué la ven hecha forma los videntes? ¿Qué es, lo que la fotografía copia en las materializaciones? ¡Oh Espiritualistas! ¡Cuánto mal habéis hecho al Espiritismo! Mucho más que todas las religiones juntas y habéis de responder de tamaño delito y no tendréis atenuante, ante el Espiritismo Luz y Verdad que es justicia del Padre.

La materia del cuerpo, no es diferente de la del alma; sólo hay diferencia en su grado de pureza y por lo tanto de progreso. Lo que ya explica a los espiritistas las funciones y cargos diferentes del cuerpo y del alma. Hasta el estilo de los espiritualistas es dogmático católico, cristiano. Lo que denuncia su procedencia.

En la segunda prueba, por la diferencia de fenómenos fisiológicos y psicológicos, no son menos desgraciados.

Suponer que los fenómenos del alma son diferentes de las obras del cuerpo en que vive, es el colmo del desconocimiento del ser hombre; pero la única distinción entre el cuerpo y el alma en síntesis es, que al cuerpo lo rigen las leyes de la materia y el alma no tiene ley porque, sólo es una resistencia entre el espíritu y el cuerpo.

Pero los espiritualistas no han sido capaces de distinguir el espíritu del alma: y aun en su ignorancia (o su cualidad religiosa si no quieren que los llamen ignorantes), supeditan el-espíritu al alma, y esto ya es una blasfemia propia del católico.

Esta blasfemia se deja ver clara en la tercera prueba: "No se puede conciliar la identidad del espíritu con la perpetua mutabilidad del cuerpo humano; luego el alma y el cuerpo son diferentes". ¿Qué concordancia tiene mentar el espíritu para la comparación y acabar suplantándolo por el alma? Y para terminar ¡religiosos espiritualistas! ¿Dónde habéis dicho lo qué es el alma? ¿Lo ignoráis? Pase. ¿Lo amalgamáis por malicia y por acuerdo con la religión? El Espiritismo Luz y Verdad os acusa de prevaricato. Sois culpables del descrédito y retraso del espiritismo, el cual lo es todo.

PÁRRAFO 4º
DOCTRINA RELIGIOSA

Hay una verdadera Babilonia en el sentir y afirmación de todas las religiones, respecto al alma en sus funciones y destinos y se puede colegir de nuestros estudios, en las diferentes obras sobre religiones.

Pero todas concuerdan en el castigo del alma por Dios, lo cual ha degenerado a los hombres haciéndolos insensatos, prefiriendo ser hotentotes antes que introducirse al estudio de la metafísica, para no verse esclavos y castigados. Así es el dios religioso. Cría hijos para castigarlos.

Dejamos, pues, ese cúmulo de embrollos y vamos sólo a anotar algo de lo mas liberal entre la gente de religión y de renombre, pues queremos probar que aun esos, son más racionales que los espiritualistas.

EL punto 4º del párrafo 1° de este capítulo, nos pone de manifiesto esa superioridad de raciocinio, a la par que manifiesta el mismo error que los espiritualistas; lo que confirma que éstos son hijos de las religiones.

Fenelón, en la prueba por la actividad libre del yo, se expresa con desenvoltura así. "Soy libre y no dudo de ello. . . He ahí ya suficiente razón para convencerme de que mi alma no es corporal. Todo lo que es materia, no se determina a nada por sí mismo, es, por el contrario, determinada a todo por las leyes que se llaman físicas, que son necesarias, invencibles y contrarias a lo que se llama libertad".

Los términos son diferentes, mesurados: la doctrina la misma que la de los espiritualistas; Fenelón es un arzobispo. Ignora o calla por su dogma el espíritu que lo pospone al alma. Tiene la virtud de reconocer la inflexibilidad de las leyes que rigen al cuerpo, pero cae en el error, al tenerlas, por contrarias a la libertad y sigue.

"De ahí, concluyo,que mi alma es de una naturaleza enteramente diferente de la de mi cuerpo", absolutamente igual que los espiritualistas, le aplicamos el mismo juicio, con más la agravante de su autoridad arzobispal, sobre sus engañados feligreses.

Otro obispo, Büchner, dice: "Un cuerpo no elige sus movimientos, sino que se mueve según es impulsado; y si no hay en mí, más que el cuerpo, bien lejos de tener imperio yo sobre él, no tendría siquiera libertad". Büchner se refiere al alma; ya da un paso bastante avanzado, desde que supone que la causa de su libertad es su alma; concuerda con "Soy libre y no dudo de ello..." de Fenelón. Son, pues, más razonables que los espiritualistas; pero son más culpables porque estos tenían conocimiento de lo que es el hombre en sus tres entidades de cuerpo, alma y espíritu. Esas leyes inflexibles les habrán tomado cuenta; pero no los habrá castigado la ley, ni Dios. En cambio, su espíritu se verá obligado a desdecirse y enderezar su error y el de los que por ellos erraron. "Ojo por ojo y diente por diente"; pero por el espíritu de cada uno. Esta es la ley establecida para siempre por el Creador, padre de los espíritus. El resarcimiento no es castigo; el pago de una deuda es de ley. Las deudas a la creación no tienen más perdón que el resarcimiento, el pago. Porque Dios (entendiendo por Dios al Creador) no hace todo cuanto quiere sino todo lo que debe.

Aquí deberíamos anotar la cantilena que tienen los espiritualistas con su instrumento y su música; más esto sólo sirvió para afirmar lo que pesa un axioma como la existencia del alma que nadie discutió, como nadie declaró, ni ciencias, ni religiones, ni los materialistas, ni los espiritualistas; a lo que llegamos nosotros ahora, sin querer, ni pretender anular nada de lo que esté hecho sea de quien fuere si entra en nuestra justa balanza. Mas creemos que ni una palabra han aventurado los hombres, (si exceptuamos al autor del Sanscrito y los que han seguido conocidos como profetas y misioneros) bajo ciertas figuras, los secretos de la creación. Porque sabían que los sacerdotes de las religiones, los mixtificaban según su concupiscencia. Pero que se descubrirían cumplidos "el tiempo, los tiempos y la mitad del tiempo", bajo cuya incógnita Isaías envolvió los 36 siglos de 100 años que claramente se señalaban en el testamento secreto de Abraham, para que "La ley fuese conocida en toda la tierra", viniendo entonces y hablando a los hombres los espíritus, "porque hablarán con mis espíritus, que ángeles llamáis".

Lee aquí, para tu ilustración amado estudiante, "El espiritismo en su asiento".

Hemos puesto ese último punto para acusar a las religiones de culpables de que los hombres no sepan lo que es su alma y a la vez nos sirva de exordio, para el párrafo trascendental que sigue, como broche de esta tercera parte, aunque volveremos sobre la misma cuestión en el último capítulo de estos cursos, al enjuiciar al Dios religioso.

PÁRRAFO 5º
DOCTRINA ESPIRITISTA RACIONAL
PUNTO PRIMERO

Proclama de esta escuela. - El Universo solidarizado.- El mundo todo comunizado. - La ley es una; la sustancia una. - Uno es el principio; uno es el fin. - Todo es magnetismo Espiritual.

En la cual está contenido todo lo que la ciencia ha comprobado, todo cuanto la metafísica encierra y todo cuanto atañe a la vida del hombre en sus tres entidades de cuerpo, alma y espíritu.

Los juicios sobre toda la creación y sobre cuanto al hombre le interesa y necesita saber, los tenemos en toda nuestra obra y anunciados algunos de los libros más interesantes a las ciencias y a la filosofía.

En este punto debemos explicar los versos de la proclama, para que nos dé margen al punto culminante del alma humana.

EL universo solidarizado: es el axioma terminante de cuanto se ha discutido en todos los tiempos sobre si este mundo es el único o hay otros; punto el cual en estos momentos y en todo el mundo se discute la posibilidad o no de la comunicación radio-eléctrica con Marte o Venus, lo cual en todo caso no es más que la potencia del espíritu, llevando al hombre a confesar la existencia de esos mundos, poblados de hombres semejantes y la necesidad de la comunicación por medios materiales y científicos con ellos. ¿Se puede? ¿No se puede? No es de este lugar tal cuestión, hable la ciencia y la electricidad dinámica diga, hasta dónde puede alcanzar. Nosotros sabemos desde hace años lo que hay al respecto. Pero no hemos de animar ni desanimar a los que en ello trabajan, porque es necesario que el análisis sea hecho. Pero de todos modos, aplaudimos este segundo golpe de muerte y final del dogma católico y de otras religiones, concretando el universo a la degenerada Europa; el primer golpe lo dio España, agregando al mundo viejo un mundo nuevo. Este es el fin primordial de esas señales de todos modos inteligentes y que la ciencia por sola jamás resolverá tal problema. Sobre que nuestras pruebas son incontrovertibles e incontrarrestables, nos bastaría saber la cláusula del testamento secreto de, Abrabám que dice: "Los mundos son infinitos; y el hombre ha de vivir en todos los que existen, pero la creación sigue y no se acaba"; y en otra: "Todos los mundos se comunican entre en amor y solidaridad de Hellí". Para nosotros, racionalmente, Espiritistas sin amalgama ni prejuicio, nos bastarían repito esas cláusulas. Pero al estudiante de filosofía no le deben bastar; no queremos que les basten; es necesaria la prueba científica de la solidaridad del mundo en que actuamos con los infinitos que a nuestra vista registramos. ¿Está esa prueba irrebatible? Sí, la presión universal formada por el Éter que todo lo llena, formando la presión para que cada mundo se mantenga en su zona adecuada sin poder salirse, ni parar, ni estorbar a su vecino. Prueba científica de la física, la astronomía y la electricidad.

Entonces siendo el Éter la única sustancia tiene una única ley de vida; y nadando todos los mundos en ese infinito lago de Éter que les sirve a todos de placenta, no puede menos que reconocerse que todo es solidario, porque tiene la misma ley y son de la misma y única sustancia existente.

Ahora bien; alma de una cosa es aquella cosa que la hace mantenerse unida por cierta fuerza magnética que une las demás cosas que componen la unidad. Entonces, el Éter es indiscutiblemente el alma universal que mantiene a cada mundo y a cada molécula de un cuerpo unidas, equidistantes suficientemente para ser movida constantemente cada molécula y bañada por ese mismo Éter. Lo que a la vez nos dice que, el Éter es el principio de la vida orgánica y la misma vida. Quedando así probada toda la máxima verdad de nuestros principios, los primeros que se dan a la humanidad, como doctrina Espiritista de verdad abierta y descubierta.

Éter es el cuerpo humano; y terminada la tarea para que se lo crea el espíritu, al Éter vuelve. "Uno es el principio y uno es el fin". "La sustancia es una, como la ley es una". Y como todo vive de esa vida única y común, se confirma por sí sólo que, El mundo todo es común, de todos; por lo que, nosotros requerimos esa comunización en todo: "El mundo todo comunizado". ¿Nos hemos separado de nuestro hilo para decir lo que es el alma humana?, no por cierto; hemos fundamentado que sólo una sustancia existe; por lo cual, el alma no es diferente del cuerpo, sino en su grado de perfección y cargos. Y diré por fin que, todo llega a ser alma y por ésta, hasta el más rústico mineral, es un día espiritualizado entendiendo por ello que todo se lo adipa el espíritu por el alma que, una vez que cada espíritu toma una parte del alma universal para tomar forma humana, esa alma, ya será Eternamente con ese espíritu, sin que él la pueda dejar ni ella dejar de ser. Y como por la voluntad armonizada y eterna, todo espíritu ha de volver a su padre en el tiempo, no a confundirse en él, sino a graduarse de maestro de la creación, cuyo examen será el gran archivo de todas sus obras y ese archivo es su alma, resulta que, como el alma es las esencias extraídas a la materia que depuró el Espíritu, la materia es elevada, espiritualizada al centro de las vibraciones, al Creador común y universal, al que rinde su homenaje y recibe su ósculo de amor y su bendición, saliendo aquel espíritu hecho maestro y con su inseparable archivo-alma a continuar la creación, siendo un maestro, un misionero; y como éste, han seguido su proceso todos los misioneros y maestros regeneradores de las humanidades.

Hasta ese momento trascendental y terrible (pues allí el espíritu se ve como un purísimo cristal, ante el omnipotente ojo del creador) hasta ese momento repito, aquel espíritu, sólo pudo ser instruido aunque instructor. Desde ese momento, es maestro y forma parte de los consejos de los mundos, sujetos éstos a los consejos superiores del Plano. ¿Terminó su carrera? ¿Terminó su aprendizaje? Recién comienza su carrera que jamás terminará. "Los mundos son infinitos y el hombre ha de vivir en todos los que existen; pero la creación sigue y no se acaba". Ha dicho Helli a Abraham, en el testamento Alianza. Y nosotros sentamos: "El universo solidarizado".

PUNTO SEGUNDO.

No pedemos aquí describir las infinitas evoluciones y metamorfosis necesarias en la materia, para que mida las esencias necesarias para la creación del alma humana. Nuestra Química es absolutamente pobre, nula, para tan extremo experimento y aun la potente alquimia, millones de veces más poderosa que la química, no alcanza más que apenas a señalar el proceso y no es poco. Pero el espíritu tiene un laboratorio capaz y es él, el alquimista que opera todas esas evoluciones, metamorfosis y transformaciones, porque él solo es maestro de las formas, que nos muestra la creación.

Estas materias están estudiadas y expuestas en orden de sucesión, en nuestros libros "Buscando a Dios y Asiento del Dios Amor", "Profilaxis de la vida" y "Conócete a ti mismo", cuyo estudio abarca 123 millones de siglos de historia de la tierra a cuyos libros os remitimos, por lo que aquí sólo vamos a decir la formación y lo que constituye el alma humana.

Hizo Moisés el símbolo del Arca de Noé y no debió explicarlo porque no era tiempo; pero lo hizo a base de la creación descripta por Shet en el Sánscrito, porque aquella doctrina era y es la verdad, por lo cual aun no ha sido comprendida; no había el suficiente progreso en la mayoría de los hombres: había aun muchos instintos sin saciarse y había que esperar que hubiera mayoría de instintos dominados, hechos conciencia y entonces se aclararía el huevo de Shet y el Arca de Noé y todos los símbolos, como el de Caín y Abel, el Diluvio Universal y los 7 Días de la Creación, con todos los misterios que éstos encerraron como el nacimiento del Satélite, que tanto papel manchó inútilmente y tantas horas malgastaron los llamados Científicos, Intelectuales y Literatos.

Retirad ya de vuestras bibliotecas tomos inútiles y errados, o conservarlos como novela de risa de todo lo que haya tratado el alma humana y de los símbolos que he subrayado y asentad bien lo que sigue: que hombre, ni espíritu maestro, os dirá otra verdad.

El fin de la creación de los mundos es sólo para dar cabida a una familia espiritual y no puede tomar posesión de un mundo esa familia sino bajo la forma humana, hombre y mujer.

El espíritu viene del Creador y debe encontrar materiales adecuados para formar su primer cuerpo, naciendo como todos los demás seres, porque "La ley es una y la sustancia una".

En la creación nada hay muerto; todo es vivo, porque todo es vida natural. Lo cual nos dice (dejando aquí un inmenso abismo de estudio) que todo es espíritu vivo y cada uno de su grado, por lo cual todo lo que creemos tierra o materia, cada molécula es un espíritu natural que son regidos por un maestro encargado de toda la naturaleza de ese mundo, y los elementos todos son igualmente espíritus de su grado que llamamos espíritus elementales, con su Maestro Jefe, que obedece al Maestro Espíritu de la Naturaleza, que conoce todo el destino de ese mundo, desde su nacimiento hasta su perfección, cuando lo disgregará; cuyo maestro, obra todas las evoluciones en el instante exacto, marcado en el rol de la vida de ese mundo y de cada individuo, animal u hombre, como igualmente los movimientos del planeta, para que cada molécula cumpla su fin, sin mirar más que a su fin y no a la concupiscencia de hombres, dioses, ni ciencias, religiones a ideas, pero que, con el tiempo preciso, previene todas las cosas.

El instante terrible de este Maestro Espíritu, es el en que debe aparecer el hombre, último producto de la naturaleza, en el cual deben estar todas las especies de los tres reinos, que se les va a entregar en dote y patrimonio. ¿Cómo efectúa la maravilla? Para ese momento tremendo todos los gérmenes de especies vegetales y animales que el mundo recibiera al nacer, han debido aparecer y fructificar en muchas generaciones, purificando materia y creando esencias de los cuerpos animales y de sus almas, elaborándolas con la más alta química.

Pues bien; en ese momento en que la tierra contaba 68 millones de siglos de existencia, el espíritu maestro necesita recoger esas esencias con las que se formen sus cuerpos y sus almas, una familia espiritual, que ascendía de un mundo inferior y reclamaba otro, donde era destinada por el Creador, para expiar los hechos de tres mundos anteriores, de todos los cuales cada espíritu traía en su alma, la esencia de sus naturalezas obscuras y pesadas, embrionarias.

Ese espíritu Maestro tiene en sí toda la fuerza de ese mundo y cumpliendo la ley abre (diremos) sus válvulas y hunde todos los continentes, envolviendo todo cuanto existe en sus mismos escombros y lo baña con las aguas, descubriendo como nueva tierra, los lechos de los mares.

Ya queda fundida toda la naturaleza en una sola masa y obra la alta química, pudriendo todas las especies de las que extrae las esencias que va depositando en los puntos adecuados para la vida primera de los primeros hombres, en todos los continentes a la vez.

Ya queda extraída la esencia de todo lo existente; el alma de todas las Criaturas reunidas en una sola, en la que están todos a lo absoluto los instintos de todos los seres y ha de esperar el momento propicio en que la familia espiritual la utilice como Alma en los cuerpos que se han de crear con figura de hombres.

PUNTO TERCERO

Un nuevo proceso de creación y progreso

Se inicia en ese instante la aparición de nuevo de todas las especies que sucumbieron para entregar sus esencias más depuradas, para la formación del alma, de aquel que ha de llegar a organizar todo y embellecer la tierra con inteligencia.

Sabe el Espíritu Maestro que el ser que llega no puede tener noche plena y de las escorias acumuladas en la parte que hoy llamamos norte, tira al vacío una parte medida matemáticamente y la ley de gravedad la lleva hasta el punto que el magnetismo de la tierra permite y allí estabiliza aquella parte de tierra sin gérmenes de seres que ya dejó y esa es la luna o satélite, destinado a reflejar la luz del sol, con dos fines necesarios principales: alumbrar al hombre para alegrarlo y defenderlo de las fieras que huyen de la luz y también para que sea la página imborrable del hecho tremendo, del nacimiento del hombre. ¿ Se habrá de repetir esa escena? ¿Es más importante el nacimiento de los cuerpos que el descubrimiento del espíritu, que representa la mayoría de edad del hombre y sus desposorios con la ley máxima? Es cierto que, sin nacer no se puede llegar a la mayoría de edad, pero también es cierto que hasta que el hombre no es mayor, no es libre en su acción ni se le cuenta en el número de ciudadano responsable. Entonces, llegar a la meta para lo cual se nace, es por lo menos tanto que el nacimiento, porque en verdad nace el hombre de respeto. Y como el hombre quiere señalar esas epopeyas con algo que inmortalice el hecho, ahora la tierra, el maestro espíritu que rige sus destinos, en nombre del hombre, hará la demostración conveniente y.. . aparecerá en breve un segundo satélite para que ya el hombre mayor no tenga noche y será otra firma del Creador nuestro padre.

Volvamos 55 millones de siglos atrás de nuestro siglo presente.

En ese momento que llamaremos el parto primero de la tierra, en el que parió el satélite, la vegetación era abrupta y lujuriosa más en leña y frondosidad que en frutos y las especies animales gigantescas e inadecuadas para el servicio del hombre que había de llegar.

La fusión de las almas todas en una sola alma, metamorfosearía la fiereza con la mansedumbre y la exuberancia perdería en magnitud, todo lo cual lo ganaría en finura y frutos, ya entonces necesarios para la nutrición del más delicado ser, en sus largos primeros días o infancia de la humanidad.

Brotaron, pues, de nuevo todas las especies vegetales que habían existido, más pequeñas, pero más finas y cargadas de frutos, absorbiendo de nuevo cada especie todo lo que le es afín en instintos y esencias, de aquella inmensa masa enterrada con tanta sabiduría.

Cada especie vegetal creó antes un animal y lo vuelve a crear segunda vez, modificado con arreglo a las metamorfosis sufridas en la fusión de "almas, esencias e instintos".

El hombre no había vivido aún en la tierra, no había por consiguiente existido El Árbol que debiera producir al hombre y aparece el árbol nuevo que acapare, que extraiga la quinta esencia del alma fundida en una sola alma y ese árbol es el Quino, que el hombre le dio nombre y no por casualidad. Cuyo árbol le sigue siendo su casi única medicina, lo que afianzará científicamente esta historia de la creación del alma humana. Dejamos camino a la Química, para que ahonde en ese punto con ayuda del espiritismo.

PUNTO CUARTO

Ascendía una familia de espíritus de un mundo primitivo habiendo pasado por el de prueba y a éste venía del Embrionario, de cuyos tres traía cada espíritu las esencias burdas de aquellos infiernos que el Dante describió.

Salidos esos espíritus del mundo primitivo, sólo con conciencia de la vida adquirida en tremendas luchas por la existencia, todo lo salvaje que la mente puede imaginar, estaban rendidos de tantos miles de millones de siglos, y los encargados, guías, espíritus de luz, los llevan al descanso, a las grutas secas de la luna, donde nada les puede herir ni molestar en su letargo profundo.

El descanso y los toques de los guías van despertando a los más progresados y los transportan a mundos de expiación, donde ven el trabajo que necesitan aprender.

Cuando ya todos han despertado, son ilustrados por los espíritus maestros de la vida que les espera en el nuevo mundo, donde deben expiar todo lo anterior y graduarse de bachilleres, aprendices de la creación, adquiriendo el sentimiento, primer grado de amor.

Mientras estos espíritus despiertan y son ilustrados en la vida del trabajo, por el que han de llevar el mundo que van a tomar al progreso, va cubriéndose el mundo de todo lo necesario en la vida y los árboles nuevos, los Quinos llegan a su desarrollo perfecto, teniendo ya en todas las esencias destinadas al alma y cuerpo humanos, procedentes del reino animal, como de las otras especies del reino vegetal, tomará la cuarta esencia con la que habrá de producir el cuerpo y alma de los irracionales que, producidas, cada especie llevó todos los gérmenes de la especie, despojándose la tierra de ese depósito que llevó el tiempo necesario para la iniciación de la vida individual de cada especie, que se perpetuarán por sí mismas, no pudiendo ya la tierra producirlos otra vez, porque entregó su germen.

Estando, pues los Quinos en el desarrollo suficiente (y en todas las partes de la tierra a la vez) son conducidos aquellos espíritus más despiertos y se encierran en los troncos del Quino, donde de su savia, que es la esencia quinta de la materia, extraída por sus raíces, cada espíritu toma la cantidad de que es capaz y la agrega a su antigua alma embrionaria, quedando engendrado el hombre.

La forma humana ya la tiene de mundos anteriores; el espíritu maestro cuida y ayuda a sus nuevos huéspedes en su gestación y allí, individualizándose cada espíritu, que se envuelve de la savia, créanse una envoltura verde como la bienza del huevo, pasando su gestación, como cualquier otro animal, porque "la ley es una."

En esas mágicas bolsitas existe un espíritu (ha sido el nuestro mismo) que recoge uno a uno los instintos quintaesenciales para su alma, del alma de cada especie existente en la naturaleza; y otro instinto de cuarta esencia de las mismas especies con las que formará su cuerpo.

Cuando han recogido (cada uno de los encerrados en aquel tronco) todos los instintos, siguen su gestación muy paulatina, hasta que los grados de calor necesarios a esa función fisiológica ha dado la vida necesaria para el nacimiento: el espíritu ha ido modelando sus miembros y sistemas orgánicos comiendo la savia del árbol, su matriz, el que al fin, al empuje inteligente de un viento, dirigido por el maestro de los espíritus elementales, cae el Quino, quedando al descubierto un número considerable de bolsitas que el sol y el aire reanimaron.

EL Maestro Espíritu llama en ley y dirigió al gorrión, que con su pico rasgó aquellas placentas, estirando sus miembros el hombrecillo de unos cuatro centímetros y somos nosotros mismos; nuestros espíritus; los que obraron esa tremenda y sabia labor, dirigidos por la ley, que el placer de la materia nos hizo olvidar...

Hemos asistido a la maravillosa, pero natural y espontánea aparición del hombre en la tierra, que nació siendo hombre y no procede por evolución de ninguna otra especie animal, sino en la forma metafísica expuesta; y es así el hombre la verdadera Arca de Noé, ideada por Moisés para explicarla hoy, lo que quedó hecho.

PUNTO QUINTO

Hay necesidad de concretar y decir la primera formación del alma individual, antes de que un espíritu haya encarnado en ningún mundo, pues cuando lo consideramos entrando al mundo de expiación, eleva cada espíritu su alma y ya muy agrandada y enriquecida, aunque todo lo debe, porque nada pagó a la creación, ni se han pagado ninguno, uno a otro, los daños que se causaron en los mundos anteriores, porque tampoco eran para eso, sino para iniciarse en la vida humana, en la que deben mostrar los espíritus la creación en formas, llegando a la armonía en el más alto progreso, en el que mostrarán a su padre, al Creador, del cual heredamos todo.

Pues bien; el Padre, lanza (por su querer) una partida de partículas de su mismo ser; son luz; son inteligencia.; son potencia; son sabiduría, porque han convivido en Él, Ab-Eterno y en su amor, les dice: "Id hijos míos a agrandar y continuar la creación, y cuando seáis maestros de la creación, volved a mí y siempre os espero". . .

Mandato Omnímodo; sentencia inflexible que todos en el tiempo, más tarde unos, más temprano otros, son maestros de la creación y a su padre vuelven; lo mismo que sean los que llamamos ángeles que los denominados demonios: a todos los reconoce por sus hijos en el testamento de Abraham.

Así pues, saca de sí el Creador esas partículas que son nuestros espíritus sabios pero sencillos; inteligentes pero sin forma. Pululan entre la vida universal estudiando las leyes establecidas por su padre y van alejándose del centro de las vibraciones y tomando del Éter materia, la materia necesaria con que se envuelve para poder ser lo necesariamente densos para vencer la gravedad de cada plano que cruzan. Esa es su alma tomada del alma universal Éter, única substancia de la que toda materia procede y que, por rústica que sea la materia, es siempre Éter, del que cada corpúsculo es un instinto, el cual produce una especie, en infinitas evoluciones.

Ya, aquella familia de espíritus hermanos han tomado cada uno su alma, parte del alma universal, y dominados por el mandato recibido "Id a continuar la creación", llaman a la ley y un maestro consejero los recibe a su cargo, llevándolos a iniciar la vida en un mundo preparado al efecto, que llamamos embrionario, donde caen y se envuelven del alma animal, en la misma forma descripta, para la tierra y para todos los mundos.

De aquel inundo exprimirán las esencias que agregarán a su alma, con la que entrarán en otro mundo de prueba del que igualmente extraerán su esencia que llevará agregada a las anteriores, que se fundirán igualmente con la del mundo primitivo, donde ya los instintos luchan con su vida animada; pero al fin aquel pobre mártir creador de formas triunfará allí también y habrá extraído la esencia del mundo Primitivo, pero se ha creado grandísimas deudas por causa de su sencillez y la ferocidad de los instintos brutales que dentro de sí lleva, porque ya es un universo completo.

En ese estado y con esa riqueza y terrible carga con que se encuentran todos los espíritus de aquella familia que vimos encerrarse en los troncos de los quinos, en este nuestro terrón, mundo quizás el más crudo, resistente y rebelde de todo el infinito, pero que aunque sea por la fuerza de la justicia que quita a los aberrados, la inmensa mayoría se gradúa de bachiller, aprendiz de maestro de la creación, por lo cual se celebra su Juicio de Mayoría, estableciéndose la Comuna, bajo cuyo régimen de Paz, Justicia y Amor, el espíritu se descubre a su plena luz, rico, con un alma que lleva la esencia de cuatro mundos perfeccionados, pasando a su tiempo, cuando ya la tierra no tendrá más secretos que descubrir, a mundo feliz, el que empieza en progreso, donde éste termine: y ya todos los terrestres que hayan reconocido esa ley serán Maestros.

La tierra será escorias, saldrá de su órbita, enriquecerá a otros mundos, pero ella vivirá ya en el índice de los mundos y en el alma de cada espíritu que lleva su esencia, computado su peso en luz.

Esto es y así se forma el alma humana y no dirá otra forma ni verdad el Creador o sus espíritus maestros.

¿Qué dicen las religiones? ¿Qué piensan los espiritualistas? ¿Qué los materialistas? ¿Y las ciencias? Estas no dirán más que: "¡Gracias, porque tenemos el camino abierto: avanzaremos!".

Termino preguntando: ¿Es el cerebro la causa del pensamiento? ¿Es el alma diferente del cuerpo como materia? ¿Hay otra doctrina más pura, más sabia, que el espiritismo?

Si yo debía esta página a la humanidad, por deuda o mandato, en este momento me siento aliviado, pero rendido por mi esfuerzo y voy a tomar mi descanso al uso del gran Quijote: "Mis arreos son las armas; mi descanso el pelear".

Sí; mi escalpelo va a clavarse en las teorías de los hombres nuevamente, en la parte que el estudiante necesita recorrer para aprender la lógica de las cosas.