CAPITULO XIV
Sentimientos y pasiones

PÁRRAFO 1º
CÓMO ACTÚAN LOS INSTINTOS Y PRODUCEN LAS PASIONES

Tenemos sentado y probado que, el hombre, constituye el universo completo y que viven en él todos los instintos de todos los seres y cosas de los tres reinos de la naturaleza.

Sabiendo pues, que cada instinto, hasta que se sacia en sus derechos, no obedece más que a su ley; la cual, el espíritu, no desconoce ni es quien puede cometer la injusticia de prohibir ni cohibir a ningún instinto de los que en el hombre conviven. ¿Se puede comprender la terrible lucha que debe sostener el espíritu, para poner orden en semejante jaula donde están encerrados todos los seres de la creación?

Cada uno de estos seres es un Ego y no atiende más que a su vida, a su conservación, ya sea que haya de tomarla de la materia inorgánica (inerte) o bien de la orgánica (viviente) en cuyo último caso, vive de la vida de otros inferiores.

Estos también se resisten a ser pasto de aquellos y forman sus repúblicas defensivas, antagónicas por lo tanto; pero en esa ley de la fuerza bruta, el derecho es del más fuerte; de cuyo resultado, nace la pasión en el más fuerte, que dura, hasta que los apasionados se sacian; y si rebosan su medida, nace la concupiscencia que es fuera de toda ley, por lo cual no puede haber saciamiento. Pero como la concupiscencia al no poder saciarse, roba cada vez más derechos a los inferiores y aun a los mayores por que son más nobles, o por que han reconocido la ley inflexible y no presentan por armas el odio del que ya pasaron o no tuvieron felizmente, y llevan por baluarte el Amor.

Estos instintos, ya son conciencia del espíritu y protegen a los inferiores, entablándose una lucha de resistencia defensiva, pero la concupiscencia, lo mismo que la virtud, se contagian y se forman los bandos políticos y religiosos; los de ideas liberales y avanzados y los de los parásitos. Los trabajadores, suman los sentimientos y de aquí se entablan las contiendas, las revueltas y las guerras, consideradas hasta entre dos hombres, dentro del hogar, en los bandos de una población, de una provincia, de una nación y aun mundial como lo estamos presenciando, porque cada hombre, odia a los demás hombres.

Esta es la metafísica de los instintos formando la metafísica de los sentimientos que, según formen o no la concupiscencia, dan la paz o la guerra al mundo todo, por que cada hombre está en paz, o en guerra consigo mismo.

Bajando ahora a la parte científico-filosófica de los sentimientos diremos que, son los impulsos característicos de una volición y son de dos clases; los instintos de que hemos tratado y de los que proceden los movimientos instintivos individuales, primero, para convertirse por contagio en movimientos de las masas; por clases o universales, a causa de la concupiscencia; y los sentimientos en general, causa de los movimientos espontáneos por convicción. Pero que esas dos clases instintivas, en rigor, son dos grados de un mismo sentimiento y todos pueden cooperar en los movimientos reflexivos.

La diferencia está en que, los instintos, dan por fruto la sensibilidad de las emociones simples; mientras que cuando ya forman sentimientos, se presentan acompañados de emociones compuestas y pueden formarse:

1º Por mezcla de elementos homogéneos como ocurre en el amor, considerado en sus demostraciones de atracción física, sin precisión estética, simpatía, admiración, amor propio, ternura, etc., etc., y de elementos heterogéneos como los celos entendiéndolos por placer de la posesión del ideal, temor del despojo, cólera contra el autor del despojo imaginario, etc.

2º Por combinación de elementos que se funden en una unidad irrebatible, como la melancolía significada en una especie de evocación placentera y agradable, dentro de un estado de tristeza, y como la sublimidad, entendida en una forma de depresión y exaltación simultáneas, dentro de un estado de pavor, confusión o admiración estéticas, y

3º Por la evolución, la que da y a la que debemos cinco grandes grupos de sentimientos que son:

a) Sentimientos sociales; malos o buenos.

b) Sentimientos religiosos; siempre malos.

c) Sentimientos estéticos; siempre buenos.

d) Sentimientos intelectuales; siempre buenos.

e) Sentimientos espirituales; que harán buenos o malos a los otros sentimientos.

Aquí surge una pregunta del más grande interés. ¿Cómo es que, siendo el hombre sólo por el espíritu, aparecen los últimos los sentimientos espirituales? A la lógica pertenece la contestación y dice: por que como el espíritu no puede desarmonizar su misma economía manifiesta su voluntad en el todo de sus sentimientos, fundados en los instintos y serán buenos si y a dominó la horrible jauría; y malos si la concupiscencia impera en ella y él se plega a la concupiscencia de los instintos.

La contestación encierra un infinito índice de estudio metafísico, hasta el borde de lo llamado abstracto; punto en el cual, entra al estudio el espiritismo luz, que no admite el misterio y pronto comprueba que no lo hay, por que ni aun el Creador y menos la Creación queda en el misterio, cuando no existe el prejuicio.

PÁRRAFO 2º
LOS SENTIMIENTOS SOCIALES

Hemos enunciado que estos sentimientos serán buenos o malos; lo que consistirá en los sentimientos espirituales a los que se amoldarán los demás sentimientos.

Pero los sentimientos sociales, los podemos considerar en tres grandes clases o grupos, que son:

Ego-Altruístas: Compilados en vanidad, pudor y circunspección; que, evolucionarán sobre las bases emocionales del egoísmo, la simpatía y el gasto de nuestra actividad unida al temor.

Altruístas: Basados en el Afecto y que nacen de la simpatía y también del gasto de nuestra actividad supérflua, cuyo último factor explica, por qué se siente mayor placer al hacer el bien que en recibirlo, pues en este caso, nos resentimos del amor propio; y es que, hasta el más humilde es orgulloso, a causa de que siempre vive ese instinto, como todos en nuestro todo.

Los principales sentimientos altruístas, los entendemos en la benevolencia y conmiseración.

3º Los morales o de educación y de justicia.

En esta última, todos los hombres aunque no sean Psicólogos (si puede ser) han descubierto elementos emocionales muy diferentes y antagónicos, como por ejemplo; el amor a la justicia y el amor propio y la venganza, cuyos últimos pueden ser templados por la educación moral y por los factores altruístas y Ego-Altruístas.

La causa de estas anómalas situaciones, las veremos en el párrafo siguiente:

PÁRRAFO 3º
SENTIMIENTOS RELIGIOSOS

Estos obedecen y mejor dicho, nacen de tres causas substancialmente malas; por lo cual, todo sentimiento religioso, invóquese con el motivo que se quiera es malo, porque por el acto religioso, el hombre deja de serlo, puesto que siempre es por temor a algo no comprendido que, tampoco la religión lo explica por que no puede. Pero vamos a la parte científica que es lo más pequeño.

1ª Causa. Es de orden Cósmica; de orden físico; de orden moral y abstracto.

EL sentimiento de orden cósmico es natural, desde que cada molécula del infinito cosmos, tiene inculcada en su ser, impresa diremos, la imagen sublime del pensamiento del Creador, del que procede. Ese pensamiento es cada molécula y es pura; pero en la conjunción forzosa de las moléculas heterogéneas, para la composición de los cuerpos por la que se ha de demostrar la vida en las formas, se hace difícil el mantenimiento de la pureza, ya que los sentimientos formados por los instintos tiende cada uno al cumplimiento de su ley, sin poder tener en cuenta la mayor debilidad de sus otros congregados y de aquí resulta un imposible por que la ley está latente y es ella la que se impone por el trabajo.

2ª Causa. Evolución sensible iniciada por el miedo el cual engendra veneraciones a lo temido.

Efectivamente; si yo temo a un hombre por cualquier causa, tengo respeto y lo obedezco y aun lo venero, porque temo a su castigo; lo hago desde luego por egoísmo, aunque prima verdaderamente el instinto de conservación.

Sin embargo, mi miedo, hace que aquel hombre sea para mí, un Dios benévolo o tirano, según que mi respeto le agrade o le ofenda; pues puede darse el caso de que mi temido, fuera mayor su preponderancia presentándole la lucha.

Pero de todos modos mi temor, le da títulos de mayoría y me impone. Luego yo, no soy hombre, por que no soy libre.

Más como mi temor es contagioso y la supremacía que concedo con mi temor también se contagia, resulta que hay temerosos contagiados y supremáticos contagiados y contagiosos: naciendo de aquí la

3º Causa. Evolución Volitiva, Manifestada en cultos externos por piedad, que generalmente empieza por el culto a sus difuntos, lo cual demuestra un egoísmo hasta en lo divino, donde se fraguan la gracia y el perdón, de los dioses ideados por los supremáticos que impusieron estas tres inicuas virtudes. La fe ciega, la esperanza en lo imposible y la caridad, baldón que autorizó el acaparamiento que legalmente es un robo al productor.

Aquí hay el grado máximo de la maldad y de la ignorancia desde que, han de tener fe y esperanza en lo incognoscible, en lo abstracto, relegando sus derechos de libertad y usufructo, dando así asiento a la propiedad individual privada, que precisamente será amurallada por la caridad, ejercida por el supremático que nada produjo más que, el temor, el miedo por el terror del tirano y verdugo supremático, que lo será por su maldad y concupiscencia.

Un juicio histórico e imparcial del fruto de las religiones, confirmará estas verdades: por lo cual, nosotros, decimos que: los sentimientos religiosos, como causa y como efecto, son siempre malos.

PÁRRAFO
SENTIMIENTOS ESTÉTICOS: O ACTIVIDAD SUPERFLUA

En el capítulo décimo, nos hemos ocupado lo bastante de los sentimientos estéticos y aquí sólo se rememoran para decir que, estos sentimientos, siempre son buenos, aunque traigan dilapidación de intereses por la imposición de las modas; que, por ridículas que parezcan, no es el ridículo lo que se propone la moda, sino una mayor perfección y belleza y acaso economía.

Es cierto, sin embargo, que acaba también por ser una Pasión y ésta no puede ser buena. Pero esta pertenece a la falsa educación; a la falta de moral; acaso a la concupiscencia; pero no se debe achacar esas excepciones a la bondad del progreso, que la moda representa.

Hemos sentado que, los sentimientos estéticos son para gastar la actividad superflua y el exceso de energías acumuladas y que no tienen salida por otro ejercicio individual; lo cual quiere decir, que estos sentimientos, intervienen en las emociones y sentimientos sociales, manifestados en los afectos de la expansión que, aunque se manifieste en algaradas revolucionarias o revoluciones abiertas, son buenas; porque enderezan siempre algo, que los poderes públicos tuercen, u otros grupos disolventes imponen. Lo que quiere decir que, consideramos esos movimientos estéticos en las mayorías. Y la mayoría hace la ley.

Bajando a las particularidades, esos sentimientos se dan la mano con el arte; lo que confirma más contundente que, estos sentimientos son siempre buenos.

PÁRRAFO 5º
SENTIMIENTOS INTELECTUALES

Los sentimientos intelectuales ya tienen mayor complicación por la extensión de fenómenos que abarca; para lo cual, basta decir que, tienen como estímulo insinuante la curiosidad.

1º En efecto: es evidente que la curiosidad es la emoción fundamental del impulso intelectual; y sin la curiosidad nadie desea aprender ni saber nada en lo bueno ni en lo malo.

Pero como la curiosidad tiene gran conexión con los sentimientos estéticos, es imposible que haya un ser racional que no sea picado por la curiosidad.

La curiosidad nos da siempre las primeras formas del sentimiento intelectual y son estas la sorpresa, el asombro y la interrogación.

2º La sorpresa de ver lo que no esperábamos, nos pone en el deseo de penetrar aquello que para entonces toma la imagen del misterio que hace nuestra ignorancia y nos incita a romperlo, despertando nuestra inteligencia que al fin, rompe el misterio y viene el asombro.

3º El asombro es como una estupefacción que nos deja admirados o confusos, creyendo y dudando de la realidad que vemos y no logramos explicarnos de momento por cualquier causa que sea; lo que provoca la interrogación.

4° La interrogación no es siempre verdaderamente significante de ignorancia, porque precisamente el maestro interroga al discípulo; pero en los casos de duda, asombro o confusión sí, hay una incógnita que tratamos de eliminar.

De esas cuatro causas primeras, vinen varias derivadas que son de dos clases: Dinámica con carácter de estética y la estética que caracteriza el egoísmo. De cuyas dos formas, nacen y mejor dicho, se muestran las formas Psicosensorias y las de duda o indecisión, y así tenemos:

1ª forma: Dinámica o estética en que, las investigaciones atraen como aventuras, experimentándose mayor placer en buscar la verdad, que en encontrarla. Es decir que, nuestro afán termina, al resolver la incógnita o romper el misterio.

2ª forma: Estética o egoísta en que experimenta el placer de la sabiduría, que es análogo al de la fuerza física, o al de las riquezas, cuyo placer es a causa igual que el de la primera forma.

3ª forma: Psico-sensoria que sigue este proceso siempre. En cuanto la energía impulsiva del sentimiento intelectual, se manifiesta principalmente bajo la forma de un proceso volitivo, se transforma en atención. Y la atención, hija de la curiosidad instintiva, abarca lo mismo los estímulos exteriores, que los estados internos y conscientes del sujeto.

Ahora bien: Un estímulo externo, no permanece bajo el dominio de los sentidos, sino por un acto individual que comienza por instinto o espontáneo, para acabar por ser reflexivo. Entonces se producen asociaciones sobre la imagen del objeto presente o real y las imágenes ausentes o archivadas en las memoria; no tardando en ser evocadas las emociones correlativas a las imágenes asociadas.

Si la emoción predominante de las producidas es desagradable o de repugnancia, la voluntad, desarrolla su poder represivo y suspende la acción reconcentradora de los sentidos tratando de huir del desagrado y repugnancia; es un instinto egoísta, pero es inteligente y es bueno bajo ese punto de vista. Si por el contrario, la mayor emoción estimulada es agradable o despierta deseos, la fuerza impulsiva de la voluntad, aun se esfuerza tendiendo a aumentar la intensidad de la reconcentración. Ambos casos son Psico-sensorios que juzgaremos buenos o malos, por el fruto, resultado.

4ª forma: La duda o lo indecisión. Siguiendo el mismo proceso buscando la incógnita interrogada, puede haber en el mismo momento partes comprensibles y partes incomprensibles, como también agradables y desagradables; pero son fenómenos internos o de conciencia.

Se presentan dos ideas contradictorias simultáneamente en nuestra inteligencia por ejemplo, la existencia y la no existencia de Dios. Científicamente, ninguna de las dos ha podido adquirir un carácter cierto por ciencia, aunque lo sea la primera por conciencia, pero no por conocimiento del Ente-Dios. Aquí el espíritu, reconcentra sobre las ideas el sentido íntimo, en concurrencia con los instintos, sentimientos, reflexiones y percepciones del alma y resultará la certeza completa o parcial, de una de ambas ideas, o sólo la duda equivalente a la indecisión; no puede haber voliciones aunque haya procesos.

Pero si estando una idea bajo el dominio de la intención interna, sobreviene otra de distinta naturaleza y que convenga mejor a nuestros impulsos y facultades, el hombre se verá forzado a emplear una deliberación racional, para atender una de las ideas concurrentes y desechar la otra; ni más ni menos que, lo que se efectúa tratándose de los movimientos reflexivos.

La atención exige además, como todo acto plenamente voluntario no sólo la capacidad de determinarse por estímulos o ideas, (lo cual constituye el Discernimiento) sino también el doble poder de elegir entre los motivos internos y el de realizar las determinaciones volitivas (lo que constituye la libertad).

"Pero ahora y aparte de motivos y obstáculos sobrevivientes que pueden desviar nuestra atención o interrumpirla, se ha demostrado que le son comunes todas las enfermedades de la voluntad, como la Abulia o sea la falta de correspondencia entre las determinaciones internas y su realización; la falta de poder represivo interno que limita racionalmente los impulsos; y los desequilibrios entre las energías impulsivas o represiones de la voluntad".

"Cuando los estados Patológicos de la voluntad radican en la atención, ocurre frecuentemente que los instintos y sentimientos que espolean nuestra curiosidad, son anulados por un desequilibro entre la impulsión y la represión, ésta predomina o aquella se torna inestable; y el individuo herido moralmente por vicios depresivos adquiridos o por enfermedades hereditarias, se convierte en un dispéptico intelectual; y en pos de estos síntomas terribles sobreviene la parálisis reflexiva y la muerte del pensamiento". Esto es lo que han sentado con carácter científico-filosófico. Pero ¿cómo se puede tomar la voluntad como causa o cuerpo, para que así pudiera caer en un estado patológico?

La voluntad, no es cuerpo; luego la patología nada puede tener que ver con la voluntad.

La voluntad es un resultado de los juicios del espíritu, el cual puede ser únicamente el que hace actos de voluntad y entonces, la voluntad, no puede ser enferma. Puede haber en el hombre la enfermedad de faltarle voluntad para todo, o ser débil en sus actos, pero esto, no podrá ser nunca enfermedad de la voluntad y aun menos ser patológica.

Hasta hoy, que los hombres sólo eran dúos no conociendo de su ser más que el cuerpo y el alma, se toleró atribuir las voliciones como actos de voluntad del alma. Pero hoy que le ponemos en primer término al espíritu, porque el progreso traído por él mismo, ya le formó el pedestal donde sentarse, no podemos ya permitir tales errores y se sienta en verdad que El espíritu lo es todo en el hombre y sin él, nada ha hecho ni puede hacer el hombre; y por la tanto, los actos de voluntad son del espíritu y no del alma; la que por añadidura ni aun tiene ley.

Así, pues; la voluntad, será más fuerte o más débil, perfecta o imperfecta, según la luz y progreso del espíritu, el que tendrá más o menos organizado su archivo del que ha de formar los juicios, a la par que tendrá su máquina cuerpo, en buenas o malas condiciones por infinitas causas y podrá hacer sus actos de voluntad, más o menos bien, según el estado de salud, física y moral.

Todo esto indica que, la voluntad, no puede adquirir enfermedades, porque ella no es causa sino efecto, pero efecto incorpóreo y tanto que, como el pensamiento, nadie lo mostrará más que en los efectos que él reproduce.

Aquí ha surgido una X, una incógnita que se encierra en esta pregunta.

Si la voluntad es incorpórea por lo cual no puede enfermarse, ¿cómo el espíritu siendo también incorpóreo puede enfermarse?

Vamos a contestar lacónicamente, para no entrar aquí en grandes metamorfosis. EL espíritu no puede enfermarse ni se enferma jamás. Pero si se enferman los instintos de que se compone el alma que le sirve de cuerpo material; cuyo cuerpo (que han llamado Astral, Doble Etéreo y Periespíritu) le sirve por toda su eterna vida para poder encarnarse en cuerpos, con los que pueda realizar las obras de la eterna creación.

Como el espíritu por su ley, no puede desarmonizar en ese abigarrado y heterogéneo conjunto, tiene que amoldarse en todo momento a las circunstancias, tolerando a unos grupos de instintos y sujetando a otros y miles de veces no puede imponer su voluntad porque no puede prohibir, ni cohibir el saciamiento, que en algunos instintos dura larguísimos siglos, y aun muchas veces, se asimila el mismo espíritu en los instintos y es esa la causa del calificativo de demonios, que se ha dado a algunos espíritus, como el de ángeles, dado a los espíritus que han podido dominar el terrible enjambre de instintos, con lo cual han descubierto pronto su luz.

Por todo esto decimos que, el espíritu no puede enfermarse físicamente, pero puede enfermar el mismo a un grupo de instintos, en este o aquel miembro de su cuerpo, lo que hará por odio a la vida, al trabajo, o por cumplimiento de un destino que debe purgar, con lo que a la vez declaramos que, este es el secreto de ciertas enfermedades incurables, entre ellas la falta o la demasiada voluntad.

PÁRRAFO 6º
LEYES DE LAS PASIONES

En el párrafo 1º hemos dejado estudiada la forma cómo los instintos pueden formar las pasiones y la concupiscencia, por lo cual aquí solo nos compete concretar, para sentar las diferentes leyes de las pasiones.

Estas pueden nacer y desarrollarse o persistir bajo la forma de inclinaciones con mayor energía en ciertos instintos y sentimientos, y también porque algunos impulsos instintivos y sentimentales, son más ejercitados durante la vida individual.

Ya hemos dicho referente a este punto que, no cabe la herencia: pero sí influye el hábito y el ambiente. Es cierto que de esos dos factores pueden y nacen las pasiones como producto o resultado de esas rutinas.

Ocurre también que, debido a una moderada educación, las pasiones se mantienen como Larvadas hasta un momento de la vida, en el que son provocados sus estímulos naturales y entonces estallan en el seno de la conciencia: lo que quiere decir que, estaban las pasiones en el individuo adormecidas pero no dominadas, lo cual confirma que, los instintos, aun no están saciados; pero ya es un síntoma de que empezó el progreso y a este respecto, Ignacio de Loyola, dio este conejo a sus primeros compañeros."Será muy bien empleada una entera noche pasada con un libertino, si lo hemos retenido sin practicar sus pasiones"; y tenía razón, porque es el comienzo de la corrección.

Ahora bien: las pasiones, pueden ser simples o compuestas como los impulsos, cuyos grados emocionales si conocemos ciertas leyes Zoológicas, por los instintos de tales o cuales animales que tienen esos instintos, podemos saber que esa especie domina en la pasión del hombre o la mujer, ya que el instinto de la conservación de la especie, reina con imperio inflexible en todas las especies y en el hombre conviven todas las especies con sus instintos y repercuten en él vivamente.

Como leyes de las pasiones, vamos a tomar lo pautado por Bain y Jane, pero teniendo como ley primordial lo predicho por nosotros, es decir, que, las pasiones nacen por el antagonismo de los instintos; y que, su única corrección es la hartura; el saciamiento de su ley, y mientras no hay el saciamiento, nadie puede corregirlas porque sería matar la ley, lo que no puede ser.

Sentada nuestra ley primordial, las expuestas por Bain y Janet las reduciremos a las siguientes:

1ª Ley: Difusión; reacción emocional sobre los órganos, produciendo la mímica pasional.

2ª Ley: Relatividad; reacción producida por la novedad o el cambio de los estímulos.

3ª Ley: Continuidad; transformación en hábito, por la persistencia del estado pasional, estando siempre el individuo inclinado a su comisión.

4ª Ley: Contagio; propagación dentro de un medio colectivo, que será con arreglo al grado de densidad e intensidad.

5ª Ley: Ritmo; conservación de la energía pasional, mediante su renovación periódica.

6ª Ley: Asociación; sugestión e inducción recíproca de las pasiones, vinculadas por los estímulos.

7ª Ley: Coalescencia; fusión de varias pasiones en una sola, distinta de sus componentes (esto ya será concupiscencia).

8ª Ley: Idealidad; formación o robustecimiento de las pasiones, por medio de la imaginación.

9ª Ley: Hábito; transformación progresiva de las pasiones, bajo la influencia del medio ambiente (y excitaciones estudiadas por la concupiscencia, añadimos nosotros).

10ª Ley: Herencia; Transmisión hereditaria de las modalidades pasionales.

Este decálogo de leyes de las pasiones está bastante bien en cuanto a lo físico y moral. Pero la ley 10ª Herencia no la admitimos como tal y sí, puede tenerse como aclaratoria de las 6ª y 9ª ya que han sido explícitos al sentar, "Transmisión hereditaria de las modalidades pasionales" que encuadra en el hábito y el medio ambiente; pero que, en realidad, pertenece a la 4ª ley, contagio.

Ahora vamos a señalar algunos casos bruscos y peligrosos en los que surge una pasión brutal; una explosión que suele hacer de un hombre que fue siempre moral y honrado, en un momento se hace criminal en uno de los tantos delitos pensados por los códigos. Pero anotaremos que, en esos casos, la explosión pasional no dio tiempo a una deliberación volitiva y que a estos sujetos, no se les puede juzgar justamente, sin entender la Psiquiatría.

PÁRRAFO 7°
ALGUNAS FORMAS DE PASIONES MOMENTÁNEAS

Tres son los casos más importantes de estas pasiones momentáneas y brutales y son:

1ª forma, el Furor: A un sujeto pundonoroso y de algún temple, una bofetada u otro insulto de palabra, lo hiere en su honor y dignidad de hombre.

EL sentimiento de la honra o estimación de sí mismo, es vehementemente impresionado: el sujeto monta en ira y acto continuo y sin tiempo a un juicio reflexivo, como movido por un secreto mecanismo se arroja al insultante y le pega, lo hiere o lo mata. La pasión de explosión momentánea aquí se llama Furor.

2ª forma, el Miedo: En este mismo caso puede ocurrir que, el sujeto pretenda nada más que defenderse; pero lo grave es que, sufre convulsiones en las que la razón ha perdido su imperio y se cree atacado por cualquiera y mata al primero que se acerca aunque sea su amigo más estimado, o al pariente más amado, como expusimos en el párrafo correspondiente al miedo de aquel que mató a su esposa.

Esta pasión momentánea, se manifiesta a menudo en los celos; sentimiento dificilísimo de analizar, porque bien puede ser amor propio ofendido, indignación, o una manifestación del instinto de adquisividad, pero en todo caso es, egoísmo.

3ª forma, los impulsos mórbidos: Estos pueden ser patológicos, morales, intelectuales y / o espirituales; pero éstos los hemos de tratar en párrafo aparte.

Ahora bien: cualquier forma que se estudien sin prejuicio y con conocimiento Psicológico estos tres casos, hemos de ver que, esos impulsos brutales son de los instintos fieros que en el hombre conviven, cuyo dominio pertenece al espíritu.

Si el hombre se mantenía honrado, es porque estaba en su primer período de satisfacción de esos mismos instintos, pero que, aun no habían perdido la fiereza; y al ser provocados, (como no tenían la suficiente y eficiente sumisión convictiva, sino la conveniencia de sumisión por su descanso) se sublevan y cometen el acto fiero de su instinto, sin darle tiempo a su jefe espíritu, de poner en movimiento el raciocinio: y esto se confirma en seguida en el abatimiento, dolor, vergüenza y confusión que demuestra el delincuente, ocasionalmente provocado exabrupto.

Estos hechos encierran grandes secretos metafísicos y nos ponen a las claras (a los espiritista) la lucha que ha de sostener un espíritu que empieza la regeneración. Y es que, todos somos delincuentes y nos hemos ofendido y agraviado unos a otros y bastará a nuestro enemigo (antiguo camarada u ofendido el que por fin, comprendiendo sus yerros, se decidirá a abrazar la ley fraternal y de amor), mas mientras llega ese momento bastará digo a nuestro enemigo saberlo, para empeñarse más por su odio, en vengarse de las ofensas recibidas, o estorbar que entréis en el camino del bien, y aun muchas veces por pura aberración e inclinación del mal y lo ataca sin miramiento para haceros caer de nuevo, en el abismo del que tratais de salir. Y como aun no estáis fuertes y asentados, resurge de pronto el impulso fiero y castigáis al enemigo provocador, cuando no sois provocadores.

No sucede así con los ya bien sabios y asentados, que pueden y se defienden por principios superiores, sin importarles de la baja valía de la ofensa que no logra distraerlos de sus funciones, ni torcerlos de su derrotero y vemos que, al final, el juicio público les hace justicia de reconocimiento y castiga con el vacío a sus ofensores.

PÁRRAFO 8º
LA LOCURA ¿EXISTE? PSICASTENIA

Hemos sostenido que, la locura no existe y ha llegado el momento de probarlo; y ahora que se sabe que todo depende y es obrado por el espíritu, podemos sentar científicamente que aunque exista la perturbación de las facultades mentales no son locura, del modo, ni de las causas que la locura se ha querido sostener, es decir, que la locura no es una enfermedad física ,sino Psíquica. Veamos.

Psicastenia de la raíz griega Psiché, Alma; y de Astheneia, Debilidad.

No vamos ahora a objetar nada sobre el error de que la Psiquis, es del alma: ya hemos probado que el alma no tiene ley y por sólo esto la Psiquis no es del Alma

Nuestros estudiantes ya saben comprender espíritu en vez de alma y así vamos a exponer el significado de Psicastenia.

"Enfermedad que presenta perturbaciones y anomalías Psíquicas: tienen caracteres Psicológicos, los cuales afectan al entendimiento por la incertidumbre en las ideas; a la voluntad por la vacilación en los actos y resoluciones; y a los movimientos por la dificultad en adaptar el acto interno al hecho externo; la conciencia de la enfermedad ya queda legislada".

Entre otras muchas formas en las que se manifiesta la Psicastenia los principales son la Misofobia, la Agorafobia; la Aicmofobia: la Eritrofobia; la Claustrofobia y la Fobia; lo cual todo en conjunto es, miedo que origina una crecida cantidad de perturbaciones en el alma, por los instintos de que está compuesta y a la vez esta, las comunica por afinidad al cuerpo, porque en él viven los mismos instintos pero animalizados, materiales, de grado más bajo que se purifican para pasar al alma, labor eterna del espíritu.

Por todo esto y sin apoyarnos en Lombroso, que no admite la locura por convicción científica, queda demostrado que la locura no existe pero sí existe la aberración que causa la perturbación de las facultades adaptadas en el alma, que son del espíritu: y las del cuerpo que, las tiene por su constitución que sólo es, de moléculas e instintos animales de todos los que existen en la naturaleza y al final, sólo es el sentimiento del miedo el que origina todas esas catástrofes de las perturbaciones. ¿Su curación?, se consigue sólo, por la entrada en razón del instinto perturbado: dad la cantidad de fuerza eficiente al espíritu y se acaba la aberración y la llamada locura.

Expuesto esto que es lo capital, vamos a seguir los diferentes procesos estudiados hasta el presente, pues son fruto del trabajo que debemos recoger y recogemos para aprovechar lo que los hombres han experimentado, aun faltándoles el secreto de que sólo el espíritu lo es todo y el único responsable.

Por los estudios de Psicólogos y Alienistas, tenemos varias clases de locos, a los que nosotros hemos sustituido con las seis clases de enfermedades que encierra la Psicastenia; pero siguiendo repito a los experimentos de psicólogos y alienistas, veamos lo que ocurre en los tenidos por locos Impulsivos, morales, e intelectuales.

"En los primeros, prescindiendo del género de locura ocurrente, ciertos impulsos adquieren tal intensidad, que los restantes instintos y sentimientos quedan anulados y hasta desaparece la libertad interna, para determinarse en el sentido de las liberaciones racionales", (esto mismo confirma de lleno nuestra doctrina espírita que es la que inyectamos a la filosofía austera). Sigamos.

"Los impulsos irresistibles se asemejan a las pasiones bruscas y momentáneas, en punto a sus efectos; pero difieren de los extremos del iracundo, del miedoso (sin embargo, la ira, es miedo) y del celoso, en que, el loco impulsivo, tiende a reaccionar y darse cuenta de la perversidad del acto que se ve forzado a realizar (ya hemos dicho en su puesto el dolor, la confusión y vergüenza del impulsivo después de cometer el acto punible y las causas de su comisión).

"El loco impulsivo tiene conciencia del fenómeno que lo domina y no pocas veces intenta prevenir sus efectos, anunciándolos y aun suplicando a otras personas que adopten medidas precaucionales". . . (y los llaman locos... ¿No ven que son dominados? Luego la culpa de su comisión no es de ellos. ¿Dónde está la locura?).

La locura impulsiva reviste sus caracteres graves y ofrece enormes dificultades de diagnóstico, cuando el paciente no se da cuenta de las anomalías de su voluntad, como cuando mata o se mata, sin que un proceso mental le revele previamente la naturaleza y consecuencias de sus extrañas y fatales determinaciones (lo cual afirma una vez más que el sujeto está dominado por fuerza extrañas casi siempre y sólo algunas veces por sus instintos no dominados). Sigue la teoría experimental. "Sin embargo, en tales casos, los impulsos irresistibles son, concomitantes o consecutivos de alguna enfermedad comprometedora del sistema Psico-físico, o precursores de graves accesos de locura, especialmente de parálisis mental; es, pues, muy difícil simular un impulso de ese género, para excusar un acto criminoso".

"La locura moral se distingue de la impulsiva en que, el instinto o sentimiento perturbado, no es independiente de las reflexiones mentales. El loco impulsivo es arrastrado al acto, aun contra los mandatos de su razón: en el loco moral, el impulsivo pervertido entra como factor en las deliberaciones racionales y el acto es realizado con plena conciencia y aparente libertad, es decir, que entre el loco moral y el impulsivo, media una modificación patológica de los elementos volitivos".

"El loco intelectual, tiene una idea predominante y perturbadora, como en el loco moral existe un impulso que prepondera en las deliberaciones racionales".

De modo que, según todas esas teorías experimentales (algunas pasaderas y otras sin ningún conocimiento metafísico) debe haber cuatro grupos de locuras, a saber:

1° Locura impulsiva moral: en la que una tendencia irresistible se sobrepone a las dictadas por la razón.

2º Locura impulsiva intelectual: en la que una idea fija y persistente, desaloja todas las que pudieran neutralizar, según ocurre en los perseguidos.

3° Locura, simplemente moral: en la que, las deliberaciones obedecen a la influencia prepotente del impulso moral.

4º Locura simplemente intelectual: en la que las nuevas ideas se forman obedeciendo a una central, que no es susceptible de ser fiscalizada, como el ejemplo clásico del Quijote.

Estas son las teorías científicas; todas las cuales y con nuestra aclaración Psicastenia, se demuestra eficientemente que la locura debe sacarse de los tratados de medicina, puesto que no existe en lo físico de los cuerpos, y debe sustituirse y la sustituimos de hecho, por Psicastenia que abarca las seis clases de enfermedades anotadas, las que encierran esas cuatro clases de locura que la ciencia designó.

La perturbación no es de la materia, sino de las facultades mentales y éstas, pertenecen a la Psiquiatría, por lo cual, es de ley eliminar la palabra locura y substituirla por Psicastenia.

Lo abrumador es que, si habríamos de tomar en serio todas las tendencias de tantos desequilibrados Psicólogos, Alienistas, Loqueros o simples médicos, no queda un solo hombre que no sea loco, bajo sus pretendidas técnicas, que no son más que amaños de los científicos.

Hemos expuesto las enfermedades que abarca la Psicastenia y decimos que, la locura no existe.

Es verdad, que hasta ahora, no tenían los hombres como idiosincracia literaria, sino aquello que se vio forzado Jesús a decir, ante la ignorancia científica de su tiempo; "Si os entendéis, hablar como queráis"; pero, hoy no puede ser eso dado el progreso alcanzado en todas las cosas, por lo que hay que decir las cosas cono son, y no como se quiere que sean. Para eso cada cosa tiene su carácter definido.

PÁRRAFO 9º
EL CARÁCTER

Como ya hemos argumentado lo bastante sobre los instintos y las pasiones y analizado la herencia y fenómenos fisiológicos que son las bases del carácter, vamos a seguir sencillamente ahora, exponiendo lo que es cada carácter.

Carácter quiere decir, un algo que permanece constante y en consecuencia invariable como un sello en el hombre.

El carácter se refiere al modo de obrar en las contingencias de la vida, con una norma peculiar para cada individuo; y que en las circunstancias difíciles y graves, se estima como una cualidad preciosa, que dirige seguramente la conducta, sin ceder ni doblegarse ante las exigencias que le puedan hacer variar de derrotero su vida honesta y buena, formada en su constante modo de ser. Este es un concepto vulgar pero exacto y probado en demasía en la experiencia de los hechos ejecutados por el hombre, en una larga serie de años y experimentos.

Si pues, si el carácter se refiere a las determinaciones voluntarias y a la vida activa y práctica en las diversas relaciones del hombre con los miembros sociales, debe tener dos propiedades predominantes, típicas, por las cuales un carácter, es un molde o una forma del modo de proceder.

La primera propiedad es la constancia de determinarse por motivos que se refieren a determinados móviles siempre eficaces; la segunda propiedad es la resistencia a motivos que otras veces han predominado en la lucha con los otros motivos preponderantes.

Al llegar el hombre a la madurez, todas sus pasiones tienden a orientarse y equilibrarse definitivamente. Tal orientación y tal equilibrio, son debidos en primer lugar, a las influencias indicadas en las leyes generales del hábito; en segundo término, a la reflexión que somete a la deliberación de los impulsos personales, y, finalmente, a la experiencia de la vida que, multiplicando los impulsos facilita su contrapeso, dentro de la razón.

Resulta por consiguiente, que las pasiones evolucionando en el hombre, de homogéneas a heterogéneas y predominando al principio en la expontaneidad, acaban por ser sometidas habitualmente al discernimiento, para concurrir en los movimientos de la libertad.

Pues bien, este equilibrio final de las pasiones orientadas preferentemente en el sentido de los actos del individuo, cuando los hace habituales en estado de razón, constituyen el carácter.

Como se ve, los caracteres deben necesariamente coincidir con las demás calidades sintéticas del hombre: tipo físico, temperamento, gusto y criterio. Y por lo general, los caracteres individuales se clasifican de acuerdo con el elemento predominante de los mencionados, según que los actos obedezcan a las predisposiciones, a las inclinaciones, a los gustos, o a los juicios intelectuales.

De ahí la tendencias llamadas aficiones y que distinguen al ignorante del sabio al inculto del artista.

A pesar de esto, el carácter es aquel que contribuye con el criterio en la razón humana, cuando obra como energía habitual de la libertad, para realizar lo que el discernimiento ha concebido, mediante el criterio reflexivo.

En concreto que, el carácter, como calidad individual, equivale al gobierno Racional de las pasiones libre y reflexivo. Es decir, que se trata de una fuerza moderada y moderadora que al constituir los llamados grandes caracteres, los aleja tanto del estímulo represivo, como de la espontaneidad excesiva de los impulsos y emociones que concurren en cada pasión humana.

Tenemos una clasificación de caracteres humanos hecha por Malapert de acuerdo con sus modalidades Psicológicas predominantes, que a falta de otra mejor la vamos a exponer por párrafos, para anotar sobre ella lo que haya lugar, para mejorar y elevar su valor.

PÁRRAFO 10º
CARACTERES APÁTICOS

Estos son sin sensaciones apreciables ni emociones definidas; se subdividen en:

Pasivos, personas de energía débil y de escasa inteligencia ,pero posibles de emociones depresivas, en forma de timidez, pesimismo y desconfianza.

Activos, personas cuya sensibilidad se presenta acompañada de energías irregulares, dando por resultado la viveza, la confianza, el optimismo, la pasión, pero con inconstancia.

Melancólicos, estos son víctimas de emociones depresivas, traducidas en abatimiento, reconcentración y susceptibilidad excesiva, interviniendo en tales estados los estímulos mentales de la imaginación.

Impulsivos, seres en quienes las emociones se presentan acompañadas de impulsos bruscos, enérgicos y variables, dando lugar a entusiasmos, pasiones momentáneas y ardientes o impulsos exaltativos.

Apasionados, en éstos predomina una tendencia particular que se torna en pasión exclusiva a la cual atacan las demás manifestaciones Psicológicas.

PÁRRAFO 11º
CARACTERES SENSIBLES

Son éstos, aquellos en los que predominan ciertos estados emocionales que subdividiremos en:

Pasivos, personas de energía débil y de escasa inteligencia, pero pasibles de emociones depresivas en forma de timidez, pesimismo y desconfianza.

Activos, cuya imaginación sensible se presenta acompañada de energías irregulares, dando por resultado la viveza, la confianza, el optimismo, la pasión y la inconstancia.

Melancólicos, víctimas de emociones depresivas, traducidas en abatimiento, reconcentración y susceptibilidad excesiva, interviniendo en tales estados los estímulos mentales de la imaginación.

Impulsivos, son aquellos en quienes se presentan las emociones acompañadas de impulsos bruscos, impetuosos, enérgicos pero variables, dando lugar a entusiasmos, pasiones momentáneas pero ardientes con impulsos exaltativos

Apasionados, aquellos hombres en los que predomina una tendencia particular que se torna en pasión exclusiva, a la cual convergen las demás manifestaciones Psicológicas.

Como se ve, los caracteres sensibles se diferencian muy poco de los apáticos.

PÁRRAFO 12º
CARACTERES INTELECTUALES

En estos preponderan los fenómenos de la inteligencia, siendo accesorios los emocionales, de acuerdo con los que, nacen las siguientes subdivisiones:

Afectivos, caracterizados por una curiosidad continua y superficial, cuya encarnación es el Diletantismo.

2º Apasionados, son los extenuados, sensibles y volitivamente, por reconcentración intelectual, robustecida por la afición al estudio pero en su forma estética.

3º Especulativos, grandes talentos cuyas facultades sensibles y volitivas son atenuadas por el desarrollo intelectual.

La intelectualidad, en el presente tiempo, se atribuye solamente a los hombres literatos y conviene distinguir estos adjetivos, intelectual y literato.

EL hombre intelectual y mejor dicho inteligente se encuentra en todas las ocupaciones ,posiciones y clases, y destaca su figura por sobre los otros hombres por su disposición en la ejecución, comprensión y delineamiento de la obra, acaso sin cuidar de la belleza literaria, porque nada extraño es que no sepa letras y no pocas veces ocurre que no sepa poner su firma. Pero es tan entendido y tan preciso y delicado en las obras que ejecuta, que no parece sino que está encarnado en ellas; y muy a menudo enmienda un yerro de su superior jerárquico por su carrera técnica, pero que en la práctica es nulo. Sin embargo, a este le llaman intelectual y al otro, a lo más lo honran llamándole experto.

Esto, contando con que el titulado superior sea un hombre delicado que si no lo es (porque hay muy pocos), será un aprovechado de la inteligencia del subalterno y aun lo tendrá por un burro.

Este punto es tan verdad y serio como que escribo yo estos cursos Austeros y para asegurarlo digo que fui tratado así, en mis largos años de obrero Electricista; y si quieren protestar, señalaré algunos aprovechados que pasaron por celebridad entre sus clientelas y a lo sumo eran medias inteligencias rutinarias y otros medias nulidades.

Los literatos (en general), no son inteligentes y se llaman ellos mismos intelectuales, y si estos literatos son periodistas, entonces son (con pocas excepciones pero honradas), un tanto astutos, a los que Bernardino Rivadavia los calificó bien.

La literatura no puede salir de ser un arte; la intelectualidad una carrera, más o menos provechosa y aprovechada. Pero la inteligencia es siempre una facultad innata, y aprovecha a propios y extraños. Los inteligentes son pensadores y son siempre un verdadero carácter completo, Físico, Psíquica y Espiritualmente. ¿Ejemplos? Kant, Spinoza, Cuvier Sócrates, Jesús, Moisés, Loyola, etc., etc.. y hasta Darwin y todos los anotados en estos cursos, que fueron más inteligentes que literatos.

PÁRRAFO 13º
CARACTERES ENÉRGICOS

Son aquellos hombres en los que prepondera la tendencia a la acción y se subdividen en:

1° Moderados: son los rutinarios que persisten en los impulsos iniciales, tomando como de poco peso las representaciones y estados emocionales.

Agitados: son de una intensa voluntad, pero demasiado variables y aventureros; son como el azogue, pero difíciles de sujetar ni de hacer unión con nadie.

3° Vigorosos: los de voluntad firme y perseverante hasta la temeridad, al ejemplo de Pizarro y de Hernán Cortés.

EL tipo verdadero del carácter enérgico, sería unir las cualidades de los moderados con las de los vigorosos, y tendríamos ejemplos como en Antulio, Sócrates, Moisés, Napoleón y Kant, entre muchos otros que han pasado, pero que tenían las condiciones del párrafo siguiente.

PÁRRAFO 14º
CARACTERES EQUILIBRADOS

Estos residen en individuos cuyas facultades se contrapesan, pero ofrecen dos variedades:

Amorfos: son aquellos cuyo equilibrio Psíquico es causa de cierta inercia traducida en maleabilidad, que les hace adecuados a las circunstancias y adaptables a todas las influencias.

Superiores: son aquellos cuyo equilibrio Psicológico se traduce en ideas perfectamente ajustadas a las leyes de la lógica y razón. Esto han enseñado en las facultades de filosofía y letras.

En verdad que no entendemos a los filósofos modernos ni a los psicólogos contemporáneos. Les preguntaríamos si supieran contestarnos: ¿por qué los amorfos son equilibrados? El amorfo no tiene forma o está terminado; como muerto. ¿Es esto equilibrio? ¿Quién pudo influir en Malapert, para anotar a los amorfos como equilibrados? Él no era amorfo porque cambiaba de posición; luego la influencia que lo dominó en este caso es el prejuicio de religión, sin duda; acaso de sociedad; tal vez de algún error filosófico del que le sirviera de maestro; pero en todo caso, él es responsable.

Los amorfos son religiosos aunque no vistan hábitos; políticos de conveniencia y sistemáticos; rutinarios de un principio que en suma, es la rémora del progreso.

Los superiores son los que empujan continuamente la máquina del progreso, y con esto digo son anti-religiosos, antiguerreros, pero revolucionarios por principios; y aunque no lo sepan son espiritistas. Los espiritualistas también son amorfos, sean religiosos o no; políticos o mentecatos; porque son cobardes conveniencieros que a todo se amoldan menos a la verdad austera.

PÁRRAFO 15º
CARACTERES VOLUNTARIOS

Son aquellos en los que su gobierno racional se impone a las pasiones, reforzado por un grado supremo de energía; y se subdividen en:

1º Dueños de sí mismos: aquellos que reprimiendo las pasiones propias, las purgan como si no les pertenecieran.

Hombres de acción: aquellos cuya energía es enderezada racionalmente hacia un fin o propósito persistente y grandioso.

Y bien; son estas las conclusiones de la ciencia sobre el carácter y en verdad que encierran esos seis caracteres todos los infinitos que en las humanidades se muestran.

Mas, ¿hemos tenido algún carácter perfecto o perfectamente invariable? No lo hubo ni lo habrá, mientras exista el pensamiento.

El carácter puede conservar su todo; pero lo veremos (no siendo amorfo) subir y bajar de temple; agrandarse y estrecharse en intensidad y cambiar de acción aparentemente.

Pero si el hombre es superior y voluntario, aunque tenga en su carácter propio más zigzagueos que un rayo, será su fuerza, su energía, su acción; pero su centro, estará inconmovible; es decir, lo diré todo en una palabra.

Ese será Señor de sí mismo y esclavo de su deber. Cualidad que queremos tengan nuestros discípulos y siempre serán sabios y héroes. Hombres por entero.