CAPITULO IX
Clasificación de las emociones

PÁRRAFO 1º
LAS EMOCIONES DEL, "MIEDO" Y DE LA "CÓLERA"

El miedo, no siendo cobardía, es el mejor consejero del hombre.

El miedo es una evolución de las emociones tanto simples como compuestas; pero estas últimas no son más que una combinación de las primeras.

Cuando el hombre es sabio no cabe en él el miedo, porque el sabio es prudente y la prudencia es el policía del miedo.

Las emociones del miedo simple comprenden dos órdenes: las depresivas o de inercia y las de reacción o exaltativas.

El tipo fundamental de las depresivas es el miedo: la cólera indica las exaltativas.

Estas dos emociones que se observan en todos los seres son también las primeras que se revelan al iniciarse la vida humana; tienen la característica de la protección del organismo con el miedo, llamado por esto esa emoción, defensiva: a la de la cólera la denominamos ofensiva.

El miedo está caracterizado en los siguientes actos fisiológicos.

A. Por la inervación de los músculos funcionales, hasta el punto de suspenderse la respiración y las secreciones lácteas y salivares, en tanto que produce alteraciones en las secreciones sudoríferas de los intestinos (sudores acongojados, fríos y descomposiciones en las masas fecales.)

B. Por la modificación del aparato vaso-motor, produciendo contracciones espasmódicas, choques violentos del corazón y anemia periférica, y

C. Por la inervación de los músculos motores, los que llegan a un temblor convulsivo, supresión de movimiento, mutismo y puede ocasionarse la muerte.

Las emociones de la cólera, por el contrario, están representadas por:

A. Dilatación de los vasos sanguíneos, produciéndose congestiones cerebrales y faciales, y hasta la ruptura de conductos circulatorios.

B. Irritación muscular, determinando movimientos bruscos e incoherentes: respiración sofocante y entrecortada, dilatación de las narices; contracciones bucales y digitales, enronquecimiento y aspereza en la voz; contorsiones en los brazos, muñecas y dedos con temblores y movimientos descompasados y por el aumento y alteración movida de las secreciones biliares y salivales, que son muy amargas.

PÁRRAFO 2°
OTRAS EMOCIONES PRIMARIAS Y FUNDAMENTALES

Además de las emociones del párrafo anterior hay otras también primarias y fundamentales que son:

1ª La curiosidad: Esta es una especie de necesidad ,una sugestión dominadora del ambiente. Tiene muchos puntos de contacto con la emoción del miedo pero que difieren de aquella en intensidad y por su carácter ,que es más exaltativo que depresivo.

¡Curiosidad: tu nombre es mujer!, ha dicho la filosofía y la poesía. Lo cual quiere decir que hay muchas clases y grados de curiosidad (tantos como seres), porque todo ser tiene el vicio y la virtud de la curiosidad. Pero la curiosidad es necesaria y sin ella el hombre no iría a ciertos puntos y reuniones en donde el deseo lo lleva para saber de qué se trata; es por esto una emoción primaria y fundamental.

2ª La ternura: Esta emoción pertenece a la ley del contagio y de la simpatía, y observamos en ella dos fases: puede ser represiva o exaltativa, según reproduzcamos pesares, enconos, terrores o placeres ajenos: la otra es propia del sujeto que experimenta un fruto de complacencia en participar de ajenas emociones o en compartirlas con otros, las que lo exaltan o lo deprimen. En general, la ternura es una demostración del amor; por lo cual es la ternura casi una exclusividad del Matriarcado.

3ª El Juego: Es una reacción natural en cuya virtud se restablece el equilibrio Psicológico y por el cual gastamos las energías acumuladas por sobrantes. El juego o distracción es una necesidad Físico-Biológico para neutralizar los ímpetus, la ira y los estados mórbidos, como para una buena circulación y equilibrio de los sistemas de nuestro ser.

La afición de los infantes al juego, como igualmente en los pueblos salvajes, nos demuestran el carácter rudimentario y necesario de esa emoción reguladora y que se traduce en contento, o una suma de sensaciones agradables.

4ª El amor genésico: Esta emoción, la más interesante de la vida, está adscripta por ley inexorable a las funciones de la reproducción de la especie. Cuya función fisiológica está (en lo físico) bien definida. Pero en la metafísica o parte integrante del espíritu es desconocida de las ciencias por su culpa. Pero en nuestro "Conócete a ti mismo" y en el "Profilaxis de la vida" está expuesto con claridad y ya entra por necesidad en la filosofía y la ciencia, siendo la página más bella e interesante, de todas las ciencias.

El amor genésico no puede desecharlo ni eludirlo ningún ser de los tres reinos: y todo aquel que por voto religioso o por eludir los cargos del patriarcado y matriarcado se substrae del deber genésico o pone obstáculos a la procreación, comete siempre un crimen y acaso muchos crímenes a la vez: y hasta la castración de los animales es un crimen, además de demostrar una crueldad. Lo que se requiere es una perfecta educación y una científica regulación de la reproducción.

Esta emoción, como se ve, está también contenida en la segunda y tercera de las precedentes emociones, en lo que se refieren a la protección directa de la prole y de las agrupaciones sociales.

5ª Por fin, el amor propio: Esta emoción equivale a una conciencia actual y permanente de nuestra fuerza de exaltación o de nuestra impotencia depresiva.

La emoción del amor propio es un signo sensible de la imagen mental del Yo; o sea de la persona humana.

PÁRRAFO 3°
PRODUCTO DE ESAS SIETE EMOCIONES

Las siete emociones que dejamos expuestas en los párrafos anteriores pueden presentarse en forma de estados instantáneos o duraderos dando lugar a otras siete variedades.

1ª El miedo: Lleva consigo dos grupos de variedades.

a) Variedades instantáneas: terror, susto, espanto, pavor, sorpresa, horror, admiración y estupor.

b) Variedades duraderas: congoja, angustia, temor, ansiedad, desaliento y desesperación.

2ª La cólera: Lleva también dos grupos.

a) Variedades instantáneas: ira, rabia, furor, indignación y desprecio.

b) Variedades duraderas: odio, rencor, venganza, despecho y crueldad.

3ª La curiosidad: Que tiene como resultado la atención.

4ª La ternura: Tiene dos grupos de variedades.

a) Variedades instantáneas: los placeres y los dolores comunicados en virtud de la simpatía.

b) Variedades duraderas: las amistades y los afectos sociales.

5ª El juego: Tiene también dos grupos.

a) Variedades instantáneas: contento, alegría, satisfacción y goces estéticos.

b) Variedades duraderas: bienestar, buen humor y gustos estéticos.

6ª El amor genésico: Sólo tiene una variedad instantánea: la voluptuosidad.

7ª El amor propio: Tiene dos grupos.

a) Variedades instantáneas: vanidad, pudor, vergüenza, timidez y confusión.

b) Variedades duraderas: orgullo, resignación, humildad, devoción y servilismo.

En cuanto a las emociones comprobadas, es fácil darse cuenta de los factores que pueden constituirlas en cada caso, como, por ejemplo, la envidia, que contribuye a formarla principalmente el amor propio deprimido, la cólera y el miedo. Y como en los celos elaborados con las precipitaciones emocionales y egoístas del amor genésico principalmente, aunque hay otras muchas causas, puesto que encontramos los celos de hombres a hombres y de mujeres a mujeres.

La envidia y los celos más bien son el conjunto de las depresiones y el egoísmo; pero en todo caso evidencia una degeneración de los seres. Su remedio está sólo en la curación del Espíritu.

PÁRRAFO 4º
ANOMALÍAS DE LAS EMOCIONES

Hemos visto que las percepciones y sus leyes de retentividad y reproductividad pueden manifestarse viciando los productos intelectuales de la concepción, de la imaginación, de la reflexión y de la razón: y del mismo modo pueden presentarse estados mórbidos en las emociones y sus fenómenos elementales.

En este estudio encontramos a Ferri estableciendo que una emoción puede ser considerada en la categoría de Mórbida en los siguientes casos:

1º Cuando la reacción es anormal, como excesiva, depresiva o perversiva; es decir, que los fenómenos fisiológicos se presentan con intensidad extraordinaria (manía furiosa) o con depresión también extraordinaria (melancolía apática) o en completo desacuerdo con la emoción concomitante (invertida o pervertida.)

2º Con falta de correlación entre la causa y el efecto, produciéndose la emoción sin causa determinante, y

3º Cronicidad: o persistencia extraordinaria del estado emocional y de sus efectos fisiológicos.

Sobre estos mismos puntos estudió Krafft-Ebin y clasifica los estados mórbidos de la sensibilidad en generales, parciales y periféricos y expone:

1º Los estados generales son caracterizados; o por una depresión dolorosa y continua del individuo, sumergido en una tristeza profunda e irreductible, como en los hipocondríacos: o por una alegría expansiva e inmotivada, como en ciertos delirios.

2º En los estados mórbidos parciales debe distinguirse.

A. La vivación o apatía del sujeto al recibir las sensaciones (que denominan hiperalgesias y analgesias, anhedonias e hiperhedonias.)

B. La irritabilidad excesiva al recibir las emociones.

C. Las aberraciones emotivas, entre las que se cuentan las emociones invertidas, las persistentes de los destructores o de los perseguidos y el caso raro del placer de sufrir.

D. Finalmente los estados mórbidos periféricos proceden más en general de trastornos fisiológicos que Psíquicos, demostrado en las anestesias e hiperestesias.

Por otra parte, en los estados patológicos no es difícil encontrar una sensación alternativa de emociones contrarias, como ocurre en los delirios llamados circulares.

Este fenómeno es fácilmente explicable teniendo presente que, siendo comunes los centros del placer y del dolor, la transformación recíproca del uno en el otro puede ocurrir en virtud de la ley emotiva de la reacción.

Además, las inducciones que se verifican en el seno de los fenómenos sensibles provocan indudablemente una lucha de emociones exaltativas y depresivas que se suman y se restan; teniendo aquí toda su aplicación lo dicho por Herbart, "lo que cae a la conciencia no es más que una diferencia”.

Krafft-Ebin ha aplicado por entero la ley de la electricidad y dinamismo, aunque lo hiciera inconsciente.