CAPÍTULO VII
La sensibilidad

PÁRRAFO 1º
EL PLACER, EL DOLOR Y EL ESTADO NEUTRO

¿Qué es el placer? ¿Qué es el dolor? Ante la ciencia física (materialista) apenas se alcanza a explicar su mecanismo.

Pero lo real y justo es que el placer y el dolor van siempre juntos; son inseparables y los dos son causa de la vida y necesarios para la vida de racionales.

El placer se mide, por lo que cuesta obtenerlo; es decir, por el dolor que nos deja al dejar de sentirlo. Y el dolor sólo puede medirse en la cantidad de placer que nos quedó cuando el dolor desaparece.

Schopenhauer ha estado más en lo justo que ningún otro hombre al filosofar sobre "el dolor del mundo y vamos a copiar un párrafo que sirva de comprobación de que el dolor y el placer son iguales y necesarios a la vida consciente. Dice:

"En todo tiempo necesita cada cual cierta cantidad de cuidados, de dolores o de miserias, como necesita lastre el buque para mantenerse a plomo y navegar derecho.

"Trabajo, tormento, pena y miseria: tal es durante la vida eterna el dote, casi de todos los hombres.

"Pero si todos los deseos se viesen colmados apenas se formulan, ¿con qué se llenaría la vida humana? ¿ En qué se cumpliría el tiempo? Donde todo crecería por sí mismo, donde volasen asadas las alondras al alcance de las bocas, donde cada uno encontrara al momento a su amada y la consiguiese sin dificultad; y entonces se vería a los hombres morir de aburrimiento o ahorcarse; a otros reñir, degollarse, asesinarse y causarse mayores sufrimientos de los que ahora les impone la naturaleza.

"Así no puede convenir a los hombres ningún otro teatro ni escena que la existencia como la tiene."

Tiene razón Schopenhauer y demuestra infaliblemente que no es diferente el placer que el dolor; pero que es más provechoso al hombre y más necesario a la vida actual el dolor que el placer. Por esto (sin duda) los mismos materialistas, comodines, fátuos, cobardes para el estudio de las verdades austeras y aun más cobardes para vivir eternamente, huyen de ese gran Maestro del Materialismo Verdadero y lo tildan de "pesimista" y desesperado, y es que nada ofende más al embrollón que la claridad; ni al mentiroso más que la verdad cruda.

Pero tenemos que decirle al gran rey del materialismo Schopenhauer, que los dos extremos son malos e improvechosos, y por esto la ley suprema da el dolor y el placer en la misma medida en cada obra y cosa que obra el hombre, por lo que aprendemos a tomar como base de una buena vida, el resultado matemático, producto del placer y del dolor lo cual es fruto de la razón.

Entremos ahora en el mecanismo de esos dos extremos: placer y dolor, elevándolos a sus consecuencias lógicas.

Cuando explicamos la naturaleza de las percepciones, la hubimos considerado como el resultado consciente de un proceso fisiológico: las excitaciones centrales, originadas por la sensación, son proyectadas hacia la periferia, a través de las líneas de movimiento que conducen a los estímulos. Y esto mismo se comprueba en esos párrafos de Schopenhauer; si nos paramos a su examen en la localización y objetivación del estímulo, vemos que las sensaciones son caracterizadas en la conciencia por tres estados que casi no definimos: el placer, el dolor y el estado neutro.

Muchas son las oposiciones de los psicólogos acerca de la naturaleza de dichos estados denominados sensibles: Placer y Dolor.

Mientras que para Dumont el placer es un aumento en el conjunto de las fuerzas constitutivas del yo, Spencer lo cree el producto de una actividad moderada que tiende al bienestar del organismo.

Bain, cree que el placer depende del acrecentamiento de las funciones vitales: y Paulhan quiere que sea el resultado de la adaptación progresiva del individuo al medio ambiente que lo envuelve.

Como se ve, todos bordean la causa; pero tienen miedo de entrar en la causa, del placer y del dolor que es la misma: el estado de la conciencia, finalmente; el estado del alma, racionalmente; pero el estado del espíritu, Metafísicamente. ¿Obra bien? Hay satisfacción y habrá por resultado placer. ¿Obró mal? Habrá por necesidad remordimiento y el dolor nace.

He ahí reducido a una regla sin excepción todo el gran problema.

Encontramos a N. Grote explicando el placer y el dolor, bajo cuatro leyes mecánicas que tienen un buen fundamento.

1ª ley: Si un exceso latente de energía es seguido de un exceso de actividad, se produce un placer positivo.

2ª ley: Si el debilitamiento de la energía latente es acompañado de falta de actividad, se produce un placer negativo.

3ª ley: Si el debilitamiento de la energía latente es acompañado de un exceso de actividad, se produce un dolor positivo.

4ª ley: Si un exceso de energía latente es seguido de falta de actividad se produce un dolor negativo.

Debemos notar que no son absolutas esas cuatro leyes precedentes, porque está demostrado en toda experiencia psicofisiológica que el fenómeno fundamental no es el placer sino el dolor, además que ambos dependen de las condiciones individuales y de las accidentales en quo se desarrolla el proceso nervioso correspondiente al placer o el dolor, que será igual a la sensibilidad material; y ésta depende de la pureza del alma; la que será igual al progreso y perfección del espíritu. He ahí la clave y su fórmula matemática algebraica.

PÁRRAFO 2º
PROCESO FISIOLÓGICO DE LA SENSIBILIDAD

De acuerdo con Meynert y Sergi, Ribot forma un proceso fisiológico del placer y del dolor.

Cree que, al verificarse el proceso fisiológico adscripto a la percepción, se produce simultáneamente una corriente nerviosa que llega a la medula oblongada mostrada en la figura 4, por su parte posterior o pavimento del cuarto ventrículo. En este punto denominado también centro bulbar o vital de Flourens, se encuentran los núcleos de 8 pares de nervios cerebrales que son el 5º de los trigéminos el 6° de las abductores; el 7º de los faciales; el 8º de los acústicos; el 9° de los glosofaríngeos; el 10º de los vagos o neumogástricos; el 11° de los espinales, y el 12º de los hipoglosos.

Meynert hace un análisis de las corrientes nerviosas y dice que puede producir ésta en razón de su intensidad normal, los siguientes efectos:

1° La inhibición del tejido nervioso, por la resistencia que ofrece la substancia gris, cuyo poder de transmisión es doce veces menor que el de la substancia blanca.

2° La contracción de las arterias espinales carótidas cerebrales y, consecuencia de esto último puede ocasionar un estado anémico en las celdas corticales.

Debemos anotar por otra parte que la misma corriente nerviosa enfocando al bulbo en las condiciones precitadas perturba más o menos profundamente los ocho pares de nervios enumerados, particularmente el 10º, vago o neumogástrico, que va al corazón, a los pulmones y a las vísceras abdominales, estando, además, ligado a los pares del glosofaríngeo y del 11º o espinal.

Vemos, pues, que ese importante par 10º llamado vago ¡qué ironía!, afecta en su trabajo a todos los órganos que nos dan la sensación de la alegría y del dolor, esto es en lo mecánico, en lo físico. Pero en lo real, sólo en la mayor o menor conciencia está la causa; el fuego y el agua, que hará el vapor que mueve la máquina con la dirección exclusiva del maquinista espíritu.

PÁRRAFO 3º
PROCESO VISCERAL QUE OCASIONA TRASTORNOS

El proceso descripto explica claramente los efectos conocidos del dolor, es decir, su mecanismo.

El dolor es necesariamente a la vida, al sentimiento, a la moral y a la corrección de la materia y del espíritu, y es la medicina infalible de la ley.

Por la ignorancia de esta verdad, se teme el dolor; por las pasiones, por la concupiscencia, no aceptamos el dolor y éste se impone; y por falta de una higiene pura y verdadera, para la materia y el espíritu a la vez, el dolor, causa anormalidades, pesares, tristezas, disconformidad y anonadamiento moral en el alma. Pero aquí sólo vamos a ver las anormalidades que causa o puede causar al organismo; mas entiéndase bien, que es por falta de higiene y educación Físico-Psíquico-Magnética.

Ese gran proceso fisiológico trae o puede traer (por que los lleva consigo), los siguientes trastornos:

1º Disminución y aumento de las palpitaciones cardíacas e irregularidad del pulso que siempre ocasionarán fiebre, ascendente o descendente.

2º Anomalías en la respiración, tornándose cortas y fatigosas sin tiempo a desalojar el "nitrógeno" de los pulmones ni de absorber el necesario oxígeno.

3º Suspensión del apetito o un hambre insaciable, lo que origina graves perturbaciones en los proceses digestivos ,gástricos e irregularidades secretorias.

4º Formas depresivas o agitadas en las funciones de los órganos motrices.

Todo este proceso grave se desarrolla en el organismo teniendo su base en el bulbo: por lo que no hay peligro de que se efectúe si el bulbo está intacto, aunque haya lesiones considerables en el cerebro. Y es que sólo desde el bulbo se proyectan, se desarrollan y se propagan los efectos fisiológicos del dolor.

Todo este estudio fisiológico y anatómico confirma que el dolor es el demostrador de la vida y la medicina insuperable de la moral y corrección, como también de la belleza y la pureza, y por lo tanto la verdadera balanza del verdadero progreso.

Ahora resulta claro que, tocante al placer, no es más que la resultante de una excitación moderada y desplegada con armonía, que establece o restablece el equilibrio en los centros nerviosos y sensaciones. Lo cual nos indica que el placer es ocasionado por la desaparición del dolor, por el equilibrio de todo ser, y aquí os queda la más grande lección. ¿Queréis placer? Mantened vuestro equilibrio a toda costa.

El placer mata mucho antes que el dolor; por lo que debe tomarse con toda moderación, es decir, que como dijimos en el prefacio, hay que tener en todo y primero, el grado más sublime de moral.

El placer honesto y moderado ocasiona el deseo de vivir; aumenta la fuerza de nuestras palpitaciones del corazón; nos impone las espiraciones libres y altas, lo que nos despierta apetito; se regularizan las funciones digestivas y exaltación motriz, demostrándonos el todo en la animación del rostro y las expresiones del lenguaje. Pero nada de esto se puede conseguir si no están equilibradas, en paz nuestras tres entidades: cuerpo, alma y espíritu, por que entonces no existe la armonía, que sólo ésta puede hacer el placer material, moral y espiritual, porque carta entidad y hasta cada átomo de nuestro triple ser, estará en su equilibrio, con todo su grado de sensibilidad reputado por la conciencia cargada de buena moral.

Aun hay ahora una importante cuestión que estudiar sobre la independencia de los estados sensibles, especialmente del dolor, con respecto a las percepciones correspondientes

En efecto: las Analgesias o supresión del dolor, determinados por el cloroformo o sus similares, pueden producirse acompañadas de percepción, y de conciencia, como por ejemplo, los operados quirúrgicamente.

Estos llegan a percibir el contacto y la penetración de los instrumentos quirúrgicos y hasta conservar íntegra la razón, contestando perfectamente a cualquier pregunta; y en todos los casos no se produce dolor alguno, es decir, no siente el operado el dolor: la causa es que se ha insensibilizado aquella sección de músculos y los nervios sensorios; se les ha puesto sugestivamente en estado neutro

Esto no es absoluto, porque muchos operados recuerdan después el escalofrío sentido, pero que no pudieron demostrarlo en el acto de la operación, bajo la acción analgésica de la substancia paralizadora del movimiento mecánico.

Nosotros en nuestro "Método supremo", "El magnetismo en su origen", prohibimos que se haga ninguna experiencia con instrumentos cortantes o punzantes; porque aunque nada siente el magnetizado, queda conciencia y la lesión existe en todas formas.

Además no se debe ignorar que cada hombre tiene un grado diferente de sensibilidad; y los anestésicos tienen el poder de anestesiar los músculos, mas no la conciencia: por lo que es mucho mejor y menos peligrosa la sugestión Magnética para las operaciones quirúrgicas, del operado y operador, no quedando vestigio peligroso, como queda del cloroformo que es necesario hacerlo desaparecer por otros medicamentos.

Finalmente, por cuanto se diga, no se anula la sensibilidad sólo se neutraliza, y el dolor se siente más tarde en una u otra forma: lo que quiere decir que tenemos poder para disminuir o retardarlo; pero no nos es dado anularlo por que no podemos anular la ley sin destruir la sensibilidad, lo que sólo se consigne destruyendo al hombre, a lo que no hay ningún derecho, y no son excluidos de la responsabilidad de la muerte del operado los médicos operadores, cuando es su imprevisión y su ignorancia la causa de la defunción.

Bean y Burckhard han pretendido demostrar que la impresión del dolor es mucho más lenta que las demás impresiones, comparándolo entre 12 y 43 su diferencia. Puede esto ser científico, pero no filosófico y menos acusa sabiduría; porque el dolor es efecto; la causa será el choque material o moral, que por fuerza hemos de sentir primero.

El dolor vendrá como consecuencia de la herida de los músculos o de la conciencia: y será en uno mayor que en el otro, según su mayor o menor grado de sensibilidad material o de sentimiento de conciencia.

El burro aguanta y apenas se resiente del golpe fuerte de una vara.

Un hombre puede morir con el mismo golpe, por la diferencia sensible.