CAPÍTULO IV
La reflexión

PÁRRAFO 1º
REFLEXIÓN COMPARATIVA

Hemos visto que la idea concreta o percepción sincrética, contiene percepciones analíticas que son materiales suministrados por la mente, para reconstruir imágenes o percepciones sincréticas.

Pero el conocimiento implica distinción entre dos o más percepciones cuyos elementos analíticos las asocian mentalmente, ya por semejanza como por diferencia. Pero las mismas ideas concretas, se presentan también por simultaneidad o sucesión.

Cada uno de esos cuatro vínculos es una relación cuyo conocimiento eleva el grado de conciencia.

Las relaciones además, contenidas en la percepción analítica, aparecen en nuestra mente como reflejos de las ideas concretas, por lo que, la facultad de conocer esas relaciones la denominamos Reflexión.

La reflexión se subdivide en comparativa e inductiva; o sea diferencias y semejanzas y sucesiones y concomitancias.

La comparación es un estado de conciencia que ya se ha formado.

1º Por la presencia simultánea o sucesiva de dos imágenes sugeridas o inducidas en virtud de las asociaciones.

2º Por la representación inmediata de dos grupos de percepciones analíticas, las diferentes y comunes o particulares y universales y

3º Por el renacimiento de una relación entre las imágenes comparadas en el análisis.

Esa relación que es el producto final de la reflexión comparativa se denomina semejanza entre los elementos comunes: y de diversidad entre los individuos.

Si estudiamos una planta y un insecto, la relación de diversidad es mayor que la de semejanza; pero el carácter común de ambas ideas concretas es la organización y dicha relación de semejanza es la concreta, organismo: pero las diferencias son mayores, aunque en las dos, su común es, la adhesión al suelo; la planta por su arraigo y el insecto por la locomoción propia de su especie y los distinguimos a cada uno por la palabra, vegetal y animal.

La operación comparativa por cuya virtud presentamos las calidades universales de un grupo o de una serie de ideas concretas es genérico cuyo resultado es género: y las relaciones subalternas de la diversidad llamamos especie.

Así, pues, género y especie son relaciones recíprocas, o correlativas: de modo que, una especie puede ser género con respecto a otros que le son dependientes o derivadas.

Organismo es un género cuyas especies son los vegetales y los animales, así por ejemplo tomamos un insecto y un pájaro y vemos que sus elementos particulares, forman dos nuevas relaciones de diversidad, designadas con las palabras articulado y vertebrado, y éstas serán del género animal: como animal, es del género organismo.

Siguiendo la serie comparativa escojamos dos individuos vertebrados de diferente especie y sean; una rata y un pájaro: entre los cuales se forman, nuevas relaciones que expresamos con los nombres Ave y Mamífero que, siendo distinta la especie, pertenecen, sin embargo, al género vertebrado.

Del mismo modo y por el mismo medio tenemos los mamíferos convertidos en género y distintas especies como los roedores y los carnívoros entre los cuales a la vez, abarcan nueva especies, como los caninos y felinos y que estos últimos comprenden entre sus especies a los leones (leo-felis) y a los gatos (domestica-felis) y a la vez comprendemos, que hay gatos de variadas razas y países cuya diversidad son los colores, siendo uno mismo el instinto.

Todo esto origina la reflexión, por medio de la cual y por comparación, es posible construir una escala de relaciones siendo cada una genérica respecto de la otra específica, o con relación a la que precede.

Así un grupo de ideas concretas, pertenecientes a cada relación constituye también una clase; por lo que, la clasificación es, establecer una serie diferencial de las relaciones entre el género y la especie.

Lo mismo las clases, reciben distintos nombres o denominaciones; como superiores e inferiores, referentes al género y la especie y esas denominaciones, las tomamos como base de la clasificación, con lo que llegamos a diferenciar cada individuo y es, por la fuerza del análisis.

Por lo tanto, aunque decimos reino animal; tipo vertebrado; clase mamífero; orden carnívoro; familia cánidos; especie canis, designamos la variedad como caballo Árabe, perro de caza; caballo de Atila o de fulano; Pointer inglés de fulano, etc., etc.

Entendemos, pues, que, las percepciones analíticas y las sintéticas o concretas, se enlazan por semejanza o diferencia en nuestra mente, formando relaciones comparativas; en cuya virtud, agrupamos los objetos del conocimiento, dentro de una clase determinada, o sea bajo el

nombre de un género: procedimiento éste, que nos lleva a la generalización, la que tiende por consiguiente a formar las clases correspondientes a las distintas relaciones genéricas, o que, caben dentro de una clasificación.

De esto determinamos por ejemplo que, los perros, los zorros y los lobos, componen la familia Cánida, en su relación de semejanza con vertebrados, mamíferos y carnívoros de instintos muy semejantes, y que se distinguen de los otros del mismo orden, porque son digitígrados, de hocico prolongado, con 6 muelas superiores y 7 inferiores y uñas no retráctiles.

Estas reflexiones, pues, provenientes del análisis, nos llevan a formar las clases en las especies dentro de la generalización; porque entre tanto, las percepciones sintéticas o ideas concretas del perro, del lobo, etc., individuales, están vinculadas por la fuerza de la Ley general, al elemento universal genérico.

De modo que, un sujeto del género cánido por ejemplo, no puede ser representado mentalmente sino por medio de su especie, de lo que resulta que el cánido es por necesidad una idea concreta universal o general y la diferenciamos con los nombres de la familia, perro, gato, lobo, etc., que nos indica la idea concreta particular del individuo y de su especie.

De todo este argumento se desprende además, que, dentro de una clasificación, las ideas concretas, van aumentando en generalidad, a medida que se alejan en su orden sucesivo ascendente, que lo deducimos de la idea concreta particular que nos sirve de punto de partida y llevamos nuestro pensamiento de generación a generaciones anteriores, hasta no alcanzar nuestra memoria o conocimiento al principio; salvo que entonces, entremos en la sabiduría Espírita, para presentar el axioma de la Vida Eterna y continuada, necesaria para la correlación de los hechos; y sin cuyo conocimiento, no podemos establecer una ley de sensación; pero ahí, no quiso alcanzar la ciencia.

De todo este cúmulo de estudios, se observa la existencia de tres clases de relaciones entre las ideas concretas, que son buenas leyes.

1ª La comprensión de una idea, es el conjunto de ideas más simples y singulares que aquella que contiene el conjunto y por la cual, pueden afirmarse las otras que le tributan riqueza de valor, a cuyas partes o ideas concretas (pero singulares) las reconocemos como atributos predicados; con lo que el contenido de la idea rosa comprende sus calidades propias y las universales de la rosacea en todas sus variedades.

2ª La extensión que es el conjunto de ideas; de vertebrados se extiende a las aves, peces y mamíferos, y

3ª La subordinación o dependencia de unas a otras relaciones; de cuya virtud, la idea que contiene o comprende a otra más general, pertenece a la extensión de esta misma; por ejemplo, Vertebrado pertenece a la comprensión de mamífero. Pero éste, se halla ya en la extensión de vertebrado.

Ha de comprenderse también que, la comprensión de una idea, está en razón inversa con su extensión, que las ideas particulares, son las de mayor comprensión, y por fin, que la extensión, aumenta con la universalidad de las ideas y nos obliga a deducir:

PÁRRAFO 2º
REFLEXIÓN INDUCTIVA y DEDUCTIVA

En este párrafo trascendental en el que el estudiante debe aprender a encontrar la ley del porqué, debemos hacer puntos aclarados, concretos y puros.

Punto I - La inducción.

Es un estado de conciencia formado:

1º Por la presencia simultánea o sucesiva de las imágenes asociadas.

2º Por la presentación inmediata de la idea general, de que dependen dichas imágenes, y

3º Por el nacimiento de una relación determinada en cuya virtud, una percepción depende externamente de otra, que se le ha asociado y sin cuya existencia anterior no hubiera podido presentarse.

Esta relación, abarca dos elementos objetivados por nuestra mente, que son, causa y efecto; o sea fenómeno anterior y posterior simultáneos, pero dependiendo siempre el efecto de la causa.

Es decir, que la reflexión inductiva, abarca dos clases de operaciones intelectuales: la generalización de las percepciones analíticas de un fenómeno particular observado, y la subordinación de los fenómenos exteriores, en virtud de asociaciones objetivas.

Este último papel de la inducción, nos lleva a establecer un encadenamiento natural de los fenómenos, corroborándolo por las clasificaciones de la reflexión comparativa.

De este encadenamiento natural, descubierto por el análisis, somos inducidos a conocer la serie de causas y de efectos, o fines de cada fenómeno parecidos en mucho a los géneros y especies, pero que por la comparación los especificamos.

Es sin duda alguna que de esas semejanzas especificadas por la inducción Darwin, vio la analogía de las especies y dedujo la evolución humana, del efecto que más semejanza tenía con el hombre.

Hay que observar que, como en la inducción procedemos de lo particular a lo general o universal, aunque sin completar objetivamente la serie de particulares, tenemos que adoptar una guía, una relación constante, la que tendremos como principio basado en alguna de las observaciones.

De este principio, si tiene consistencia, es decir, si resiste la prueba de las vinculaciones con las relaciones del fenómeno, ese principio, nos induce por su fuerza a deducir la ley, el porqué.

Entonces, se asienta filosóficamente que, además de causa y efecto que contienen las ideas universales, la reflexión nos descubre por inducción los principios y las leyes, y esta deducción demostrada por la inducción del

Punto II - La ley de gravedad e ideas relativas.

"Un cuerpo abandonado a su peso cae al suelo irremediablemente, si éste pesa más que el aire que desaloja".

Observamos repetidas veces este fenómeno y lo vemos siempre acompañado del mismo efecto con las variantes ondulatorias, debidas a la mayor o menor ramificación del aire, (presión): cuya relación establece en nuestra mente, otra relación que expresamos luego por la ayuda del conocimiento de la gravedad, que la convertimos en ley.

Esta ley, no es otra cosa sino la generalización del principio inductivo por la observación producida y reproducida en la prueba, que acaba por convencernos de que, "Todo cuerpo cae a la tierra, si es abandonado a su propio peso".

Pero he aquí que observamos una columna de humo que sube en vez de bajar y creemos que no es así. Lo que hay es que, la gravedad está subordinada a otro principio físico más delicado que el del peso y es la presión de las fuerzas, la que se condensa en, "El más domina al menos", como hemos sentado en nuestro libro, "El magnetismo en su origen", "Método supremo".

Esta nuestra ley, es universal para todos los mundos del infinito, y como "la ley es sólo una", rige los fenómenos de la gravedad terrestre, que difiere de la de todos los mundos en pureza y por lo tanto en peso o presión, aunque existan todas las semejanzas.

Por lo tanto la columna de humo aun pesando más que el aire, asciende, por virtud de una corriente Dinámica que lo impele, pero no anula la gravedad sino que la modifica en virtud del calor y por el tiempo que necesita el más gravedad constante para vencer al más momentáneo por la reunión de fuerzas físico-químico-Dinámicas, para producir una corriente modificadora instantánea.

Sí, la ley de gravedad subsiste, aun ante el fenómeno de la ascensión de un cuerpo que al final es vencido y cae, lo mismo que la columna de humo que se disuelve gasificándose y cayendo a la tierra.

Precisamente, ese fenómeno, nos ayuda a comprender otras leyes y nos demuestra que la gravedad está regida por otra ley mayor: la del movimiento que es más general.

Debemos observar que a este fenómeno lo han llamado excepción y no es así; sino demostración de otra ley mayor, de cuyo conflicto se ha podido observar y confirmar la existencia de otras leyes concurrentes: la de que una resultante equivale a una diferencia cuando las fuerzas concurrentes son contrarias; la de que los cuerpos menos densos son rechazados por los de mayor densidad, y la de que, todos los cuerpos caen a la tierra. Si algún cuerpo no cae, obedeciendo a una lucha, será porque la resistencia del medio ha sido mayor que la gravedad. No tienen peso suficiente para pasar las capas etéreas o atmosféricas.

Entonces se descubre que la ley de gravedad, comprende siempre los cuerpos pesados y nos sugiere las ideas relativas siguientes:

Las ideas universales por medio de la observación de las particulares.

2ª De principios o relaciones consonantes entre las percepciones.

3ª Las leyes o principios que rigen las relaciones necesarias entre las cosas, y

4ª Las ideas de causa y efecto, que crean nuevas percepciones analíticas, que surgen de los siguientes hechos.

I. Si un fenómeno A, combinado con otros fenómenos B y C, produce el efecto M N, y si el mismo fenómeno A, combinado con otros, D y E, produce un efecto M P, lo podemos calificar al fenómeno A como causa de M y a éste como efecto de A; esto será una inducción de concordancia.

II. Si un fenómeno A combinado con otros, B y C, produce un efecto M N, y si dichos fenómenos B y C producen sin A un efecto N, podemos aceptar el fenómeno A como, causa de M y a éste como efecto de A, lo que es una inducción por diferencias.

III. Si tres fenómenos A, B y C combinados producen un efecto T, X y Z, y los fenómenos B y C producen aisladamente un efecto T y Z, entendemos que el fenómeno A es causa del efecto T. Lo que es una inducción por residuo.

IV. Si el fenómeno M experimenta una modificación H cada vez que se observa igual modificación en el fenómeno. J, entendemos que H sirve de vínculo entre M y J, como fenómeno asociado por la relación de causa y efecto o que M y J son causas o efectos de la variación concomitante H.

Estos cuatro principio o leyes que rigen la existencia de las cosas de acuerdo con nuestros estados de conciencia correlativos, son corroborados por el sentido común, o experiencias invariables de toda la humanidad.