CAPÍTULO II
Memoria y asociaciones

El estudio de la memoria, es sin duda el más interesante de todos los estudios; pero lo hemos hecho en nuestro libro "Conócete a ti mismo", probando a la evidencia que "La memoria es un vacío", es decir, que quien puede aprender de memoria, un texto de otro, tiene en su memoria un vacío.

Entre la memoria y la retentividad, hay gran diferencia. La memoria es un depósito de valor constante, mientras la retentividad es la capacidad, el magnetismo remanente de la sensación: esta, no obra sino por la potencialidad de la memoria.

Un ejemplo simple, basta para demostrar todo esto. Observamos un hombre que no fue herido por una sensación moral, política, religiosa o social, ni aun artística, y nos sorprende con una idea, acaso de inmenso valor y expuesta sin preconcepción ninguna, de lo que tenemos casos a millones. ¿Por qué puede ser esto? Se ha dicho en filosofía, en teología y por la ciencia que, "Son ideas innatas" ¿Y qué son y de dónde pueden proceder las ideas innatas, sino del depósito que el espíritu lleva como archivo intransferible e indeclinable en su alma? Ahí está la memoria. En la masa encefálica no está la memoria aunque esta sea el reflector de ese archivo por que en él se instala (podemos decir) el alma, porque es como conocemos donde radican las sensaciones en principio.

Otra prueba de que el que puede aprender en textos ajenos, tiene un vacío en su memoria es que, los grandes pensadores, no pueden aprender ni una página de memoria en textos ajenos y ni de lo que ellos mismos escriben: pero les basta un epígrafe, o un hojeo al texto para darse exacta cuenta de la obra y del autor.

Es que su archivo está repleto; no caben letras pero extraen esencias que ocupan muy poco lugar y en un pensamiento, escriben toda una gran obra. Son verdaderos maestros; no encontraréis en ellos hojarasca, ni acaso galanura; no son facundos, pero sí fecundos, profundos y contundentes, lo que no encontraréis en los individuos facundos y retóricos, que son los de mucha memoria.

El hombre de mucha memoria, necesita hablar o escribir mucho para dar una solución a un tema científico, que lo tendrá que garantir con el dicho de otros. El pensador lo desarrolla en pocas líneas y lo afirma por sí sólo: Tiene conciencia plena; clara percepción de lo que afirma; por que su pensamiento, penetra en el espíritu y asocia todas las facultades a la comprensión e inteligencia del objeto y del sujeto; lo que no puede hacer el hombre que ha de valerse de su memoria para aprender de otros; de los pensadores.

Todo esto es Psíquico-espiritual; de donde nace la inteligencia científica, para que aprendan los hombres de memoria y rememoren los de talento, sus conocimientos archivados, en su Alma-Conciencia.

Vamos, pues, a estudiar por puntos algunas de las principales leyes naturales y materiales que conciernen a la memoria; pero antes debo afirmar que, "El espíritu por sí mismo o en sí mismo. No tiene memoria; pero es a causa de que no tiene tiempo tampoco, porque vive siempre en el presente eterno; pero forma su conciencia con el archivo de toda su experiencia y los instintos dominados; en cuyo archivo, el espíritu, repasa las causas de sus nuevos destinos, conforme a la justicia que él mismo es capaz de hacerse.

De esa heterogénea asociación de hechos que quedan plasmados en el alma humana, hace la materia memoria, por el estudio continuado que el espíritu hace en su archivo.

Para que esa memoria llegue al punto debido para percibir, es necesario que tenga sus conductores; y ya conocemos que estos son los sistemas de que se compone el cuerpo animal, nerviosos, musculares y óseo, que sirven lo mismo, para llevar de afuera hacia adentro, como de la conciencia a los puntos externos, las sensaciones o percepciones, cada una en su grado y su ley.

Y es así en efecto, como Hering y Hartley han demostrado la existencia de un doble poder de conservación y de reproducción, en todos los tejidos orgánicos especialmente en el muscular y el nervioso; es decir, que las modificaciones proto-plasmáticas se convierten en estados latentes, susceptibles de recobrar su calidad e intensidad que les da origen.

Esa retentividad y reproductibilidad constituyen la memoria, dicen los dos citados y lo confirman además de Hering y Hartley; Ribot, Sergi y Bain. Según los cuales, la memoria orgánica, como función general del sistema nervioso, está regida por las siguientes leyes; de las que vamos a hacer puntos separados.

1ª Ley: Retención y excitación.

Toda excitación de un centro cerebral determina en el mismo, un estado latente cuya persistencia aumenta, reproduciéndose la excitación originaria.

De este principio deducimos que, siempre que tenemos que hacer un esfuerzo, para revivir un hecho, que hemos agregado a nuestra alma-memoria-conciencia, originamos necesariamente el mismo hecho mental; pero que si no se reúnen las mismas causas que lo originaron, no es posible reproducirlo materialmente, aunque vive en nosotros hecho ley.

2ª Ley: Persistencia innata.

La persistencia del estado latente, depende también de la constitución innata de los centros nerviosos correspondientes.

Este principio debió llevar más lejos que lo que han ido los filósofos y los científicos, por la simple comparación de la obra del hombre, con la de los animales irracionales, que tienen también en su organismo las mismas condiciones materiales que el hombre; pero que en los irracionales no existe el innatismo de cosas anteriores a su existencia, en tanto que en el hombre, el innatismo, se refiere a ideas y cosas anteriores a la existencia presente.

La causa es muy trascendental, y se explica en el "Conócete a ti mismo", pero aquí como constancia diremos que, el alma del hombre y el cuerpo también, absorbe el alma y cuerpo animal de los irracionales, que conviven como instintos en el cuerpo y alma del hombre. Y como todo lo que una vez es ya no puede dejar de ser, siendo el hombre el fin perseguido por la creación, para perpetuar todas las cosas del universo, el espíritu asocia a su alma todo lo que encierra la creación, según lo va dominando; y por esto, tiene todo lo anterior a cada existencia innato en el hombre.

3ª Ley: Intensidad y estímulo.

El grado de persistencia, depende asimismo de la intensidad o duración del estímulo o de la concomitancia del organismo.

Quiere decir, pues, que como es forzoso que los estímulos vayan acompañados de su generador (que es su impulsor) y jamás puede ser que una cosa que hace contacto con otra, no deje residuos y memoria, persiste siempre la cosa en los objetos e instrumentos concomitantes, lo que nos da la clave del innatismo en el ser humano.

La intensidad también, hará que sea más o menos profunda la huella dejada en el organismo, como lo vemos en una fuerte emoción que deja jadeante al hombre: como lo explica una herida que interesa sólo un primer tejido que nos da una impresión leve, o una profunda, que nos abate si no es mortal.

El paso de una corriente eléctrica por nuestro organismo, contrae más o menos nuestros músculos y sistemas y nos deja por ende mayor o menor memoria.

Un disco fonográfico, es herido más leve o más profundo según la potencia o intensidad de la voz impresionante; pero en todas formas, leve o fuerte, dejan su rastro y se reproducen siempre que ponemos en la acción las causas que lo produjeron de donde nace una.

4ª Ley: Espontaneidad y reproducción.

Los estados latentes, tienden a reproducirse con una facilidad y espontaneidad proporcionales al número de repeticiones del fenómeno originario.

Es decir, que "Siempre que se reúnen las causas que originaron un efecto, se produce el mismo efecto", lo que no es un principio científico, sino un axioma de la sabiduría.

Reconocido en la ciencia ese principio, no debía ya la ciencia encontrar misterio en las cosas a las que la ciencia no alcanza: y debió deducir con sana filosofía, toda causa, por el efecto palpado.

Y bien; siendo conexas las percepciones, con los procesos desarrollados en los senso-motores que funcionan bajo la acción de la leyes precitadas, debe entenderse necesariamente, que dichos senso-motores, están en estado de conciencia, para lo cual, es forzoso que sean susceptibles de conservación y reproducción...

No puede ser de otro modo: sin ese depósito que han llamado experiencia que es constituido por las percepciones, pero que es la memoria Psíquica, no encontraríamos motivo para la protección individual, de la que nuestros sentidos, por ese Psiquismo, son encargados y obligados por que, por sobre todos los instintos, prevalece el de la conservación.

Una reproducción Psíquica efectuada con conciencia, equivale a la confesión de reconocimiento de las percepciones o hechos consumados estimando su localización y aun señalamos con el recuerdo el tiempo en que fue adquirida por vez primera.

Nos sucede también a menudo que nos cuesta reproducir un hecho y apenas podemos lograr un fragmento de reconocimiento: esto nos pone en camino de aseverar, que sólo hay en nuestros senso-motores, una reminiscencia. Es decir, de ese hecho que no podemos recordar por completo, sólo llegó a nuestros moto-sensores una reflexión. No hay en nosotros en esos casos la memoria Psicológica.

PÁRRAFO 1º
LA RETENTIVIDAD

La memoria Psicológica, puede ser considerada bajo dos puntos de vista: Retentividad y Reproductividad.

Las percepciones, no se conservan a no ser bajo ciertas condiciones, como ser por la intensidad, la duración, buena constitución en los órganos sensorios, la educación adecuada y las influencias: Aclaremos.

a) Intensidad: la intensidad de la excitación originaria, si no alcanza a las cifras mínimas de Weber y Fechner, no se producirá el estado de conciencia, o éste, será muy débil, casi imperceptible y muy difícil podrá ser reconocido, aun en el caso de que se conserve y se reproduzca.

b) Duración del estímulo: Si el momento de la excitación es menor que el tiempo mínimo de persistencia necesaria en el órgano periférico, la sensación se funde con la subsiguiente, como sucede con las imágenes visuales que se suceden con gran rapidez.

Por el contrario, si el intervalo entre las impresiones elementales y sucesivas es mayor que el de su persistencia en el órgano periférico, no puede formarse vinculación alguna: tal ocurre con las vibraciones sonoras que no se funden en una sensación, cuando el intervalo es mayor de un duodécimo de segundo.

c) Constitución de los órganos sensores: efectivamente, el grado individual de la retentividad, depende no poco de la naturaleza de los núcleos nerviosos, periféricos o centrales de cada organismo. Además, no solamente existen diferencias individuales, sino específicas; pues en un mismo individuo suelen ser distintas las aptitudes mnemo-técnicas parciales: unos sobresalen en la retención de las percepciones auditivas y otros en las del colorido, luz, etc.

d) Educación de los sentidos y de los centros nerviosos: en consecuencia con lo estudiado en la Psicología el ejercicio aumenta la integración material de los órganos correlativos de cada clase de percepciones porque, esa energía fisiológica, favorece la retentividad Psico-física del individuo.

e) Las influencias, las que actúan sobre el organismo y que estudia la ciencia, son especialmente las de nutrición por que reintegra fuerzas materiales que ayudan al individuo a ser fuerte y sano. Pero son de mayor importancia las influencias Psico-magnéticas, porque tocan en la biología y moral del individuo, por su espíritu y dará más luz y fuerza a su alma y por ende más lúcida memoria, mayor retentividad y más poderosa y fácil será la reproductividad.

f) La nutrición del organismo, las retenciones de la memoria, pues, son siempre a causa y únicamente de la nutrición en las dos formas dichas material y espiritual, pero van acompañadas de un proceso cerebral que, como todo trabajo orgánico, depende de las integraciones nutritivas.

De este modo nos explicamos que en la niñez, sea más fácil y duradera la memoria que en la ancianidad; esto científicamente está bien; pero no hace más que afirmar que, "La memoria es un vacío" desde que, en la niñez, hay muchas cosas que caben en la memoria y en la ancianidad se han llenado, por la acción del trabajo y la experiencia. De niño sabe poco como hombre: y como la ley es una sola, se aplica al espíritu y se confirma que, "La memoria es un vacío".

g) Nutrición moral científica y espiritual: Para que haya retención, es preciso que la nutrición moral científica y espiritual estén concordantes con la nutrición material, por que si ésta no ha de causar indigestiones, tampoco la moral, la ciencia ni la espiritualidad han de ser ni empachosas ni deficientes, por prejuicios sobre todo por dogmas y supremacías que anulan la voluntad libre que debe tener el hombre.

Lo expuesto en estas dos últimas letras no quiere decir que el dogmatizado, el prejuiciado y supremático no retenga en su memoria los efectos de las sensaciones, por que ya hemos sentado que la ley es una para ángeles y demonios (usando las palabras de Abrahám); pero lo que queremos decir es que, no pueden retener impresiones ni efectos buenos y formales porque se nutren de alimentos morales científicos y espirituales malos y falsos y por lo tanto perniciosos: tanto, que son estos hombres (sin distinción posible) los causantes de todo el mal mundial, por que mantienen las diferencias de clase y la propiedad privada material, lo que causa el antagonismo, éste los odios, y el odio, engendra las luchas y las guerras; por lo que, el mundo ha sido una inmensa Babilonia, ya que por la ley única, se reproducen en tanto que se las cultiva. Para acabar con ese caos, vienen estos cursos Austeros y Unificados.

PÁRRAFO 2º
LA REPRODUCTIVIDAD

Las percepciones retenidas y conservadas en nuestro archivo-conciencia-memoria-alma, no se pueden reproducir sin previa evocación por una excitación capaz y de su mismo género, a cuya excitación hemos llamado sugestión para abarcar con esa palabra, las infinitas formas de inspiración; pero que por fuerza esa sugestión se efectúa rigurosamente por las leyes de asociación de las que vamos a exponer las conocidas.

1ª Ley de percepción de la conservación.

Esta es una ley de conciencia, por lo que, a modo de posesión del motivo, tenemos percepción de que en nosotros reside la impresión de las cosas por las que hemos pasado, que en cualquier momento podemos provocar a voluntad.

Esta percepción es constante, pero no nos estorba ni nos impone, como no le estorba ni le impone al hombre rico y no avaro su riqueza, que sabe que la tiene, pero no le preocupa el monto total, ni las especies que la componen, una vez que las tiene asentadas en sus registros; pero que cuando necesita especificar, evoca ese registro y sus números le dan la solución de lo que busca. Así está en nosotros la ley de percepción de la conservación, que evocamos en los momentos que precisamos, y recurrimos a la inteligencia con todas sus leyes de la reproductividad.

2ª Ley de contigüidad y simultaneidad.

Es indudable que los estados de conciencia que se presentan a nuestra evocación simultánea o sucesivamente, quedan asociados, porque asociados están desde su impresión primera, y tan íntimamente están asociados, que la presencia de uno de ellos, sugiere queramos o no la reproducción de los otros.

Es indudable que los estados de conciencia que se presentan a nuestra evocación simultánea o sucesivamente, quedan asociados, porque asociados están desde su impresión primera, y tan íntimamente están asociados, que la presencia de uno de ellos, sugiere queramos o no la reproducción de los otros.

Hoy no podemos seguir "ad pédem Literae" a los Psicólogos de hasta este momento, porque a su pesar han tenido (por imposición del ambiente y el no conocimiento de las leyes del espíritu y de la electricidad) han tenido digo, los consiguientes errores que, el espiritismo desenmascara y anula.

Así, pues, fundados en la verdadera naturaleza de la conciencia, decimos que, la llamada simultaneidad, no es sino el grado máximo de la sucesión de los efectos de las causas operadas y operadoras, de nuestra evocación.

Es, así, pues, como la sucesión y la distinción, nos ponen en conocimiento de los cambios característicos de nuestra conciencia, cada vez que resucitamos en nuestra sugestión, la misma cosa que, siendo la misma es cada vez más perfecta y llega por fin esa percepción a quedar en nosotros, permanente y no invariable en las formas, pero sí en la esencia y ley, que no varía.

Las percepciones y sensaciones reproducidas continuamente, llegan a ser en los seres, la necesidad vital de la conciencia; por lo que, parecemos insensibles a las cosas reproducidas por la necesidad.

Por tanto, para que haya estado Psicológico que apreciemos como consciente para el estudio de la reproductividad, es necesario que ésta no sea constante.

Reproducidos constantemente nuestra renovación atómica por la nutrición general y no nos paramos a estudiar el fenómeno, el efecto, porque es causa conocida y definida.

Así, pues, para que nos llame la atención una reproducción y la definamos suficientemente, debemos ver, que existe un desfile sucesivo, de percepciones diferentes.

Hay que tener presente que, las sucesiones Psicológicas tienen sus límites: si se producen separadas por marcados intervalos, estén o no ocupados por otras percepciones, será muy débil la conexión: mas si el intervalo entre dos percepciones, es mínimo, pareciendo una misma percepción, o un sólo estado de conciencia, la asociación estará en su máximo de intensidad; pero, sin embargo, en los dos casos, la fuerza de sugestión es poco más o menos la misma.

Hay un ejemplo tomado por muchos lectores y profesores de filosofía, que pone en claro la reproductividad de estados de conciencia sucesiva. Una fruta que nos es desconocida en sus cualidades, la tomamos y es desagradable el tacto: la olemos y nos da una sensación de perfume: la mordemos y nos resulta agria. Aquí tenemos una serie de impresiones distintas procedentes del mismo objeto, y en su sucesión han determinado diversos estados de conciencia o sean las sensaciones de color, olor, forma, tamaño, tacto y sabor sui géneris, que luego cualquiera de esos estados o impresiones que provoquemos aisladamente, suscita toda las otras.

Una rosa, es un conjunto de estímulos que pueden actuar simultáneamente sobre los sentidos de la vista, del olfato y del tacto y nos origina las siguientes impresiones:

a) Color, rosado, blanco, etc.

b) Olor, agradable.

e) Forma, esferoidal.

d) Tacto, suave.

Vemos, pues, muchas modificaciones fisiológicas, determinadas al mismo tiempo, pero manifestadas asociadas en una sola impresión compleja y los estados de conciencia, correlativos y parciales, constituyen un sólo fenómeno Psicológico: como en la rosa o la fruta que fue la causa objetiva y lo mismo es con todos los objetos y sujetos; cuyo conjunto pertenece a la metafísica por la metamorfosis que encierran.

Una prueba eficiente de todo este argumento es que: siendo independientes y parciales las sensaciones, una sola de ellas atrae por asociación todas las otras, lo que a la vez confirma la independencia entre ellas. Y que, la asociación entre todas, renueva la percepción, está demostrado en que, sin tener delante la rosa, la fruta, o el objeto: o cerrados los ojos (si lo tenemos entre nosotros), nos es dado reproducir el mismo estado de conciencia. Y es porque ya, el objeto, vive en nuestros sentidos, por retención y lo reproducimos. Lo que prueba también que, no puede existir la ilusión.

3ª Ley de similitud y semejanza.

Son en realidad dos leyes diferentes la similitud y la semejanza; pero en su gran parentesco, puede considerarse como una sola ley en la filosofía, que la ciencia en su necesidad matemática ya las separa.

En efecto: los estados de conciencia que presentan elementos comunes con otros anteriores, sugieren necesariamente, las de semejanza y diversidad. Caben, pues, en una teoría concordante, como la considerada en la explicación de la ley precedente, la semejanza, cuyo grado es la identidad, no caracteriza los estados conscientes que proceden más bien de la distinción, que debemos comprender Diversidad.

En este punto se detiene Bain, confuso ante la similitud y la semejanza y desea penetrar en el laberinto y señalar puerta de salida a esa confusión y cree señalar esa puerta en lo siguiente: "Por medio de las asociaciones de semejanza, llenamos los vacíos que deja la deficiencia de nuestros sentidos". Pero la verdad es que entre similitud y semejanza es bien pequeña la diferencia, para ocupar tiempo a los científicos, que no es provechoso para nadie, desde que debe tenerse presente, que todo es semejante y nada igual a otra cosa, consagrando como axioma y ley:

En todas las cosas del universo infinito, no hay dos iguales; cada una tiene un grado y valor diferente.

No queremos decir con esto que es del todo perdido el tiempo de esas comprobaciones de la diferencia; si no que no debe absorberse el tiempo que reclaman otras cosas más de necesidad, pues sólo para la armonía musical, pueden tenerse en cuenta esas diferencias infinitesimales y en realidad a ese arte le están confiados esos laberintos.

Para el filósofo y el matemático, basta el conocimiento de que entre la similitud y la semejanza, el vacío lo llena la concordancia de la conciencia diferencial, puesto que es un quebrado matemático infinitesimal, de valor demasiado insignificante para la materia, aunque para el espíritu tenga relativo y apreciable valor, porque lo puede medir en su matemática pura. Pero para comprensión total de todos, decimos que: la similitud y la semejanza son (en comparación) como una puerta y una contrapuerta: hacen el mismo oficio de cerrar, o abrir y guardar. Puede ser una puerta de hierro y la otra de madera u otra materia y hay la misma ley para las dos, aunque la una sea más fuerte que la otra; pero son puertas las dos y hay similitud y semejanza; pero no la hay entre lo blanco y lo negro ni entre lo redondo y lo cuadrado, prescindiendo de la semejanza que pudiera hacer en la substancia o materia.

Concretando, sentaremos esta ley. La semejanza es a la similitud, como la sucesión es a la simultaneidad, o sea grados mínimos de diferencia, pero que producen estados de conciencia caracterizados, que crean una nueva ley, ya que todo produce en la naturaleza un efecto o muchos efectos de los que, cada movimiento es causa.

4ª Ley de inducción Dinamismo.

Una percepción simple, no sólo evoca las concomitantes antecedentes y subsiguientes (si ya es renovada), lo mismo que los semejantes o contrapuestas que la precedieron: si no que, ese grupo de asociaciones, ejerce sobre las demás una influencia análoga, a la que hemos explicado en la Dínamo que llamamos inducción: de lo que resulta que: "Toda sugestión, directa o indirecta, induce las percepciones asociadas al grupo a que pertenece la excitación originaria".

La comprensión de esta ley, requiere las matemáticas; y al efecto, tenemos una percepción simple que denominamos P, cuya presencia nos sugiere la renovación de un grupo M que lo forman cuatro percepciones retenidas que señalamos; c por similaridad, y d por contraposición. Pero, en todo este grupo de percepciones asociadas a b y que las ha sugerido a, se encuentra asociada del mismo modo, a otro grupo que vamos a llamar N, formado de otras percepciones que están asociadas entre sí y una de ellas (cualquiera) es susceptible de ser sugerida por a. Puede ocurrir lo mismo con la percepción b con respecto a otro grupo O, cuyos elementos serían sugeridos al mismo tiempo que los de N; si llamamos P y Q a los grupos asociados respectivamente a, c y d, tendremos como resultado final que, el grupo M sugerido por P atrae los grupos N, O, P y Q, es decir que esos grupos de asociaciones han sido inducidos por el grupo M.

De esta ley se deduce que, mediante la inducción, las asociaciones se desarrollan inmensa e infinitamente y pueblan en todo instante a nuestro espíritu, de percepciones despertadas por una excitación cualquiera, periférica o central; porque generalmente, el estímulo procede de un fenómeno del organismo y que actuando sobre los centros nerviosos, revive impresiones que dan lugar a renovaciones perceptivas, tras de las cuales surgen y resurgen por sugestión e inducción, otras muchas percepciones que le están asociadas: lo que ocurre por ejemplo en los estados febriles como también en los llamados sueños y pesadillas.

Vamos a internarnos un momento en un fenómeno curioso, que se refiere a las reproducciones de la memoria; y es, el carácter inconsciente de las asociaciones que se verifican, conforme con las leyes que explicamos.

Las sugestiones e inducciones asociacionistas, tienen lugar de una manera tan automática y fatal, que nuestros esfuerzos por desterrar un recuerdo provocado, no hacen más que reanimarlo. Y aun ocurre con frecuencia que nos es imposible traer a nuestra memoria, un nombre, una fecha, un acontecimiento y hasta una tonada musical; por más esfuerzos que hacemos en recordar tales percepciones, no lo conseguimos; y luego, esos recuerdos, nos vienen solos, destacándose claramente en nuestra conciencia.

Carpenter, designó a este fenómeno con el nombre de "Cerebración inconsciente" y lo quiere explicar como lo entiende.

Supone una serie de grupos de asociaciones A, B, C y D que son inducidos en el orden de esas letras: Si por medio de una percepción contenida en A pretendemos reproducir otra del grupo D, es necesario esperar a que la corriente asociacionista agite los grupos B y C. Pero si este último grupo no se encuentra, sino débilmente vinculado a sus vecinos B o D, la serie quedará interrumpida y la inducción, no alcanzará al grupo D; mas el esfuerzo producido, habrá iniciado un trabajo de inervación que impulsado por las huellas casi borradas, las profundizará reforzando el vínculo débil primitivamente, o debilitado por las influencias que obran sobre la reproducción: terminada esa labor automática e inconsciente, la excitación llega a D y el recuerdo perseguido se presenta espontáneamente. Hablando eléctricamente, el argumento es más sencillo.

"La inducción venció a la resistencia y se hizo la luz".

Mas es verdad que a veces la impresión de un estímulo es tan débil, que no alcanza a producir un estado consciente definido y en otros casos, la presencia de excitaciones simultáneas, numerosas e intensas, hacen pasar inadvertida una percepción; pero siempre que la modificación respectiva haya podido ser retenida, la cerebración inconsciente, nos presentará la percepción en cualquier momento, en vigilia o en el sueño.

Aquí es necesario sentar para quitar malos entendidos y anular errores de casi todos los filósofos y hombres científicos y materialistas que esa cerebraci6n inconsciente no se obra por la exclusividad del cerebro ni del sistema nervioso, en lo que no hacen más que el papel de reflectores; la representación es del espíritu nuestro, que responde a la evocación hecha de aquella percepción: y lo hace cuando y como puede. Cuantos rodeos se busquen para eximir al espíritu de sus exclusivas funciones, es retrasar el trabajo y aun el mismo espíritu al que se le quiere desconocer, obra ese fenómeno para corrección del No-yo supremático y rebelde al yo. La verdad es, que todo debe corresponderse porque todo a todo se sirve; y cada cosa debe obrar en su ley para mantener la armonía de todo lo heterogéneo, en un modo homogéneo, como luego hemos de ver.

La nutrición material, moral y espiritual es la influencia completa para las retenciones de la memoria y se requiere la buena circulación, para la mejor reproducción de todos los fenómenos. Lo cual nos explica, que, en las personas jóvenes, los recuerdos se desarrollan más rápidos que en el anciano.

Los estimulantes son también motivo de rapidez en las percepciones entre los que se cuenta con el café negro. En la reproducción es tardía en los ancianos caducos y achacosos, en los cardíacos y anémicos, como también en los narcotizados, y de los que han ingerido substancias sedativas como el bromuro de potasio.

La memoria puede sufrir alteraciones patológicas y aun perderse por completo; pero esto último no puede suceder sino por aberraciones del espíritu que abandona su materia, lo que debe explicarse en Psiquiatría.

Hay algunos casos de revelaciones del espíritu, que los han calificado de cerebración inconsciente, lo que negamos; porque es sólo el espíritu el que mueve a nuestro cerebro, por el alma en último caso y no es capaz el cerebro, ni nuestro sistema nervioso, de revelarse a sí mismo nada sin los causantes alma y espíritu.

El caso de un cajero inglés que no podía acordarse de una partida que había pagado y no la asentó en sus libros, y que preocupado con esa falta se acostó y en sueños se le representó toda la faena del día, llegando a ver que había pagado esa cantidad a un tartamudo que lo fastidió por no entenderlo; a la mañana pudo llenar ese vacío.

Otro caso es que, una señora que no había recordado la suma de su cuenta corriente, y mirando a un objeto no pensaba ya en la cuenta, cuando se vio sorprendida en su mente, por la cantidad justa.

La misma señora en otra ocasión lee una carta y la dirección de la persona; pero no la apuntó y rasgó la carta, no acordándose más de la dirección; en la necesidad imperiosa de escribir se esforzaba en rememorar la dirección y quedó como estática mirando a un cristal y vio escrita la dirección claramente.

En estas pequeñeces se han entretenido los Pseudo-Psicólogos y señalan esos tres casos como cerebración inconsciente, cuando hay millones de millones de casos análogos todos los días. Pero estas rememoraciones, ¿ son por causa del cerebro o del sistema nervioso? No tal; lo que hay es que por la necesidad hemos evocado ese recuerdo y nuestro espíritu en primer caso, y en segundo nuestros guías o familiares espirituales (que siempre están algunos junto a nosotros), regraban en nuestra mente más profundo el hecho y nos lo muestran para evitarnos el daño que nos originaría. ¿ Y por qué medios nos los han de mostrar, más que reviviéndolos en nuestro cerebro, única placa destinada a impresionar los clichés? . . .

He dicho "y nuestro espíritu en primer caso y en segundo nuestros guías y familiares"; esto puede ser motivo de confusión y no puedo dejar niebla en este artículo importantísimo.

Sí, sucede que nuestro espíritu, por necesidad propia, por ayuda a otros afines, por correspondencia a otros espíritus también; se desdobla y se va hasta donde la elasticidad de su alma le permite, pudiendo encontrarse muy lejos y en remotos mundos (pero sin romper sus ligaduras, mas sí debilitándolas), cuando llega a su materia uno de esos casos, una de esas impresiones, que por falta del agente espíritu, se graba muy débilmente en nuestra mente y retina, quedando apenas la estela.

Vuelve el espíritu y no se cuida de aquel asiento débil, por no serle necesario de momento a la materia. Pero tan pronto es necesario rememorar el hecho evocamos la semiconciencia y nuestro espíritu pide a los familiares informes y se los dan y rehacen el hecho por sí mismos, o lo encarga a los afines que presenciaron y le es rememorado a la materia. ¿ Dónde está aquí la "cerebración inconsciente"? Aquí no ha hecho el cerebro ni el sistema nervioso más que el papel que le está dado: imprimir reflejar los hechos a los sentidos del espíritu, materializados en todo nuestro organismo. Y todo otro papel inteligente dado a la materia, es erróneo y aun malicioso, inspirado por otros espíritus perversos, en contra de la verdad Espiritismo del que quieran que no, ellos forman parte, pero en el mal, porque los dominan las pasiones. Vamos a continuar nuestro estudio de las causas del olvido de la memoria.

En lo que físicamente afecta a la memoria de sus principales enfermedades, las conocemos con bastante precisión descriptas por Ribot y clasificadas en dos grupos que son "la hiperemnesia o excitación extraordinaria de la memoria por fiebres y delirios y las amnesias; pérdidas parciales o totales, temporarias o definitivas de las facultades mnemotécnicas.

En el segundo grupo está incluida la Afasia u olvido de la palabra o del lenguaje. Si la afasia es relativa a los movimientos orgánicos que producen la palabra oral o escrita, se llama respectivamente Afemia o agrafia; en suma que, la amnesia y la hiperemnesia son a los centros cerebrales, lo que la anestesia e hiperestesia, a la periferia del sistema nervioso.

El cirujano Broca, estudió con buen resultado en las enfermedades de la memoria, y muy en particular sobre la afasia y determinó cuatro localizaciones cerebrales en las circunvoluciones del hemisferio izquierdo del encéfalo y señaló: 1ª, temporal: Memoria Auditivo-verbal; 2ª parietal: Memoria visual de signos y escrituras; 3ª, frontal: Memoria motriz del lenguaje escrito; 4ª, afección total.

En cuanto a la disolución o pérdida gradual de la memoria se ha observado que este grave estado sobreviene por lesiones cerebrales o por senilidad, pero en uno y otro caso, la amnesia comienza por los hechos más próximos y avanza invadiendo el intelecto todo el individuo, extinguiendo en seguida los recuerdos vinculados a los sentimientos, acabando por destruir la memoria motriz de los actos mecánicos, apareciendo la parálisis.

La demencia precursora de la muerte, es el término de esa devastación Psicológica, pero cuando esta demencia no procede de la senectud, puede verificarse la curación, restaurándose las funciones mnemotécnicas que se operan en el orden inverso que desaparecieron, es decir, que se iluminan primero las últimas que se obscurecieron.

5ª Ley. Armonía de la Variedad.

¿ Dónde radica esta ley total? ¿ Cuáles son sus funciones? La ciencia no ha tenido ojos ni sentidos para sentir y ver la ley superior que ordena las cuatro leyes precedentes, como a todas las demás y las de todo el universo. Digo de todo el universo, para dar el valor justo a esta omnipotente ley que es capaz de hacer la más grande armonía de la más grande variedad.

Sí, es la misma ley que gobierna el universo infinito y que sin embargo está en el hombre, pero en su espíritu imponiéndose (sin coartar la libertad) a todas las leyes de la infinita variedad que obran en nuestro organismo.

Cualquiera falla de las cuatro leyes que hemos estudiado afecta de lleno a esa misma ley y lo anota como punto de estudio que habrá de resolver en esa u otra nueva existencia.

Cualquiera de las partes infinitas del complicado organismo que mueve cada una de esas leyes, atiende solícita la ley de armonía y mantiene el equilibrio de la vida, todo el tiempo que el destino de cada existencia marca, el que se cumple inapelablemente.

El papel más importante de la ley de armonía es la belleza del conjunto de las cosas y de cada una individualmente; y de las funciones depende el orden de las cosas y el servicio nuestro de cada cosa, obrando todas a la vez sin estorbarse ninguna en su inmenso torbellino apretado de nuestro organismo, que contiene todas las cosas del universo.

Sus funciones ya las vemos: y como sabemos que sólo el espíritu es el ordenador, el factor y el responsable, la ley está en él.

Si se achacara que hay fallas, sólo habrá que contestar que no es culpa de la ley; sino del antagonismo de los instintos que hacen las pasiones y ponen en lucha a nuestros átomos y éstos, a nuestro todo material y espiritual. Pero las fallas son momentáneas (aunque duren toda una existencia) a igualarlo todo, llega la ley de compensación que trabaja por orden de la armonía y todas obedecen a la ley de amor, que tiene todos los atributos del creador.

La mecánica de esta ley la de las cuatro leyes precedentes, por las que la comprenderéis con toda la claridad.

PÁRRAFO 3º
EL LENGUAJE Y LA CONCIENCIA
(Concepción)

Ahora conocemos la percepción reproducida: es igual (como estado de conciencia), a la percepción original, difiere de ésta empero, en dos elementos: en su intensidad, que es menor para la reproducida; y el proceso previo, que es central y sin excitación periférica.

Pero las sugestiones e inducciones asociacionistas, son tan inconscientes y se verifican tan automáticamente, como las corrientes impresionales determinadas por un estímulo externo o interno. Y también se verifica en ambas clases de percepción, la llamada evolución a la inconsciencia, que es justamente la función de la 5ª Ley de Armonía inconsciente para la materia, pero de conciencia en el alma, por el espíritu.

Si la ciencia no vio antes de ahora esa ley, es porque ella escapa a la balanza y cúbica de la química que, por muy sutiles que sean esos instrumentos, no lo son tanto, que puedan salir de la materia, siempre rústica (comparada con el espíritu), así sea su pureza de 5ª esencia, como lo es nuestra alma, aunque esté obscurecida por las pasiones.

Las percepciones originales pasan a archivarse, como estados latentes, pero inconscientes, a la memoria Psíquica, esperando ser suscitadas para mostrarse en la forma que lo hemos visto atrás o como lo vemos luego por la palabra.

Si la suscitación no ocurre en mucho tiempo, la percepción retenida, no se debilita como han creído muchos Psicólogos, sino que queda cubierta por otra posterior, como una hoja de un libro queda cubierta por otra, y para leer la de abajo, hay que levantar la de arriba: lo mismo sucede en nuestra conciencia o memoria Psíquica, que no es otra cosa que nuestra alma, que es nuestro eterno archivo, en la que el espíritu asienta para siempre todas las percepciones; pero tiene que hojear su archivo, siempre que le pedimos una rememoración de una percepción.

Puede parecernos olvidada una percepción; parecerá haberse desasociado, pero no puede ocurrir tal cosa, porque nada, de lo que una vez fue, puede dejar de ser. Lo que tarde en reproducirse una percepción evocada, será el tiempo que el espíritu necesite para remover su archivo.

Hay algunos casos en la evocación de una percepción que es pedida por individuos extraños, sugerida por influencia para molestarnos con el sufrimiento o ponernos en un nuevo peligro, tocándonos un mal entendido honor o amor propio y acude a nuestra memoria una parte sola; (la que sabe nuestro enemigo sugerente), pero la otra parte no aparece y es que nuestro espíritu ha entendido la treta; y cierra herméticamente esa percepción, por sabiduría y por justicia.

Ahora que sabéis la causa de muchas incertidumbres o incompletas reproducciones, vamos a ver cómo se presentan las percepciones reproducidas.

Comienzan éstas por presentarse localizadas, es decir, con la ubicación que les corresponde entre los demás recuerdos que las acompañan, en virtud de la simultaneidad o sucesión; pero con el transcurso del tiempo, y en virtud del aumento de las asociaciones, las percepciones conservadas acaban por emanciparse, a punto de que, al reproducirse, es posible la conciencia de su localización.

A esta evolución que se cree inconsciente, debemos sin embargo, casi todas las manifestaciones ordinarias de nuestra vida Psíquica: el lenguaje y el cálculo, suministran ejemplos patentes de ese automatismo de la memoria Psicológica; y en los estudios, no hacemos sino reproducir los conocimientos asimilados, perdiendo el recuerdo del momento y del libro en los que los hemos adquirido, y en tal caso las percepciones quedan definitivamente incorporadas al dominio de nuestra inteligencia y se suscitan sin conciencia anticipada. Recordar aquí lo que os he dicho sobre lo qué es la memoria y comprobaréis una vez más que ésta es un vacío.

Os quedan establecidas las diferencias generales entre las percepciones originales y las reproducidas; pero observar que no es absoluta la falta de excitación periférica en las reproducciones perceptivas, y ya hemos dicho atrás que la localización y objetivación de las sensaciones se debe a una onda nerviosa centrífuga, o sea el retroceso de la excitación nerviosa hasta la periférica.

Así, dicho retorno no tiene objeto en percepciones reproducidas porque falta el estímulo o causa de la excitación. Pero, sin embargo, es fácil comprobar que las reproducciones van acompañadas de la onda centrífuga anexa a las percepciones originales; aunque el retroceso es tan débil que apenas alcanza a la periferia de los órganos en que deberíamos encontrar el esmulo.

Prueba de esto son los fenómenos reflejos que en los órganos locales del gusto (como la sensación de la saliva) y del tacto nervioso (como el temblor), se verifican en nosotros al solo recuerdo de un manjar que hemos gustado antes de la impresión desagradable o al tocar un reptil.

Semejantes ejemplos pueden citarse para el oído y el olfato, aunque el sentido que más claramente nos presenta el fenómeno es el de la vista, la que nos suministra las percepciones más numerosas y adecuadas, para que podamos reconstruir el estímulo de forma, dimensiones, color, movimiento y posición; tanto que aunque cerremos los ojos, la reproducción se origina, porque a los ojos materiales los reemplaza el estado de conciencia, menos equívoco que los mismos ojos, reapareciendo las formas, color, posición, movimiento, etc., en nuestro interior, como si los viéramos en un perfecto estado de vida en nuestra mente, como por ejemplo, hemos presenciado una escena cualquiera, un juego, una figura o un cuadro, libro, etc., estos objetos se presentan in mente y los reproducimos en el lenguaje y sonidos por la palabra y el canto, por el escrito y el dibujo y aun los sujetamos por los números y la pauta musical.

La imagen mental es debida, pues, al predominio del sentido de la vista, la que lleva anexos todos los otros sentidos.

Las imágenes mentales que llaman concepciones, son por el poder Psíquico de nuestro espíritu; pero que se sirve de las corrientes nerviosas derivadas de las percepciones reproducidas; y será más o menos rápida la concepción, según el grado de memoria y de asociaciones del individuo, arreglado a la constitución del sistema nervioso y por todo según el despejo mental o desarrollo Psíquico e intelectual.

Puede ser la Concepción adulterada y también viciada, lo que dependerá de la moralidad del individuo en su mayor parte y a causa de un deficiente desarrollo intelectual y facultades psíquicas, más por las siguientes causas:

Causa: Anormalidad y Anomalía.

En esta causa entran toda clase de enfermedades que atacan la mentalidad sobre todos los estados febriles.

Causa: Incoherencia; Puede ser una concepción incoherente además de por las causas del anterior punto, por influencias extrañas que se oponen a nuestro espíritu y le es difícil presentar la imagen y la concepción, porque se vician y mixtifican y entonces aparecen las asociaciones sin conexión con los estímulos, y aun se dan muchos casos en que ni las palabras son coherentes y se puede observar en algunos maniáticos que hacen Logomaquias sin poder unir conceptos: son disparates, científicos, poéticos, o literarios (tienen su gallinero revolucionado).

Causa: Lentitud y Celeridad; de las dos causas anteriores puede producirse esta 3ª y es general que así suceda: resultando la concepción adulterada y viciada, lo mismo por la lentitud que corta y borra las conexiones, como por la celeridad de los conceptos que amontona sin ser posible la distinción de los elementos de concepción lo que observamos en los hipócritas y maliciosos, que crean otra.

Causa: Intensidad; La intensidad puede ser excesiva o perversiva del retroceso centrífugo, derivado de las percepciones reproducidas y originadas fisiológicamente; pero Psíquicamente, por la voluntad perversa del mixtificador que por desgracia para la humanidad hay abundancia de esos individuos que son los que traen en entera disensión y lucha a los pensadores, como lo vamos a ver en el siguiente caso, en el que han sentado un gravísimo error que hemos de anular.

"Ocurre en efecto, que una imagen mental produce una excitación central de gran intensidad y recorriendo las vías habituales periféricas llegan a localizarse en los órganos sensorios en la forma representativa reproducida exactamente, como si se tratara de una percepción original; en este caso el sujeto tomará por realidad sus aspiraciones, confundiendo éstas, con las directamente provocadas. Dicho fenómeno es el designado con el nombre de Alucinación, siendo frecuente en los alienados, en los enfermos con delirio, en los hipnotizados y en los sonámbulos" .

"Sucede, empero, que existiendo en realidad un objeto presente que actúa sobre los órganos sensorios, su imagen mental, es substituida por otra en virtud de la corriente nerviosa, es decir que aparece un objeto distinto del que, impresionados los sentidos es la "ilusión". Las ilusiones o errores de los sentidos suelen presentarse durante la excitación producida por estados emocionales y pasionales, como acontece a los miedosos, a los celosos, a los iracundos, etc."

"Refiérese el caso de un marido víctima de una pesadilla durante la cual soñó ser asaltado por un ladrón y que despierto continuó dominado por las emociones correlativas, apoderándose de una pistola que disparó sobre su esposa, a quien tomó por el asaltante, siendo así que había acudido a las voces que diera el cónyuge durante su funesto ensueño".

Como se ve, el caso es de lo más vulgar, y todos sabemos más de uno y muchos similares y diferentes. ¿ Es una ilusión? ¿ Una alucinación? Están bautizados esos casos con esos y otros nombres; para la ciencia es un fenómeno; un misterio. Pero no hay tal ilusión ni alucinación, aunque sí cabe la aberración.

En primer lugar, repetimos, que no cabe la fantasía, como tampoco hay fantasmas... pues la imaginación no alcanza a forjar lo irrealizable, lo que no existe o ha existido, o existirá; en cuyo caso último eso que llaman alucinación, ilusión, pesadilla o sueño, no es más que la rememoración de hechos sucedidos o revelaciones de lo que sucederá.

En segundo lugar decimos que la materia llámese cerebro, nervios o músculos no tiene la potencia facultativa de crear tampoco lo irrealizable, pero ni aun de idear lo a crearse, porque no es de su ley y mucho menos tratándose de actos biológicos y espirituales, los que sólo y siempre son competencia del espíritu; aunque algunas veces (pero por concomitancia), los pueda manifestar el alma humana, la que se sirve de la materia por consentimiento u orden del espíritu.

Pero concretándonos al caso transcripto, lo que hay es que aquella esposa, en existencia anterior, ha sido realmente un ladrón que ha robado o perseguido al que ahora es su esposo, que por la sabiduría de la ley a pedido del delincuente, han vuelto a una nueva vida, para apagar el odio y pagar a su robado, porque "Si odias tendrás que amar"; "Si matas, con tus besos resucitarás al muerto", dice la ley inflexible y todo espíritu la sabe.

Y bien: el espíritu de la esposa se ha presentado al del esposo representando el ladrón antiguo. El espíritu del esposo, que odiaba, ve a su ladrón y consuma, lo que antes no pudo obrar. Era más virtuoso el espíritu del ladrón que el del robado; aquel se hace mujer para ganar el amor y con él y la administración de la casa, restituir lo que le reclama. Pero he aquí que ha pagado; y el espíritu avaro y egoísta descubre en la visión al delincuente (según la ley de la sociedad), y no tiene en cuenta más que su deseo de venganza y mata, obrando por la materia. Estaba aberrado; no hubo ilusión ni alucinación.

Esa es la filosofía espiritista probada en millones de casos y para la cual no existen los misterios ni los fenómenos; ni separa la filosofía y leyes de la materia de las del espíritu, porque son las mismas, aunque la diferencia de grado las haga aparecer diferentes. Pero ya esos errores desaparecen y a descubrir la incógnita, vienen estos cursos austeros, preparando así una sola filosofía que siempre será la misma, pero ascendiendo siempre en perfección.

Ahora llegamos al momento oportuno de examinar y aclarar una propiedad común a todos los fenómenos que hemos alistado: "La propiedad de revelarse al individuo en el cual se producen". Cuya propiedad es sólo de la conciencia, percepción en la que se identifican el sujeto activo y el objeto pasivo. En las demás percepciones se conexionan el yo y el No-yo, en la conciencia; cuya conexión existe entre el yo y sus modalidades.

Al respecto, Kant reconoció que existían dos estados conscientes: la conciencia pasiva, en cuya virtud el yo se confunde con los fenómenos percibidos, y la conciencia activa, derivada de la asociación de los fenómenos internos, vinculados por el centro único y originario, que es el sujeto pensante.

Conforme con esto y observando el desarrollo progresivo de las aptitudes psicológicas del niño de generación en generación, Baldwin, llegó a la conclusión de que "la conciencia infantil se formaba mediante la siguiente evolución :

a) Por la asociación entre las percepciones de individualidad y movimiento, por las cuales el niño distingue las personas de los objetos.

b) Las asociaciones por semejanza y contraste entre los movimientos regulares de las personas y las irregulares de los objetos.

c) La percepción de los fenómenos constitutivos del carácter personal de los individuos, y

d) Por la identificación de los fenómenos internos asociados a movimientos que el niño experimenta con los observados en los demás individuos.

Y la verdad es que, la percepción es capaz de abarcar las modalidades Psicológicas de un individuo: la imagen física de éste, asociado a sus calidades percibidas, forma la idea concreta de un sujeto. Este, puede ser el mismo yo pensante y entonces la idea concreta se confunde con la conciencia.

La conciencia entonces es un sentido íntimo probado por la ley de deducción y según lo estudian y sostienen los eclécticos sirve de punto de partida a las sensaciones y percepciones del Yo.

Nosotros hemos sentado que, la conciencia es el archivo del espíritu y queda confirmado por el principio ecléctico; por lo que, sí, el yo pensante parte de la conciencia en la demostración de las sensaciones y percepciones ya realizados. Pero es que primero al originarlos, los depositó allí porque es su cofre de valores donde eternamente guarda todo y nada olvida; pero tiene que remover las que están sobre las que evocamos, causa del retraso en rememorar algunas como hemos expuesto atrás.

Con esto ya conocemos el papel característico de la conciencia, dentro del orden Psicológico y su calidad distintiva de los fenómenos del alma.

Hartmann, ha complicado esta cuestión en su "Fisiología de lo inconsciente", porque este filósofo buscaba solo una ley científica material, que si puede hacerse en el conjunto atómico de las cosas, no puede aplicarse estrictamente a cada átomo por igual, porque sus instintos son semejantes pero no iguales; causa por la cual la ley o ciencia material que prescinda del espíritu no hará más que confusión, Y porque en las ciencias se ha prescindido del espíritu, sólo hay confusión, dudas, hipótesis sin resolver y deshonor en todos los hombres.

En verdad, ¿cómo explicar el tránsito imperceptible de la modificación fisiológica inconsciente, a la modalidad Psíquica consciente y de ésta al hábito otra vez inconsciente, prescindiendo del espíritu que en todo forma el todo de las causas?

En cuanto a lo físico, ya hemos explicado que las impresiones fisiológicas necesitaban pasar de cierto grado de intensidad, para generar un proceso consciente, y que alcanzando dicho límite, sólo pueden revelarse al sujeto mediante un previo proceso que han llamado "Cerebración inconsciente", pero que nosotros conocemos y adjudicamos, al examen que el espíritu tiene que hacer antes de demostrarlo.

El fenómeno demuestra que la conciencia no es el árbitro exclusivo de manifestar las percepciones, sino por orden de posición y de orden del Director espíritu. Y demuestra además, que, sólo cuando las sensaciones han sido perfectamente grabadas, puede mostrarlas al momento de nuestra evocación y de no ser así es necesario el proceso previo.

Es verdad que el trabajo mental se opera en el umbral, o puertas de la conciencia, porque este sentido es el encargado de proyectar la visión, sensación o estímulo, lo que llamamos memoria que significa recordar, presentar.

Refiriéndonos a la unidad de la conciencia ya nos podemos dar cuenta de que está constituida por la asociación de percepciones próximas y remotas con la de nuestra personalidad en la que se ha revelado.

En algunos estados mórbidos, suele romperse esa cadena de asociación, por la eliminación de los órganos que la contenían, lo que se debe estudiar en sus causas, por la anatomía.

Se ha sentado por algunos que esos estados mórbidos, o uno de ellos son "El desdoblamiento de la conciencia en las que se desvanece el yo, para atribuir a otro individuo todos nuestros actos". No; la conciencia no se desdobla; la conciencia se abre. El que se desdobla es el espíritu, para irse a estudiar, a enseñar o ayudar y también para dar entrada a otro espíritu en su cuerpo; pero para esto, es forzoso tenga facultades medianímicas, lo que aprenderéis en nuestros libros "Método Supremo" y "El espiritismo en su asiento", a donde os remitimos.

Hay algunas anomalías y anormalidad de la conciencia, procedentes de enfermedades mentales, pero por desgaste cerebral, o elevación, o baja temperatura: mas los llamados Crepúsculos Psíquicos es una blasfemia denominarlos enfermedades, aunque causen efectos Patológicos en individuos que no se rinden a las facultades medianímicas de su espíritu.

Estos individuos sufren accesos anormales e intermitentes o crisis, durante los cuales se borra el conocimiento propio; desaparece su yo; pero el individuo no recuerda nada, salvo que también posea la videncia en cuyo caso habrá visto al que se posesionó de su materia, o los cuadros que le quieran presentar; fenómenos estos que han querido tener por alucinaciones e ilusiones y a esos individuos se les ha tratado por locos, siendo (si la locura existiera), los locos, esos maliciosos que obraron siempre contra el espíritu, siendo así que sólo por el espíritu son ellos hombres y ¡¡sabios!!

Hay individuos tan aberrados que antes de responder a su espíritu, prefieren que éste los castigue con la continua absorción de un pensamiento trágico, que los llena de estupor y otras veces se creen perseguidos, perdidos en continuada pesadilla, o también encerrándose el espíritu dentro del individuo para hacer vivir a su materia en una desesperación, o en un éxtasis, que al fin, lo anula para la vida, porque llega a no creer ni acordarse de su propia personalidad. La ciencia médica califica estos, casos patológicos. Su curación no está en la medicina, porque la conciencia no vive de pan, es decir, de cosas materiales ,según quieren conocer la materia, separada del Espíritu.