CAPÍTULO II
El hombre: su organismo

Siendo la Psicología individual una resultante del conjunto hombre, demostrada en las funciones anotadas en el capítulo anterior, o sea de Protección del individuo y de la especie, por lógica razón deducimos:

1º Que dichas funciones no podrían realizarse sin órganos adecuados.

2º Que como existen esos órganos, puesto que se operan esas funciones, es necesario que estén íntimamente ligados a la funciones fisiológicas de la conservación, ya que la primera actividad protectora del individuo es ejercida primeramente en favor de la conservación de la vida.

3º Y que por lo tanto el estudio de la Psicología como lo entendía Wundt, debemos iniciarlo (científicamente), por los estados elementales derivados del organismo, pero considerándolos inseparables de los fenómenos fisiológicos.

El organismo constituyente del cuerpo humano, pues, encierra dos clases de aparatos, funcionales: Los indispensables a la nutrición y reproducción y los que auxilian y protegen a estos, sirviendo a la par al hombre para aprovechar las ventajas y esquivar los peligros de su ambiente físico y orgánico, con más la defensa individual, genésica y social.

El primer grupo orgánico es común a todos los seres vivos y corresponde a las funciones llamadas vegetativas.

Los del segundo grupo corresponden a las funciones llamadas animales, por estar más vinculadas Psicológicamente a la vida.

Encontramos que las funciones vegetativas son de dos clases:

1º A. Nutrición que se efectúa.

a) Por el canal intestinal y órganos auxiliares: boca, esófago, estómago, páncreas, hígado, riñones y bazo;

b) Circulación por los vasos sanguíneos o arterias y venas y cavidades del corazón, aurículas y ventrículos;

e) Respiración por los bronquios y pulmones y sus accesorios: laringe y tráquea;

d) Secreción por el integumento y órganos especiales;

B. Reproducción que se efectúa en la especie humana por ortogénesis, procedente del dimorfismo sexual, o sea con el concurso indispensable de dos individuos de uno y otro sexo y cuyas formas son distintas.

2º Las funciones animales son también de dos clases:

a) Sensación que se efectúa por irritabilidad de los nervios y masas nerviosas, iniciando los fenómenos de protección Psicológica.

b) Locomoción que se efectúa a consecuencia de la sensibilidad nerviosa y cuyos órganos constituyen dos sistemas: el activo o muscular, y el pasivo u óseo (esqueleto).

Estas dos últimos funciones constituyen lo que se llama vida de relación, pero que no es sino el conjunto de manifestaciones vitales, uniformadas por medio de los sistemas nerviosos, muscular y óseo.

Examinamos anatómicamente el organismo humano y observamos que abarca tres clases de tejidos:

1º Los huesos constitutivos del esqueleto y los conductos pulmonares, sanguíneos, nutritivos, etc., elementos pasivos de nuestra actividad individual.

Los músculos que rellenan el organismo y cuyas fibras y elementos activan la locomotividad orgánica.

3º Los nervios en los que reside la potencia inicial, tanto irritable como contráctil de toda función fisiológica.

El tejido óseo forma el esqueleto, cuyas piezas sirven de palancas; comprende tres partes principales:

1º El Eje: compuesto del cráneo y de la columna vertebral, con sus vértebras cervicales, toráxicas-dorsales, lumbares, sacrales y coxígeas.

Cíngulos: anterior humeral, con omóplatos y clavículas y posterior o coxígeo, o sean Ileón, Pubis e Isquion.

3º Extremidades: Anteriores; brazos, antebrazos y manos y posteriores; músculos, piernas y pies.

Las funciones conservadoras de la nutrición y la reproducción tiene sus órganos dispuestos a lo largo de la columna vertebral, desde el cerebro facial hasta el cíngulo coxígeo; y protegidos en parte por las costillas, articuladas con las vértebras toráxicas o dorsales.

En cuanto a la función animal de la locomoción, radica precisamente en los cíngulos y extremidades, en cuyos huesos están insertos los músculos.

El tejido muscular se subdivide en liso y estriado.

Los músculos lisos predominan en las partes o funciones vegetativas y están formados por células simples, bifusiformes a tenuformes, a cuyos músculos se les llama involuntarios.

Los músculos estriados se componen de fibras no simples como las lisas, sino formadas por otras fibrillas en que intervienen tres elementos protoplasmáticos: la substancia contráctil, el sarcoplasma o substancia intermedia y los núcleos. Estos músculos, cuyas fibras alcanzan a un tercio de milímetro en su espesor, predominan en las funciones de relación, y se les llama voluntarios.

Los músculos voluntarios representan generalmente masas bastante compactas o cuerpos fusiformes: en el integumento tienen forma de fajas. Los involuntarios se encuentran en los órganos vegetativos, con excepción del corazón, cuyos músculos, aunque son celulares, presentan estrías transversales.

Casi todos, o la mayor parte de los músculos están en comunicación con las piezas más o menos sólidas que constituyen el esqueleto. En los animales inferiores se relacionan con el esqueleto cutáneo, recibiendo el nombre de músculos cutáneos o integumentales, mientras que en los superiores comunican con el esqueleto interno, denominándose músculos del esqueleto. Su unión con las piezas sólidas, tienen lugar por medio de fajas o cuerdas fibrosas, generalmente blancas y lustrosas, llamadas tendones.

Cada músculo posee cierto grado de dilatabilidad y elasticidad: Si la primera no pasa del grado de la segunda, el músculo vuelve a su normal estado, en virtud de la segunda propiedad.

Un músculo contraído aumenta de espesor, de consistencia y temperatura, conteniendo doble cantidad de sangre en la rigidez (estado tetánico) que en su estado normal.

La energía y vigor de un músculo dependerá del número mayor o menor de fibras que lo compongan, siendo esa energía y vigor igual al espesor y no a la largura.

El ejercicio físico da lugar al engrosamiento de los músculos porque por esos ejercicios oportunos, regulares y regulados se crean nuevas fibras, pero no aumenta el espesor de las ya existentes.

Una buena capa cartilaginosa y los suficientes jugos de las articulaciones, favorecen la acción motora muscular, porque disminuyen ciertas resistencias producidas por el roce: mas la disposición particular de la circulación, que siendo la cápsula articular hueca y sosteniéndose una pieza sobre otra por sus cavidades y a causa de los cartílagos adhesivos y elásticos, que hacen el oficio de presores atmosféricos, hacen su oficio de descargo muy notable y justo en los esfuerzos de la articulación.

Estas funciones puramente necesarias, pero inteligentes, os las podéis explicar suscintamente en una máquina en marcha, viendo cómo todas sus piezas se sujetan unas a otras, se engrasan y se ayudan, sin poder salir del círculo trazado por el ingeniero y con precisión matemática. Pero si obligáis a la máquina a mayor esfuerzo que el calculado, viene el recalentamiento y la rotura.

Igual sucede en el hombre. El fenómeno de la contracción muscular produce cambio de temperatura, mayor consumo de energía y de oxígeno, enrareciéndose su estado general y formando un exceso de anhídrido carbónico y ácido láctico, todo lo cual produce el cansancio y el sueño que es necesario expulsar de nuestro organismo: lo que conseguimos por el reposo.

Demos una ojeada al tejido nervioso. Este se compone de fibras que llamamos conductoras y de células denominadas celdas nerviosas.

Tenemos dos clases de fibras nerviosas: las primarias y las secundarias, y subdividimos las primeras en claras y obscuras.

Las obscuras se componen de una médula (substancia semilíquida) : de la vaina de Schwann, o capa envolvente de la médula interna y del neurilema, envoltura exterior de la fibra.

Las fibras nerviosas claras carecen de médula y se representan como simples clinderasis

En cuanto a las celdas nerviosas son de diferentes formas y provistas de apéndices que sirven de partida de las fibras en los cordones nerviosos y de unión entre los grupos de las células, denominadas ganglios, formando los apéndices que forman las redes nerviosas.

Estas celdas son como baterías de pilas eléctricas, y sus apéndices hacen el oficio de hilos conductores de las corriente, por lo cual vemos, pues, que el sistema nervioso se compone fisiológicamente de dos clases de órganos esenciales.

1ª De masas definidas, formadas de celdas grises y de fibras nerviosas blancas llamadas centros nerviosos.

2ª De cordones periféricos, compuestos exclusivamente de hilos blancos que enlazan los centros nerviosos, terminando, bien sea en los órganos de los sentidos, ya en los músculos o glándulas, cuyo conjunto son los nervios.

Así, pues, los nervios podemos compararlos con un cable armado, en cuyo interior van aisladas secciones de alambres conductores que cada uno sirve a voluntad del operador.

Es así, en efecto; porque cada nervio está constituído por multitud de fibras nerviosas yuxtapuestas y superpuestas y aisladas cada una por medio del neurilema (membrana que rodea y envuelve a cada nervio).

Las funciones del sistema constituído por los tejidos nerviosos, son correlativos con los del sistema muscular.

Y bien; la propiedad característica del sistema nervioso, es la contractibilidad. Ambos tejidos funcionan mediante excitaciones producidas por estímulos naturales o artificiales. Pero tanto los nervios como los músculos, susceptibles de irritarse los primeros y contraerse los segundos, por acción directa de estímulos artificiales, como excitaciones mecánicas, térmicas, químicas y eléctricas.

Los excitadores naturales de los músculos son los nervios motores que están insertos en ellos, por lo que los estímulos naturales de los nervios son: interiores, constituídos por los fenómenos de la vida orgánica denunciados por los plexos nerviosos, y exteriores, que proceden del medio físico y orgánico, o ambiente del individuo, al que le son revelados los fenómenos externos, por medio de los órganos especiales que llamamos sentidos.

Nota importante:

Estos capítulos de Psicología y Fisiología débense completar con el reciente estudio publicado por los doctores José Marcos Pérez y J. Weigel Muñoz, de estos mismos días, cuyo libro intitulado "Elementos de Fisiología humana", es el compendio de lo más adelantado en la materia, y además su sencillez y claridad se equiparan a la que usamos nosotros en nuestras contundentes lecciones, por lo cual nos releva de hacer más largas nuestras exposiciones de fisiología, y no diríamos más que lo que dicen esos autorizados doctores. Mas téngase en cuenta que sólo analiza la materia.