CAPÍTULO V
Filosofía Moderna

PÁRRAFO 1º
EL CARTESIANISMO

En estos capítulos de esta primera parte, no vamos ya a hacer grandes discursos de principios, porque tampoco hemos de encontrarlos nuevos; sino ideas sugeridas por los anteriores expuestos, y ahora, los erróneos, van al fondo de pérdidas insaldables: y los del derecho común, se asientan en el haber, para disfrutarlos todos los hombres, ya que quedará reconocido el derecho igual de todos los hombres y hasta el de la mujer, social, civil y políticamente.

Siguiendo la cronología que nos sirve de patrón, no buscamos preferencias para nadie, y así, admitamos a Descartes (Renato), como el iniciador del período moderno de la filosofía, o sea del sistema de la duda.

Si la duda estuviera bien entendida, no sería malo el sistema; pero en general, los que adoptan este modo singular, ya van prejuiciados, y a poco más caen en la negación sistemática; por lo que, no podemos recomendar la duda como caso, motivo, ni causa del estudio.

La duda, como freno a la ligereza de juzgar, es un buen instrumento de seguridad; pero en este caso, ya no es duda, sino previsión, como la concibe Descartes; lo que lo llevó a un gran principio: "Busco, pienso, estudio; luego soy", dijo Descartes.

En este caso, a Descartes, le valió la duda de escalpelo para ahondar en los efectos y buscar las causas, porque, como había sentado Campoamor: "Todo es del color del cristal con que se mira". Nosotros, pues, no tenemos cristal de color, ni prismado y no nos envuelve el Iris, y en este estado, podemos decir, que, la duda es buena, porque es previsión; pero condenamos la duda de prejuicios, porque, es duda de escépticos; los que no pueden tener, ni aun curiosidad. .

Descartes, consideró imposible encontrar la verdad, con auxilio de autoridades contradictorias; y aunque se trate de los sentidos, no son suficientes, porque frecuentemente, "Las apariencias engañan".

Tras largas comprobaciones, con la duda previsora, Descartes, no adelantó nada: pues no pudo más que afirmar lo que de muchos siglos estaba afirmado: es decir, las facultades del alma, que hoy decimos, que esas facultades, residen en el alma, pero no son del alma, sino del espíritu, que se mueven en el alma.

Concedemos a Descartes (1) el mérito que tiene en los efectos derivados de su convicción de las facultades del alma; pero esos efectos demuestran que no son del alma, puesto que ésta, tiene principio.

Reconoce Descartes como facultades del alma "La voluntad" que afirma lo que el entendimiento percibe. La función del entendimiento y la voluntad, es "El pensamiento" constituído por tres clases de ideas.

Innatas o derivadas de nuestra naturaleza Psíquica;

Adventicias o adquiridas por medio de los sentidos y

Facticias o producidas por nuestros raciocinios.

Todo lo cual demuestra evidentemente que, esas facultades, el alma las adquiere y son de alguien: y ese alguien para claridad y verdad es, el espíritu, único pensante.

Descartes, como se ve, adopta su sistema de duda, porque es platónico; pero encuentra objeciones en los padres de la iglesia católica, como encuentra contradicciones en los filósofos positivistas y materialistas; por lo que, se crea su sistema, para hacerse una fe propia, lo que lo honra.

En los demás puntos, Descartes, no sale de los demás, considerando un dualismo. Dios y mundo o espíritu y materia.

Por nuestra cronología-patrón, tocaría aquí a BIas Pascal, Bonnet y Fenelón: pero como filósofos, son místicos y no anotaríamos nada nuevo, sino es su engaño propio en su dualismo; como científicos, son benefactores de los hombres, y en la física, la química, la mecánica y las matemáticas, están su fuerza y su laurel que la historia y la crítica le ha dado, y en el mismo caso se encuentra Nicolás Malebranche; por lo que, nos vamos a ocupar de otros que nos vayan poniendo en caminos a los tiempos actuales de las grandes invenciones y del progreso abierto de las nuevas filosofías.

PÁRRAFO 2º
SPINOZA Y LEIBNITZ

Spinoza (Baruch), de Amsterdam, 1632 al 1677. Tomamos a éste por ser de origen Israelita, para que en nuestros cursos no falte el pensamiento de todas las tendencias.

Spinoza, no tuvo tantos escrúpulos como los católicos-cristianos y se declara sin rodeos, Panteísta.

Para este hombre, "Dios es la única realidad, la causa y substancia universal de todas las cosas y el fin supremo de la vida", "Dios es la fuente de todas las existencias y de la que derivan todo los seres: mientras que las cosas careciendo de substancia y realidad por sí mismas, no son más que determinaciones o modos de la substancia universal y primera".

De donde se desprende claro que, siendo Dios la única causa, resulta que todas las cosas bajo la forma materia, como todas las ideas ocasionadas por el espíritu, son determinadas, asociadas y coordinadas por dicha substancia universal.

Condensa Baruch, toda su filosofía en esta lacónica sentencia: "El orden y conexión de las cosas, es igual al orden de las conexiones de las ideas", lo cual es una ley científica y matemática.

Con esta sentencia, Baruch, abre camino a la ciencia materialista, en conexión con las ideas del espíritu, lo que es muy racional y no puede ningún hombre rechazar esa alta moral. Pero como obliga a ser abnegado, desinteresado y ser modelo de hombres, sólo pueden seguir esa pauta, los que tienen el grado de moral necesario.

Su convicción y moralidad, no es óbice, o traba, para que Baruch, se entre de lleno en el estudio de la naturaleza, fisiología y biología humana, para determinar que, "Existe en todo ser, una tendencia natural a persistir y conservarse, tomando el placer sin tener en cuenta el Dolor; y es que, como sentó Schopenhauer, "La conservación de la especie se impone con invencible tiranía": por lo que Spinoza determina secamente, "La libertad no es más que una ilusión, producida por la ignorancia de las causas que nos hacen obrar".

Es verdad; no existe la libertad en la sociedad, desde que hemos de vivir bajo leyes y reglamentos; y, el libre albedrío, es más ilusión todavía, desde que hay una ley inflexible que nos somete.

Pero es también verdad que, así como podemos disfrutar de la libertad en la sociedad cumpliendo las leyes que nos dictamos, del mismo modo obtenemos el libre albedrío, no poniéndonos en contra de la ley que nos domina, porque es ley de Amor.

La pureza de estos principios de Baruch, no puede entrar en todas las conciencias y ha de tener su contrario, que será forzoso que sea un gran sabio; y Guillermo Leibnitz, (1646 al 1716), inventor del "Cálculo diferencial e infinitesimal", geómetra, historiador, filósofo, filólogo, jurisconsulto, diplomático y político; es decir, una enciclopedia, es Leibnitz, digo, el que se pone de frente a Baruch.

Ya conocemos un caso similar, aunque ahora no serán los resultados del juicio de Sócrates.

Para rebatir a Sócrates, es necesario un jurado de más de 500 jueces: para rebatir a Baruch, es necesario un Leibnitz con todo ese arsenal de títulos equivalentes al juzgado de Atenas.

Leibnitz, con todos esos títulos quita a Dios "La extensión intangible" y la coloca en los cuerpos, bajo el nombre de mónada: elemento indivisible, simple y substancial y causa de sí mismo.

Esto sería una blasfemia, sino se desdijera en la misma oración, con "Las mónadas constituyen el número sin ejercer acciones recíprocas, y obedeciendo únicamente a una armonía preestablecida por Dios":… esto es lo mismo que aquel que se hiere por la satisfacción de curarse. Aquí ha desmentido Leibnitz, todos sus títulos.

Veamos a ver si se corrige él mismo: dice "De este modo queda resuelto el problema metafísico de la unión del alma, con el cuerpo; o sea de la mónada espiritual, con las mónadas del organismo". Aquí hay un absurdo mayor que el primero. Pero sigue: "Como las mónadas carecen de extensión y duración, las ideas de espacio y de tiempo, se reducen a abstracciones y consideró el espacio, El orden de las existencias y el tiempo, el orden de las sucesiones". Con lo cual Leibnitz, se ha confesado escéptico y se ha hecho un ovillo con sus tantos títulos.

Es tan pronto Ecléctico, como Eleático; y empieza con Platón, para agarrarse luego a los dogmáticos, no demostrando una idea firme y constante.

En el estudio de la Gnosis (Conocimientos), llega a reconocer la existencia innata de principios formales y constitutivos de la inteligencia, como el de "La razón suficiente" a los cuales debe amoldarse todo conocimiento adquirido, por medio de la experiencia, sentando que, nada hay en el Intelecto, que primero no esté en el sentimiento" lo que no es así, sino, nada puede llegar al sentimiento, si primero no está en el intelecto.

Entre Baruch y Leibnitz, hay la diferencia del espíritu a la materia, de la luz al crepúsculo; pero Leibnitz era necesario para dar más valor a las terminantes sentencias de Baruch; mas Leibnitz, dio su apoyo al materialismo, mientras Baruch, labra una piedra valiosa al espiritismo, pues éste, no reconoce abstracciones, ni aun en el estudio del Dios único y nos las hay: lo que hay es, grados escolares.

PÁRRAFO 3º
EL EMPIRISMO DE LOCKE

Locke Juan, de Wrington, 1632 a 1704, Inglés, en su libro "Ensayo sobre el entendimiento humano", nos ofrece puntos muy sutiles que vamos a examinar:

1°) Origen de las ideas. Según él, negando la existencia de las ideas innatas, quiere sentar que nuestra mente es, en su origen, una tabla rasa; es decir, que no hay nada en ella. Por lo cual sienta que, "todas las ideas que vienen a descubrirse en nuestra mente, proceden de dos fuentes; de la sensación y la reflexión". Con lo cual hace que, la mente sea algo material; así como una placa fonográfica o un espejo, y también desmiente a todos los principios de todos los hombres y a la filología y las academias que están de acuerdo en que la "Mente es la potencia intelectual del alma" o sea "Sentido inteligencia, espíritu", lo que es axiomático.

No, la mente no es una tabla rasa; de ella parten todos nuestros sentidos para apreciar las cosas y los colores, las cualidades, olor, sabor y sonido: como también, medir el tiempo y apreciar el espacio, puesto que de la mentalidad nacen los pensamientos, los que nos llevan al discernimiento".

2°) "Extensión y realidad del conocimiento" del que dice: "Los conocimientos son intuitivos, sensibles o demostrativos, según vengan de la reflexión, o de la sensación, o deriven de una prueba o combinación de ideas conocidas". Pero ¿dónde está aquí la causa de la intuición? A renglón seguido se enmienda, porque admite la realidad de nuestros conocimientos y acepta: "A: La existencia de Dios para la idea intuitiva como causa universal": lo que si es verdad, no es científico, sino teológico; pero en la realidad científica y metafísica, El creador es sólo la causa de la intuición por sus leyes inmutables, las que, los espíritus todos cumplen en el tiempo y, éstos son, los que pueden intuir e intuyen a todos los hombres. "B: En cuanto al alma humana, por la observación de la conciencia", y "C: Tocante al mundo físico y moral, por el valor universal de las leyes Matemáticas y Éticas"; con cuyo último inciso, debió contentarse y dejar a Dios en su centro sin tocarlo; ya que no comprendió otro Dios que el religioso, y ese, es muy raquítico y de risa.

3°) "Razón y fe": Sostiene que la revelación no puede contener nada contrario a la razón humana; primero, porque esta última, es indispensable para reconocer el carácter divino de lo revelado; segundo, porque viniendo de Dios la revelación natural, lo mismo que lo sobrenatural, no sería conforme a su sabiduría la promulgación de creencias contradictorias". Sí, la razón es indispensable para conocer los casos; pero Locke nos ha demostrado, que él estaba falto de razón, porque el creador, no tiene figura para mostrarse, y donde no hay figura, no hay órganos, ni sentidos; y por lo tanto, sólo las leyes eternamente establecidas nos pueden revelar al Creador, por medio de los espíritus, lo que es natural y no existe la revelación Anti Natural bajo la cual ha obrado Locke, porque es religioso y la religión no tiene más que revelaciones antinaturales, probado con los sacramentos, excomunión a los que no profesan su religión y por añadidura, toda religión es de creencia contraria a la otra, que es lo que debió ver primero Locke y no habría sido empírico: pero tampoco hubiérales escuchado el público religioso que es quien lo admiró, pero que le dio lecciones de cordura no siendo empírico, puesto que raciocinó, y el que razona, no puede ser empírico: como el empírico no puede ser filósofo. Entender, que en este punto, tomo el empirismo, en lugar de dogma cerrado.

PÁRRAFO 4°
EL IDEALISMO

El místico Jorge Berkeley, acepta la teoría de Locke de que, "las ideas simples, se adquieren por la sensación y la reflexión: y las compuestas, por la memoria y la imaginación". Pero se opone al empirismo de Locke, diciendo: "Las calidades primarias del ideal, procedente de los cuerpos, son tan relativas como las secundarias, desde que dependen de nuestros sentidos"; con lo cual queda roto el vínculo empírico de Locke entre nuestra mente y el mundo real o material; cuyo buen juicio, nos releva de argumentar.

Berkeley deja sentado: "existir es ser percibido", lo cual es axiomático porque, si yo existo alguien me percibe; lo que no puede jamás caer en el escepticismo.

En el punto de la conciencia, Berkeley, dice: "Sólo existen ideas", pero elude el estudio de éstas y se ampara en un misticismo que achica su figura, cobijándose en Dios, "que nos comunica las representaciones imaginativas para que podamos arreglar nuestra vida a los efectos invisibles de los actos humanos"; con lo que no deja de expresar que los actos humanos deben ser la representación moral y viva de las leyes invariables.

Lo que no ha podido Berkeley, ni otros idealistas decir, es que, El idealismo es la matemática pura en el que no hay quebrados y que la usa el espíritu, para las ideaciones que comunica al hombre: entendedme bien; a su propia materia, cuando el espíritu está encarnado; y las comunica por medio de su alma, único conductor del espíritu, al cuerpo: como también tiene que servirse de su propia alma cuando está desencarnado, para influir, intuir e inspirar a otros encarnados; para lo cual, enlaza su alma con la de su influenciado, lo que explica claramente el espiritismo, como explica y aclara todo por la solidaridad de los espíritus.

PÁRRAFO 5°
EL FENOMENISMO

David Hume, de Edimburgo (1711 al 1776), trata de explicarse los fenómenos que se presentan en las cosas, para lo que toma el procedimiento de Locke y cree distinguir las percepciones, separadas de las ideas. Siendo las percepciones, copias de las ideas, o resultado de las asociaciones producidas por la semejanza, por la contigüidad, en el tiempo y el espacio, o por la causalidad.

Desde luego, establece el sistema del Asociacionismo para mejor explicarse todos los fenómenos del alma, por la conjunción mecánica de los actos Psíquicos que pueden demostrarnos las continuas transformaciones.

Hasta aquí, Hume, razona bien: veamos si acaba razonando bien.

"La idea de substancia, dice, es el resultado de una conjunción mental de calidades".

"La idea de causalidad, es también producto de asociaciones intelectuales: siendo una creencia instintiva nacida del hábito de considerar como vinculados por relaciones extremas de causa y efecto, los fenómenos que se presentan constantemente en un orden sucesivo".

"Las calidades primarias, son tan relativas como las secundarias" añade, imitando a Berkeley: de donde resultaría que no tenemos ningún medio eficiente de comprobación de, si los objetos existen, tales como se nos presentan en nuestros fenómenos internos.

También Hume se ha hecho Humo; se ha esfumado después de un raciocinio bastante bueno.

Hume, que trata de explicar los fenómenos, no se explica el más grande que se opera en él mismo. Pero es que, Ignoraba que el entendimiento humano, no puede idear nada que no se haya realizado ya en un mundo o en muchos y que sí, llega a nosotros por asociación y afinidad y por la solidaridad impuesta en la eterna ley de fraternidad universal.

Sí. Los objetos, existen realmente como los vemos en las ideas que nos lo muestran: la diferencia que exista será, a causa de la tardía comprensión de los medios de realización, como siempre, por la ignorancia.

El fenómeno que se ha producido en Hume, es, debilidad por prejuicios y educación: temió que los hombres lo criticaran o lo atacaran y trató de no malquistarse con nadie y menos con los materialistas, como lo vamos a ver.

Hume, encuentra al Yo, que lo cree el alma humana: sólo reconoce una serie de fenómenos, que como los relativos al mundo exterior, no prueban la existencia de una substancia única.

Respecto a la existencia de Dios, sólo lo entiende como Materia de Fe, para lo cual se ha negado la legitimidad de las ideas de causa, provenientes del Creador; que, no siendo causa de las cosas, no puede ser el autor de la vida. Y entonces, ¿De dónde procede la vida? Hume ha caído en el más degradante escepticismo y hasta hay prevaricato

PÁRRAFO 6°
ESCUELA ESCOCESA

Tomás Reid (2). Se pone en contra del idealismo (Sui géneris) de Berkeley y el escepticismo de Hume y funda la escuela Escocesa con sus obras, de las que las proposiciones fundamentales son:

1° “Las doctrinas Cartesianas son erróneas en cuanto a las "Ideas representativas" que dieron lugar al idealismo de Berkeley y al escepticismo de Hume. Nuestras ideas, no son entidades sino actos mediante los cuales conocemos los objetos y su real existencia”.

2° "No es posible la filosofía ni la ciencia sin antes aceptar previamente como punto de partida, los principios derivados de la experiencia universal, reconocidas natural y espontáneamente, por todos los hombres y que constituyen el llamado Sentido común".

3° Para el estudio de la filosofía, como para todas las ciencias naturales, se debe seguir el método experimental; porque, aunque reconozcamos la existencia de causas y substancias, no las podemos percibir sino como fenómenos: y siendo la filosofía, la ciencia de nuestros hechos internos, debe estudiarse por la observación también interna de los mismos fenómenos, por las leyes que los rigen".

He aquí tres fundamentos suficientes para fundar escuela en la que colaboran con Reid, Dugald, Stewart y Tomás Brown.

Esta escuela, sin duda, se propuso edificar una historia natural del alma humana basada bien, desde que es su cimiento el Sentido común con la experiencia de la observación interna.

Hemos llegado al año 1820, encontrando, ¡al fin!... El Sentido común sostenido por una Escuela Valiente en sus afirmaciones.

No conocen la creación de las almas; es decir, la individualización de las almas (3) y no pueden sentarlo; pero aunque será combatida esta escuela por los Sin Sentido común, no la vencerán, y al fin, el sentido común ganará la partida y podrá nuestra escuela, decir, cómo se forma el alma humana, porque hemos puesto el "Espiritismo en su asiento" como verdad suprema.


(1) Renato Descartes de la Aya, 1596 al 1650, filósofo, físico y matemático.

(2) Tomás Reid, de Strochan (1710-1796), es el filósofo más claro en los puntos que defiende.

(3) No era la hora de ese gran descubrimiento incumbía sólo a nuestra Escuela del Espiritismo Luz y Verdad.