CAPÍTULO III
La Filosofía Escolástica (Edad Media)

PÁRRAFO 1°

1a. Época: Del tiempo medioeval, la filosofía escolástica es la que abarca mayor período, caracterizado por un dogmatismo religioso extremado.

En este tiempo, se persigue sin cuartel a la ciencia y la libertad y se cuentan 8 guerras religiosas llamadas "Cruzadas" porque los ejércitos se distinguían por una cruz roja que llevaban al pecho; y esto nos confirma las intenciones de Manuel I al decirle a Constantino, entregándole la cruz: "In hoc Signum Vincis". Pero tal profecía no se ha cumplido, porque la cruz se ha roto al peso de sus infamias, rodando con ellas la tiara, las coronas y las armas fratricidas. ¿La causa? Que Manuel I era un falso profeta; y además, era el mismo Pablo, que había sido Aitekes y, el designio del Creador, no es la muerte de los hombres, sino la vida de los hombres, amándose como hermanos; y la cruz, es la afrenta y la muerte de los hombres.

Se hace notar una historia horrenda que se enlaza en tres epopeyas, y la deducción comparativa nos sentaría por su similitud, que el actor es el mismo espíritu déspota, fanático, supremático y enemigo de un pueblo, por deseo de venganza.

Llamo muy especialmente la atención del estudiante de filosofía sobre este punto de estudio físico-biológico-espiritual y debe ser la base que le sirva para desentrañar cualquier otro estudio intrincado de los tantos que han quedado ocultos, por virtud de la maldad supremática religiosa.

Manuel I, enemigo acérrimo del pueblo Judío, le roba a ese pueblo sus ritos, sus escrituras, su mesías y su patíbulo.

De Jesús, hace un Jesucristo Apócrifo y odioso, divinizándolo; y del afrentoso patíbulo, hace un signo de salvación, crucificando a los hombres. ¿Puede idearse mayor astucia ni tanta maldad? La historia, aún escrita por la religión católica nos confirmará el "Non plus ultra".

Pablo, enemigo furibundo de los judíos, roba a éstos unos principios morales y los pervierte fundando una religión cristiana, haciendo de la ley de higiene Judía el sacramento del Bautismo, por el que se entra en esa iglesia; que usurpó derechos, queda probado histórica y filosóficamente atrás y en los archivos judiciales de Roma y Anales de Salduba.

Aitekes, enemigo de ese mismo pueblo (entonces Israel) vencido por Moisés, porque encuentra la piedra que Moisés deja por señal en las playas del mar Rojo, a cuya piedra, la misma que ungió Jacob en Bethel pronunciando sobre ella la palabra hebrea "Christo" peligro, Aitekes digo, la hace dios-cristo y roba a Israel sus doctrinas vedas, llamándolas evangelio y se las da a la famosa piedra, Cristo-dios.

Ahora bien: un hecho, plantea una hipótesis; dos hechos fundan una teoría, y tres hechos de la misma índole, crean el axioma, llegando la ciencia, por eso, a poder afirmar que, "Siempre que se reúnen las causas que originaron un efecto, producen el mismo efecto"; y por esto, siendo los tres hechos expuestos similares en todos sus términos, Aitekes, Pablo y Manuel I, es el mismo espíritu: y se confirma aún más por qué "Amó el peligro y pereció en él".

¿Cómo puede explicarse, que habiendo principios saludables de fraternidad humana y espiritual que consagra la libertad del hombre y del pensamiento en las doctrinas vedas tomadas del pueblo de Israel por Aitekes; al judío, por Pablo; y a Jesús sus apóstoles, por Manuel I, éste, anule esos principios y consagre y practique otros opuestos, pero bajo el mismo color aparentemente? La causa es sólo la supremacía del espíritu de Aitekes, de Pablo y Manuel I, cuya supremacía, simil en los tres casos y epopeyas, nos afirman ser el mismo espíritu.

Aquí pueden aducir los mal intencionados, que la maldad entonces triunfa de la bondad. No es así aunque aparentemente en un momento, parezca ser el triunfo de la maldad; puesto que al final, vemos hoy caer todos los castillos supremáticos al romperse la cruz por el peso de sus iniquidades y aparece la balanza de la justicia. ¿Estaba esto previsto? Isaías en un momento de agobio ante la maldad de los hombres exclama: "¿Hasta cuándo, ¡oh Jehová! permitirás la iniquidad?"; Y es contestado: "Deja; deja que aún los hombres sigan siendo malos, mientras llega mi justicia y entonces los aplastaré", lo que hoy se confirma.

Cómo se enlazó (por herencia) la vida y hechos de la bestia nueva que vio Juan nacer de la bestia vieja; entre su crecimiento, dominio y muerte, han transcurrido 36 siglos, contados desde Moisés hasta el día de la justicia o juicio final y de mayoría; en cuyos siglos, el espíritu de luz, cultivaba y sembraba, y el de tinieblas, destrozaba las doctrinas y sacrificaba a los cultivadores, cuya verdad, la historia nos la confirma.

Pero todo esto estaba también previsto desde cuatro siglos antes del desgraciado Aitekes; y al efecto, leemos en el Testamento secreto de Abraham, después de hacer historia de todas las cosas, afirma Hellí que, "Cuando los hombres conocerán la verdad, le serán fieles", pero en el mismo documento señala un tiempo máximo a la libertad de los supremáticos y al mal: y en términos jurídicos, con la solemnidad de una absoluta potestad, dice y siglos de cien años; y los siglos serán treinta y seis, desde ordena Hellí, a Abraham: "Y contaréis los tiempos por siglos de cien años; y los siglos serán treinta y seis, desde que escribiré mi ley, hasta que la tierra la sabrá; y de este siglo mis hijos serán de luz, porque verán la luz de su padre, que les darán sus espíritus".

Ya veis que la maldad no puede jamás triunfar al fin de todo y sólo domina un período por la fuerza bruta, por el terror, por la muerte de los cuerpos; pero ese dominio aunque pueda durar 36 siglos que duró, es efímero, puesto que pasó y empieza el reinado de la razón, del espíritu, en el tiempo prefijado 40 siglos antes.

Es, pues, el tiempo de la filosofía escolástica, cuando empieza la decadencia de la poco antes nacida Bestia 666, porque a pesar de las patrañas, de las mixtificaciones, de las excomuniones, de los asesinatos, de las guerras, del latrocinio, la astucia y la usurpación de derechos humanos, divinos, sociales, civiles y religiosos, los hombres protestan, se rebelan y afrontan sus desgracias sin temor a la segura muerte y afrentas que la iglesia de los santos les da, por atreverse a protestar; por no poder dejar de pensar; por no poder dejar de ver, aún queriendo cerrar los ojos, por aquello contestado a Isaías, por Jehová: "¿Yo que hago parir seré Coartado?"

La iglesia católica manifiesta su impotencia (no sólo del triunfo, sino de dominio) en amordazarlo todo; y amordaza hasta a los mismos escolásticos, que no pueden en ningún caso armonizar las tinieblas del dogma, con las leyes universales.

En efecto: en el siglo IX, Escoto Erígena se esfuerza en fundir los dogmas cristianos en el mismo molde de los Neoplatónicos y fracasa por necesidad; pero la imposición de la fe ciega en los dominios Católico-cristianos; haría prevalecer por el terror sus mandatos, lo que nos confirma el gran Quevedo, cuando maliciosamente es requerido a que diga lo que piensa de la inquisición, a lo que contesta: "Ante la inquisición... me llamo... Chitón...

Ascendemos al siglo XI, el más desgraciado para la humanidad y Roscelin y otros escolásticos llaman nominalismos, palabras convenientes a las tendencias anteriores (las ideas universales) y por esto, que sacaba a la luz, la falsedad Dogmática de la "Existencia substancial de Dios" fueron declarados Herejes, lo que nos confirma la decadencia prematura de la terrible iglesia católica.

* * *

No nos importan las controversias entabladas en estos tiempos en pro y en contra de los anteriores Escoto y Roscelin, porque no haríamos más que perder el tiempo; pues llegaríamos sólo a la misma conclusión de decadencia. Por lo que, daremos por terminada la primera época escolástica, filosofando un momento sobre el Celibato, puesto que corresponde aquí por fecha histórica; y que me dispensen, la pléyade de controversistas, aunque se llamen San Anselmo y Abelardo, pues no pueden sacar (como dicen en esta tierra los criollos) "La petisa del barro".

Hildebrando: San Gregorio VII, Papa, 12 años de papado (1073 a 1085) de este terrible fraile Domínico, ponen en peligro la existencia de la especie humana, con la consagración del celibato forzoso impuesto al Clero, por este papa, amante de... la condesa Matilde (1). "Haz lo que te digo y no hagas lo que yo hago" es la máxima ilógica e inmoral de los sacerdotes.

Pasando por alto la obra política en general de este supremo supremático, por la que no queda un rey, príncipe, nación o territorio, sin que recibiera un pedido que, bajo la amenaza insultante de excomunión, condenación y persecución que acompañaba, tal pedido era la imposición más brutal ideada por el vago más criminal.

 

Sin embargo, entre todas sus cartas pedigüeñas, impositoras y amenazantes, se leen algunas verdades que hoy han de hacer justicia, y serán como el jabón que saca las manchas, dejando la tela limpia y sana.

La que escribe a España, cada letra es un gatuperio, desde que dice que "Esa Nación le fue dada al tesoro de San Pedro; y como representante de él en nombre de Jesucristo, pido su óbolo, aunque esa nación sea pagana". Luego España no era cristiana y menos católica y queda sentado histórica y filosóficamente (2), para honor de esa nación, que luego pagará sus desprecios al papado, con los actos de la inquisición.

Declarado obligatorio el Celibato para todo el Clero, no lo acepta para el de su imperio Enrique IV de Alemania, el cual es excomulgado por Gregorio papa.

Enrique, pide un jurado al que ha de comparecer el Papa; y aunque se forma ese tribunal, Gregorio lo burla no acudiendo y excomulgando por segunda vez a Enrique; le levanta guerras sobre guerras enlutando el Imperio.

Enrique ama a su pueblo y llora al verlo sufrir; tiene un momento de debilidad (porque tenía fe en la religión) y piensa, que humillándose al pontífice, se acabarán las guerras en su imperio y su pueblo no sufrirá; y consiente en ir a pactar con Gregorio, el que está en el castillo de la condesa Matilde a donde Enrique se dirige, sufriendo la primera vergüenza, pues lo tiene tres días entre las murallas de la fortaleza, descalzo entre la nieve como penitencia; hasta que a pedido de la condesa, lo recibe humillado en esa forma indigna por parte de los dos.

Tratan su armisticio, bajo el juramento del silencio de la humillación de Enrique; pero cuando éste sale del Castillo, sus Capitanes lo saben todo y lo abandonan ultrajándolo. ¿Quién sacó del Castillo los secretos antes de salir Enrique? ¿Dónde está la santidad, el honor y la virtud papal?

Enrique se ve solo entre todos los ejércitos y abandonado de los mismos a quienes defendía. ¿La causa? La humillación indigna; la fe religiosa; lo que afirma que, Religión, es, relegación de derechos, indignidad, inutilidad del hombre y de la razón.

El malvado y perverso Gregorio, ha triunfado; compra a Rodolfo, hijo de Enrique, y tres Obispos, brutalmente, desnudan de sus insignias a Enrique, vistiendo con ellas a Rodolfo, que anula y maldice al autor de sus días, cobijado y bendecido por la iglesia católica y su pontífice. Primer fruto de la imposición del irracional Celibato.

Enrique, viejo, achacoso, corre de pueblo en pueblo y no encuentra un hogar abierto para hospedarse y recuerda donde ha levantado un templo y se dirige allí, creyendo aún que, por la devoción a un fetiche dedicado a la Virgen, más irracional aún que el celibato, causa de sus males, le daría asilo; pero hasta el sacristán le cierra el paso, y tirado en la escalinata, muere como un perro sin auxilio humano; ahí queda desenmascarada la virtud religiosa y las entrañas de la bestia 666.

El cadáver de Enrique, es sepultado en la catedral de Lieja; pero el papa sucesor de... San Gregorio, lo desalojó y lo tiró al osario; es decir, al muladar; es que la religión jamás perdona.

Aclaremos el Celibato desnuda y fríamente.

La unión de cuerpos, instituida por la inmutable ley divina para la procreación y conservación de la especie, late imperiosa en los seres, sin que nadie lo pueda eludir.

Esta unión, funde dos almas en una y crean otra, que da vida a un semejante, que por la consanguinidad, crea lazos indisolubles para toda la eternidad y por cuya causa, en las continuadas encarnaciones, se suman las afinidades hasta enlazarse todos los seres componiendo una sola familia humana, como lo es en espíritu. Luego si por sólo la unión de cuerpos puédese continuar la especie, el Celibato, es contra esa invariable y divina ley del creador y tiende a la muerte de la especie, sin remedio. Y si por la consanguinidad se llega al amor de familia, al de la tribu, la ciudad, la nación y al universal, el celibato tiende a destruir el Universo, la Nación, la Ciudad, la tribu y la familia.

Y si por fin, esos amores nacidos únicamente por la fuerza de la unión de cuerpos, han de traer como consecuencia lógica, la Paz de cada hombre, para llegar a la Paz universal, a la anulación de las fronteras, a la comuna de hermanos en verdad de verdad, el celibato es causa de las guerras que sufrimos; causa del mal mundial; causa del desequilibrio de toda la humanidad y causa de toda la inmoralidad, injusticias y desamor, de entre todos los hombres. Y... han Santificado a Gregorio VII... que al morir a manos de sus oprimidos, aún tiene en su maldad valor de gritar "Amé la virtud y odié la iniquidad". Cambiemos la oración y habría dicho todo; Odié la virtud y amé la iniquidad; a esto nos conduce la lógica filosófica.

2° Época: Escolástica.

La influencia reinante de los controversistas y Aristóteles, había provocado al ilustre Hijo de Córdoba de la España pagana, Averroes (1115 al 1198).

Averroes, que es Jurisconsulto, Teólogo, Médico, Matemático y frío Filósofo, idea su sistema basado en los Eclécticos, queriendo armonizar las ideas universales existentes entre el Creador y los hombres. Pero entendiendo que, antes de la cosa, las ideas residen en la inteligencia de Dios; y en la del hombre, cuando se efectúa la cosa; y en la misma cosa después de operada; cuyas ideas, quedan como conceptos adquiridos por nuestra mente mediante la abstracción, que hoy diremos desdoblamiento de nuestro espíritu.

Esta teoría, que si pudo adolecer de una mística adjudicación a Dios, error impuesto por los prejuicios religiosos aun en los más grandes materialistas, fue suficiente para que el llamado Santo Tomás de Aquino encontrara motivo de combatir a Averroes con lo cual la iglesia católica condenó la teoría de Averroes.

Diremos en este caso que, la Teoría de Averroes era buena y racional y para el siglo XII, muy buena y conduciría fácilmente al conocimiento de que, siendo impersonal el dios de Averroes, no es el dios Católico-cristiano y sí el Creador, que el espiritismo explicaría desde el siglo XIX, llamado de las luces. Pero que, depurando hoy las cosas para hacer el Código único y la Filosofía Austera y única también, diremos que, el Creador, en sí mismo no tiene ideas. Pero sí tiene leyes inmutables de las que el hombre saca las ideas que eleva a hipótesis, de las que plantea las teorías para llegar a los axiomas. Pero en conjunto, es todo la misma cosa en su concepción, gestación, nacimiento y vida; que no pudiendo sacar las cosas de las inmutables leyes, decimos ser del creador y está bien dicho, porque no podemos eludir ni estorbar ni dejar de cumplir esas sus leyes. Pero lo impersonal, no tiene ideas, aunque tenga leyes que a los hombres sugieran las ideas.

Y bien: una teoría del valor de la de Averroes y por el solo hecho de atribuir a Dios la primer chispa de las ideas, lo cual está conforme con el dogma del Dios sustancial y por lo tanto material y personal, Averroes es condenado por los mismos creadores de ese Dios personal; si lo condenan por meterse a estudiar en la Teología Dogmática, es anular el pensamiento, lo que es improcedente, absurdo e irracional; y si lo condenan, porque la iglesia sabe que el Autor del Universo (en quien Averroes fija su atención al pronunciar Dios) no puede tener ideas por ser impersonal, es confesarse detractores del creador; lo que los hace culpables de todos los errores habidos desde la creación del Dios-Cristo, ya que, Moisés, con la ley del Sinaí, le señala a la humanidad el verdadero y único Dios impersonal: pero que lo llama Jehová, entendiendo Padre.

Toda otra argumentación; toda otra interpretación, es irracional, maliciosa, detracción.

Alberto Magno, se contrapone al S. Tomás de Aquino, aceptando la teoría de Averroes; pero no admite la autoridad que en parte concede Averroes a Aristóteles, sobre materia de fe, "la que debe subordinarse a la iglesia y los SS. Padres, particularmente a S. Agustín".

En este punto, Alberto Magno, no tiene ningún valor, pues manifiesta supremacía, y se hubiera visto satisfecho, si Averroes mencionara a Alberto, en vez de Aristóteles. Pero Alberto se cubre en su supremacía, pidiendo, que esas materias de fe, se subordinen a la iglesia.

Tomás es proficuo en escribir comentarios a los llamados textos sagrados; pero comenta lo mixtificado en los concilios de Nicea, en donde empieza la mixtificación atrevida y soez, de las relativas verdades entregadas (por el engaño insólito del papa Manuel I) por las religiones signatarias de la famosa Alianza.

Sin embargo, no puede precaver Tomás, que toda su proficuidad, pasando unos pocos siglos, darán margen y motivo al libre examen, donde en sus propios silogismos y sofismas, resultará condenado por detractor y más siendo Santo, que en general, es el signo de supremacía, de Hipocresía algunas veces y de ignorancia y fanatismo siempre.

Alberto Magno, sin embargo, quiebra el dogma; pues llega más tarde a afirmar que, "el porqué de las ideas universales, debemos obtenerlo, no por la 'Abstracción' sino por la observación, por la experiencia, en lo concreto"; lo que es desmentirse a sí mismo, en sus anteriores teorías. ¿Pero sabéis la causa de que se desmienta él mismo?, pues es la misma que ese final aserto condena; la abstracción, entendiendo Desdoblamiento. Y sabed de una vez y para siempre, que el que se desdobla de nosotros, es nuestro espíritu; lo que nuestra materia ignoraba, hasta que el espiritismo se lo pudo demostrar.

Dejemos ya a los escolásticos, aunque sean de la valía de Rogelio Bacon, Duns Escoto y Raimundo Lulio, que volviéndose de libertinos, místicos, y siendo Astrónomos y Alquimistas sutiles, no nos darán otras luces que las discutidas por los que hemos mencionado, salvo que agreguemos que aportaron a la iglesia más elementos de magia, que utilizó y aún utiliza, contra la humanidad y en contra de las altísimas leyes de esa ciencia rayana en la Sabiduría para el bien de los hombres, por lo cual, los espíritus sabios han retirado y guardado los secretos más sublimes de la Magia; por lo que, ya no hay Magos, porque también la transformación del planeta y el haber ya conseguido el asiento de las ciencias experimentales, los espíritus magos, que son los más sabios Maestros de la creación, van a mundos que se encuentran en el grado de la tierra en la epopeya de Adán y Moisés.

Encerramos, pues, a los escolásticos, en los calabozos que ellos mismos se fabricaron; recogiendo, por nuestro trabajo de Juzgarlos, un grano bueno que ha producido su escarmiento y desengaño, dicho por Rogelio Bacon: "La observación, es superior al silogismo, como la experiencia lo es al raciocinio".

Lo que no pudo enseñarle su misticismo, y sí las explosiones de la pólvora, que no debió servir para matar hombres, y sí para ayudar al hombre.

(1) Además de nuestras obras, lea la historia política de los papas por P. Lanfrey, bastante imparcial, aunque no todo lo que debía serlo.

(2) Esto lo hemos estudiado y expuesto en el "Buscando a Dios", "Conócete a ti mismo" y otras obras nuestras.