CAPÍTULO II
Escuelas Antiguas y Modernas

PÁRRAFO 7°
LOS GRECOLATINOS

El gravísimo pecado de la Grecia en el asesinato de Antulio, reincidiendo en Sócrates, no podía en justicia quedar sin el equivalente correctivo de quitarle la primacía del poder, que lo da sólo la sabiduría de los hombres de la Nación, que son el Estado.

La India o el Oriente, la Persia y el Egipto, y aunque sea el pueblo de Israel, el más señalado en los secretos de la sabiduría universal, la inflexible ley de Justicia les retiró sus sagrados depósitos por haber prevaricado y malversado sus frutos y, no había de hacer la excepción con Grecia, y así, esos depósitos del arte, la ciencia y la fuerza que da esa sabiduría, empezó a emigrar de Grecia con los hombres perseguidos, naciendo la fuerte Roma que impondría la ley civil a todo el mundo y primero a la misma Grecia.

La leyenda de la fundación por Remo y Rómulo, pertenece a la fantasía. Roma, no nació espontánea como los demás pueblos (1), nació adulta y obedece al designio de la justicia de la ley inexorable del Progreso (2). Nació Roma para implantar el derecho de gentes y dejar Oriente a la Comuna, que hoy el mundo presencia, con terror, porque está prejuiciado de todos los errores políticos, sociales y religiosos; pero nada hay que lo pueda evitar, como nada evitó el nacimiento y decadencia de todas las naciones que vemos en la historia, hasta el Deshecho completo de Roma, por la misma causa que se anularon las civilizaciones de Oriente, Persia, Egipto y la Grecia.

No vamos a encontrar cambios muy radicales en las escuelas que los Grecolatinos expondrán; pero hemos de recopilarlas para conocer la filosofía de todos los tiempos.

1° LA ESTOICA

Zenón de Citium (3) en su concepción panteísta, no ha ido más lejos que los que ya hemos examinado de Platón y Aristóteles, pero ha significado en un plan más claro y sencillo la creación, resumiéndolo en Fuerza y Materia.

Considera la materia, inerte, activada por la fuerza; cosas que atribuye a atributos divinos, de lo que resultan las combinaciones que demuestran la forma; y está en lo cierto.

Deduce, por la lógica, que las ideas, a través de nuestros sentidos, las percibimos en forma de representaciones, tras de lo cual, se asientan en nuestra conciencia, la que nos las da como anticipadas formas de las que nuestra razón hace el concepto como independiente de las cosas.

De esta filosofía (perfectamente sentada), se descubre mi afirmación de que "El Arte es antes que la ciencia", afirmación que alejó de mi escuela a muchos estudiantes, que por ahora no pueden ser más que cínicos y Megáricos; es decir, hacen de la filosofía un comercio; son filósofos de carrera, que hacen de la Ética, la Etiqueta.

La Ética fue el fundamento del estoicismo de Zenón, asentando de lleno la moral sobre la energía. Acaso escapara aún al conocimiento de Zenón, que ese asentimiento de la moral sobre la energía, agrandaba la energía de los individuos; pero hoy queda demostrado que la fuerza suprema de las multitudes, es igual a la cantidad de moral de los individuos.

Zenón, sin embargo, conceptuaba que el deber es ineludible y las demás cosas pueden ser convenientes, preferibles o indiferentes.

Zenón apreció, como Sócrates, que "el inmoral es siempre un ignorante para el bien y un inconsciente del mal", de donde se ha de deducir que la virtud de la moral, es lo primero que debe tener todo individuo, de todo aquello que ha de ejecutar, como dejé sentado en el prólogo.

Por esto el sistema político de los Estoicos, era como la línea divisoria de dos cuadros, pero que se enlazan los dos por la misma línea: es decir, que la moral individual, ha de ser la que enlace el derecho de la sociedad en que viven los individuos, en cuya sociedad se tienen primero deberes por los que se adquieren derechos civiles.

Nuestra escuela, ha simplificado esa política en estas máximas: "¿Quieres tener derechos? Créate primero obligaciones"; "El que nada sacrifica, a nada tiene derecho". Y como corona, decimos a nuestros discípulos: "Sé señor de ti mismo y esclavo de tu deber". Ahí tenéis condensado todo el Estoicismo. La escuela estoica, encarnó en las doctrinas jurídicas de la Roma legisladora y fue un freno a la corrupción de los Sabinos.

Pero las pasiones no se desarraigan así como quiera, porque el Etnicismo se hereda. Y ni aún con la tiranía moral se consigue el desarraigo de las pasiones de un pueblo, en una generación. Se necesitan bien tres generaciones consecutivas bajo esa tiranía moral, para hacer el hábito o formar un nuevo etnicismo que cree la Ética.

Durante este período, hay sus irrupciones que a veces asumen las formas de un cataclismo social, como lo vemos entre el gran Legislador Servio Tulio y su asesino yerno, Tarquino II, el Soberbio, el que a la vez, sufre el latigazo de la Ética por manos del ofendido y usurpado en sus derechos, Tarquino Colatino, que con el cadáver de su ultrajada esposa Lucrecia de Colatino, en brazos de Antonio Bruto su hermano y predicando el hecho Tulio Colatino, hermano de Tarquino, destronan al soberbio: recuerdan al Pueblo la ofensa Moral que recibe del libertino y déspota Rey y proclaman la primer república romana.

Este hecho, sin duda alguna, es el primer fruto sazonado de la escuela Estoica, consagrado por la moral unida de los romanos conscientes, pero que sólo después de muchos siglos se había de asentar en el mundo.

No puedo pasar sin sentar aquí el principio verdadero de estos zig-zag; de estos vaivenes, de estos sube y baja de la balanza, discutidos siempre; filosofados por todos; pero no comprendidos nunca, porque nunca tampoco reinó el espíritu.

Hemos visto en los filósofos que dejamos descriptos especialmente en Antulio, Sócrates, Aristóteles, y los que les siguen, repuntar al espíritu por salir a la superficie; pero es porque ya, los hombres, en su mayoría no pueden vivir sólo de cuerpo y alma; pero vemos que a la par que los moralistas se esfuerzan en la Ética, los supremáticos imponen la Etiqueta, antítesis de la Ética y sacrifican, persiguen y deshacen las escuelas para mantener la tiranía de la Etiqueta.

Ahora bien. La ley, es sólo una; la fuerza bruta puede más que la razón; pero son efímeros esos triunfos, porque quieran que no se transforma la materia y pierde odio y fuerza bruta, por razón de la transformación continuada (purificación); y generación sobre generación, se moraliza y se impone la Ética a la Etiqueta.

Ese pujar de los espíritus hacia la Ética, molesta a los que aún no conocen más que el odio, la venganza, el predominio, la pasión en fin, y se desatan contra quien los empuja al progreso, a los que obligan a defenderse y de aquí todas las revueltas y hecatombes.

Sufrida una derrota los de la Etiqueta, los de la Ética con su luz y sentimiento, van adelantando y sosteniendo una lucha de principios en la que también se ven locuras, fluctuaciones, vaivenes, zig-zag y sube y baja agitados, que mantienen un estado incierto, porque en las sombras, los de la Etiqueta, siempre que pueden, hacen una de las suyas que sacan de quicio a los que empiezan en la Ética, como lo tenemos representado en las revueltas de Roma, que anuncian su apoteosis con Nerón.

Este, discípulo del gran Séneca, hombre profundo en el análisis de las pasiones humanas, siendo ya su discípulo emperador y estando él, para contener lo más posible las pasiones que el imperio despertaría en el joven Nerón, tiene que transigir con muchos desbordes de la bestia humama y tiene Séneca que resignarse a ver el grandioso, cuanto terrorífico espectáculo del incendio de Roma, vieja, vetusta, insaneable y corrompida, después de cuya purificación, un plano nuevo y bellos edificios, darían satisfacción a los horrorizados moradores de la trágica Roma.

Aquí la etiqueta (ya comprendéis, tiranía) en su irrupción formidable; parece haber vencido a la Ética; pero he aquí que la que sale vencida es la Etiqueta, pues resurge una nueva Roma alineada y bella, sobre la tortuosa y vetusta, hecha pavesas.

Os queda aquí trazada la lucha del espíritu y la materia, con el parangón de la Etica y la Etiqueta y son puntos que os deben dar la llave para desentrañar las causas de las luchas humanas, desarrollando así vuestro espíritu en el estudio de las causas por los efectos, y si no podéis llegar a la raíz de una causa, acudir a las obras atrás citadas de esta escuela.

2° Sensualismo de Epicuro (4).

Dice este filósofo: "La filosofía es el Arte de obtener la felicidad humana. Todas las sensaciones son iguales en valor, pero difieren de intensidad, duración y consecuencias. El espíritu tiene placeres muy superiores a los del cuerpo; pero ha de saber elegirlos para alcanzar la dicha".

Como filosofía moral del sentimiento está bien; pero como verdad de Filosofía Austera sólo es relativa, porque el espíritu no tiene en lo absoluto el libre albedrío, desde que tiene una ley que cumplir.

El espíritu puede elegir posiciones donde mejor cumplir sus deberes de esa ley, pero no puede eludir la ley; y por lo tanto no es libre de elegir estas o aquellas causas, sino las que tienen por deber, como veremos en la lección correspondiente al espíritu.

Por lo demás de la argumentación de Epicuro, es verdad que la filosofía es el arte de obtener la felicidad humana en lo posible, porque ésta, a lo absoluto, no existe; no puede existir, desde que el progreso no tiene límites.

Según Epicuro, "Para evitarse dolores, el hombre debe restringir sus deseos". Como consejo moral, pase; pero como cuestión filosófica, no puede admitirse; puesto que es indiscutible que el progreso es eterno o infinito e indefinido; y como el espíritu tiene que imprimir continuamente deseos de mayor belleza a sus cuerpos y alma, resultaría, que jamás podría el hombre disfrutar un solo momento de la felicidad. Pero con una buena filosofía de conformidad de las cosas, cada uno tendrá la felicidad que en esa forma sea capaz de hacerse.

Agrega Epicuro: "El hombre debe satisfacer las necesidades de carácter orgánico, limitando los innecesarios y suprimiendo los puramente ideales, como el deseo de la gloria" .

En verdad que esa filosofía no puede ser más materialista ni más voluptuosa: y un filósofo ligero, ha de tomarlo en ese sentido. Pero nosotros que vemos con un cristal sin prismar, decimos que, Epicuro escribió bien para su tiempo y quiso que los hombres conocieran primero el terrón que pisaban y el cuerpo de que se componían, regulando con medida sus actos, para su mayor felicidad. Porque los hombres, siempre son niños curiosos (pero mal curiosos), y sin saber lo que pisan, quieren saber, qué es y cómo es, el Creador: y eso es lo mismo que el que quiere saber ciencia, sin conocer el arte que dio origen a la ciencia; causas por las que, hay tantos malos científicos y tantos tristes escépticos, que lo quiso evitar Epicuro. Lo que sí dio Epicuro base a la gran obra materialista del poeta romano Lucrecio, pocos años antes de Jesús; obra que no desconoce la probidad del espíritu, pero que conoce, que antes es la materia: y ojalá que los materialistas del siglo XIX, hubieran tomado como mira el "De rerum natura" de Lucrecio.

Quizás fue muy prematura la escuela Epicúrea: porque no teniendo los hombres el grado de moral necesario, entrarían en la apatía, por la limitación de deseos: de lo que necesariamente, caerían en el escepticismo. El hombre necesitó siempre esperanza.

3°) Escuela Escéptica, de Pirrón (5).

El producto de las dudas de tantos filósofos, dejando un vacío en cada examen de causas, había de traer por necesidad, el escepticismo, del cual, abiertamente, es su fundador filosófico, el discípulo de la escuela Megárica, Pirrón de Elide.

Dudando de todo, llegó a afirmar que "la verdad no existe y que si existe, el hombre no la poseerá nunca".

De aquí dedujo y enseñó que "para gozar de una perfecta tranquilidad, lo mejor es no afirmar nada".

El mismo se contradice, ya que no puede anularse; pues creía que la impasibilidad Atoraxia puede alcanzarla no afirmando nada.

Se hace una filosofia tan original como esta: "Siendo la raíz de las cosas tan inaccesible para los sentidos como para la razón, es inútil preocuparnos de las existencias de otros objetos y sujetos. Entonces es mejor conservar una absoluta imperturbabilidad de Ánimo". Pero no ha dicho cómo se puede conseguir esa imperturbabilidad ni si él la tuvo: y entonces demuestra, Falacia.

No: esa imperturbabilidad la requiere el Veda, de sus ministros o Bracmanes; pero les da la regla y medios para llegar a ella que es la perfección, por el conocimiento de todas las cosas, por su pureza de intención, por la sabiduría en fin.

Pirrón, en todo caso, es un gran deudor a la humanidad, y con su desplante, se declaró moroso, puesto que no dio los medios de esa perfección necesaria a la imperturbabilidad; pero es que, se ha declarado también cobarde; pues aunque quiere, no alcanza a negar la verdad, pues dice, que es inaccesible la raíz de las cosas... Luego es un comodín de los tantos que hoy nos plagan con sus catálogos falaces, brutos.

Pirrón va a encontrar tantos adeptos, cuantos hombres comodines y falaces haya: y como no son pocos siempre los amateurs del Dolce far niente, se juntaron y fundaron la nueva academia, que al revés de las escuelas, se habla mucho y no se hace nada de provecho ni para ellos mismos.

4°) A esa academia se arrimaron Arcesilao y Corneades, queriendo combatir los principios de los estoicos y tratando de demostrar que estaban expuestos a ilusiones ya que los sentidos íntimos y los externos no pueden consagrar la verdad.

No pudo demostrar nada en sana filosofía, porque si Arcesilao ve dogmatismo en los Estoicos, él, es sistemático; y ni el dogma ni el sistema puede filosofar, razonar, porque no puede haber criterio recto o de justicia.

Corneades quiere sostener que "es imposible fundar una doctrina verdadera ni aun por los sentidos, ya que nos dan formas contradictorias: ni por la Razón, desde que en todo se puede demostrar el pro y el contra de todo aquello en que se quiera razonar" lo cual indica, que Corneades aún no había descubierto lo que es Razón.

Corneades merece un nombre y los hombres se lo dieron a su academia, Probabilismo, es decir, que aunque una acción esté relativamente probada, se puede llevar la contra, porque sí.

Enesidemo de Creta, quiere demostrar, que nuestras acciones dependen más del estado percipiente del sujeto que de los estímulos; lo que no es verdad, porque el sujeto es uno y los estímulos infinitos que obligan en la ley al sujeto, por la solidaridad de los espíritus.

Sexto Empírico, reúne todo lo de éstos en una reseña de los filósofos, exponiendo las dificultades contenidas en sus principios fundamentales.

Sostuvo que en lógica, el silogismo es un círculo vicioso: no es así, desde que la lógica es el razonamiento y por tanto, cabe la lógica el el silogismo, para extraer la verdad o valor del silogismo.

En la Ética, sostuvo la diferencia visible entre las máximas morales y los hábitos generales, por lo que no se puede afirmar que una acción sea buena o mala en absoluto.

El Eclecticismo de Filón de Larisa.

Como una cuerda de tira y afloja nace esta escuela con un buen fin: el de tratar de avenir las diferentes tendencias. Pero esto necesitaba hombres que promiscuaran con todos los principios, lo que originaría por fuerza un cuadro incoloro, una medicina que sirve para todo y no cura nada. En una palabra, los Eclécticos debían ser tibios; y éstos, son más peligrosos que los fanáticos y los escépticos.

En la tibieza, todo muere: y en el fanatismo y el escepticismo, también mueren los efectos de la Razón, por lo que es necesario la conciencia, que es el regulador.

La causa de esos estados es el Antagonismo: y éste, surge de los instintos no dominados que el fanático quiere matar y no puede y el escéptico vive por ellos desarrollándose, la pasión.

En todas formas, el eclecticismo fue la señal de la decadencia de todas las filosofías de hasta entonces y veremos si reviven en las escuelas que van a nacer después de ese sopor ecléctico, que no debe tener ningún estudiante de estos cursos de filosofía austera: pero antes de alistar esas escuelas, vamos a estudiar un momento un punto capital.

Dogma, Dogmatismo y dogmatizantes.

Dogma, significando "Proposición que se sienta por cierta y como principio innegable", sería lógico y sólido, salido de la discusión a la luz. Pero esos dogmas sentados por las escuelas Jónica y Ecléctica, no son los dogmas que la religiones han impuesto, amordazando precisamente la discusión de su envoltorio a los librepensadores: y en tonces, el Dogma Religioso, es un dogal que no admite la filosofía.

El dogma, ante la Razón filosófica, es un contrasentido: la filosofía hace Axiomas expuestos eternamente a la libre discusión, al libre examen, incitando al pensamiento a encontrar causa de discusión en el axioma; que si es axioma verdadero, cuanto más se le discuta, más brillará, porque más se pulimenta.

Hay un solo Axioma supremo e innegable que eternamente no se acabará de estudiar y sí cada vez se comprende más: La Vida. En la cual está el Creador con el Espíritu.

Todos los demás axiomas son relativos, aunque no cambian por el progreso, en la esencia, pero sí en las formas.

El dogma religioso es al revés: es intangible, y so pena de excomunión, no se puede penetrar en él; por lo que, el dogma es malo, irracional, supremático, absurdo.

Los hombres; según que se iluminan en su entendimiento, quieren penetrar en el dogma de la religión (que por su ignorancia profesan) y ven que, si penetran en él, caen en desgracia de su Madre Iglesia: y para no ser víctimas de tal madrastra, se emancipan, se salen de ella, casándose con la ciencia, irreconciliable con la religión.

Desde el campo de la ciencia, el antes esclavo del dogma-dogal, penetra en el dogma religioso sin ser herido por la excomunión, desde que se anticipó a renegar de la traba, apostatando de la fe ciega, para abrazar la fe viva que hará de sus experiencias.

Ahora encontramos un grave peligro para el nuevo adepto de la ciencia, porque también va a encontrar dogmas científicos para los hijos del pueblo que pagando la universidad, no pueden penetrar en ella, ni entender de los secretos de las ciencias, que las tiene que acatar sin comprenderlas.

El peligro está en que, saliendo de la religión cargado de prejuicios sociales que le enseñaron diferencias de clases; y al encontrar esas mismas clases sancionadas por logreros científicos, este Neófito de las ciencias, no tirará los errores religiosos, por conveniencia, y se cargará con los errores de los científicos, no de las ciencias, porque éstas, en sí mismas, son perfectas.

Sí, las ciencias en sí mismas son perfectas y no pueden y no tienen error: podrán estar menos desarrolladas, pero no es por culpa de las ciencias, sino porque los hombres que las manejan no saben sacar de ellas el todo de la ley, porque el hombre tiene grados de desarrollo y cada grado que asciende saca más ciencia de la misma ciencia y la ciencia no cambia; lo que prueba que, la ciencia en sí misma es perfecta.

La ciencia puede sentar axiomas, pero no puede hacer dogmas.

El axioma es luz; el dogma tinieblas.

El que axiomatiza, es científico, filósofo.

El que dogmatiza, es pedante, fanático, religioso.

Lo dogmático es error, lo axiomático verdad.

No se puede hacer Dogma nada, ni aun del Creador. Pero el Creador se declara Axioma, en el axioma de la vida eterna y continuada y eternamente se estudia en absoluta libertad, para comprenderlo cada vez más y mejor; esto es progreso. Por fin, los dogmáticos, son sólo hombres Duos de cuerpo y alma, embrión de hombres: los axiomatizantes hombres trinos de cuerpo, alma y espíritu. Lo que deben ser todos los discípulos de esta Filosofía Austera, Axiomática, Racional, de nuestra Escuela.


(1) Lea "Historia Universal" de Cosme Blanco, t. 3, lección X.

(2) "Los extremos se tocan" y "Conócete a ti mismo", donde está estudiado física y metafísicamente;

(3) Zenón el Estoico vivió por 106 años 358 a 260 antes de Jesús; fundador del estoicismo en los comienzos de Roma y principio de la decadencia de Grecia.

(4) Epicuro, de Gargetos, vivió en los años 311 al 270 antes de Jesús. Adoptó el Atomismo de Demócrito.

(5) Pirrón, de Elide, vivió en los años 360 a 270 antes de Jesús.