CAPÍTULO II
Escuelas Antiguas y Modernas

PÁRRAFO 3°
GRECIA - ESCUELAS ANTES DE SÓCRATES

Escuela Jónica: Cuando encontramos esta escuela, ya vemos un gran progreso en la Grecia. Lo que prueba: 1°) Que las ideas de Egipto, Persia, India y China habían llegado por los hombres, 2°) Que habían encarnado allí los espíritus, cuyo progreso era eficiente al desarrollo de las ideas.

Como en todas las cosas, la iniciación de la filosofía griega es en los misterios que se les presentaban al estudio, incitando a los preparados para desentrañarlos; y lo primero también fue la protesta de los pensadores moralistas contra la multitud de dioses, el politeísmo, más grosero en la Grecia que en parte alguna.

Esos pensadores, que despiertan prematuramente su espíritu filosófico, hacen que Ferrecides exponga sus concepciones del Estudio de las causas naturales de los fenómenos por la curiosidad que incita al hombre: la persuasión de la vida de expiación; y el estrecho vínculo existente entre lo místico y lo metafísico en las concepciones filosóficas. Conceptos los tres preñados de errores hoy a nuestra mayor luz, pero que hace 28 siglos eran grandes focos de luz.

Que eran esas concepciones grandes focos de luz, lo demuestra la radical evolución científica de aquel tiempo en la Grecia, que fueron base sólida a todas las ideas espirituales y las más grandes materialistas y cosmogónicas y astronómicas.

Es así en verdad como encontramos en el primer período de la filosofía griega tres tendencias grandes: 1°) Naturaleza, que se inicia estudiando el mundo exterior bajo la forma "de lo múltiple sale lo uno"; 2°) Objetiva, considerando el mundo eterno como una realidad, y 3°) Dogmática, pues acepta que el mundo existe según lo conocemos por nuestros sentidos y reflexión.

Estas tres tendencias han formado tres tesis que establecen la controversia entre mismas.

La escuela Jónica sienta como principio: "Lo uno produce lo múltiple". El aserto contiene la verdad; pero vemos en su razonamiento su equivoco, al menos si "por el fruto se conoce el árbol". Thales (1), maestro jónico, quiere encontrar todo en lo físico, lo que hoy llamamos con verdad materialista.

La verdad, sin embargo, está contenida en "lo uno produce lo múltiple", pero ese uno ha de ser en primer término El Creador, produciendo de sí el todo (2) y en segundo término también El Creador, produciendo de sí mismo todos los espíritus del infinito sus hijos consubstanciales, que aunque individualizados unos antes que otros, todos viven ab-eterno en su padre.

Pues a pesar de ese fundamental y único principio que se contiene en "Lo uno produce lo múltiple" encontramos al mismo Thales sosteniendo que "el agua es el elemento substancial de todas las formas y el origen de la vida", y se funda en que "la humedad es necesaria para la germinación, nutrición y disolución de los seres vivos". Hoy puede preguntarle el discípulo: ¿De dónde procede el agua?, si no contestara del Éter cometería un más grave error.

Del vicio que Thales deja en sus razonamientos, su adelantado discípulo, Anaximandro, creyó encontrar en la materia del todo; pero la consideró infinita y amorfa, aunque sometida a las modificaciones del movimiento esencial y eterno.

También se le puede preguntar a Anaximandro (3): ¿Qué es lo que imprime el movimiento? La contestación sería una fuerza central: pero esta fuerza central es El Creador y su motor los espíritus. Anaximenes (4), discípulo del anterior, no estuvo conforme con su maestro sobre su principio de la causa universal y él quiso ver ese papel en el "Aire, ya que de sus condensaciones y dilataciones se formaba el mundo". Si le preguntáis a este Jónico, ¿qué es el aire?, si os habría de contestar con verdad os tendría que decir: "El aire es solo y todo espíritus elementales: como igualmente lo son la tierra, el agua y el fuego, porque una es la substancia viva por naturaleza".

Escuela Itálica: "Lo múltiple está contenido en la unidad". Esta escuela es ya más feliz que la Jónica, pero ha tenido menos partidarios, porque el hombre en su orgullo no se somete como materia.

La escuela Itálica debería más bien llamarse Bética; pues su raíz está en la España Bética, en la ciudad llamada Itálica, y observemos a Pitágoras, su fundador (5).

Esta escuela, más conocida por escuela Metafísica, inspiró a Aristóteles y Filolao y da sus fundamentos a las matemáticas.

Conforme a "Lo múltiple está contenido en la unidad", formuló la teoría de que "Los números no constituyen sólo la forma, sino la esencia de las cosas"; para los discípulos de esta escuela "el mundo está compuesto de armonías matemáticas, que no son sino unifracciones de lo múltiple: y el universo entero es el gran uno generador de todos los números y fuente de todas las realidades".

La escuela, como se ve, es panteísta y admite y fundamenta la necesidad de la transformación y reencarnación para la purificación: lo que quiere decir, para el progreso.

Pitágoras encontró, sin duda, los principios dejados por Ceres y Jun, ya que ve la necesidad de una vida ejemplar y admite la Metempsicosis que forzosamente debieron dejar, pues sigue la creencia del sufrimiento de las almas por una mala vida.

Escuela eleática: Jenofanes, según quiere Aristóteles, formuló la idea del Monoteísmo: pero hemos de ver luego que Jenofanes tuvo un maestro que la historia ha dejado anónimo por el crimen cometido por el Areópago; lo que no quita, para que admitamos y le agradezcamos a Jenofanes (6), el dar asiento de nuevo a la escuela de su maestro, demolida por la envidia de los sabios del Areópago.

Esta escuela define como puede en aquellas alturas del principiante progreso la unidad del todo, divinizando a un Ser Supremo real e inmutable, procurando ver y establecer relaciones de ese Ser con las cosas de la Naturaleza.

No tendría valor real esta escuela si no tuviera contradictores: y aunque Parménides (7) acentuara con lógica y convicción la Doctrina Monoteísta de Jenofanes y procurara probar con su "Ontología" y su "Fenomenología" la Identidad del Ente Divino real e inmutable, con lo aparente y sensible de la Naturaleza y en vista de la Materialidad y Errores de las politeístas transigiera en no divinizar al Ente real y quisiera con buena lógica demostrar que "la multiplicidad de Dioses debería considerarse como intermediarios entre lo único y lo múltiple". No le faltaría un discípulo que encontrara equivocado su principio.

Zenón (8) no estuvo conforme y quiso demostrar que "Lo real siendo uno, está en contradicción con la multiplicidad" de las existencias sensibles.

Ya se ve claro que Zenón estaba en el error, desde que quiere que las "Apariciones" sean sólo "Ilusiones mentales". No pudo comprender que no pueden existir ilusiones, sino que es mala comprensión de los fenómenos.

No. La mente humana no puede concebir lo que no existió, existe o existirá: porque esto indicaría un vacío en la concepción del Creador y esto no puede existir. Si el hombre imagina e inventa lo que aún no se conoce en su sociedad o mundo es porque existe antes de entonces en moradas superiores a su mundo: o en todo caso, existía en el pensamiento de la creación, y si no, la mente humana, el espíritu del hombre, no lo podía idear, porque no lo podía concebir.

Pero es el caso que entre los pitagóricos y los eleáticos, naturalistas unos, idealistas los otros, no consiguieron llegar a un acuerdo. Era la época del nacimiento de las ideas razonadas; había que dejar que cada uno se desengañara por sí mismo, lo que sienta y confirma mi aserto nadie redime a nadie y cada uno hácese su fe, por sus obras, en la cual se redimirá.

Siguen a estas dos escuelas algunos hombres con sus sistemas tratando de ver la concordancia entre los Jónicos y Eleáticos.

Pudiera traer gente no traída a la historia de la filosofía; pero como no es de necesidad porque no aclararían más que los anotados o historiados, tomaré: 1°) Heráclito (9). Este filósofo sentó: "Todo cambia, exceptuando la ley de los cambios".

Pues a pesar de ese gran fundamento, en el que confiesa la existencia de la inmutabilidad de la ley, sostiene la única realidad en lo inmutable del universo. Pero toma como símbolo el fuego, agente primero y principal de las destrucciones y transformaciones, y en esa figura ya está en juego el Espíritu que Heráclito no pudo comprender.

2°) Empédocles (10). Se compuso un sistema no despreciable, si se estudia en la metafísica de las transformaciones continuadas de las cosas. Pero se hubiera encontrado con una fuerza Central, incapaz Empédocles y todos entonces de analizarla; el espíritu universal dándoles vida, y al espíritu del hombre dándoles forma, y ésto, no era para aquellos tiempos en que sólo se debía ver los efectos, para que de aquellas deducciones llegaran más adelante a percibir las causas, que hoy podemos hacer axiomas.

Sin embargo, el sistema de Empédocles, haciendo consistir lo real de las alternativas de lo uno y de lo múltiple, por las constantes combinaciones de los cuatro elementos, fuego, agua, tierra y aire, para formar las cosas por dos fuerzas contrarias que él llamó Amor y Odio, demuestra ya todas las leyes naturales, que hoy compendiamos en Flujo y Reflujo. Pero sólo el espíritu compone aquellos cuatro elementos y cada uno de su clase para su existencia y dirigidos eternamente por un jefe Espíritu Maestro, ejecutor del Eterno designio, de la Vida Eterna y Continuada.

Este filósofo participaba de las dos escuelas Ecléctica y Eleática; y por sus sistemas puede apodarse Geómetra ya que envuelve la atracción y la repulsión.

No nos importa saber si fue suicida; si se arrojó al cráter del Volcán Etna; ni si tuvo el propósito de una superchería de querer hacer creer que había subido al cielo, desmintiéndolo el mismo Volcán arrojando afuera sus sandalias. Esto no le quitaría el mérito a su obra; pero sí puede demostrar esa leyenda que tenía enemigos entre los sacerdotes, únicos capaces de esas invenciones milagrosas.

NOTA INTERESANTE

Demócrito: La cronología seguida por los historiadores de la filosofía; ha equivocado, o por capricho, o por la malicia de los contemporáneos de Sócrates que quisieron anteponer a cualquiera antes que al austero e invencible Sócrates.

Así encontramos a Demócrito, adosado a las escuelas anteriores a Sócrates y yo no puedo anteponerlo porque, ¿cómo naciendo Demócrito 10 años después que Sócrates puede ser anterior a él?

Yo tengo además otras razones más poderosas e inequívocas de que Demócrito fue discípulo y muy amado de Sócrates y las amistades de éste con la familia de Demócrito; y sin duda ninguna fue esta familia la que más lloró el asesinato del maestro, del amigo y del amante.

Hecha esta nota, dejo a Demócrito para donde le corresponde y anotaré a Anaxágoras y los sofistas, no porque les corresponda en el tiempo, sino por no trastornar del todo la cronología seguida hasta ahora y porque en nada nos ayudan, ni nos perjudican ya todos estos filósofos para nuestra nueva filosofía, Cuya Raíz está en el Sánscrito, el que en espíritu conocían en su todo Sócrates y Antulio; y esta es la causa de que los dos sufrieran la pena de muerte por el odio y envidia sacerdotal y supremática. Todo el que filosofe entre los principios del Sánscrito y los de Sócrates y Antulio verá la misma sabiduría y hasta las mismas personalidades.

Os dejo, pues, esta guía y reanudo mi marcha, advirtiendo que detrás de los sofistas sentaré a Antulio y veréis que fue el maestro de los Geómetras y Astrónomos, como Sócrates lo es de toda la sabiduría.

Anaxágoras (11). Ya tenemos aquí probado el error de la Cronología: Demócrito, Atomista, ha nacido 40 años más tarde que Anaxágoras, aprendiendo de Demócrito. ¿Qué han podido filosofar los hombres más que errores, si error sólo se les dio en la historia con la más refinada malicia para encubrir los crímenes de los soberbios?

Que os baste este mi ejemplo para sanear la filosofía sin ningún prejuicio ni preconcepción y seguir estos jalones iluminados.

Anaxágoras es forzosamente heredero de Antulio, por las conclusiones que adoptó: 1°) «Lo real es la coexistencia de lo uno y lo múltiple", y 2°) "El mundo es la pluralidad de cosas o entes indivisibles".

No encuentra el vacío y está en lo cierto; de lo que deduce que es forzoso que para que se combinen las unidades indivisibles ha de haber una inteligencia que sirva de primer motor. Lo que hoy decimos axiomáticamente que es el espíritu, que ya este filósofo se convenció que ese motor era consciente e inmaterial.

De estas escuelas se produjeron luego una gran partida de hombres sofistas, vividores de las ciencias en sus respectivas clases o aulas, o asalariados por maestros (de nombre) que para mistificar la verdad abrieron colegios y consiguieron su fin por la imposición y la impostura.

Ya, viviendo Anaxágoras y especialmente en Atenas, se inaugura el sofismo; que si lleva un sello de elocuencia, galanura o retórica, que llamaremos cultura eterna, tenemos que condenar la relajación de las costumbres austeras sembradas por los maestros verdaderos, que si eran pobres de hipocresía, eran ricos de contundencia y no quitaban nada de lo justo a la materia.

Voy a señalar algunos sofistas, sin contar como tales a los jueces del Areópago, porque éstos fueron mixtificadores, impostores por la fuerza, tiranos y verdugos de los sabios. Acusación que se les hace aquí, ya que la pusilanimidad de los pasados historiadores de la filosofía no los acusaron, acaso por no importarles; pero debieron ver que fueron la causa del error que hoy hay en las artes y las ciencias, pues dieron herencia a los mixtificadores y supercheros hasta hoy. Veamos.

1°) Tenemos a Protágoras (12) que solamente dice: "El hombre es la medida de todas las cosas". Si esta máxima fuera dicha en conocimiento real del Ser hombre en sus tres entidades de Cuerpo, Alma y Espíritu, merecería un monumento el que la compuso; pero como sabemos que Protágoras, en Metafísica, era cero absoluto y decía que: "Sólo conocía las cosas en el aspecto transitorio en que las sorprendía con sus sentidos". Se desprende lógicamente la materialidad más vergonzante que el hombre puede mostrar, y en esas condiciones no es un hombre; es el embrión del hombre.

Aún llega a más encarándose a Heráclito y niega "La razón universal" y no acepta tampoco "El sentido común" y basta esto para ponerlo en justicia, como al prototipo de la Pedantería, y puede afirmarse que, es el enemigo declarado y a sabiendas del desarrollo intelectual y así de la belleza y el progreso.

2°) Gorgias (13). Este, se le llama discípulo de Anaxágoras; pero el título que en realidad merece es de enemigo acérrimo de Anaxágoras y va a probarlo él mismo, pues sostuvo: 1°) "Nada existe": esto no puede ser más irracional desde que existía él. 2°) "Aunque algo existiese, no podríamos reconocer su realidad". ¿Siquiera no conocía que hablaba y no podía palpar las palabras? y 3°) Y "aun cuando pudiéramos conocer la verdad, sería imposible trasmitirla a los demás hombres".

Este tercer sofisma, tiene mucho de verdad; pero pronunciado en contra de principios que él no podía comprender, es un detractor del maestro mayor Sócrates, al que no pudiendo vencerlo, le dieron la Cicuta.

Es incomparable el daño causado a la humanidad por este prevaricador, por que lleva el escepticismo a un grado superlativo y se sumergieron en la más negra tiniebla los que por el vicio autorizado lo siguieron.

Como consecuencia del escepticismo sembrado por Gorgias, todo se corrompió política y socialmente; pero, en él empezará la decadencia y la misma Grecia le da su apóstrofe.


(1) Thales de Mileto, vive el año 639 al 548 antes de Jesús es de origen fenicio y estudia con adelanto Geometría y Astronomía.

(2) "El todo" entiéndase el Éter que llena todo el universo y los espíritus creadores de las formas.

(3) Anaximandro vivió por los años 550 antes de Jesús.

(4) Anaximenes, 480 años antes de Jesús.

(5) Pithágoras, nacido en Samos 570 años antes de Jesús; parece que compuso la palabra "Philo-Sophos" (amigo del saber).

(6) Jenofanes (de Colofón, Grecia), vivió del año 620 al 500 antes de Jesús. Estudió la Naturaleza, burlándose de Homero y del politeísmo.

(7) Parménides, de Elea, vivió en el año 510 antes de Jesús.

(8) Zenón, de Elea, discípulo del anterior, nació por el año 490 antes de Jesús.

(9) Heráclito, de Efeso, vivió en los años 535 a 475 antes' de Jesús. Su .obra concuerda con las de los naturalistas de nuestros días.

(10) Empédocles vivió en la mitad del siglo V antes de Jesús; no quedan datos ciertos del año de su nacimiento,

(11) Anaxágoras, de Claramenes, vivió del año 500 al 426 antes de Jesús. Puede llamarse precursor del espiritismo.

(12) Protágoras, de Abdera, vivió de los años 481 al 411, antes de Jesús.

(13) Gorgias Siciliano, vivió por los años 480 a 375 antes de Jesús.