Los espíritus por nacer.

Noviembre 3 de 1961.

Hermanos míos y hermanas en particular; voy a haceros una súplica, después de la plática que habéis oído(1), os voy a pedir a todos y, como digo, en particular a las hermanas mujeres, que todos los días hagáis una petición de ayuda para los espíritus valientes que vienen a encarnar en estos momentos; para los niños de todos los credos, para los niños de todas las razas, para los niños de todos los colores, para los niños de todos los confines de nuestro mundo Tierra.

Pedid para ellos ayuda; son misioneros de Luz y de Amor; pero llegan a la Tierra en momentos difíciles y aun su desarrollo físico será, para muchos, doloroso y duro.

Pedid ayuda; pedid luz; pedid protección para ellos; son misioneros de luz; son espíritus de progreso.

Pedid ayuda para esas madres, para que comprendan la responsabilidad tan grande que han adquirido al concebir un hijo. Ahorita necesitan mucha fuerza todos los niños del mundo Tierra que han nacido o van a nacer; dádsela todos; un momento de concentración de todos puede ayudarlos tanto. Recibidlos en amor; pedid ayuda para ellos; llamad a sus guías porque, como nunca, la vida es difícil en el mundo Tierra y ellos vienen como misioneros de amor, protegidos, sí, pero vienen a cumplir misiones muy duras en la transición que está sufriendo el mundo Tierra.

Pedidlo, hermanos míos, especialmente las mujeres que me escucháis; con vuestro instinto de madres, pedid amorosamente ayuda para esos pequeños que serán los hombres del mañana, que vienen ya sabedores de las altas misiones que traen; que se rebelarán contra las injusticias que todavía existen, contra las falsas doctrinas y filosofías, contra las religiones. Son ellos los que traerán la Religión del Amor, y son ellos los que harán la unión de todos los seres.

José de Arimatea.

(1) La plática a que se refiere el maestro es la siguiente:

Dicen muchos hombres: ¡Qué feliz soy! he llevado una vida tranquila; nunca he salido de mi pueblo; viví con mis padres, tuve hijos y mi familia vive aquí, en un país que no se altera, todos unidos, todos tranquilos. ¡Qué buena vida he llevado! Gracias a Dios que me ha dado esta vida de paz, de tranquilidad, de inmovilidad

Y diréis vosotros: ¿Qué es una vida de paz, de tranquilidad, de inmovilidad?

¿Para qué sirve esa vida pacífica y tranquila? ¿Qué ha hecho de esa vida? ¿Qué ha ganado ese hombre?

El hombre necesita movimiento, actividad; el hombre debe tener el sentido de la movilidad, no de la estabilidad. El hombre debe conocer nuevos pueblos, nuevas tierras, nuevos países. Es como si un espíritu encarnara muchas veces en el mismo pueblo y en sus mismos descendientes ¿creéis que habrá progreso para ese espíritu? No. ¿Creéis que habrá progreso en el hombre que nace y vive en su pueblo, viviendo siempre la misma vida de paz y tranquilidad? No.

Los tiempos patriarcales ya pasaron, fueron la simiente de las generaciones venideras, de las generaciones futuras, de las generaciones presentes, y el hombre, ahora que ha llegado a este nivel de progreso, necesita movimiento, actividad, necesita hacer afinidades nuevas cada día. Por eso veis que los juramentados de hoy son inquietos, salen del hogar prematuramente -dicen los padres- y se van, desahogándose, pasando mil peligros, a otros lugares, porque es el espíritu inquieto que lo hace viajar, conocer nuevas tierras, tratar nuevas gentes; ya no son los espíritus lentos que se conformaban con el mismo horizonte; ahora las generaciones actuales buscan un nuevo ambiente y hacen afinidades muchas veces nuevas, conocen nuevas tierras, nuevas costumbres, nuevos ideales ¿por qué? porque ha llegado el momento en que se borren las barreras, en que las distancias ya no lo sean, por los medios de transporte tan rápidos que hay ahora.

Dicen los viejos: en mi tiempo todo era paz y tranquilidad, y así vivían mis abuelos, así vivían mis padres y así viví yo. ¿Pero qué progreso tuvieron esos hombres? Se necesitaba de esa paz porque la Tierra estaba en ese período de gestación; pero las nuevas generaciones han venido y son actividad y fuerza y luz y movimiento; buscan nuevos horizontes; buscan nuevas afinidades, nuevas actividades, nuevos caminos y por eso veis esa actitud de la juventud, que no sabe a donde va pero que siente el instinto de movimiento, de transportarse de un lugar a otro para tener más y más afinidades.

Como ya he dicho, son los momentos de la transmutación, son los momentos en que tienen que estar unidos y conocerse unos a otros. Aquel mundo Tierra tan misterioso y grande de tiempos pasados, ahorita ya no tiene nada de oculto, porque con los modernos medios de locomoción todo se conoce y se facilitan los viajes a los lugares más remotos.

Estáis viendo que las profecías se cumplen, porque las fronteras se borran y los hombres se unen y todas las razas se fundirán en una sola que sea la raza prometida, la taza superior, para que los hombres se amen ya como hermanos y vivan dentro del Espiritismo, que es Luz y Verdad.

Eso está dicho desde hace muchos siglos proféticamente, y las profecías se están cumpliendo, pero los hombres se deslumbran con tanta luz. Nunca en la humanidad, había habido tal movimiento de progreso, tales conquistas del hombre, que se perjudican unas a otras; sí, porque la humanidad estuvo dormida muchos siglos y ahora hay que despertar deprisa, violentamente, atropellándose unos a otros, porque los momentos son llegados y la luz llega a raudales y se tapan los ojos los retrasados; pero la juventud actual viene a saciar sus instintos, por eso comete tantas cosas que llamáis males, pero ¿qué sabéis de las deudas que traen?

¿Que se van prematuramente? sí, pero volverán llenos de luz, llenos de energía a cumplir las misiones que no pudieron terminar. Han hecho un juramento ante la Ley y a la Ley no se le burla, la Ley exige el cumplimiento de esa promesa y de ese juramento, y por eso veis esa inquietud en los jóvenes, ese deseo de saciar sus instintos, de saciar sus necesidades corporales y ya veis qué pronto se casan, qué pronto se unen a la mujer, y cuántos jóvenes de pocos años son ya padres de familia, y los que se dicen católicos y los moralistas, se espantan, se asustan y vociferan, creen que Satanás es el que está imperando en la juventud actual, y hablan y vociferan y critican, pero no saben que es la Ley, que está despertando a los retrasados.

La Edad Media duró muchos siglos, la edad del estancamiento de la humanidad y ahora los tiempos son llegados y hay que aprovecharlos y reponer ese tiempo perdido que pasaron las humanidades en los tiempos oscuros de la Tierra, y vienen las juventudes, y vienen los muchachos, vienen los juramentados llenos de ímpetu atropellándolo todo y pisoteándolo todo y se asustan los hombres.

La moral, la moral antigua que heredamos de nuestros padres, de nuestros antepasados, es pisoteada por todos. ¿Por qué es este relajamiento de la juventud actual? Es que ellos, después de saciar sus instintos, aunque se están yendo prematuramente, volverán pronto, porque son los que traerán las nuevas ideas, son los que traerán los nuevos caminos, los que formarán los nuevos organismos, los nuevos grupos; son ellos los que tienen en sus manos el porvenir de la humanidad Terrestre. No os asustéis, queridos hermanos, no os asustéis, dejadles el camino abierto.

¿Qué sufren muchos los papás porque los jóvenes ya no los obedecen, ya no reciben ni siguen los consejos, muy sabios que les dan? es que los hijos tienen más sabiduría que muchos de los padres, es que los hijos han vivido más, es que los hijos son la nueva raza que viene a traer a la Tierra las ideas nuevas y, como he dicho, vienen a traer los nuevos caminos.

No os asustéis del despertar de la juventud; acordaos que el despertar del sueño nocturno viene con un estremecimiento, viene con disgusto. Los niños lloran al despertar y este es el despertar de la humanidad que también llora, que también patea, que también se estremece, que también se disgusta; pero después, ya saciados los instintos, ya iniciadas las altas misiones que traen los juramentados, entonces vendrá el equilibrio, entonces reinará la paz, porque en esa falta de respeto que ahora criticáis, porque todos se ven como hermanos y así se tratan, está la base; ya veis cómo se van uniendo ellas con muchachos de todas las naciones y como van aprendiendo idiomas que eran antes desconocidos y cómo se les facilitan los viajes para que conozcan el mundo. ¿Creéis que esto es casual? ¿Creéis que esto es malo?

Cuánto se critica y cuánto añoran los ancianos los tiempos de paz en que el padre ordenaba y dirigía los destinos de los hijos sin tomar en cuenta sus propias inclinaciones, pero era el padre, el patriarca y había que obedecerlo ciegamente, y cuántas carreras gloriosas se frustraron por esa obediencia ciega que se debía a los progenitores; y ahora, el muchacho coge su camino. ¿Que hace cosas indebidas, que asustan a todos? sí, pero vendrá el momento en que desplieguen toda la sabiduría que traen; saciados ya sus instintos y necesidades, reinará en la Tierra la verdadera Comuna de Amor y Ley, con las nuevas costumbres y los nuevos regímenes, con las nuevas organizaciones, con los nuevos caminos que abrirá la juventud presente.

Esto os dice:

MALAQUIAS, el profeta.