CAPÍTULO NUEVE
LOS FALACES, PSEUDO SABIOS Y PSEUDO CIENTÍFICOS

Este capítulo está todo él contenido en toda la segunda parte de este libro y aquí sólo es de orden complementario, para justificar que los contenidos en el epígrafe son detractores del espiritismo.

Y no sólo detractores individualmente, sino que lo son en colectividad, lo mismo que cualquiera entidad religiosa; y sobre todo, en lo que toca a la educación e ilustración del pueblo, que es el tópico entero del Espiritismo Luz y Verdad.

Aquí no vamos nosotros a juzgar a los que acusamos; y al efecto, hemos tomado hace unos días el recorte siguiente del periódico « La Montaña >, que copiamos literal:

LA CLAUSURA DE LA ESCUELA MODERNA DE TALLERES

Los vecinos se quejan

Carta abierta al inspector general de escuelas de la provincia de Buenos Aires.

Muy señor nuestro: Cuatro meses han transcurrido desde que se ordenó la clausura de la Escuela Moderna de Tallleres, y desde entonces no han cesado un instante los padres de los alumnos de la misma, en solicitar su reapertura.

Desearíamos tener menos motivos de queja al escribir ésta y poder llevar la calma a la ansiedad con que se espera la resolución de ese consejo: pero la forma con que han sido burlados los delegados que en distintas ocasiones se entrevistaron con su secretario con tal fin, nos mueve a pensar que la abulia de las reparticiones públicas ha llegado también hasta ahí.

Lo demuestra, que no sólo no ha sido contestada la última nota pasada - contra todo precepto de "buena educación " - sino que no se resuelve nada sobre este asunto.

La indolencia y el silencio vienen a demostrar bien a las claras, la conjura que hay contra la educación del pueblo.

Desde tiempo inmemorial se ha tratado de cerrar las puertas de la instrucción a los hijos de loa trabajadores o cuando menos suministrarle esta en una forma deficiente y dogmática que, como dijese Víctor Hugo, los dejase a obscuras.

Esta tendencia por la deformación de la intelectualidad popular renace; los castradores de todo principio científico ponen en practica los medios ruines con que siempre han combatido la verdad y la justicia.

Reconociendo nosotros de un modo sincero que la actitud asumida por Vd al clausurar la escuela, y la indecisión para resolver ese consejo el permiso para ello se hace sospechosa, por cuanto atenta directamente contra la educación obrera por los mismos que deberán ser sus defensores, nos vemos en la necesidad de descubrir estos manejos contra la educación del pueblo.

Esperamos que el mal ocasionado, si en verdad hay amplitud de espíritu, sea remediado, de lo contrario, deber del Consejo Social que patrocina dicha escuela es dirigirse al ministro e iniciar una activa campaña contra los que en ejercicio del puesto que desempeñan obstaculizan la labor más meritoria: la educación.

Saludamos al señor inspector y confiamos en que con sano criterio de fin a este asunto.

- M. Jordán. - Ricardo Peralta

Ahí verán esos pseudo-sabios y pseudo-científicos que están encargados de la educación por los gobiernos, que nosotros al acusarlos, discurriendo racionalmente por las doctrinas del espiritismo, no lucubramos, como suelen decir de loa que razonamos con justicia.

Esa «Carta abierta» nos confirma además, que también hay Mauras en todas partes dónde la religión católica-cristiana influye, secreta o abiertamente, en los gobiernos y leyes que aun juran « Por los Santos Evangelios», que a las alturas del Siglo XX es la más grande degeneración de las conciencias, que así se someten a todo lo irracional, para atacar a lo racional, sea de quien fuere; pero sobre todo del espiritismo y de Francisco Ferrer, fundador de la «Escuela Moderna», asesinado en Monjuich.

Muy lejos de nosotros está soliviantar al pueblo e incitarlo a la venganza y hemos demostrado repetidas veces lo contrario evitando graves cosas. Pero aun estamos más lejos de consentir, las injusticias y el robo de los derechos de ilustrarse el hombre en las ciencias, leyes y progreso, y nos oponemos absolutamente a las enseñanzas inmorales religiosas con los dineros del pueblo, puesto que éste reniega y condena a la religión y acusa ya las inmoralidades del consejo o administradores de la educación, que ahora, ya no son esos Pseudo-subios y Pseudo-científicos solamente detractores del espiritismo, sino que esa carta abierta los declara prevaricadores de la educación del pueblo.

Hoy, señores educacionistas, se necesitan pedagogos que no estén dominados por ningún dogma ni prejuicio y, sobre todo, que tengan la moral eficiente para el cargo de educador, según lo exponemos y pedimos en el prólogo de nuestra « Filosofía Austera Racional», y... le está absolutamente prohibido al pedagogo y al educador del pueblo, ser ni tener idea ninguna religiosa, porque así se lo exige el pueblo que les paga y los sostiene y no les paga ni los sostiene ningún gobierno, ni ninguna religión.

Las ideas religiosas atañen al hogar: y ni aun los padres tenemos derecho a imponer ideas a nuestros hijos y sólo nos autoriza nuestro cargo de padres, a manifestar a nuestros hijos, las ideas más progresistas; pero sin recomendarle tome ésta o aquélla. Nuestro deber es enseñarles a ser moral y hombre entero y de provecho a la sociedad y que no se tenga por más que otro, sino que en todos los hombres ha de ver a su hermano. Enseñanza que dará el gobierno del espiritismo.

Todo lo contrario, en cambio, hacen de ejemplo y de palabra la mayoría y la casi totalidad de los pseudo-sabios y pseudo-científicos pedagogos, educadores y sus consejos, obedeciendo a un dogma torturador que Francisco Ferrer lo entendió bien y al efecto escribió en sus pedagógicas publicaciones: «La escuela sujeta a los niños física, intelectual y moralmente, para dirigir el desarrollo de sus facultades en el sentido que se desea y los priva del contacto de la naturaleza para modelarlos a su manera. Educar equivale actualmente a domar, adiestrar, domesticar. Para realizar esta educación se han inspirado en los principios de disciplina y autoridad que guiaron a los organizadores sociales de todos los tiempos; y no han tenido en cuenta más que una idea muy clara y una voluntad, a saber: que los niños se habitúen a obedecer, a creer y pensar según los dogmas sociales que nos rigen. Esto sentada, la instrucción no puede ser más que lo que es hoy. No se trata de secundar el desarrollo espontáneo de las facultades del niño, do dejarle buscar libremente las satisfacciones de sus necesidades físicas, intelectuales y morales; se trata de imponerle pensamientos hechos: de impedirle para siempre pensar de otra manera que la necesaria para la conservación de las instituciones de esta sociedad: de hacer de él, en suma, un individuo estrictamente adaptado al mecanismo social. No se extrañe, pues, que semejante educación no tenga influencia alguna sobre la emancipación humana».

En otro monumental párrafo, dice Ferrer:

« Deseo fijar la atención de los que me lean sobre esta idea: todo el valor de la educación reside en el respeto a la voluntad física, intelectual y moral del niño. No es verdadera, educación sino la que está exenta de todo dogmatismo; la que deja a todo niño la dirección de su esfuerzo y no se propone sino secundarlo en su manifestación. El falso educador, impone, obliga, violenta siempre; el verdadero educador es el que sabe defender al niño contra sus propias ideas y voluntades, apelando a las energías del mismo niño.

« Nuestro ideal es el de la ciencia; y a él recurrimos en demanda de poder educar al niño, favoreciendo su desarrollo por la satisfacción de todas sus facultades, a medida que se manifiesten y expansionen.

«Estamos persuadidos de que la educación del porvenir será una educación en absoluto espontánea: claro está que no nos es posible realizarla todavía; pero la evolución de los métodos en el sentido de una comprensión más amplia de los fenómenos de la vida y el hecho de que todo perfeccionamiento significa la supresión de una violencia, nos indica que estamos en el terreno verdadero, cuando esperamos de la ciencia la liberación del niño.

«No tememos decirlo: queremos hombres capaces de evolucionar incesantemente; capaces de destruir, de renovar constantemente los medios y de renovarse ellos mismos; hombres cuya independencia intelectual sea la fuerza suprema, que no se sujeten jamás a nada, dispuestos siempre a aceptar lo mejor; entusiastas por el triunfo de las ideas nuevas y aun que aspiren a vivir vidas múltiples en una sola vida...».

¿ Qué les parece a los señores pseudo-sabios y pseudo-científicos, pedagogos y educadores? ¿ Qué merece el que decretó la muerte de ese pedagogo, entero Materialista-Espiritista, que tan clara videncia tenía de la educación del niño?... Pasma la estupidez y pedantería de esos pedagogos detractores del espiritismo y de las ciencias sus hijas que, esclavos indignos del dogma autócrata-religioso, envenenan la mente de los niños y adultos en una educación absolutamente inmoral, para querer sostener el derruido edificio de una sociedad de esclavos.

El espiritismo, en su gobierno, hará hombres de sentimiento entero y recluirá, si no despiertan, a los pseudo-sabios y pseudo-científicos y educadores esclavizados, substituyéndolos por verdaderos hombres de cultura y moral, aunque sean menos campanudos y campaneros que los que sufrimos hoy, retratados perfectamente en todos esos ejércitos de jóvenes, nulos para el provecho del progreso, y que avergüenzan, no digo a la cultura, sino a la urbanidad. Son como sus campanudos profesores y pedagogos, sin espíritu y de materia viciada. ¿ Qué puede esperar el progreso de esos... castigos de la sociedad, para la que son una grave carga? Si este libro pudiera admitir en sus páginas la indulgencia, la tendríamos, disculpándolos, puesto que así los enseñaron. Pero entonces se vería aún más palpable la culpabilidad de los detractores de la educación (y por lo tanto del espiritismo), de esos pedagogos pseudo-sabios y pseudo-científicos. Pero si éstos son culpables, no lo son menos los estudiantes que gustan de ese plan de enseñanza dogmática, que los hace irresponsables de sus inmoralidades de vida y hasta de su inmoralidad social y no son capaces de renovarse y no se renuevan en el curso de la vida, porque tampoco la viven: la malgastan en los breves años de los cursos de sus carreras y nos remitimos a la generalidad del Doctorado, Profesorado y Magisterio. ¿Que saben del espíritu que es la vida del hombre y del espiritismo que es el gobierno del creador para todo el universo?

El espiritismo en su gobierno, tendrá muchos menos doctores; pero tendrá muchos buenos maestros en todas las ramas del saber y de la vida y, sobre todo, acabará con los detractores.