CAPÍTULO TERCERO
EL MATERIALISMO Y SU COHORTE

Vamos primero a explicar el epígrafe.

Al decir « El Materialismo y su cohorte», queremos expresar que hay materialismo científico, materialismo sectario y materialistas científicos y sectarios. La cohorte, pues, del materialismo son el materialismo sectario y los sectarios. La academia llama al materialismo( )«grosero», y nosotros, los espiritistas, protestamos con fundamento la palabra grosero. Mas ha dicho verdad y la aplaudimos cuando confirma que «Materialismo» es «Positivismo práctico» y «Tendencia a explicar el origen de las cosas, por las apariencias fenomenales». Hasta aquí, el materialismo, no es detractor del espiritismo.

Mas ahora viene su «cohorte», que son los sectaristas del materialismo, que nada saben de la materia y son todos los que ven la materia sin espíritu, que es confesarse ellos mismos irracionales.

Yo no sé si las materias o cuerpos de esos sectarios se habrán compuesto de pedazos de pedernal, escorias de cinabrio y caspa de serpiente, porque no alcanzo a comprender cómo, discutiendo, pensando y pesando, no ven la razón, que la tiene en lucha con toda su sinrazón práctica. Estos sí, son detractores del espiritismo y son y los conjeturamos más religiosos que un fraile, aunque sean en otra forma de religión sectaria «sui generis», pero no menos vituperables que las religiones, a las que atacan, por lo mismo que quieren imponer la suya, más o menos irracional.

El espiritismo no es religión, y por eso no impone. Expone sus axiomas y exige en todo la razón.

Por esto son los sectarios del materialismo, detractores del espiritismo y defensores del sistema religioso y del dogma científico, que el espiritismo anula.

El Espiritismo Luz y Verdad, es realmente un materialismo espiritista, y lo hemos comprobado al analizar la procedencia de las ciencias, que hemos visto que son hijas del espiritismo

Los sectarios del materialismo, es por fuerza que su masa encefálica, sea sólo moléculas del asno taimado y del irónico imitador mono: porque si fueran el arca de Noé, formados de las moléculas de toda la naturaleza, sería imposible no razonar. Pero si razonaran serían materialistas prácticos y no podrían ser positivistas groseros, o sea sectarios religiosos del materialismo, lo que no fue el mismo Darwin, al que no lo han comprendido esos sectarios, que denigran a Darwin.

Hay tres muy grandes materialistas desconocidos por los materialistas sectarios, porque, siendo verdaderos materialistas, lo fueron también verdaderos espiritistas.

El más moderno de estos materialistas-espiritistas es Schopenhauer, que, apurando el juicio de la materia, comprende que, sin embargo, la cosa sigue, y exclama: «¿ Y aquí termina todo? ¿Y para llegar y terminar aquí tanta lucha, tanto dolor y tanta desesperación? Si fuera así, maldita la vida: no vale la pena vivirla». Schopenhauer no tenía más amigos que su perro y maldice su ambiente.

El intermedio (aunque lejano ) de los materialistas espiritistas, me atrevería a llamarlo al Mago del materialismo: pues Demócrito de una ojeada ve todo el universo con sus mundos y sus seres, convertidos en átomos individuales; y en el mismo instante ve todo ese infinito de átomos componiendo los seres y los mundos, siendo indivisible el universo y... se ríe siempre de las locuras do todos, viendo una cosa sin verlas todas, estando siempre todas juntas. Demócrito vive alegre, bendice su ambiente. Ha tenido por maestro a un sublime semidiós materialista espiritista: Sócrates.

El tercero: el gran maestro, el dios por entero del materialismo espiritista, que no es más ni menos, como espíritu, que Sócrates y Shet, que a su potencia sabe convertir los átomos en langostas, mosquitos y piedras, o en rayos y relámpagos, para magnificar el acto de entregar la ley escrita ese... maestro de la creación... Para los hijos del asno y del mono, materialistas groseros y sectarios religiosos del materialismo, Moisés es... un gran ignorante. ¡Milagros de la pedantería y del sectarismo !... Lo mismo hacen con el espiritismo. Y ¿ cómo queréis, sectarios materialistas, que os tomemos en serio ? Los espiritistas tenemos que reír, como Demócrito, de vuestras pedanterías, y nos reímos.

El materialismo racionalista, podrán sus hombres, en su embebimiento de ahondar los secretos de la materia, hacerse hasta neutrales con relación al espíritu; pero su propio espíritu es el que está obligando a su materia al estudio de la creación de la materia, que es en la que se demuestran las formas y la vida Y ¿ qué nos importa la negativa de palabra, si con las obras están demostrando lo contrario ?

El espiritismo dispone, que los espíritus sabios encarnen dispuestos a sufrir una de esas existencias penosas de escudriñar en la materia, lo que en su espíritu ya saben; pero que al encarnar en materia adecuada que ya se preparan, han de opaquizarse y sólo por la inspiración han de conducir a su materia al objetivo que traen trazado, en misión de llevar a la ley un fenómeno de la materia.

Es penoso para su espíritu esa posición; pero cuando lo tiene uno en su misión, la misión es un sacrificio; y cumplida, sacude de su alma los gérmenes morbosos y putrefactos que se le adiparon y nada mancha al espíritu de luz.

Si vierais en Schopenhauer un espíritu de luz y aun al Espíritu de Verdad, nada os deberá extrañar. ¿ Pensáis que cualquier espíritu podría venir a una prueba materialista tan desesperada, en la que debería señalar el límite máximo del materialismo filosófico, para dar base al materialismo científico ?

En la vida que arrastró Arturo, tan desesperada, y la obra racionalista que legó a los materialistas, que le huyen, podéis colegir que se necesitaba para esa obra, un espíritu de los más sabios y luminosos.

Los materialistas sectarios, no pueden ser y no son más que espíritus ciegos, aberrados, religiosos, pasionistas, sin conciencia aun, que por su bajo grado de progreso, están vacíos en su archivo - memoria, y pueden por eso aprender en los autores, o libros escritos para ignorantes; pero buscan sus afines y no los libros racionalistas escritos para aprendices buenos de las ciencias. En los libros que son índices de la sabiduría, donde los espíritus preclaros rememoran lo que forzosamente les ha de opaquizar su materia, o enderecen un paso que el ambiente les puede torcer, ahí no pican los hijos del asno y del mono. Los racionalistas no pican al principio; pero hojean al final y su racionalismo los hace picar y comen la miel, porque son abejas laboriosas. Los otros son Zánganos de la colmena. Detractores del espiritismo y sirvientes de la religión, pues combaten lo mismo que la religión persigue: El espiritismo.