CAPÍTULO SEXTO
FENÓMENOS DE LEVITACIÓN Y TRASLACIÓN

Estas facultades son más fáciles para los espíritus poco depurados; son los rudimentos de las facultades, aun cuando puedan ser operadas por espíritus muy progresados.

Pero como esto obedece a la ley de las fuerzas y la materia ofrece grandes resistencias, es preciso que el espíritu operador también sea bastante materializado, para que a la vez pueda obrar por un médium fuerte de materia.

Se nos ha dicho y por un cálculo bien sentido nos lo ha afirmado el médium de aportes que hemos tenido que, para el espíritu, los aportes, cada gramo representa un kilo. El médium de aportes, una noche, en plena sesión, nos trae de unas salinas de Córdoba, República Argentina y chorreando agua, un terrón de sal, quedando cansado y diciéndome pesaba como 70 kilos; lo hemos pesado y pesó 650 gramos, lo que afirma lo que como instrucción nos dijeron que cada gramo equivale a un kilo.

¿ Qué fuerza se necesita para elevar una mesa que pesa 20 kilos? ¿ Para pasar un ropero de una pieza a otra, o de un extremo a otro de la pieza, cargado de ropa, pesando 100 kilos? Sin embargo, los hombres que dicen haber estudiado mucha ciencia y los experimentadores prejuiciados y predispuestos contra el espiritismo, encuentran motivos de duda y negación de esas fuerzas inteligentes, capaces de aplastarlos con uno de esos objetos o de llevarlos de un punto a otro, aunque ellos no quisieran, como ha sucedido y lo anotamos en el capítulo « Raros y grandes fenómenos ».

No obra esos fenómenos un espíritu solo, sino varios y muchos, tomando materia de uno y de varios médiums, muchas veces inconscientes de que tal obran.

Sin embargo, han conseguido lo que se habían propuesto que fué llamar la atención de los hombres, y quieran que no, se abocaron al estudio. ¿Que no los han entendido? Peor para ellos puesto que, existiendo el efecto, no pudieron encontrar la causa: prueba eficiente de que la ciencia no alcanza a la sabiduría del espiritismo su padre.

Toquemos este punto, que será repetido por milésima vez pero que nunca se dirá bastante sobre él.

Los efectos pueden hacer deducir la causa, si el hombre es de razón, para pasar de la ecuación científica, a la deducción racional.

Pero si el hombre es dogmático, sistemático y prejuiciado en ciencia, sociedad o religión, ya no podrá deducir nada más allá de la ecuación científica; y para ése, ahí termina su progreso y sabiduría, que será una risa de la sabiduría y del progreso.

Cuando los pseudo-científicos se apoyan en la ciencia aprendida para decir que « La ciencia tiene derecho a todo», « La ciencia es todo». Como cuando los espiritualistas han dicho y empeñándose en sostener que La religión y la ciencia se hermanan por medio del Espiritismo y que «La ciencia es imperfecta » los primeros han declarado su ignorancia y orgullo; los segundos su aberración y su maldad. Pero unos y otros desconocen la sabiduría, y por lo tanto el espiritismo, que lo es todo, menos religión. Ambos han deificado a la ciencia; y no fuera mal, si lo hicieran en razón, porque tendrían que reconocer que sobre la ciencia está lo que la hace, lo que da nacimiento a las ciencias. ¿ Qué es lo que da nacimiento a las ciencias ? Divaguen en este punto por donde quieran, como quieran y hasta que quieran; la confesión vendrá más tarde o más temprano, y se confirmará que lo que hace la ciencia es la experiencia. La experiencia es sólo de la razón; la razón es sólo del espíritu, y por lo tanto, lo que da nacimiento a las ciencias, fué, es y será eternamente el espiritismo. Lo que ya hemos dejado sobradamente sentado, cuando hemos confesado a las ciencias, hijas del Espiritismo. Esto, para los que dicen que son científicos y no admiten y aun son, enemigos del Espiritismo

Para los espiritualistas y espiriteros, sólo les diremos: El espiritismo viene a destruir las religiones y sus dioses; las ciencias, como buenas hijas del espiritismo, son perfectas en sí mismas; pero antirreligiosas, como su padre.

¿ Cómo puede ser el lazo que una los antagónicos espiritismo y religión? Si las ciencias sólo intentasen esa unión, serían traidoras a su Padre, ¿Qué serán los que eso sostienen ?... Estos no son fenómenos de levitación y traslación, son fenómenos de prestidigitación ... lo menos.

La ciencia es perfecta en si misma, repetimos, y entre la ciencia y la religión hay el abismo insalvable que hay entre el espiritismo y la religión, que es el no caber los dos en el mundo. No. No caben en el mundo, porque son absolutamente antagónicos el espiritismo y la religión, y no hay cuartel. El que condene o rechace el espiritismo, no es científico y le negamos derecho a usar de las hijas, traicionando al Padre. Y el que miente llamándose espiritista y defiende la posibilidad de unir el espiritismo y la religión por medio de la ciencia, lo confesamos detractor y enemigo del espiritismo; no hay términos medios. « No se puede servir a dos señores a la vez», dijo Jesús, como para los espiritualistas.

Por causa de esas aberraciones, los hombros de las ciencias no han hecho más que cortejarlas: pero no se han casado con ellas Las ciencias, como ebúrneas y bellas mujeres, se dejan cortejar por sus pretendientes; pero... como no se casan... las ciencias guardan recatadas sus sagrarios y no entregan sus amores, que son sus secretos.

Son muy pocos los que se han casado con las hijas del espiritismo, y esos sí, les han arrancado sus secretos, que los han hecho leyes; y gracias a esos pocos, puede haber tantos malos novios pseudo-científicos, castigo de la sociedad.

La ciencia, pues, tiene su padre, el que continuamente la enriquece con mayores puntos de belleza, que es progreso. ¿ Y quién es capaz de negar que el padre es mayor que el hijo ?... Porque los llamados científicos han prescindido del espiritismo no han podido estudiar los fenómenos por la simple ciencia, que tiene su límite de alcalice y comprensión; pero que en ese su límite máximo, está su eslabón de unión con su padre el espiritismo por el que todo lo puede saber y lo sabe.

La ciencia es un efecto. El fenómeno es un efecto. ¿ Cómo estudiar y sentenciar el igual al igual ?

Los fenómenos de levitación y traslación son los más vulgares y materiales que se pueden pesar y medir cuando con la ciencia se acompaña la razón. La razón es fría, porque es filosófica. Luego, si con la ciencia usáis la razón filosófica, resolveréis la teoría sentando el axioma, que sólo en el espiritismo podéis comprender.

Mientras queráis estudiar el espiritismo con las ciencias simplemente, vuestros fracasos los contaréis con los intentos. Cuando ni espiritismo lo estudiéis con el espiritismo, vuestros triunfos los anotaréis con cada intento. Y cuando las ciencias las estudiéis con el espiritismo, os convertiréis en sabios y no habrá secretos posibles, ni el misterio tendrá lugar.

La razón es confesar el fenómeno; su comprensión será igual a vuestra inteligencia. Más arriba de vuestra inteligencia, nada podéis comprender. Pero el no comprender, ¿ os da derecho a negar ?... Lo cierto es que el mundo camina incesantemente y es un fenómeno de levitación y traslación y no lo vemos. Pero por negarlo ¿ deja de ser el fenómeno ?

El traslado de objetos pesados, sillas, camas, mesas, roperos y hasta hombres y mujeres sacados de la cama, se han repetido por millares de veces y los justifican los parientes de los protagonistas y testigos presenciales, pero... «Ilusiones, fantasías, extravíos de la conciencia », han dicho los pseudo-sabios que si ellos lo sufrieran, morirían de exceso de amor a la conservación del taleguillo, que compone su hombría. ¿Cómo se podrá sufrir la ilusión de tener un mueble en esta pieza y encontrarlo en la otra, viendo como se lo llevan en el aire manos invisibles ? ¿ Cómo puede ser una fantasía que un niño que está en su cuna, al lado de la cama de sus padres, tengan que correr a recogerlo por el eco del llanto de la criatura, en un piso bajo de la casa ? ¿ Cómo pueden sufrir la ilusión los dos miembros de un matrimonio, amigos míos, que en la noche del 25 al 26 de diciembre de 1910, estando en cama, sacan a la mujer de los brazos del marido, y por los pies, a lo largo de la cama, dejándola de medio cuerpo afuera colgada sobro la baranda de los pies de la cama ? He sido llamado el día 26, o sea 4 horas después de sucedido el fenómeno que me contaron, corroborándolo un hermano de C. M., que es la mujer, que vive, y de un huésped que le daban pensión, y dormían en la pieza contigua, presenciando el espectáculo de ver a C. M. puesta de medio cuerpo sobre la barra de la cama, pues el marido, asustado llamó con un grito de impotencia, puesto que observa el fenómeno y no es capaz de sostener el resbaladizo cuerpo de su adorada esposa. ¿ Sería todo esto una ilusión ? ¿ Podía por sí misma esa mujer resbalar como engrasada anguila y culebrear, para subir de pies adelante una altura de 60 centímetros que había del colchón al barrote de la balaustrada de la cama, teniendo en cuenta que C. M. pesaba 75 kilos y es retenida todo lo fuerte que puede su marido, a los gritos de su mujer, ¡que me llevan, que me llevan ! y se la llevaron ¡ Oh maldad criminal de sabios pretendidos ! No permitáis más vuestra vergonzosa situación de detractores de las ciencias y de trabas del progreso. Guardad la impresión de este relato, para que la agrandéis en otro que he de referir en el capítulo « Raros y grandes fenómenos». Si estos fenómenos, que a fuerza de ser más que materiales, brutales, y se explican lógicamente solos, no los sabes explicar con la ciencia, ¿ cómo pretendéis explicar los delicados fenómenos de la videncia, desdoblamiento y mil y miles más de la más alta y sutil sabiduría del espiritismo, que está infinitamente más alto que todas las ciencias juntas ?

Si vuestra diosificación de la ciencia la hicierais por amor a la ciencia, mereceríais aplauso. Pero como lo hacéis por despreciar la sabiduría del padre de las ciencias, os acusáis de enemigos del padre de las ciencias.