CAPÍTULO QUINTO
FENÓMENO DE AUDICIÓN, INTUICIÓN E INSPIRACIÓN

Tres palabras que se confunden fácilmente son: la audición, la intuición y la inspiración; y aunque pertenecen a la misma especie de fenómeno, tiene su diferencia genérica y hasta se reflejan en distintos órganos.

La audición es simplemente en el sentido de oír, mientras la intuición es la percepción o conocimiento más o menos claro de una idea que vemos en nuestra mente, estando en un estado semiestático; es decir, que hemos puesto en acción nuestro auxiliar la razón, y sin embargo, percibimos la idea como imaginizada.

La inspiración, participando de las dos anteriores, no es la misma cosa sin embargo; pero es como si diríamos la ejecución de la audición y la intuición, puesto que al recibir la inspiración, sentimos el impulso y deseo de reproducir en forma, escrito o por el medio más a propósito de mostrar viva la inspiración.

Son realmente tres mediumnidades diferentes, aunque es general que el que posee una, tiene las tres; pero la intuición y la inspiración más o menos desarrolladas, las tienen todos los hombres. La audición medianímica forma la excepción de esta especie, pues no son muchos los médiums de esta facultad, que a la vez, es una desgracia casi, para el que la posee, porque a su pesar, oirá a sus enemigos sus insultos, chocarrerías y bromas. Pero será compensado con oír también la voz de los suyos, vivos o desencarnados, por lejos que estén, como si los tuviera sobre su hombro, y lo mismo a su guía, afines, o consejeros.

Es en realidad, una facultad medianímico-fisiológica, de desde que sólo actúa el aparato auricular, como para oír al hombre que tenernos delante.

El médium intuitivo, penetra las percepciones que de afuera le llegan y se reflejan en su mente, pero como fuera de sí mismo, quedando estático y contemplativo, hasta que imaginiza; y muchas veces no recuerda más que vagamente. Pero si de la intuición pasa a la inspiración, entonces ya se ha hecho carne propia y se refleja en su cerebro, sintiendo el corazón el deseo vivo de representar en formas la inspiración, y la voluntad entra en acción con todos los sentidos y escribo, pinta, dibuja u obra según la inspiración, siendo esto siempre el principio de un invento, una industria, un artículo, una poesía, etc., etc., y en fin, un progreso.

Los biólogos y los fisiólogos están todos dotados de estas facultades; pero como lo mismo intuyen e inspiran los detractores y esos hombres de la ciencia, en general, están bajo el prejuicio y aun diríamos del dogma científico; llevan su estudio por la ley material de los sentidos y retrasan el progreso de las cosas que los espíritus de luz inspiran y ellos hacen el triste papel de rémora de sus propias carreras.

Nosotros, en nuestros estudios y experiencias de los espíritus y de los hombres libres, hemos podido observar que, un hombre, ha sido intuido por un espíritu afín bueno, llegando a la inspiración; y al momento de obrar, lo asaltó una inspiración que lo detuvo y no ejecutó la inspiración primera, no acudiendo, por ejemplo donde la inspiración primera, y luego vió con dolor que la segunda inspiración, fue del detractor su enemigo.

Por esto nuestro consejo es: « Siempre que la inspiración sea moral y de provecho, no oigáis nunca los conques y peros que os pone la segunda, porque es de vuestro enemigo.

Desde luego, que si la primera inspiración es inmoral, aunque se vea provecho, debéis de inmediato rechazarla y no obrar sino acaso lo contrario.

En todas formas, los espiritistas deben saber cómo funcionan todos sus órganos, para estar sobre seguro en todas las manifestaciones de la audición, la intuición y la inspiración, como todas las que afectan a todos nuestros sentidos corporales, porque en todos obra nuestro espíritu y el espiritismo; para lo cual nos esforzamos e hicimos la «Filosofía Austera Racional», que sí es obra del hombre, pero visada, corregida y aprobada por los grandes maestros espíritus consejeros en sus principios generales, y renglón por renglón, por Jesús y Teresa, de orden de aquéllos. ¿ Qué mayor garantía queréis?

Pero es que sois muy cómodos: queréis que os lo den todo hecho. Y ¿dónde estará vuestro mérito? Pero aun diría más y lo digo, sois, además, por demás egoístas; hasta pretendéis de balde los libros y no hacéis ningún sacrificio, ni os creáis ningún deber. ¿ Y cómo queréis tener derechos si no tenéis hechos? ¿ Creéis que se os puede enseñar ni la mil millonésima parte de espiritismo en conferencias y comunicaciones? No. Es necesario los libros, la lectura reposada y meditada, y en pago recibiréis (estad seguros todos los que leáis este cuerpo de doctrina) la sorpresa de descubrir en vosotros mismos, una facultad, que la tenéis de seguro, pero que es necesario indicarla en el índice de vuestro archivo; y esta biblioteca es suficiente, porque en sus cursos, toca en todas las letras y páginas de vuestra conciencia.

Para los espiritistas y para todos los hombres, no deben ser nada estos libros; para vosotros debe ser lo que escarbéis en vuestra conciencia con los principios escalpélicos que sentamos en ellos. Lo que quiere decir que estos libros sean vuestro escarbador fino y resistente, para levantar cada hoja en vuestro archivo-conciencia, porque en verdad de verdad, las doctrinas de esta Escuela son la luz y la herramienta del espiritismo; más claro son la voz que hace auditivos a todos los hombres, cuya luz penetra intuitiva y se convierte en inspiración, que ejecuta todo el progreso de la vida.