CAPITULO DIEZ
LA SUGESTIÓN Y LA TELEPATÍA

Es aquí donde se debe tocar la transmisión del pensamiento, que no la hemos mencionado por nuestra parte en el capítulo anterior.

Pero queremos antes decir unas pocas palabras sobre la sugestión, que según la intención del hipnotizador será un piadoso engaño de buen resultado, o un fraudulento e inmoral engaño, con detrimento de muchos y sobre todo de la moral.

Hay demasiados nombres los hombres traviesos y los aviesos, para buscar confusiones, idean, después de sentada una verdad o ley, de cada excepción hacen una contra, y es lo que pasa con los de sugestión, hipnotización, fascinación, etc., etc., todo lo cual dice engaño, bueno o malo.

Telepatía ya es bien diferente, desde que indica afinidad, afección, simpatía; de modo que, si dijéramos también telefinidad o telefección, diríamos siempre igual; pero ya se ha cientificado telepatía, del Griego «Tele» lejos, y del Español «Simpatía», y estamos familiarizados con la palabra, aunque el 95 % no sepan lo que dicen y menos lo que hacen.

Hasta los hombres de ciencia y aun los llamados espiritistas hablan de «transmisión de pensamiento», «curaciones a distancia », y lo denominan bajo el nombre de telepatía, y en rigor de verdad, es desdoblamiento consciente o inconsciente. Y como el desdoblamiento sólo puede efectuarlo en el hombre el espíritu, he ahí el único causa de todo, cuanto se obra en el magnetismo y sus derivados.

En los «Grados de desarrollo» de nuestras «Lecciones de Magnetismo», hemos sido lo bastante claros para comprender el por qué de todos los fenómenos de estos capítulos, que aquí, repetimos, sólo tienen el fin codificativo necesario a un árbol completo de un único espiritismo y su gobierno.

Si quisiéramos sintetizar todo el argumento de desdoblamiento, base y causa del sonambulismo y la telepatía, tomaríamos el apotegma de Jesús: « Donde amas, allí está tu corazón»; pero nosotros lo traducimos hoy, por lo que los hombres hacen: Donde amas u odias, llega tu acción.

Los mayores casos de telepatía los hemos visto producirse en la hora de la desencarnación de los seres queridos. No es la transmisión de su pensamiento. Es el desdoble del alma, arrastrada por el espíritu hacia el ser querido del cuerpo materia, que en su último trance quiere ver, besar, abrazar, hablar y despedirse de su hijo, de su padre, de bu hermano o de su íntimo amigo.

Seguiré mi costumbre de relatar hechos de mi cosecha y observación.

El año 1911, el 11 de febrero, a las 11 de la noche en Buenos Aires, estoy acostado y aún despierto pensaría en cualquier cosa, menos en lo que vi y palpe. ¡ Mi anciana madre ! ( hacía 18 años que no la veía ), se posa sobre mi cama, siento su beso y su amor me dice: « Adiós, hijo mío». Mi madre estaba en España, en mi pueblo natal en aquella hora, 3 a 4 de la madrugada allí, desencarnaba, confirmado todo por su espíritu cuando lo pude recibir en posesión de una médium tiempo más tarde.

No. No es el pensamiento otra cosa que el espíritu; y por lo tanto, no pudiendo marchar solo, arrastra desdoblando su alma cuando está encarnado, que es cuando los hombres entienden y hablan de transmisión del pensamiento.

Por esto, los hombres que piensan mucho, reciben algunas veces los pensamientos de otras en visiones materializadas. Pero en general las reciben intuitivamente o formas de inspiración, pero ellos hacen inspiraciones continuadas y transmiten por su propio espíritu.

Si vierais el espíritu de un pensador y de un idealista, o el de un músico y un poeta, os parecería imposible el zigs-zags vertiginoso que hace en sus indefinidos viajes de recoger y llevar notas e inspiraciones.

En cambio, los tartufos, los embotados, los loros os causarían risa verlos encerrados en su zurrón, atendiendo a sí propio y mirando a su alrededor a ver a quién hará víctima de cualquiera de mis pasiones. Si en un acto de odio sale de su embolsamiento, no vuela, se arrastra. Busca la obscuridad y los rincones, y cuando ve su ocasión os hiere generalmente con la vil calumnia. Pero, aunque éstos no vuelan, no creáis que hacen pequeño papel para el mal. Si por desgracia es un literato o facultado en la universidad por compra del título, éste será el contradictor de toda idea noble y jamás puede concebir bondad, ni desinterés, en nada ni en nadie.

Además, son éstos los esclavos de los supremáticos que vuelan en sus desdoblamientos, y ellos les sirven de espías, traillevas. enredadores, que os malquistan con vuestras amistades y en todo llevan la contra al espiritismo, sobre todo, porque están juramentados con los supremáticos civiles y religiosos.

No les tratéis de probar nada a estos zurrones ( como dirían los teósofos ) sobre nuevos ideales de progreso. « Así aprendí: esto hizo mi padre», os contestarán. Es perder el tiempo. No contarán estos ningún fenómeno de telepatía, pero sí están con­tinuamente sugestionados.

La telepatía, pues, es de espíritus progresados, que pueden desdoblarse, y en general se producen esos fenómenos con toda intensidad en la hora de la desencarnación, y pueden producirse a conciencia y en vigilia; pero eso ya es para espíritus preclaros y que tengan materias perfectamente adecuadas en el convencimiento del magnetismo espiritual y sean capaces de un deseo verdadero y de una voluntad completa.

En nuestro « Método Supremo» está todo esto bien claro, por lo que no decimos nada más aquí y vamos ya a pasar a examinar fenómenos.