CAPITULO NOVENO
EL MAGNETISMO Y EL SONAMBULISMO

En nuestro «Método Supremo» o "El Magnetismo en su Origen” hemos dado las lecciones necesarias sobre esta rama del espiritismo, hecha ciencia por su misma y propia fuerza, que se hizo tragar y recibir, contra toda la resistencia de los miedosos pseudo-científicos, y que hoy, perdido el miedo, juegan con el magnetismo como chiquillos traviesos con los cachorros de león, que en tanto no les pisan la cola, aun aguantan las travesuras; pero tan pronto les pisan el apéndice, de un zarpazo quedan heridos y deshechos.

Empeñarse ser magnetizadores, sin ser espiritistas, es lo mismo que si se empeña un negro en mostrarse y mantenerse blanco, por el hecho de disfrazarse con ese color.

El magnetismo es la vanguardia del espiritismo, como el sonambulismo magnético es la descubierta tangible de las mediumidades todas, pero en especial, de la videncia y del desdoblamiento.

Obedece a la ley de las fuerzas, en las que, rigurosamente, domina el más al menos; y esto es mas que suficiente prueba para afirmar que, el magnetismo es la espada y vanguardia del espiritismo. Pero aquí me llega « El Correo de España» y trae algo hermoso a este respecto, aun cuando casi merecía el gacetillero perder él lo que los otros recobraron y algo más, por los equívocos que escribe al relatar los hechos. Pero lo dispensamos, porque él también está bajo el error común impuesto por la falacia religiosa.

Copiemos:

PRODIGIOS DEL HIPNOTISMO

HA DEVUELTO EL HABLA A MUCHOS SOLDADOS EN MELILLA.

El señor Cabañas

El teniente coronel de ingenieros don Bernardo Cabañas, ayudante del teniente general señor Muñoz Cobos, es una figura muy interesante en las actuales circunstancias. Los corresponsales de Melilla han telegrafiado a los periódicos no hace muchos días dando cuenta de los prodigios hipnóticos por él realizados, devolviendo el habla al capitán Fortea, uno de los héroes de Annual y a varios soldados que, como este, quedaron mudos del espanto que les produjeron los combates en que tantos hombres perdían la vida luchando cuerpo a cuerpo.

Por esto nos pareció interesante tener con el señor Cabañas una conferencia, que anoche celebramos, y en la que hemos obtenido una curiosa información.

Le hemos visto hacer experiencias hipnóticas, y cómo en unos segundos, a distancia, durmió a varias personas. No es un hipnotizador teatral de los que gesticulan y dan voces, ni acciona jamás con las manos.

Basta lograr que el individuo le mire a los ojos y atienda a las órdenes que amablemente le transmite para que se pierda la voluntad y se obedezca por sugestión.

El hipnotismo es el sueño sonambúlico provocado.

Desde Braid hasta Cabañas se han hecho diversas experiencias; poro ninguna con los éxitos que ahora acaba este de lograr devolviendo el habla a nuestros soldados en pocos minutos.

La ciencia recomienda el hipnotismo como regulador de un plan dietético, como sedante y somnífero excepcional, como un anestésico rápido y completo y como modificador instantáneo de las contracturas, parálisis y parestesias del histerismo.

En un estudio profundo de todas estas cosas, el señor Cabañas ha llegado a notables conclusiones, y todo su esfuerzo, todo su trabajo lo ha puesto al servicio de la patria, como lo ha puesto otras veces en auxilio del desvalido, sin fines industriales ni exhibicionistas. El obtener del digno militar autorización para publicar estas notas nos ha costado un triunfo.

Como consecuencia de fenómenos eléctricos muy interesantes de radio­telegrafía y radiotelefonía, viendo que todos los cuerpos de la Naturaleza son sensibles a ondas eléctricas, y más aún el cuerpo humano, empezó a hacer experiencias que le dieron gran resultado.

- La vida, la voluntad, el pensamiento - nos decía el señor Cabañas - y todas las sensibilidades del alma son manifestaciones de energía eléctrica condensada en nuestro cuerpo. Esta misma energía es la vida.

Tiene en estudio la construcción de un aparato que emita ondas eléctricas que sirvan para dormir a voluntad a las personas que desee. Ya tiene hechos ensayos muy curiosos, por los que ha comprobado que sometido un niño de dieciocho meses a las radiaciones eléctricas a dos metros de distancia, la criatura quedaba instantáneamente dormida.

En otra ocasión, ante numerosos médicos, logró hipnotizar a catorce personas dentro de un local cerrado y a distancia de 800 metros.

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En Málaga - Devuelve el habla a varios soldados.

Acompañando al general Cobos marchó el teniente coronel Cabañas a Melilla. Su general estaba encargado de los servicios de evacuación de hondos y enfermos, como inspector de servicios de ferrocarril.

Se detuvieron en Málaga unos días.

Allí visitó el hospital militar y fue presentado al teniente médico señor Jiménez.

En el pabellón que tenía a su cargo se hallaba el soldado de artillería Leopoldo Mejias, que se había quedado mudo en el combate de Annual.

El señor Jiménez le dio cuenta de que había tratado fin éxito a esto, soldado y no tenia lesión orgánica alguna.

Presentaba una contracción de la lengua.

So prestó gustoso el señor Cabañas a poner en practica sus procedimientos hipnóticos y el médico accedió.

Con la mirada, sin esfuerzo de ningún género, consiguió dormirlo hasta cinco o seis veces.

En las primeras experiencias, el soldado comenzó a pronunciar algunas silabas, según le iba ordenando el señor Cabañas, y compuso también algunas frases. Volvió a dormirlo al día siguiente tres veces, y a la tercera le había devuelto totalmente el habla, hasta el punto de que el soldado que sabía inglés a la perfección por haber sido sirviente de un señor que pasaba largas temporadas en los Estados Unidos, habló correctamente también en esta lengua.

También en el hospital militar de Málaga asistió a otro caso, y los re­sultados fueron sorprendentes. Se trata del soldado de Ceriñola José Gómez. Perdió el habla el día que desapareció el general Silvestre, también en Annual.

Al intentar hablar a sus compañeros y ver que no podía articular palabra, sufrió una terrible crisis nerviosa, y en un camión donde eran trasladados a Melilla cadáveres de soldados, se metió él, y así llegó a la playa.

Al ser tratado por el señor Cabañas, este soldado no emitía sonido alguno. La primera vez le durmió en minuto y medio y en la segunda en unos cuatro.

Le hizo hablar en el sonambúlico sueño, y el soldado dijo:

- " Tenía la lengua vuelta hacia abajo y rígidos los pulmones por la parte superior y me ahogaba al tratar de hablar"

El milagro estaba hecho.

El señor Cabañas fue felicitado por los doctores Gálvez y Gurachero y varios médicos militares que presenciaron las experiencias.

El caso Fortea

En el caso del capitán Fortea, de que dieron cuenta los periódicos, empleó siete minutos.

Fue sometido al procedimiento en su casa de Melilla, calle de la Infantería, 12. En dormirlo empleó siete minutos, y un minuto después Fortea exclamó dirigiéndose a su esposa

- «Teresa, ya habló».

Estas fueron sus primeras palabras.

Presenciaron la experiencia, además de la familia del señor Fortea, el médico de cabecera, el general Cavalcanti y su ayudante el comandante de artillería, don César Cañedo Argüelles.

Conocido este caso, le rogaron que hipnotizase a un soldado de Alcántara, que también quedó mudo en Igueriben y logró devolverle el habla en doce minutos, en una sola experiencia.

La hija del general Luque cuenta la odisea de Navarro, hipnotizada

Después de la evacuación de Monte Arruit la expectación que había en Melilla es de suponer. Nada se sabía de la suerte del heroico general Navarro.

La ansiedad era enorme.

El señor Cabañas fue utilizado una vez más, y el éxito no se hizo esperar.

Una noble dama, la señora hija del general Luque, se prestó gustosísima a ser hipnotizada para que realizara como " médium" la transmisión del pensamiento.

En pocos minutos quedó dormida. El señor Cabañas la hizo ir con el pensamiento a Monte Arruit, haciéndola presenciar el terrible asalto del campamento y el acto de la evacuación.

La ilustre señora comenzó a los pocos momentos a dar voces y a decir como si lo estuviese viendo, con la misma emoción, que los soldados escapaban saltando las tapias por la parte posterior y que por la puerta principal veía salir al general con los jefes y oficiales.

- Dos moros bien vestidos - siguió exclamando la señora -- le aguardan y le ceden un caballo."Ya llega a una hermosa casa"...

No podía ser otra que la hermosa finca que ocupa el kaid Ben Chelali, edificio donado por la Compañía de Minas del Rif.

A las preguntas del hipnotizador siguió contestando: - Ahora se sienta y escribe en un papel:

" Estoy bien. Urgen resoluciones". Y añadió:

- El general tiene dos heridos de metralla en el muslo y mano derecha. Después hipnotizó a otras personas que confirmaron esta información. La señora luja de Luque había ido a Melilla para conocer el paradero de su hijo, teniente de la Policía indígena, y por el mismo procedimiento de hipnotismo y transmisión se pudo averiguar que está prisionero.

Cabañas, por la transmisión del pensamiento sabe que ha muerto su sobrino.

El capitán Fortea que no ha dejado un momento al teniente coronel Cabañas, le auxilió eficazmente en sus gestiones, y últimamente se prestó a ser hipnotizado para que el señor Cabañas averiguase si estaba vivo o muerto un sobrino suyo, el oficial don Juan Montero. Se hizo la transmisión del pensamiento y el señor Fortea, hipnotizado, dio la noticia de la muerte del bizarro militar, noticia comprobada por un detalle trivial. Con Montero iba siempre un perro que no le abandona ni en el fragor del combate.

El perro aullando, llegó a la casa del señor Montero dieciocho días después del combate en que perdió la vida.

Dejando el poder hipnótico

Sus deberes militares le impidieron permanecer en Melilla al señor. Cabañas. Al regresar a la península ha dejado su poder hipnótico al capitán Verdú, con el cual había hecho ya numerosos y afortunados experimentos.

En la comandancia de Melilla, ante el general Cavalcanti, repitió curiosas experiencias que produjeron verdadera impresión entre los concurrentes.

En una redacción

Anoche estuvo el señor Cabañas en la redacción de nuestro querido colega « Heraldo de Madrid » realizando experiencias con varias personas, entre ellas los redactores señores Aydillo y Soto.

El doctor Gática había llevado una niña que quedó muda de la tosferina, y a la que hizo pronunciar algunas palabras en esta primera experiencia.

No hay dolor de cabeza que se le resista

Y para final, voy a hablar de mi caso. Anoche, cuando en un café céntrico conferenciaba yo con el señor Cabañas y tomaba notas de lo publicado en Málaga por "La Crónica" acerca de las experiencias realizadas en el hospital militar de aquella plaza, tuve que suspender el trabajo varias veces. Tal era el dolor de cabeza que padecía. Un sudor frío inundaba mis sienes, y mi cara debía denotar tan claramente el estado en que me hallaba, que el señor Cabañas lo vió en seguida.

- ¿Esta usted mareado? ¿Le duele la cabeza? Casi no podía contestar yo en aquel instante.

- Míreme atentamente - me dijo.

Y Luego, en tono más enérgico, exclamó:

- No lo duele a Vd. la cabeza. ¡ No puede dolerle ! ¿ Se fija Vd. bien? "No puede dolerle " Míreme usted... ¡Levántese !

Como un autómata obedecí estos mandatos, y cuando me puse en pie estaba despabilado completamente, no me dolía la cabeza, y una sensación agradable de fresco me había vuelto al estado normal.

P. Tarrero.

Ya lo veis, envuelve el desdoblamiento en la transmisión del pensamiento, confunde el sueño magnético con el hipnotismo y mezcla la médium con la sonámbula y aun cree que el ingeniero Cabañas tiene en depósito poderes para regalar o dar. No, señor Tarrero. El poder lo adquiere cada cual a puño, por su propio esfuerzo, y ni Dios lo puede dar. ¿ Cuánto menos el señor Cabañas ? Lo entiende así el ingeniero, ya que el militar aquí nada tiene que hacer ? Oigámoslo.

«La vida, la voluntad, el pensamiento y todas las sensibilidades del alma son manifestaciones de energía eléctrica condensada en nuestro cuerpo. Esta misma energía es la vida»... No parece sino que tuviera el ingeniero Cabañas el deber de confirmar toda mi doctrina y la ha confirmado. "La Electricidad fuerza Omnipotente, y madre de lodo lo creado", fue mi primer letra escrita para mi obra.

¿ Que el señor Cabañas tiene algún prejuicio? Sí, pero son de los comunes que llegado el sol del espiritismo a él, tirará el prejuicio, como las yemas tiran su pelusa al sol de la primavera.

Sí, el ingeniero Cabañas con la electricidad y nuestra doctrina, cumplirá la alta misión que trajo; por esto se ha descubierto; pero sabe que, si puede educar y poner en camino a otro y otros misioneros sus discípulos, eso no es darles el poder y no se les ha dado, porque la ley no lo permite.

Aprobar y autorizar después de educar, es deber de todo maestro y es lo que ha hecho en justa ley. Nada más.